Opinión
El efecto mariposa
Se ha comenzado a combatir la violencia con otra forma de violencia simbólica, la única a la que quizás tiene acceso un luchador cubano: la eutanasia política, el atentado contra uno mismo, el suicidio como opción liberadora.
Orwell, Pareto, los Oath Keepers y la eutanasia política
Si la economía se dedica a la administración de recursos escasos, sería lógico asumir que la existencia humana fuera materia de su competencia. Partiendo de este presupuesto, no digamos político, ni siquiera social, simplemente económico, en teoría cada país debería tener un Ministerio de la Vida. Sería la antítesis de los Ministerios del Amor y de la Verdad orwelianos. Un amplio salón lleno de burócratas que cuantifican en su justo valor el más preciado y escaso recurso con que cuenta una nación: sus ciudadanos. Sería más fácil para el mundo pragmático en que vivimos entender que un hombre que muere es un río que se seca, un milla de desierto que avanza sobre la humanidad. Sería cuantificable, pero no en un sórdido registro de vitales, en el tintero de las estadísticas frías, como el sujeto reciclable y reemplazable que es el hombre hoy, sino en la pérdida irreparable que nos consume, como el agujero negro en la capa de una dictadura mediocre y decadente ¿no es eso acaso más comprensible para la nueva intelectualidad ecologista?
Sobre todo si ese hombre ha cometido un acto de sabotaje personal, es decir, con los puños cerrados como granadas, amenaza con quitarse la vida: que otra cosa no es una huelga de hambre cuando se tiene la intención de llevarla al extremo. Eso cualquier estadista medianamente razonable lo debiera saber. Pero el gobierno cubano, con una soberana indolencia fratricida, parece ignorarlo. En Cuba tampoco existe un Ministerio de la Vida. Pero si existiera, el mundo advertiría que una muerte le tiene literalmente sin cuidado. Esa inhumana falta de respeto por la vida, no es, por supuesto, la causa, pero quizás si sea el catalizador de lo que ya parece convertirse en un complejo movimiento de eutanasia política.
Un régimen que ha capitalizado todas las variables de la problemática cubana, sacando partido de cada una de las angustias y vacíos de su identidad nacional, que conoce de primera mano el efecto ideológico del bombardeo indiscriminado de eslóganes, no pudo prever el efecto Frankenstein. Cuba es un país fundado sobre la égida de un verso de Horacio: Dulce et decorum est pro patria mori; ese “morir por la patria es vivir”, que se repite desde hace más de cien años en la letra del himno cubano, es parte de una identidad más sólida que la que se ha manipulado durante los últimos 51 años. Es cierto que la épica romana tiene mucho de zweckpropaganda, de nacionalismo barato, como notaba Bertolt Brecht, puesto que es más civilizado, y apropiado, “vivir” por tu país, pero eso no cambia los hechos: este principio pesa en la programación mental de una nación, y los valores nacionales son transideológicos; es decir, lo suficientemente ambiguos para que puedan adaptarse a cualquier ideología. Aunque una dictadura aferrada a la supervivencia perpetua, y que ha sacado partido a esta condición como ninguna, parezca haberlo olvidado. La explicación la ofrece una disciplina que es contemporánea con la misma revolución: la programación neurolingüística (PNL), de la que Fidel Castro ha sido un aventajado couch: el hombre actúa sobre el mundo a través de representaciones mentales que pueden programarse con palabras.
Supongo que tras la muerte de Orlando Zapata Tamayo, que a la altura de los hechos puede considerarse un asesinato, la primera reacción de la dirigencia cubana haya sido la usual: considerarlo un muerto incómodo; pero uno menos, en fin, que se irá olvidando con el tiempo. Aunque sobre él pesen otros factores —su procedencia obrera y su raza—, que desmontan ante el mundo la vieja leyenda de la burguesía blanca reaccionaria en contra de la revolución igualitaria. La burguesía que “no toleraba perder sus prebendas” hace años que no juega ningún papel en la disidencia pacífica interna, llena de activistas y hombres humildes formados y educados dentro de la Revolución. Quizás su última esperanza para sacarle partido a la crisis, una habilidad que nadie puede negarle al gobierno cubano, haya sido confiar en que aún es relativamente fácil convertir a un luchador negro en un delincuente común; a fin de cuentas, las democracias occidentales tampoco han superado esos prejuicios racistas. Y quizás, con un poco de suerte, hubiesen acertado; sólo que el mundo ya no es tan ancho y ajeno. Ya no es tan simple matar un león y hacerlo pasar por una hiena. Esa estrategia también ha quedado desenmascarada; aunque el mensajero de Maratón haya llegado muerto, el mensaje lo sobrevive.
Lo que seguro ni sospechaban —ni ellos ni nadie— es que Orlando Zapata fuera el gatillo de Fuenteovejuna, el abridor de una carrera de relevo, convirtiéndose en el primer mártir de un movimiento negro, humilde, tozudo, imbatible, que parece estar determinado a desangrarse en masa.
Dos frases de Coco Fariñas, el hombre que ha tomado la antorcha después de la muerte de Zapata, definen la filosofía de esta “nueva” oposición pacífica: dice que fue mercenario “sí, pero en Angola, sirviendo a la ex URSS y bajo el ejército de Raúl Castro” —un revolucionario desencantado, un luchador humilde que abre los ojos, que se siente traicionado y explotado por el mismo gobierno al que apoyó, viene a desmentir la gastada cantaleta de los mercenarios al servicio del imperio—; también asegura que quiere convertirse en un “mártir”, lo que para el mundo occidental es poco menos que una blasfemia, una muestra de su vocación suicida, de su demencia.
Lo que las democracias occidentales ignoran es que el mensaje de Coco Fariñas tiene un destinatario concreto. No está coqueteando con la opinión pública internacional, ese ente abstracto formado por hombres libres de naciones que ven todo lo que sucede fuera de sus fronteras como actos de barbarie, exóticos y pintorescos, que suele pronunciarse tibiamente sobre lo que sucede en Cuba.
Coco Fariñas está enviando un ultimátum a un interlocutor que conoce perfectamente sus códigos, puesto que ellos los han inventado. Un interlocutor que ha fabricado toda una nomenclatura de adjetivos neofascistas para sus adversarios políticos, que se ha cuidado de descuartizar sus muertos, convertirlos en lacras sociales, gusanos, camajanes, microbios sociales que deben ser erradicados. Un interlocutor que sabe que un mártir tiene el poder de la teoría de mínimos: puede desencadenar una tormenta.
Cuba es, de hecho, un país religioso, y eso, a pesar de la “gozadera” nacional, de la idiosincrasia del “choteo” —o precisamente por causa de esa extrañeza sublime—, implica cierto respeto por los que son capaces de sacrificar su vida en favor de una causa, cierto sobrecogimiento frente a los que tienen vocación por el martirologio. Por si fuera poco, es una nación acostumbrada a que los cambios políticos vengan escoltados por su panteón de mártires. Coco Fariñas no está loco, conoce perfectamente de qué está hablando y el estado cubano también.
Hay muchos que cuestionan la afectividad de este desangramiento nacional, que, sin dudas, tiene un esmalte surrealista y que todos los que respetamos la vida humana desearíamos que no hubiese detonado. Pero aunque pueda “juzgarse” desde un punto de vista ético y humanista, es indiscutible que estas acciones de abstinatio in extremis son reflejo de una sociedad construida sobre la masificación y el desprecio por la vida humana en favor de una causa colectiva que trasciende al hombre, de la misma manera que los suicidas mediorientales o los kamikaze japoneses.
No se trata de colocar a Orlando Zapata, Coco Fariñas y otros opositores cubanos en el mismo escaño de los jihadistas, sino de entender la mecánica totalitaria y la sociedad de valores en las que ambos fenómenos se manifiestan. Aunque los medios y propósitos los coloquen en las antípodas, se trata de hombres sin alternativas, sin nada que perder, a los que nadie escucha, secuestrados en sociedades sin visión de futuro: un caldo de cultivo que puede desarrollar seres apáticos, egoístas, buscavidas o, en su defecto, luchadores radicales y apasionados capaces de llevar sus ideas hasta las máximas consecuencias, aunque para ello tengan que convertirse en suicidas políticos.
Las preguntas de marras son: ¿conducirá a algún punto? ¿ayudará al cambio? ¿propiciará un tránsito hacia la democracia? Hipotéticamente, no. Pero hace menos de cien años, el economista italiano Vilfredo Pareto observó un fenómeno de proporción que afecta los modelos socioeconómicos: la regla del 80/20, que aunque en términos económicos no sea siempre aplicable, sí tiene un valor sociológico aceptable en este caso: la volatilidad social de una pequeña proporción de líderes de opinión dentro de una población afecta al resto. El sacrificio de este movimiento negro, quizás la raza que más sistemáticamente ha sufrido los desmanes totalitarios durante estas cinco décadas, no es, ciertamente, arar sobre el mar. Sería un error político de catastróficas proporciones para un gobierno subestimar ese fenómeno. ¿Acaso las mariposas que baten sus alas en Brasil no pueden desencadenar un tornado en Texas? ¿No fue el mismo Fidel Castro quien escupió hace casi treinta años estas lapidarias palabras sobre los huelguistas irlandeses que ahora rebotan a pedirle cuentas?
¡Tiemblen los tiranos ante hombres que son capaces de morir por sus ideas tras 60 días de huelga de hambre! Al lado de este ejemplo, ¿qué fueron los tres días de Cristo en el Calvario, símbolo durante siglos del sacrificio humano? ¡Es hora de poner fin, mediante la denuncia y la presión de la comunidad mundial, a esa repugnante atrocidad!
Me pregunto: ¿Cuál será la respuesta de un tirano, aficionado a este tipo de comparaciones morbosas, frente a los 89 días que Orlando Zapata Tamayo ayunó en su calvario?
En un ensayo sobre el subcomandante Marcos, Mario Vargas Llosa habla de un texto de George Orwell sobre Gandhi, en el que el inglés —y cito a MVLL— “ridiculizaba el pacifismo explicando que el método practicado por aquel para lograr la independencia de la India sólo pudo tener éxito contra un país como Gran Bretaña, al que la legalidad democrática obligaba a actuar dentro de ciertos límites. ¿Hubiera sido exitoso contra un Hitler o un Stalin, a los que nada impedía cometer genocidios?”, se pregunta MVLL. “Poner la otra mejilla puede tener un alto significado moral, pero carece totalmente de eficacia frente a regímenes totalitarios. Hay circunstancias en las que la única manera de defender la libertada, la dignidad humana o la supervivencia es oponiendo la violencia a la violencia”, reflexiona el peruano. Y tiene razón.
La oposición pacífica no es una opción viable, eficaz, contra una dictadura beligerante y personalista. Sólo que tras la muerte de Orlando Zapata, se incorpora una nueva variable, en este caso con un alto contenido de violencia simbólica. La eutanasia política, el atentado contra uno mismo, el suicidio como opción liberadora, tiene en la conciencia humana una connotación similar a la del asesinato político. El que atrae hacia sí toda la opresión social y la hace detonar sin otro motivo que denunciar su desesperación —y la de un pueblo o, al menos, una parte considerable de ese pueblo—, se convierte en una caja de resonancias que apunta hacia un victimario, una acusación directa a un estado homicida, que no respeta la vida humana. Y cuenta, en el libro mayor de la historia, más que como un suicidio como un asesinato, más que como una muerte como un crimen político. En Cuba se ha comenzado a combatir la violencia con otra forma de violencia; la única a la que quizás tiene acceso un luchador cubano: su propia muerte.
Frente a la eutanasia política cubana me viene a la mente otro fenómeno que se ha estado advirtiendo recientemente en EE. UU., el surgimiento de los Oath Keepers o guardianes del juramento: militares y veteranos del ejército estadounidense que se preparan para salvaguardar la constitución de los Estados Unidos en caso de un cambio radical. En una democracia sin tradiciones golpistas, este movimiento es verdaderamente alarmante, tanto como el de la inmolación de los luchadores cubanos. ¿Qué pueden tener estos dos sucesos en común, aparte de su atipicidad histórica y cierta pátina surrealista? Sólo una razón subyacente: sus propósitos políticos. Ambos defienden el derecho incuestionable de cada ciudadano de exigirle a un gobierno que respete sus derechos civiles, de someterlo a un referendo constitucional, e incluso sustituirlo por las armas si fuese necesario para recuperar el curso democrático y el orden constitucional.
En Cuba nada de esto es posible, ni siquiera por las vías pacíficas. El Estado considera un desafío, una agresión, un chantaje, cualquier demanda ciudadana. No está dispuesto a dialogar porque se ha convertido en un aparato que no necesita legitimarse mediante el voto o por su capacidad para representar los intereses de la nación. El Estado es, de facto, un organismo de gobierno absoluto y supranacional. ¿Qué alternativas tiene entonces un opositor cubano? La banda sonora de esta tragedia nacional existe y en ella puede escucharse parte de la respuesta. El primer ejemplo que me viene a la mente es el tema Viva Cuba Libre, de Los Aldeanos:
Ya estoy cansado de seguir su plan. Socialismo o Muerte no es un lema son las opciones que te dan./Si crees en ellos eres bueno si discrepas malo./ En otros lados fueras un opositor, aquí eres un gusano.
Frente al statusquo parece que la única opción es la muerte. No es difícil entender entonces la impotencia de la disidencia en Cuba, su frustración política, su desgaste natural, ni que, a falta de otros medios, elija como respuesta el suicidio en masa de las ballenas. ¿Por angustia? ¿Por desorientación? Sigue siendo un misterio. Pero lo cierto es que Orlando Zapata, Guillermo Coco Fariñas y otros son, a su manera, guardianes del juramento constitucional. No vienen provistos de un discurso grandilocuente y seductor ni de la acostumbrada fanfarronería de los beligerantes, parece más bien que se abandonan a su macabro destino con una frialdad que sobrecoge, cumpliendo su misión con la simpleza del carnicero que descuartiza una res. Pero es que la simpleza es la condición natural de un hombre sabio, mientras que la naturaleza de un gobierno autoritario e ignorante es su soberbia: ese estado de catalepsia histriónica que puede inspirar lo mismo una oratoria memorable que los peores ultrajes.
© cubaencuentro
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26 Comentarios
26 by Mabuya (Usuario no autenticado) 02/04/2010 8:40
Mariana: Se supone que Cuba deberia ser mejor que otros paises, no igual. Tu argumento de que lo que pasa en Cuba pasa en todas partes no es valido. Durante 50 años nos han dicho que la revolucion se hizo para que Cuba fuera diferente. Tanto esfuerzo para llegar a lo mismo? No tiene sentido. Herrera Carlés: Martî dijo que "Quienes no tienen el valor de sacrificarse, deben al menos tener el pudor de callar ante los que se sacrifican". Tu podras decir lo que quieras de tu adorado sistema, pero nadie en el mundo ha tenido nunca argumentos validos para justificar una muerte por huelga de hambre. Es el sacrificio supremo. Se que te resulta increible que alguien prefiera morir de hambre por sus principios, cuando tu has decidido sepultar los tuyos para llenar el estomago, pero mira tu, en el mundo hay gente asi.
25 by José A. Wong (Usuario no autenticado) 31/03/2010 11:00
Marianita y Herrerita: Parecen dos clones sacados del mismo perro. ¿Y de nuevo con la roida argumentación de que en otros sitios es peor y también hay injusticias, hambre, muerte y desolación?. ¿Cómo pueden tener tan poca imaginación y tan cara dura estos cibercanes ladradores de la dictadura castrista?. ¿Cómo pueden intentar escamotearle la realidad al mundo y, peor aún a los propios cubanos, de los bárbaros métodos de represión de la dictadura castrista, de sus violaciones continuadas de los derechos humanos y civiles, de su total fracaso económico alegando que en otros países y regiones del mundo ocurren, también hechos condenables?. ¿Cómo tienen el descaro de comparar a los países europeos conuna dictadura totalitaria, longeva, sangrienta y dinástica?. Fantoches son los clones que el DOR envía a internet, a espacios de libre expresión -cosa impensable en los predios nacionales cubanos- para que vomiten ocurrencias como esas, que si no fuera por lo dramático del tema, movería a risa o a lástima por tan bajo, inhumano y cruel papel que sus amos los Castro les han asignado que interpreten. ¡ABAJO LA DICTADURA CASTRISTA!. ¡NO MÁS REPRESORES NI TESTAFERROS!
24 by Elvis (Usuario no autenticado) 30/03/2010 22:40
Pobre Mariana! Se le tostó el "selevro". Así queda el celebro cuando lo lavan con metralla comunista.
23 by Mariana Simoni (Usuario no autenticado) 30/03/2010 19:00
Fariñas es un fantoche, como fantoche es este articulo, Ministerios de Vida..... acaso lo hay en los paises de la union europea?, los hay en Estados Unidos? naciones que envian a sus hombres a morir al medio oriente, basta de engaños, hacen publicidad con Cuba cuando en el mundo hay tantos presos muriendo y nadie habla de ellos, es lo de siempre, les pagan por arremeter solo contra Cuba, ese es su negocio, ni son patriotas ni quieren libertades distintas de Cuba, solo quieren su dinero.
22 by Humberto Herrera Carles (Usuario no autenticado) 30/03/2010 18:40
La noticia es que el tal Fariñas volvio a recibir alimentacion via parental ¿ Es que no esta de huelga de hambre y sed?
21 by mirtha h rodriguez (Usuario no autenticado) 29/03/2010 23:40
Que pasa con los presidentes de hoy, que pasa con la OEA, la ONU, etc. No hay vergüenza en el mundo, porque le temen tanto a los dictadores cubanos, todos saben que ayudan terroristas, guerrilleros y todo tipo de maleantes, porque el hombre de bien no puede vivir en este mundo, es solo para maleantes asesinos miserables, que están acabando con el mundo, por favor no dejen asesinar mas hombres por no ser comunista y no dejar que piensen por ellos
20 by Rev. De la Garza (Usuario no autenticado) 29/03/2010 9:40
Todo el que inicia una huelga de hambre, si la dilata pasa a la anorexia, y esta es irreversible. Este hombre ya se esta muriendo.Los tejidos digestivos e intestinales se destruyen con los propios acidos gastricos y ya no podra comer aunque lo decidiera. Este es un camino de muy buen efecto publicitario. Pero la leccion no debe ser destruir ni autodestruirse cada quien debe luchar en la vida con la vida.
19 by kurt turing (Usuario no autenticado) 29/03/2010 9:40
Coco Fariñas esta muy grave hoy 28 de marzo en la noche. Yo voy a ver si la yegua de Herrera Cagales y los otros esbirros que vienen a participar en este sitio, avalados por la dictadura de La Habana van a seguir afirmando aqui que Fariñas es un mentiroso "asalariado" del imperio. Esta haciendo lo que muy pocos seres humanos tiene el valor de hacer: entregar lentamente su vida en aras de una causa justa. Podian poner todos su lengua a buen recaudo para no parecer tan miserables...
18 by GUILLERMO LUIS PEREZ (Usuario no autenticado) 29/03/2010 0:20
GUILLERMO FARINAS. DEBES VIVIR POR LA PATRIA. NO DEBES....MORIR. CUBA TU PATRIA TE NECESITA VIVO NO MUERTO. VIVA CUBA LIBRE.
17 by shatto shatta (Usuario no autenticado) 29/03/2010 0:20
Lamentablemente no creo que el gobierno de Cuba merece que nadie pierda la vida y mucho menos como manera de protesta, la vida tiene un valor incalculable e insustituible , no es quitandose la vida que se lucha , sino todo lo contrario, si todos hicieramos huelga de hambre como forma de protesta contra el gobierno de Cuba, eso seria lo mejor que pudiera pasar a favor del gobierno, porque todos moririamos, un gobierno que actua como actua no se conmueve ante nada , asi que personalmente mis respetos para los que luchen de esa manera, pero no lo considero inteligente para nada. En casos extremos hay que actuar con extremismo tambien, al gobierno de Cuba ni le importa lo que digan , ni las manisfestaciones, ni los carteles y mucho menos si alguien que este en contra de ellos decida quitarse la vida en forma de protesta, para ellos mejor que haya uno menos que luche en su contra, ellos sin motivos han asesinado y lo siguen haciendo , asi que no estoy de acuerdo con ese tipo de lucha.
16 by Sergio Cervantes (Usuario no autenticado) 29/03/2010 0:00
El precepto de que un Estado debiera salvaguardar la vida de sus ciudadanos al menos por la valía que significan como recursos es un punto de vista capitalista, y de una índole rayana en el cinismo y la barbarie. Orwell ni en su peor pesadilla la hubiera columbrado (de hacerlo, el Ministerio del Amor tras "rectificar" el pensamiento de los disidentes, les concedería el perdón en lugar de exterminarlos). La pregunta es: ¿qué debe hacer un gobierno ante un ciudadano que decide morir en nombre de su ideología personal? En el caso específico de la muerte por inanición, ¿debiera hacérsele comer y beber a la fuerza? ¿Debieran inyectársele nutrientes regularmente aunque ello pueda ser una especie de tortura? La manipulación de masas no es un invento cubano. Encender la televisión en un país "libre" es un bombardeo desmedido de imperativos como "compra", "consume", "cree", "es moral matar al malo", etc., etc. y más etcéteras. Vargas Llosa es un hombre sumamente inteligente, y no esconde que se encuentra feliz y cómodo en el mundo desigual. Su opinión de que la lucha pacífica en India se dio por la moralidad del invasor, es irrisoria. (Aquella es su opinión y ésta la mía. Subjetivas ambas).
15 by R Lopez-Ramos (Usuario no autenticado) 29/03/2010 0:00
Muy bien escrito, aunque el concepto de "eutanasia política" implica todo lo contrario de lo que quieres decir, pues la eutanasia se aplica en casos de enfermedad terminal como acto compasivo y estos hombres están muriendo deliberadamente por ideas nada enfermas, que más bien auguran el futuro de la nación, no?. Aparte de esto, la ironía gratuita hacia los ecologistas y la comparación de los huelguistas con los oath keepers neo-cons de US, me pareció excelente.
14 by mauricio renteria (Usuario no autenticado) 29/03/2010 0:00
buen articulo, justo .perfecto. buenisimo articulo, gracias por escribirlo y publicarlo
13 by Lili Renteria (Usuario no autenticado) 29/03/2010 0:00
Extraordinaria reflexión, gracias Joaquín por este articulo tan preciso y profundo.
12 by lógico comportamiento (Usuario no autenticado) 29/03/2010 0:00
Amenazan tanto a poblacíon que el hecho atreverse a manifestarse públicamente contra la dictadura significa por simismo un suicidio.Entonces el lógico comportamiento humano ante tal situacion es el de revelarse ante el miedo a lo peor :el perder la vida.Se empieza por uno,luego viene el segundo, se sumarán otros.Más tarde un grupo ya muy numeroso de personas razonarán :"Si no le tememos a la muerte es más efectivo (sublevándose) que nos maten los policías y militares de la dictadura.Así se verá mas claro la naturaleza criminal de la dictadura."Por tanto es la dictadura la que está incitando a la población a hacer uso de la violencia.
11 by Juan Carlos Romero Mestre (Usuario no autenticado) 29/03/2010 0:00
Excelente artículo con su excelente maestria literaria ha puesto al desnudo a la sangrienta tiranía de los hermanos Castro
10 by alberto melendez ramos (Usuario no autenticado) 27/03/2010 11:20
abajo la dictadura, nadie con dos dedos de frente puede pensar que estos dos hermanitos estan al servicio del pueblo, de que revolucion estan hablando, de que libertad, de que pueblo, si ellos nunca han creido en otra cosa que no se a en su perpetuidad . ademas , para los ilusos de america latina u otras partes del mundo que creen en cuna fidelista, baste decieles que a nosotros cubanos nacidos alli, criados alli no nos engañan. la historia esta ahi, las guerras en angola, etiopia, nicaragua, etc etc son el ejemplo que sale a relucir en su contra cuando hablan de mercenarios, acaso los cubanos en angola no eran mercenarios' o es que solo se usa ese calificativo para los soldados de eua? nada mas quiero decir, si tan seguros estan de ese pueblo , ese pueblo que los sigue y adora, entonces hagan elecciones.
9 by Complementario del rojo (Usuario no autenticado) 27/03/2010 5:40
Maravilloso articulo. En Cuba de todas maneras tendrá que haber violencia para acabar de una ves y por todas con ese desgobierno. Todavía la maquinaria represiva aparenta ser invulnerable. Pero se sigue resquebrajando y eso se lo deberemos en grandisima medida a la inmolación de Zapata, la posición indoblegable de Fariñas, el amor y el coraje de las Damas de hierro, y algún que otro militar que llegado el momento no le quedara mas remedio que asumir con dignidad su papel. El vejestorio en el poder continua atrincherándose, veremos hasta cuando le duraran las municiones.
8 by el cimarron (Usuario no autenticado) 27/03/2010 1:40
orlando zapata y fariña son dos patriotas que han comprendido que la patria es hara y no pedestal.sus ejemplos son incomparables en la historia de cuba.no son perfectos como jesus.pero se han ofrecido en holocauto por la lbertad y la dignidad del pueblo cubano.sin derramar sangre ajena solo la propia,esta posicion deja desarmados y sin argumentos a los esbirros castrista.como desacreditar y catalogar de mercenario a los que no piden nada sino que ofrecen lo mas preciado sus vidas aun a sabiendas de que no arrancaran ninguna concesion a la satrapia cubana y por consiguiente van a morir en el intento.su llamado es claramente a la comunidad internacional,un intento desesperado por despertarla del benzodiazepinico castrismo y que de una vez y por todas comprendan lo que sucede en cuba
7 by Anónimo (Usuario no autenticado) 26/03/2010 23:00
Realmente un trabajo interesante lleno de ideas importantes y sensatas, excepto esta que nos negamos a aceptar: “es indiscutible que estas acciones de abstinatio in extremis son reflejo de una sociedad construida sobre la masificación y el desprecio por la vida humana en favor de una causa colectiva que trasciende al hombre, de la misma manera que los suicidas mediorientales o los kamikaze japoneses.”¿Cómo establecer un signo de igualdad entre un hombre dispuesto a entregar su vida, sin poner en riesgo la de otros, con las acciones de los suicidas islámicos o los kamikaze japoneses? Inaceptable. De igual forma la comparación con los Oath Keepers está un tanto tomada por los pelos.
6 by Irene Collado (Usuario no autenticado) 26/03/2010 23:00
buenisimo articulo, gracias por escribirlo y publicarlo
5 by Duro contra la dictadura (Usuario no autenticado) 26/03/2010 21:41
Hace unos años se veia la opcion pacifica como una solucion al problema cubano, la vida va dando vueltas y demuestra que la violencia es necesaria para derrocar a ese grupo de vive bien que acapara todo el poder. Sin embargo, existe contradictoriamente una parte del pueblo que sobrevive robando y gritando viva fidel a la vez, por lo que la violencia tendria que ser dosificada, de lo contrario el charco de sangre, que es precisamente lo que busca el fidel, seria de grandes proporciones. Llegado a este punto, la protesta pacifica queda como unica opcion, esa misma que escenifican las damas de blanco, y a ello se debe unir la condena de la sociedad internacional y la limitacion a los movimientos de los entes del gobierno fuera de Cuba e incluso confiscar las propiedades que puedan tener fuera. Hay que golpearlos fuertes para que sepan que aquello no tiene futuro ni para ellos mismos.
4 by Paben Marco (Usuario no autenticado) 26/03/2010 21:40
Es Cuba es un pais religioso? que desde el principio de la revolucion abandono a Dios.No recuerdan cuando desaparecieron de las salas los retratos del Sen'or y los sustituyeron por el del "nuevo salvador"Cuba dejo de ser un pueblo humilde y obediente de Dios, porque se paso al bando de Satanas, adorando virgenes, santos , orichas,practicando espiritismo, cosas inventadas por Satanas para oponerse al Sen'or.Creen uds. que si Cuba tuviera el favor de Dios, estaria como esta? Reflexionen, el castigo de Cuba es por haber abandonado a Dios y entregarse a Satanas,floriferando las bajas pasiones y pecados de todo tipo.Brujeria, prostitucion, delacion, envidias,calumnia,odios, venganzas,alcoholismo,dorgadiccion adulterio, mala educacion, hablar obsceno.Las jovenes antes de la revolucion luchaban por llegar virgenes al matrimonio, ahora no, se respetaban a las personas mayores, se les daba el asiento en las guaguas a las mujeres y personas mayores, los padres eran la maxima autoridad en las casas, el hablar obsceno era limitado.Al abandonar a Dios Cuba se desvio del camino correcto.No me voy a extender mas, lo que quiero decir es que la solucion verdadera del cubano esta en cambiar su actitud, arrepentirse y volverse a Dios, pidiendo misericordia, perdon y alivio.Si no lo hacen, la dictadura podra caer por su propio peso o por un desenlace violento, pero les aseguro que el sufrimiento del pueblo cubano continuara de otra forma.La alternativa es buscar al Sen'or Jesus, para gozar otra vez de su bendicion. Amen
3 by EFECTO PANTERA (Usuario no autenticado) 26/03/2010 21:40
Mi amigo, la política es cosa de muchos y a muy pocos cubanos les gusta poner el muerto. Por lo demás, ninguna huelga de hambre ha tumbado gobierno.
2 by Ein zuverlaessiger Freund (Usuario no autenticado) 26/03/2010 21:40
magnifico analisis, magistral articulo! muchas gracias.
1 by hijo orgulloso del voleibol (Usuario no autenticado) 26/03/2010 13:00
me gusto mucho su trabajo, pero como explicarle a mis amigos ( en chile), cuando me preguntan xq no sacamos a fidel y su hermano , de la compleja y particular situacion de nuestra isla , con ese absoluto poder del estado , con la ausencia de propiedad privada y por ende de pequeños empresarios q al menos empleandote pudieras llevar el sustento a tu casa , con la ausencia total de libertades politicas , de carecer nosotros de una cultura civica y derechos arrancada de cuajo hace mas de 60 años ( del 52). AYUDEME SEÑOR AUTOR a explicarle a los chilenos q se jactan con todo derecho de haber expulsado con todas sus armas politicas yb otras al asesino de pinochet y hasta al mismisimo Salvador allende.