Opinión
Lo recuerdo como si fuera ayer
En este testimonio, se cuenta lo ocurrido cuando dos jóvenes —uno de ellos herido y otro que sería asesinado poco después en Humbold 7— se presentaron en un apartamento de El Vedado, aquella tarde de un 13 de marzo de 1957, hoy hace cincuenta y tres años.
El día comenzó igual a otros desde el golpe de Estado de Batista. Con muertos en la cuneta de la carretera central y en los repartos habaneros. Me había levantado temprano para hacer el dulce. Esa era mi tarea diaria. Desde hacía dos meses al menos.
El dulce tenía que estar listo antes de las doce, porque a esa hora ya estaba en 29 y F, para coger la guagüita que me llevaría al Príncipe, donde por fortuna estaba preso Alberto Mora.
Digo afortunadamente, porque desde que lo había cogido la policía ̶ cuando iba con su padre en un automóvil por una de esas calles estrechas de La Habana―, nadie respiró tranquilo hasta que Alberto estuvo en el Príncipe.
Alberto y su padre, Menelao Mora, iban a una reunión para ultimar detalles sobre el asalto al Palacio Presidencial y a Radio Reloj. Los policías Habían reconocido a Menelao, y cuando les dieron el alto, Alberto ̶ que acababa de cumplir 22 años― le dijo a su padre que huyera y él se quedó solo para enfrentarse a la policía. Pensó que éste era más importante y con mucha más experiencia para lo que se avecinaba, y era evidente que su padre estuvo de acuerdo.
Llevaron a Alberto para el Buró de Investigaciones y durante un mes estuvieron sacándolo todas las noches y repitiendo el mismo ejercicio macabro: le decían que caminara y comenzaban a rastrillar las ametralladoras, a decirle que ahora sí que lo iban a matar y a insultarlo.
Cuando lo trasladaron al Príncipe, la familia y los amigos respiramos. Había bajado 40 libras. Ya era muy difícil que lo desaparecieran.
Las visitas eran diarias, de doce a dos de la tarde. Podía entrar todo el mundo, pero sólo por diez minutos. Después de hacer una pequeña cola y ver a su familiar o a su amigo, uno salía y se colocaba de nuevo en la cola. Así era todos los días y durante dos horas. El viaje costaba un medio ida y un medio de vuelta.
Antes de caer preso, Alberto había estado escondido en la casa de mi cuñado, Guillermo Cabrera Infante, quien vivía con su familia en los bajos del mismo edificio de la calle 23, entre 24 y 26, en el Vedado, donde estaba mi apartamento en un tercer piso.
De pronto, a eso de las 3 de la tarde, comenzaron a pasar los tanques y camiones cargados de militares armados con fusiles y ametralladoras. Venían del campamento militar de Columbia y avanzaban hacia La Habana.
Desde el balcón de mi apartamento se veía todo el movimiento de soldados y policías. Salí a buscar a mi hermana de 5 anos, que estudiaba en un colegio de monjas cerca de allí. La llevé a su casa y regresé.
Para entonces ya se comenzaba a saber qué pasaba: habían asaltado el palacio presidencial.
A eso de las 5 o 6 de la tarde, y estando yo en el apartamento de mi hermana Marta y Guillermito, con toda la familia, llegó Dysis Guira acompañada de dos jóvenes. Uno estaba herido en una pierna y los dos estaban muy nerviosos.
Había que decidir rápido dónde se quedaban, y tras discutirlo por breves momentos, subieron a mi apartamento, ya que era un lugar más tranquilo, que nadie visitaba. La casa de los Cabrera Infante siempre estaba llena de gente, además de que había una niña de tres años, hija de mi hermana y mi cuñado.
Ya arriba, me enteré de que habían asaltado Radio Reloj, que iban en el carro junto con José Antonio Echeverría y que lo habían visto morir.
Se quedaron unos días. Primero se fue Joe Westbrook y días más tarde se marchó el Chino, Carlos Figueredo, al que acompañé hasta el carro que lo esperaba en 24 y 23.
Nunca más volví a ver a Joe vivo. Sólo el día de su muerte en Humboldt 7, cuando vi el cadáver que estaba expuesto en el Cementerio de Colón, con la cara ensangrentada y el pelo teñido de rubio.
El año pasado, la noticia del suicidio del Chino llegó pronto a Miami. Desde hacía años estaba retirado, tras una extensa trayectoria que incluyó un exilio en Miami durante la dictadura de Batista, su regreso a Cuba como miembro de la expedición del Directorio Revolucionario 13 de marzo, la participación en la toma de Santa Clara, un par de carreras universitarias que no sé si concluyó y una larga experiencia como oficial de la Seguridad del Estado y luego jefe de bomberos de La Habana. Esto sin olvidar que dejó varios libros inéditos, desde poemas hasta una autobiografía.
Lo último que supe de él, antes de conocer su muerte, fue hace ya varios años: el Chino manejaba un taxi y recorría diariamente las calles, en donde pudo morir en más de una ocasión y ahora sería el nombre olvidado de un CDR o un Círculo Infantil.
¿Debo agregar que el 14 de marzo seguí visitando a Alberto Mora en el Príncipe y llevándole dulces, hasta que lo liberaron?
(Alberto Mora se suicidó en septiembre de 1972)
© cubaencuentro
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7 Comentarios
7 by Otro Cubano (Usuario no autenticado) 24/03/2010 1:00
Ya salio lo que me faltaba por leer. "¿Cuándo pediremos perdón a Batista..." dice Clarita (#4). NUNCA, a ningun asesino, a ninguno, hay que pedir perdon.
6 by yagruma (Usuario no autenticado) 16/03/2010 9:40
gustavo lazaro, ????indios en cuba!!! estos deparecieron poco despues de la conquista por los trabajos forzados, otros se suicidaban en masa. lee un pco
5 by gustavo lazaro (Usuario no autenticado) 15/03/2010 7:00
Batista fue siempre impopular por las clases adineradas del pais,primeramente no fue a estudiar a la Universidad,requisito indispensable par aspirar a presidente o algo parecido,hablaba un ingles fluido,casi perfecto,y no era negro como decian los hermanos Castro en la Sierra Maestra,era indio legitimo,pelo lacio,su piel era cobriza,su madre era india cubana legitima,nadie habla que siendo Fidel Castro joven,lo visito en su finca "Cuqines" para aliarse con el,lo acompañaba su suegro el senador Diaz Balart,Batista lo rechazo dos veces por ambicioso peligroso,este tema ninguna prensa lo toca.
4 by Clarita Barton Returns (Usuario no autenticado) 14/03/2010 20:00
"...tras una extensa trayectoria que incluyó un exilio en Miami durante la dictadura de Batista, su regreso a Cuba como miembro de la expedición del Directorio Revolucionario 13 de marzo, la participación en la toma de Santa Clara, un par de carreras universitarias que no sé si concluyó y una larga experiencia como oficial de la Seguridad del Estado..." ¿No es esta vulgar trayectoria motivo suficiente para que estos jóvenes fuesen perseguidos y eliminados? ¿No tenían razón los esbirros? ¿No estaría Manzanita sentado hoy en el Comité Central, y no tiene (retrospectivamente) las manos manchadas de sangre de Tamayo? ¿Cuándo pediremos perdón a Batista, y entenderemos que después de todo, fue el único que comprendió el inmenso peligro que entrañaban estos futuros diatadores,futuros perseguidores, hasta tal punto, que su eliminación constituía un asunto de seguridad nacional, de supervivencia histórica, de vida o muerte? ¿No fueron acciones como la del 13 de marzo, responsables del descalabro de toda una república? ¿NO es el 13 de marzo un día de verguenza nacional, precisamente a causa de esos mártires que nos embarcaron a todos en un martirio que dura una eternidad? ¿Por qué esa genuflexión ante unos pistoleros de 22 años, por qué santificarlos si crearon un estado luciferino, demoníaco que perpetuó la violencia más empecinada?
3 by Mycroft Homes (Usuario no autenticado) 14/03/2010 20:00
La historia de las luchas de la juventud cubana, es fascinante. El 13 de marzo de 1957 me sorprendio con 6 años de edad. Tuve que aprenderme toda aquella historia por obligación y por convicción, siendo alumno universitario, pues fui responsable de Historia de mi facultad y tuve que repetir decenas de veces aquellas historias épicas de nuestros jóvenes (qué diferente hubiera sido si los universaitarios de hoy, hubieran tenido la actitud de aquellos!) Me emocionaba recorrer los sitos donde habían caído Echevarría, José Manuel Hernández León, Joe, Machadito, Fructuoso y Carbó Serviá, pasar frente al Palacio Presidencial, me estremecía...Cuánta sangre derramada, para que al fn el mayor truhán de la HIstiria de Cuba se perpetura por mas de medio siglo en la poltrona presidencial
2 by Jose Alvarez (Usuario no autenticado) 14/03/2010 10:20
Sr. Marcos, me adhiero a su analisis 100%
1 by Camilo J Marcos. Weston, Florida. (Usuario no autenticado) 13/03/2010 20:40
Creci bajo el influjo de los martires de la revolucion. Los nombres que aqui se mencionan me son conocidos y hasta queridos. De paso, estoy vinculado de cierta manera a la extensa familia Mora de San Luis, Pinar del Rio. El tiempo ha pasado y mis convicciones cambiaron. Preguntaria primero, cuantos muertos produjo la dictadura de Batista antes del asalto al cuartel Moncada? No tengo el dato exacto, pero creo que pocos. La violencia genera violencia. No creo en los metodos que se utilizaron en Cuba, no creo en el "ajusticiamiento" de otras personas por la determinacion de otros individuos, por muy valientes y honrados que estos sean. Creo que todo fue un error imperdonable. Y si hay alguna duda, veamos los frutos de ese tipo de lucha: la increible y cruel dictadura que azota a Cuba desde entonces. Lo siento, pero todas estas historias "heroicas" me parecen equivocadas.