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A un Clic

 Todo sobre Cuba en cualquier idioma y a la distancia de un clic.

HABÁNAME: “Cayo Carenas, mi obsesión”, por Wendy Guerra.

Si una isla no se  pudo construir a imagen y semejanza de su utopía, cívicamente perfecta, sublime, o parecida a lo fantaseado, entonces el hombre de esa isla tiende a moverse, y se muda a una más pequeña (la isla interior), y sin renunciar a su playa, se asienta en la otra punta para hacer un segundo bosquejo de su proyecto ideal.
Andy Simons no es solo el protagonista “loco” de 'La última playa' (novela de Atilio Caballero), no, él existía, fue un americano real y no inventado, se quedó rezagado en esa isla, y lo conocimos una madrugada en el portal de una casa de madera abandonada. Yo tenía 10 años, mi madre y sus amigos se escapaban allí para encontrar ideas, silencio, paz. Los poetas cienfuegueros, los pintores que venían de La Habana, o los arqueólogos que ella conducía hasta el hermoso paraíso, lo adorábamos. Nos ensañaba a descubrir submarinos rusos en los reflejos del agua, pero el delirio más conocido de Simons era construir un puente entre Cayo Carenas y Cienfuegos. Ese proyecto, irrealizable para él  fue luego realizable para Fidel, quien desarrolló todos los planes de pedraplenes que hoy  nos conducen a varios cayos turísticos de Cuba, la isla grande.

 

HAVANATIMES: “El analfabetismo toca a las puertas de Cuba”, Alfredo Fernández.

Cuba de no tener pronto un libre acceso a Internet será en los próximos años un país de analfabetos.
Las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (NTIC) han invadido a la sociedad contemporánea, esta vez Internet, la computación y los celulares nos llegaron bajo el rotulo de imprescindibles.
Y es que ese engendro tecnológico, que a fuerza de kilobytes nos acerca lo lejano, así como nos informa, en tiempo real, de cualquier acontecer, a cualquier hora y en cualquier lugar, tiene nombre: Internet.
La sola mención de esta palabra en Cuba causa revuelo.  Los dirigentes cubanos, hasta ahora, habían tenido motivos con que justificar el hecho de la no existencia en el país de un libre acceso a la Red de Redes, pues “el bloqueo norteamericano” y la estrecha conexión de la Internet satelital, resultaron en esta empresa, “esa sabana que tapaba y que nunca dejaba ver afuera un pie.”

 

ERNESTOSPAGE: “Maurice Sparks y sus relatos, material de primera”, por Teresa Dovelpage

La Internet nos ofrece a los escritores un instrumento insuperable, casi diría que mágico, para dar a conocer creaciones, ficciones y divagaciones. Y para lograr promoción, claro. A veces me pregunto cómo se las arreglaba la gente para buscar información, para conocer y ser conocida, en los tiempos pre-googlicos, que ya parecen tan remotos.
Gracias a la gran vitrina internaútica que conforman los blogs leí por primera vez Los Relatos de Maurice Sparks, en la bitácora del mismo título. En ese momento no sabía nada del autor que se ocultaba detrás de tal seudónimo, pero aquellos cuentos, certeros como pistoletazos bien dados, me parecieron fascinantes. Ahí, me dije, ahí hay tremendo material. Más tarde me puse en contacto con el escritor, Ernesto G., y resultó que habíamos estudiado inglés en la misma facultad, la de Lenguas Extranjeras de La Habana, y que teníamos amistades comunes. Así de chiquito es el mundo, y no sólo para los que vivimos en Taos.

 

LANZARLAFLECHABIENLEJOS: “Cabaret”, por Rosa Ileana Boudet.

Si me lo hubiesen contado, no lo creería. En el teatro Freud de UCLA  -donde también he visto a Robert Wilson y al Wooster Group-  un nutrido y entusiasta público, en su mayoría de más de cuarenta años, celebró la reprise y  en la reposición  vio puntos de comparación, discrepancia y creatividad. Yo pensaba que  ocurría con los griegos, Shakespeare y Moliere, pero ayer me di cuenta que también con una obra de 1966: Cabaret, de Kander-Ebb, dirigida y coreografiada por Marcia Milgrom Dodge. La primera producción de Reprise Theatre Company de la temporada. Según las notas de Play Bill, la directora lo considera no sólo un clásico del musical norteamericano sino una pieza oportuna para los tiempos “volátiles” que corren, que recuerda que hay que abrir bien los ojos sobre lo que ocurre en el país.

 

CUADERNODECUBA: “Ni plumas ni cacareando”, por Alejandro Armengol.

Los líderes del exilio histórico están perdiendo la chispa. Se roban uno de los gallos de la Pequeña Habana, para colmo el llamado ´´gallo cubanoamericano´´ y no salen a denunciar el acto como una maniobra de los Castro.
Es increíble que a nadie se le ocurra apuntar hacia La Habana para buscar al culpable.
Primero están los motivos. ¿A quién se le ocurre robarse una de esas espantosas esculturas, que son de fibra de vidrio y pesan unas 70 libras? Descontado que nadie va a comprar tal adefesio. Como no se puede colocar a la intemperie, por ejemplo en algún vivero o finca de Homestead, al ladrón o los ladrones solo les queda ponerlo en la sala de la casa, y descontado que a las pocas horas toda la familia estará protestando por el estorbo. Tampoco se puede vender como chatarra. Miami no es Europa y no da para esculturas de bronce. Aquí hay que conformarse con fibra de vidrio y una pieza miserable que apenas cuesta $3,000, según su dueño, y ese precio a todas luces está inflado.

 

GENERACIÓNY: “Basílica menor”, por Yoani Sánchez.

Una amiga me cuenta que cuando se siente muy abrumada por la cotidianidad se va a la Habana Vieja. Toma su bolso y enfila el rumbo hacia algunas de esas calles restauradas que le recuerdan a Barcelona, donde tiene dos hijos que emigraron hace una década. “Me quedó mirando los campanarios y los palacetes para creer que ya no estoy aquí”, aclara un poco melancólica. Pero inmediatamente me apunta con una risa: “¿Tú no te has fijado que hasta los vendedores callejeros de la zona dicen ‘pop corn’ en lugar de rositas de maíz y pregonan ‘news’ y no periódicos?”. Muchos habaneros como ella han encontrado en esos nuevos sitios reconstruidos un espacio para pasear, llevar a sus hijos, sentarse bajo la sombra de una buganvilia.  Lo que hace unas décadas era un barrio en ruinas, hoy ya tiene verdaderas islas de comodidad y belleza, aunque alrededor miles de vecinos todavía carguen el agua a cubos o vivan entre las maderas que apuntalan su techo.
Anteayer, fui a esa otra ciudad coqueta y turística de iglesias por todas partes y adoquines en el suelo. Me quedé un par de horas dentro de uno de sus sitios más distinguidos: la basílica menor del convento de San Francisco.

 

THEHAVANANOTE: “The High Holidays and Alan Gross: Is there a Jewish Road Out?”, por Arturo López-Levy.

The High Holidays are the expression of the supreme Jewish belief in reconciliation and every individual’s capacity to recognize his or her mistakes and change for the better. The Cuban government should view Alan Gross’ recent statement as expressing repentance for his unconscious participation in American government sponsored regime change policies that violated Cuban sovereignty. Mr. Gross, an American Jew from Maryland, interested in civil society development was arrested in Dec. 3, 2009 by the Cuban authorities. He had gone to Cuba five times as a subcontractor of Development Alternatives Inc (DAI), a private company serving contracts awarded by the Bush Administration under the Cuba program of USAID.
The Cuba program of USAID is not a typical one. It is based on section 109 of the Helms Burton Act, legislation passed by US Congress in 1996 with the declared purpose of overthrowing the current government in Havana. The law codified all the sanctions approved against Cuba from 1959 to 1996 and it is considered by the overwhelming majority of the international community and most Cuban civil society as a violation of international law and an affront to Cuban sovereignty. The USAID programs designed under the Bush Administration are part of a regime change strategy that blocks Americans from travelling freely to Cuba while paying for a selected group of contractors to semi-covertly go to the island and support activities that seek to advance the agenda of Cuban right wing émigrés' property claims and political revenge contained in section 205 and 206 of the Helms-Burton Act.

Last July, the Cuban Supreme Court ratified Mr. Gross’ sentence to fifteen years in jail by a lower court.

 

TVCAMAGÜEY: “Sida: nuevas confesiones a un médico. Historias para luchar contra el silencio”, por Norge Espinosa.

En su famosa intervención pública titulada “Por qué luchamos”, el activista gay norteamericano Vito Russo afirmaba, el 9 de mayo de 1988: “Si estoy muriendo de algo, estoy muriendo de homofobia. Si estoy muriendo de algo, estoy muriendo de racismo. (…) Vivir con sida —continuaba el autor de El closet de celuloide, en aquellos días en los que aún la pandemia era más que un asunto médico un auténtico y aterrador fantasma—, es como vivir durante una guerra que está ocurriendo solo para aquellos que están en las trincheras. Cada vez que explota una granada, miras a tu alrededor y descubres que has perdido a más amigos, pero nadie más parece advertirlo. No les está ocurriendo a los otros, esos que siguen caminando por las calles como si no estuviéramos viviendo esta especie de pesadilla. Y solo puedes escuchar los gritos de la gente que está muriendo y sus voces pidiendo ayuda. Nadie más parece darse cuenta.”
Más de 25 años han pasado desde que las primeras noticias sobre el VIH/sida empezaron a difuminarse. Recuerdo las primeras noticias que hablaban de un “cáncer homosexual”, y las imágenes de hombres que alguna vez fueron hermosos deformados por los efectos horribles de la epidemia.
En abril de 1986 se creó el Sanatorio de Santiago de las Vegas, y allí fueron enviados los primeros pacientes detectados en Cuba, coartándoseles las relaciones de aquello que hasta ese momento habían sido sus vidas, convirtiéndolos en parte de ese fantasmal peligro que no solo dañaba sus cuerpos, sino que además parecía dispuesto a borrar sus nombres y presencias del paisaje que parecía incontaminado.

 

HAVANATIMES: “Historia vs. Exilio: partido cerrado”, por Osmel Almaguer.

Julio tenía una carrera prometedora dentro de las fuerzas armadas revolucionarias (FAR) antes de quedar en la reserva por problemas de salud.  Desde bien temprano había participado en dos misiones internacionalistas, Angola y Etiopía, con méritos que le valieron varias medallas.
Tener que abandonar su carrera así de súbito, cuando ya ostentaba el grado de capitán, supuso una gran frustración, trauma que aún por estos días no ha logrado superar.
Recomenzar fue poco menos que imposible.  Con una esposa y una hija pequeñas de las cuales ocuparse, poco a poco comenzó a entregarse a la bebida.  Consiguió un trabajo como custodio nocturno, porque las guardias eran una de las pocas cosas que sabía hacer.
Pronto el sujeto de “moral intachable” e “ideales puros” se fue degradando a causa del alcohol.  Las madrugadas en solitario eran el escenario ideal para sus borracheras.

 

ELMUNDO: “René Sanabria, el general acusado de narcotráfico que pone 'nervioso' a Morales”, por Rui Ferreira.

El general boliviano René Sanabria, extraditado a Estados Unidos por un caso de narcotráfico cuando estaba a cargo de combatirlo, pidió el lunes a una juez de Miami que lo condene a menos de 10 años de cárcel porque carece de antecedentes penales.
En una carta enviada a la juez Ursula Ungaro – que debe sentenciar a Sanabria el viernes – la abogada defensora, Sabrina Puglisi, afirma que el general retirado de la policía boliviana, no tenía antecedentes penales ni era el líder del cártel que se dedicaba a exportar cocaína a Estados Unidos.
Sanabria estaba a cargo de la inteligencia de la policía boliviana cuando fue arrestado en febrero de este año en Panamá y extraditado bajo la acusación de narcotráfico.
Su arresto representa una preocupación para el Gobierno del presidente boliviano Evo Morales, quien manifestó recientemente su inquietud por el caso. El sábado pasado, Morales acusó a Estados Unidos de manipular el caso de Sanabria para atacar a su administración de matiz socialista.

 

GENERACIÓNY: “Mi lunes en vela”, por Yoani Sánchez.

No voy a dormir, mejor me quedo en vela, espero que el teléfono suene, aguardo a que al otro lado me digan que es Radio Nacional de España y que en unos minutos estaré al aire. Me asomo al balcón para espabilarme y a esa hora veo una ciudad de lucecitas, sombras y silencio. Un buzo hurga en el latón de la esquina y los gatos se disputan con él alguna lata, los restos de una comida. La refinería Ñico López lanza su llama sobre nosotros y un carro de policía pasa de ronda. Ni siquiera la avenida de Rancho Boyeros ha despertado aún y las pocas luminarias de la Plaza de la Revolución hacen que la torre se vea como una silueta rara y agujerada. Son casi las 4 y 30 de la mañana, pronto la distancia entre Madrid, Ciudad Juárez y La Habana me parecerá muy corta.
Cada lunes comparto historias, aprensiones y sueños con Judith Torrea y Juan Ramón Lucas en el programa radial “En días como hoy”. Hablamos como si estuviéramos en la sala de una casa, sin sorbito de café, pero con mucha familiaridad. Intentamos abordar algún tema desde las diferentes ópticas que provoca el vivir en México, en el Caribe o en la Península. Judith tiene una voz dulce, pero sus anécdotas hablan de periodistas asesinados, gente muerta a balazos en las calles, mujeres desaparecidas. Esta periodista española, radicada en Juaritos desde hace varios años, tiene un blog donde denuncia la descontrolada violencia en esa zona fronteriza con Estados Unidos, se arriesga cada día a ser silenciada de la peor manera.

 

CUADERNODECUBA: “Errar el rumbo”, por Alejandro Armengol.

Fernando Savater fue un buen amigo de Guillermo Cabrera Infante y es fiel a su memoria. Es por esa fidelidad que Savater escribe un artículo en el diario español El País donde denuncia que el gobierno cubano intenta rescatar para sí la figura de Guillermo Cabrera Infante, y que los últimos burócratas del régimen “fingen un reconocimiento tardío a sus méritos ensalzando sus logros creativos para mejor difuminar su oposición al régimen, que queda soslayado como algo circunstancial y menor”.
El hecho de que –no ahora sino desde hace años– el régimen de La Habana se ha convertido en un desenterrador a destiempo de cadáveres exquisitos bien merece un responso, y en este sentido Savater acierta. En lo que se equivoca es erigir como ejemplo un libro recién publicado de dos jóvenes periodistas cubanos residentes en la isla, Sobre los pasos del cronista: el quehacer intelectual de Guillermo Cabrera Infante en Cuba hasta 1965, y aquí comete el pecado común al periodista pero imperdonable para el filósofo: escribir sobre lo que no sabe.

 

CAFÉFUERTE: “Canciller checo: “La caída del régimen cubano no debe instigarse desde el exterior””, por Ivette Leyva.

El ministro de Relaciones Exteriores de la República Checa, Karel Schwarzenberg, afirmó en Miami que se necesita más imaginación para ayudar al pueblo cubano, y consideró que la caída del régimen comunista deben propiciarla las fuerzas internas en la isla, sin instigación desde el extranjero.
“La población del país tiene que provocar la caída del régimen, nunca debe instigarse desde el exterior”, dijo el canciller checo. “Es la misma gente la que tiene que decidir y juzgar al régimen por sus resultados”.
Schwarzenberg, de 73 años, conversó el domingo con CaféFuerte durante su paso por Miami, donde se reunió con miembros de la comunidad exiliada.
El funcionario se pronunció por ofrecer becas e intercambios profesionales entre Cuba y la República Checa como una manera de preparar el futuro de la isla.

 

ABC: “Me queda la palabra”, por Jesús Ruiz Nestosa.

“Si he sufrido la sed, el hambre,/ todo lo que era mío y resultó ser nada,/ si he segado las sombras en silencio/ me queda la palabra”. Pues esto es lo que canta Paco Ibáñez poniéndole música a un poema de Blas de Otero. Pero lo que es a los cubanos, pasan hambre, pasan sed, perdieron todo lo que era suyo, y ahora resulta que ni siquiera les queda la palabra. Por lo menos, el régimen piensa que es así.
Dentro de su proyecto represivo, en nombre de una revolución que ha fracasado, según lo reconocieron tanto Fidel Castro como su hermano Raúl en un intento de querer explicar las innovaciones introducidas en la economía de la isla, ahora le toca a la prensa. Mauricio Vicent, corresponsal del periódico “El País” y de la cadena SER, en La Habana, fue convocado al Centro Internacional de Prensa (CPI), que depende del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, donde le comunicaron que se le retiraba su credencial de trabajo. Esta es la perla más reciente de la censura que aplica el gobierno revolucionario, pero no la primera, ya que tiene varios antecedentes. Anteriormente, habían sido ya invitados a abandonar la isla Gary Marx (sin consideraciones a su apellido), corresponsal del diario norteamericano “Chicago Tribune”; Stephen Gibas, de la BBC de Londres, y César González-Calero, del periódico mexicano “El Universal”, entre otros.

 

ELCOMERCIO: “Cuba y el síndrome de Stendhal”, por José Antonio Mases.

En una mesa redonda que recientemente mantuvo con un grupo de corresponsales de habla hispana, el presidente Obama reiteró las consabidas palabras de amonestación hacia el régimen dictatorial a que está sometido el pueblo cubano desde hace cincuenta y dos años. «Ha llegado el momento -advirtió el mandatario- de que el Gobierno de Cuba acometa reformas». El presidente citó el ejemplo de la ola de cambios en el mundo árabe y muy poco le faltó para hacer un parangón explícito entre lo que viene sucediendo en el Magreb y el Oriente Próximo y lo que podría ocurrir en Cuba. La falta de democracia, las promesas de paraísos ilusorios, el arbitrario inmovilismo político y el hartazgo ante la palabrería demagógica resuenan con idéntico retintín tanto en las arengas de Bashar al-Assad como en las de los hermanos Castro, pero los acicates foráneos, capaces de influir en la democratización de Siria o del país caribeño, son claramente distintos. El desencadenamiento de las manifestaciones populares de Túnez, Egipto o Libia contó con una cobertura aliada que no es fácil concebir en el caso de Cuba.