Opinión
Elogio de la ambigüedad
Los momentos de mayor irreverencia en el arte y la literatura cubanas han florecido con la indeterminación económica y política.
En Cuba tenía un amigo que siempre andaba en problemas de tipo políticos, ya que acostumbraba decir lo que le parecía en cualquier reunión de barrio o asamblea sindical. Mi amigo, sin embargo, siempre se las ingeniaba para decir las cosas de modo que nadie lo cogiera "fuera de base". Su método era siempre el mismo: en medio de una discusión acalorada, donde siempre se lo podía tachar de "hablar la lengua del enemigo", citaba algunas palabras del Comandante, del Che Guevara, y así callaba a todos.
Eso es lo que yo llamo ambigüedad o el sutil arte de la subversión: apoyar un argumento contestatario con las palabras del mismo poder que quieres criticar. Tal cosa, lógicamente, no es nueva. Bartolomé de las Casas, en el siglo XVI, ya esgrimía para el beneficio de los indígenas esclavizados las palabras de la Reina de Castilla. Con astucia, Las Casas citaba lo mismo la Biblia, que una infinidad de escritores e historiadores romanos y judíos, y por pobres que nos parezcan, esas eran las únicas armas que tenía el fraile para defenderse y defender a los nativos de un ejército de encomenderos y auditores reales.
¿Cómo aparece entonces ese doble discurso en la revolución cubana de 1959? A través de la duda y la ambigüedad en el arte. Memorias del Subdesarrollo (1965) fue en tal sentido un texto ejemplar, que bordea continuamente lo que Michel Foucault llamaría "el discurso perspectivo", aquel que se despliega, en su posición de lucha o de victoria que quiere obtener, en el límite de la misma supervivencia del sujeto que habla.
Heberto Padilla, cuando escribió sus poemas sobre el "abedul de hierro", supuestamente criticando a Rusia, y cuando le dedicó su poema Fuera de juego (1968) "a Yannis Ritzos, en una cárcel de Grecia ", a quienes realmente tenía en mente era a Fidel Castro y la revolución cubana. Igualmente, cuando la generación de los años ochenta enfiló sus críticas contra los iconos revolucionarios y patrióticos, no fue una crítica frontal contra el régimen, sino una crítica velada, que hacía uso de los mismos objetos cargados de significación en el discurso nacionalista y revolucionario.
Y era lógico que así fuera, ya que una crítica frontal excluiría ipso facto a cualquiera de estos artistas del circuito de producción, exhibición y consumo de sus obras. No habría ni viajes, ni premios, ni galerías, ni editoras para ellos. Solamente el acoso, la marginación, el exilio o la cárcel. Un discurso abiertamente contestatario los dejaría a todos ellos fuera del ámbito donde pudieran ser oídos, y sus obras realizadas en la comunidad donde debían insertarse de una forma natural.
Por eso, cuando mi amigo, después de firmar el proyecto Paideia, recibió un día la visita de la Seguridad del Estado, lo primero que le preguntaron fue: "¿Estás en ese grupo por lo político o por lo literario?". Si mi amigo decía que estaba por lo político, se declaraba automáticamente como contrarrevolucionario, apátrida y gusano. Pero si decía que solamente buscaba un poco más de libertad "estética", se engañaba a sí mismo.
Por ello hay que tener siempre en mente que la naturaleza y las posibilidades de la ambigüedad es esta y no otra: proponer un significado que no pueda encasillarse dentro de ninguna ideología, que permanezca equidistante ante los dos grandes grupos de poder que se enfrentan en el panorama político: la dictadura y la democracia. De ahí que cualquiera pueda tachar a un artista o político ambiguo de "seguroso", de "disidente" e, incluso, los más generosos, de "confundido".
Momentos confusos
Vale agregar, sin embargo, que un discurso ambiguo sólo es posible que emerja dentro de un panorama político y cultural ambiguo, que es por demás la naturaleza del propio discurso. Si se analiza con detenimiento los momentos de mayor ambigüedad e irreverencia en el arte y la literatura cubanas, se apreciará que estos han florecido en los momentos de mayor indeterminación económica y política.
Primero, a mediados de la década del sesenta (Desnoes y Padilla), y segundo, a finales de los ochenta (la plástica cubana, Alicia en el pueblo de las maravillas (1991) y el proyecto político-artístico de Paideia (1989-1992), para mencionar solamente algunos). El primero de estos momentos coincide con el traspaso de la revolución pequeño-burguesa a una de tipo de régimen socialista-dictatorial, y el segundo, con el desplome del Muro de Berlín, el glasnost y la Perestroika soviética.
Ambos momentos, por así decirlo, eran confusos. El primero tenía a su favor que se dio en un contexto en que había una reserva democrática considerable en el pueblo y los intelectuales, ya que la inmensa mayoría conocía de primera mano la democracia. A finales de los ochenta, con el desmoronamiento de la ideología comunista, el régimen también tuvo que cambiar, lo cual posibilitó la aparición de un discurso más abierto, más experimental, ya sea en el orden económico como en el artístico. Tal "confusión" se agudizó entonces con el juicio de Ochoa, y un mayor protagonismo de los grupos disidentes. A una política ambigua, por tanto, debía corresponder un arte ambiguo.
Enemigo de los mensajes claros
De nuevo, tal ambigüedad debe entenderse como algo extremadamente peligroso para el régimen, que por el mismo motivo siempre ha sido enemigo de todo mensaje que no sea claro y partidista. En la historia de América, recordemos, la ambigüedad en el terreno político ha sido la causante de varios de los hechos más trascendentales. Bajo el grito de "Viva el Rey, muera el mal gobierno", las antiguas colonias hispanoamericanas echaron abajo el antiguo Imperio español. Los suramericanos aprovecharon esta oportunidad para establecer una constitución más liberal que la ofrecida por la Junta de Cádiz.
Igualmente, en el caso de la revolución de Haití, los colonos blancos, los negros libres y los esclavos interpretaron de una forma muy diferente la consigna de la Revolución francesa: "libertad, igualdad, fraternidad". Los primeros la interpretaron, dice Franklin Knight, como una relajación de los controles y el desmantelamiento de las restricciones legales y políticas que imponía Francia a los adinerados "gens du couleur", mientras que para los segundos, la libertad y la igualdad significaba algo muy concreto: la completa abolición de la esclavitud. Como se sabe, el choque que produjo tal conflicto llevó a la revolución haitiana, a la muerte de miles de colonos y la liberación final de los esclavos.
¿Cómo entender entonces la relación entre ambigüedad, inestabilidad política y subversión en el futuro de Cuba? Primero, esperemos mayor control y represión en los momentos de cambio. Pero también esperemos la aparición de un discurso doble, perspectivo, que haga uso de fórmulas, eslóganes y frases políticas ya establecidas en el discurso oficial, pero que las interprete ahora a su forma, adaptándolo a un nuevo contexto y necesidades. En otras palabras. No nos extrañemos si una vez muerto el Comandante, oigamos gritarle a alguien en la calle: "¡Viva Fidel, muera el mal gobierno!", con una kalashnikov en la mano.
© cubaencuentro
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16 Comentarios
16 by De la otra orilla (Usuario no autenticado) 26/11/2008 16:20
Carlos Otero es el gran comediante de las dos orillas, él no tiene vela en este entierro.
15 by Se acabo lo que se daba (Usuario no autenticado) 24/11/2008 21:20
14 no se trata de ser mas o menos agudos sino de que esa agudeza lleve a algo. La TV cubana esta llena de humor, ironia y ambieguedades que el mismo gobierno deja pasar porque le sirve de valvula de escape y si tiene dudas sobre esta afirmacion, preguntele a Carlos Otero que se paso la vida soltando fintas en publico. Un arte ambiguo es un arte complice porque perpetua la dominacion. Es tiempo de que se acepte esa verdad simple y clara como 50 annios de abusos e innominias contra la inteligencia. El mundo cambio hace 20 annios y la estetica de los 80s no puede seguir siendo el modelo para hablar en las nuevas condiciones.
14 by Esopo de Cuba (Usuario no autenticado) 24/11/2008 9:40
Yo ya di mi opinión pero como esta esquina se ha puesto bien caliente voy a agregar otro comentario. El pueblo de Cuba, en estos 50 años de castrismo, ha agudizado sus sentidos, sabe leer entre líneas y también es inteligente, les puedo poner un ejemplo: en Cuba hacer humor es una cuestión muy difícil y en la televisión es tremendamente más difícil todavía, pero muchos humoristas se la arreglan para utilizar lo que el articulista denomina ambigüedades para llevar el mensaje al publico. Con todo respeto para el 9 y 4, en definitiva lo que le hacen falta interpretar las ambigüedades son a los cubanos de Cuba, como se puede apreciar ustedes, a pesar de ser cubano, no tienen lo sentidos agudizados y mucho menos la inteligencia de los cubanos de la Isla para interpretar las ambigüedades contenidas en el mensaje.
13 by Para 11 (Usuario no autenticado) 23/11/2008 21:00
9, ud lo dice: en medio del levantamiento del 68, es decir una guerra, lo cual ud, que se dice historiador debe saber, es muy diferente de lo que ha habido en Cuba hasta hoy. A menos que ud este sugiriendo que Cuba es un país colonial con Fidel Castro de capitán general y metropoli al mismo tiempo. Es más fácil y práctico en términos políticos y estéticos reconocerse cobarde. Los artistas de los 80 querían pedirle al gobierno lo que podían quitarle a través del silencio, libertad. No soy artista, pero estuve y participé de la algarabía de esos chiquillos en La Habana de finales de esa década y, como muchos en el público, consideré todo aquello un chiste de niñitos bien que no salían del Vedado y Miramar para hacer sus acciones plásticas. Esa, como la gran mayoría del arte y la literatura cubana de los últimos 25 años, es una generación inflada, cuyo aporte servirá de Tarjeta Postal histórica, pero cuya influencia en la vida y enriquecimiento espiritual de la población es mínima pues su estética invita al juego entre el gato y el ratón en vez de a un cambio de mentalidad y de valores, no necesariamente a la rebelión a lo cual deberían llamar otros.
12 by Desde donde estoy en el exilio (Usuario no autenticado) 23/11/2008 21:00
Cobarde, es decir, alguien de quien en algún momento, o siempre, el miedo se apodera de su voluntad. Miedo, es decir, conciencia de que algo pueda causar daño, dolor, o hasta destruir a uno. Voluntad, es decir, el ejercicio de la libertad para moverse en la dirección que uno eliga. Entonces ¿quienes son los cobardes? ¿Los que se inponen con armas letales o los que protestan sin ellas? ¿Por qué es que los primeros se inponen con armas, sino porque el miedo se ha apoderado de ellos? Si no tuvieran miedo no recurrirían a las armas. ¿Para que quieren las armas sino para paralizar la voluntad del que no las tiene, y luego poder llamarlos 'cobardes' y, fraudalentamente, a si mismos 'heroicos'? Los que tienen armas son ellos. Por lo tanto, los que tienen miedo miedo son ellos. Por lo tanto, los cobardes son ellos. Aún sin armas, usar cualquier superioridad física para inponerse sobre la voluntad de otro, es cobardía.
11 by Historiador (Usuario no autenticado) 23/11/2008 14:40
Para el usuario # 9 Se ve que no sabes nada de la historia de Cuba. Dices que "Héroe fue Martí" porque dijo en los EEUU que "cuando no se dice lo que hay que decir es mejor callarse". Si supieras un poco de historia y literatura cubana, sabrias que Marti cuando escribio su obra de teatro "Abdala" en medio del levantamiento del 68, NUNCA, oyelo bien, NUNCA menciona la palabra CUBA. SOLAMENTE habla de Nubia, un pueblo de Africa. De modo que si nos guiamos por sus standares de "ambiguo vs cobarde" Marti fue otro COBARDE, como seguramente lo fue usted, que ni siquiera escribe su nombre, y vive en los EEUU. Desde alli es muy facil despotricar contra cualquier cosa y decir que los artistas son unos cobardes porque no llaman a la rebelion.
10 by Lala Dilla (Usuario no autenticado) 23/11/2008 6:40
Me cuesta mucho creer que alguien despues de muerto el "megalomano - dictador - coma-andante" lo utilice como estandarte para criticar a la nomenclatura y al Régimen sucesorio! Eso sería igual a emplear a Hittler y a Goebels como banderas para criticar el holocausto! O a Stalin para criticar el PCUS durante la Glasnow! Veamos por parte. Dentro de la población de mayores de 70 años y que fue comecandela (ignorante e inocentemente) y donde incluyo a mi padre y mi abuelo.. es de esperar, pues ellos nunca han podido ver la realidad y han creido ciegamente todas las mentiras que les han "inyectado en vena" Pero en el segmento de los menores de 60 años, y con más de un dedo de frente, creo que solo los que cohabiten "demasiado cerca del poder" serían tan flojos como para necesitar esa muletilla. Es cierto que dentro de la isla-prision, el miedo se lleva en el cuerpo y todos amordazamos nuestras lenguas. Pero llegar a eso sería vil. De todas formas, vivir por ver. Por suerte, a ese esperpento le queda poco para morir. Espero algun dia poder ver a una Cuba feliz construyendo su verdadero futuro, sin ambiguedades ni subterfugios.
9 by Para 7 (Usuario no autenticado) 23/11/2008 6:40
7 al que le sirva el sayón que se lo ponga. No hay que ser héroe para darse cuenta de algunas cosas claras y simples. Héroe fue Martí que dijo: "Cuando no se dice lo que hay que decir es mejor callarse".
8 by Angel Colado Ruiz (Usuario no autenticado) 22/11/2008 8:40
Desde la epóca, remota de la colonia, cuando los artistas cubanos osaban desafiar al gobierno colonialista Español,con aquella obra de "Perro huevero", ha gozado la sapiencia nacional para arreglarselas y burlando cualquier tipo de censura, soltar irreverente su frustración y coraje, excelente verdades convertidas en articulo,retrato fiel de un modo de expresarse en tiempos dificiles y maquiavelicos, cual nunca hubo otros, a mi entender. Pudiera ser motivo , de una disertación en foro de Universidad en escuelas de Psicológia, es tanto lo por querer decir y el poco espacio en Cuba, que acaba todo en choteo serio y en serio choteo.Atinadamente decia Cabrera Infante , el cubano solo es trágico en la locura,típico caso el de Fidel.
7 by Otro cobarde (Usuario no autenticado) 22/11/2008 8:40
Al usuario # 4: Si se trata de llamarnos cobardes, comencemos entonces por decir que todos los que se fueron de Cuba son unos cobardes, y que el 99.9% de los cubanos tambien son COBARDES. En Necesidad de Libertad, Reinaldo Arenas decia que estaba en los EEUU porque era un cobarde, porque no era, ni queria ser, "un heroe". Seguramente, el usuario # 4 si es un heroe. Pero un heroe a 90 millas...
6 by Claribel (Usuario no autenticado) 22/11/2008 8:40
Muy viejo el truco de jugar con la cadena pero con el mono no. Éso es lo que hacían algunos en la prensa castrista para poder criticar aspectos parciales del desastre total, pero sin ir al fondo. Sin tocar ni con un pétalo al culpable mayor. Hacían una invocación a Fidel y luego colaban su crítica a las croquetas sputnik. Ponían en crisis al administrador de la cafetería, bandolero sí, pero un pobre diablo al lado de los capos de la cúpula gobernante. Es un juego que la Gestapo acepta, porque sabe que el que critica es un pendejo y de ahí no pasa.
5 by Esopo de Cuba (Usuario no autenticado) 22/11/2008 8:40
Este artículo es muy aleccionador y lo debíamos entender en toda su dimensión, porque esto nos permitiría entender cuestiones actuales que están pasando en Cuba y muchos vamos a LA CARGA AL MACHETE cuando se hacen referencias a lo que el articulista denomina ambigüedades. Me refiero en concreto a algunas entrevista que se han publicado aquí en cubaencuentro.com que denomino “otras voces” dentro de Cuba, algunos de los entrevistados han citado al Che para contraponiéndolo al régimen totalitario estalinista, han hablado de socialismo libertario para contraponerlo al régimen dictatorial de los Castros, otros se están refiriendo a socialismos auto…, no se que cosa. Esto que hablan estas personas desde posiciones de izquierda me recuerda lo que dijo Castro I en la Universidad de la Habana “que el peor peligro que enfrentaba la revolución era su destrucción desde dentro.
4 by Ambiguedad vs Cobardia (Usuario no autenticado) 21/11/2008 23:00
Como sabemos, el postmodernismo se caracteriza por una estetizacion de la politica, lo que Camacho atribuye al totalitarismo cubano es aplicable tambien al totalitarismo postindustrial donde los individuos son controlados por los mercados y la tecnologia. Son niveles y grados diferentes de control, pero en ambos casos la ambiguedad se ha establecido como estrategia de resistencia contra las Ideologias. Puede decirse que si bien la ambiguedad pone en evidencia al totalitarismo, no lo elimina, ni en Cuba ni en el mundo postindustrial, la ambiguedad es una forma de cobardia y en ese sentido es conservadora. El poder totalitario tambien se manifiesta de forma ambigua - como en el caso de esa pregunta que el policia le hace al amigo de Camacho- y por ende comparte superficie con el esteticismo o en otra palabras, la cobardia politica. El arte de los ochenta en Cuba,con raras excepciones, sin que nadie se ofenda ni se le niegue cualidades esteticas, fue un arte cobarde, de baja intensidad y perdonavidas. Si eso fue lo que se requeria, esta por ver. Lo cierto es que para esa epoca muchas cosas habian pasado en la cultura cubana y en ese campo la confusion ya no existia a menos que se le llame confusion a la ignorancia y el poco estudio de la historia.
3 by savannah (Usuario no autenticado) 21/11/2008 15:40
?Dira usted doble discurso por parte de la nomeklatura? Porque si algo les concedo a los dinosaurios de una ultraderecha casi fascista es que no titubean al decir sus desatinados. Y la resistencia civil interna tiene muy bien sus puntos sobre las ies. fue Memorias tanto un discurso perspectivo que con solo 16 annos sali deprimida y asustada del cine. Nunca me atrevi a leer el libro.
2 by Demasiado atrevido (Usuario no autenticado) 21/11/2008 15:40
Y despues de gritar "¡Viva Fidel, muera el mal gobierno!", recibe un tiro en la cabeza de parte de uno de los representantes de las fuerzas represivas en alarma de combate en ese momento. Y nadie gritara otra cosa que "¡Viva Fidel, viva Raul!" por un buen rato.
1 by Leonora del Monte (Usuario no autenticado) 21/11/2008 15:40
Muy bueno tu artículo Jorge. Pienso que ese ha sido un recurso fomentado por los cubanos desde antes de la dictadura de Fidel, que se ha extendido y sofisticado durante su desgobierno como una manera de evadir la represión del régimen. En Cuba está comprobado que la gran mayoría de la población se siente mal y quiere un cambio, pero al que cojan con una pulsera que diga cambio se mete en problemas, sin embargo es evidente que los cambios tienen que venir, no como resultado de las protestas del pueblo y las presiones internacionales...NO, lamentablemente no, sino como resultado de la propia necesidad de la dictadura de sobrevivir..y seguramente no le llamaran cambio, sino transformación hacia nuevas rutas del socialismo desarrollado o cualquier otra cosa que se les ocurra...en fin que el miedo a determinadas palabras siempre ha caracterizado a la dictadura de Castro...recuerdo una época en que era prohibitivo reconocer que en Cuba había prostitución, porque la prostitución era una lacra del capitalismo, asi que le pusieron jineteras a las mujeres que fungían en ese viejo oficio, la palabra desempleo es repudiada como categoría para determinados grupos de personas que están sin trabajo...No que va en Cuba no hay desempleo...son personas que están en tránsito por reubicación...Nunca se ha hablado de crisis...las crisis pertenecen al capitalismo, las estudiamos al dedillo en Economía Política del capitalismo...recuerdan,,,pero en Cuba lo que tenemos son Períodos Especiales, así el doble discurso transita apasible entre la realidad y la ficción. Todo el mundo sabe de lo que se está hablando pero nadie dentro del régimen osa con usar la palabra no deseada...y cuando lo hiciera, será castigado y en el mejor de los casos rectificado. Es la doble lengua de las dictaduras que son en esencia regímenes de miedo, miedo por ellos mismos y la imposición miedo para hacerse respetar.