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DÍAZMARTÍNEZ: “Aniversario melancólico”, por Manuel Díaz Martínez.
Decía Cioran –cito de memoria– que a él no le gustaban las historias con final feliz y que por eso se dedicó a leer historia. Cuando conocí esta confesión del ácido pensador rumano, pensé que, en efecto, la historia es el teatro de todas las decepciones. Tales pensamientos han aflorado en mi mente al percatarme de que ayer se cumplieron veinte años del golpe de Estado con que militares soviéticos, adeptos recalcitrantes del régimen de la hoz, el martillo y el gulag, que se desvanecía, intentaron derrocar a Gorbachov y deshacer sus reformas. Fui de los que saltaron de júbilo al conocer la derrota de los golpistas, y abracé la esperanza de que el país más extenso del mundo llegara a ser una próspera potencia democrática.
LAOTRAESQUINADELASPALABRAS: “Fotos y palabras de presentación de 'En el lenguaje lascivo de los perros'”, por Joaquín Gálvez
Intentaré diciendo que este libro es un viaje doble a la semilla: a esa patria única que, según Baudelaire, es la infancia, y también a la geografía ancestral de su autor: el campo cubano. Hasta aquí me parece que voy bien. Pero si ahora digo que la exegesis de este libro halla su mejor explicación en la tradición oral campesina, en sus mitos y leyendas, a la vez que está emparentada, con voz propia, con en esa tradición narrativa que nos cuenta sobre la fundación de un pueblo mítico, sus gentes, sus costumbres (nada típicas) y los sucesos que en este ocurren, podría correr el riesgo de aproximarme al ensayo. Entonces tendría que acudir a esas fuentes que me facilitaran fundamentar una tesis sobre este libro, tales como Mitología cubana, de Samuel Feijoo, y los cuentos de Onelio Jorge Cardoso. Posteriormente, debería deslindar ciertos paralelismo con obras de García Márquez, Rulfo, Faulkner, sin que esto implique una influencia directa o condicionada del autor de este libro con los autores antes mencionados. Sin embargo, no creo que un ensayo sea la forma más efectiva de presentar un libro, pues éste apela más a la lectura minuciosa que a la receptividad de la audiencia, por lo que podría malgastar mi tiempo profiriendo palabras que, en vez de entrar por el oído para llegar al entendimiento, desembocarían en la plena oquedad.
CAFÉFUERTE: “El Duque Hernández: la leyenda del indomable”, por Leonardo Padura.
Los años al fin han podido convencer a un invencible, un hombre capaz de superar todas las barreras, desde las policiales hasta las de las lesiones, las de los mares y los idiomas, las de la sospecha y la de los dolores, para conseguir hacer una y otra vez lo que más quiso hacer y mejor supo hacer en la vida: lanzar pelotas buscando que otros hombres no le conectaran.
Porque cuando se hable de lo que ha significado Orlando Hernández para la historia de la pelota cubana –pues aun cuando jugara lejos de Cuba, siempre siguió jugando para Cuba, a la que nunca dejó ni dejará de pertenecer-, más que de sus números o de los trofeos ganados en Series Nacionales, Grandes Ligas, Juegos Olímpicos y campeonatos mundiales o regionales, habrá que recordar su perseverancia de empecinado, la que lo llevó no ya a triunfar un día, un año, una década, sino a seguir triunfando cuando muchos lo daban por muerto y enterrado, a seguir luchando cuando la mayoría cuelga los guantes y los spikes, superado por las adversidades del destino.
HAVANATIMES: “Habanastation o una mala versión de Los zapaticos de rosa”, por Amrit.
Gracias al eficaz auge de la piratería, no tuve que hacer cola para ver “Habanastation.” ni soportar el calor de una sala sin aire acondicionado, como la del citadino cine Payret. De todas formas estoy segura de que en esas circunstancias no hubiera llegado ni a la mitad de la película.
Desde las primeras escenas, la manipulación de la realidad cubana me pareció tan encartonada que dudaba de que el transcurso del filme pudiera salvar esa elemental falta de sinceridad.
No sólo por ejemplo, ese matutino en una escuela primaria donde los niños cantan el himno nacional con un entusiasmo atípico. Desde que mi hijo empezó su vida de estudiante (él ha estado en cuatro escuelas diferentes) hay una tendencia generalizada a “susurrar” las palabras del himno de Bayamo, (la mayoría de los alumnos incluso “doblan.” es decir sólo mueven los labios).
ELPEQUEÑOHERMANO: “Ley de ajuste de cerebros”, por Ernesto Morales.
¿Quién le habría dicho al patriarca Fidel Castro que en su otoño encontraría un aliado para derogar la Ley de Ajuste Cubano, y no entre sus voceritos de cerebros almidonados en ciertas izquierdas del mundo, sino entre las mismísimas filas del ultra-derechismo miamense? Si tuviera fuerzas para ello, el Comandante estaría saltando en un solo pie.
Como siempre, al viejo zorro de la política caribeña todo le sale bien: le nace un impensado ayudante cuando él llevaba años clamando contra una ley que favorecía a quienes huían de su paraíso socialista; cuando ya había perdido casi toda su saliva denunciando las bondades y libertades que recibían aquellos que, sea por persecución política, sea por hartazgo del estómago, habían escapado hacia el vecino norteño. Justo entonces, le llega el refuerzo, camuflado con piel de enemigo.
CRUZARLASALAMBRADAS: “Denuncia de doble rasero”, por Luis Felipe Rojas.
Después de medio siglo de tropezones diplomáticos, argucias y fruslerías uno llega a imaginar que el gobierno cubano no va a aparecerse con una falacia más. Pero no más levantarse y oír la radio o leer la prensa y ahí aparecen los entuertos. Desde mediados del mes de julio el premio gordo se lo está llevando la noticia sobre la huelga de hambre de un numeroso grupo de reclusos en penitenciarías norteamericanas. Los penados reclamaban mejor atención por parte de los carceleros, que terminen las prácticas racistas y mejoren sus condiciones de vida, algo tan natural que recibe el beneplácito de todo ser humano que se respete.
Pero lo que asombra es como se le da un crédito de primera plana durante varios días en el Granma, periódico comunista cubano, a los reclamos de cientos de violadores de menores de edad, cacos profesionales y asesinos sin remedio cuando jamás se ha escrito una nota sobre las huelgas de hambre que cientos de cubanos han llevado dentro de la isla reclamando lo mismo, pero con la diferencia de que han sido encarcelados por motivos de opinión. El patinazo del ex presidente Lula Da Silva en febrero de 2010 al comparar a Zapata Tamayo con los delincuentes de Río de Janeiro, el silencio sobre las huelgas de Juan Carlos Herrera Acosta, Normando Hernández o Pavel Mansfarrol, por solo citar algunos, es una muestra elocuente de la hipocresía de ese diario cubano. Solo en los casos de Zapata y Fariñas han destacado unos párrafos, pero para vilipendiarlos sin razón y negarles a ellos y sus familiares el derecho a réplica.
MARTÍNOTICIAS: Lo que calla un nuevo libro sobre el Sida en Cuba
El libro del doctor Jorge Pérez Avila, máxima autoridad cubana en el tema del VIH y director del Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kourí" (IPK), que narra la tragedia vivida por familias que tienen un integrante afectado por el VIH, fue presentado este sábado en la capital cubana, a un público al que no se le cuenta toda la verdad.
ELPAÍS: “Cuba sin embargos”, por Rafael Rojas
El 85 cumpleaños de Fidel Castro, celebrado, como el 80, con mezcla de pompa triunfalista y nostalgia por glorias pasadas, volvió a afirmar las diferencias entre la realidad insular de hoy y la de hace apenas cinco años. Diferencias que, como apuntara el escritor Leonardo Padura en el diario Público, no alteran la institucionalidad básica del régimen cubano -partido único, ideología de Estado, penalización de opositores, control estatal de la economía y de la sociedad civil...-, pero provocan un notable desplazamiento de los temas y los actores tradicionales de ese conflicto heredado de la guerra fría.
LAVANGUARDIA: “¡Cuba se cargó a la URSS!”
Fui jefe del departamento que atendía las relaciones con Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia. Negocié muchos de los créditos que Cuba recibió del campo socialista; una ayuda que no tenía ninguna sustentación económica, sólo política", se sincera Óscar Espinosa Chepe.
Espinosa Chepe tiene 71 años, es economista y disidente. Pero antes de romper con el régimen de Fidel Castro trabajó durante décadas como alto funcionario en las entrañas del sistema de planificación centralizada que se construyó en la isla a imagen y semejanza del soviético. Hoy, tras dos estancias en la cárcel, múltiples interrogatorios y una orden de confinamiento que le impide salir de La Habana, dedica su tiempo a levantar acta del naufragio estructural de la economía de su país tras el hundimiento de la URSS.
ELNUEVOHERALD: Plátanos burros y burros a secas, por Raúl Rivero
Las tres últimas cuevas del socialismo real –China, Vietnam y Cuba– están en disposición de permitir (con diferentes rangos de entrega y riesgos) que los mecanismos económicos del capitalismo les saquen los boniatos y el arroz del fuego. Eso sí, la caricatura, la imitación y la copia no puede ni acercarse al reclamo de los derechos humanos, a la soberanía individual y a la ilusión de la libertad.
El fracaso del modelo que impusieron sobre las penurias de sus sociedades los ha obligado a utilizar los recursos financieros del enemigo. Los ha llevado a familiarizarse con su vocabulario y a, como se decía antes en Cuba, tirarse una plancha con ellos para salir en las fotos de los medios internacionales como reformista y demócratas.
ELPASOTIMES: Deporte cubano sigue padeciendo el azote de las deserciones
Un año después de haber ganado brillantemente el campeonato nacional de béisbol, los Industriales, el equipo más emblemático de la pelota cubana, finalizaron décimos entre 16 equipos.
Y no fue de extrañar: se habían quedado sin siete jugadores que desertaron, incluidos dos pitchers importantes como Armando Rivero y Joan Socarras, y el estelar antesalista Leugim Barroso.
A dos meses de los Juegos Panamericanos, las deserciones siguen siendo un azote para el deporte cubano, agravadas por una situación económica que impide dedicar a la actividad deportiva tantos recursos como en el pasado.
ELNACIONAL: Ismael Cala: “Mis entrevistas son telenovelas”
Salir en Cala se ha convertido en sinónimo de "estar en algo". Su bronceado conductor, que podría pasar por baladista al estilo Jon Secada, emigró de Cuba a Canadá en 1998 y admite que aprendió poco de otros entrevistadores en español como Jaime Bayly. La escuela de Ismael Cala (@CalaCNN en Twitter) es anglosajona: "Quería aprender inglés, sumergirme en una nueva sociedad, y mis referencias fueron Oprah Winfrey o Matt Lauer.
BORINGHOMEUTOPICS: “Wendy Iriepa & Ignacio Estrada para la historia cubana…”, por Orlando Luis Pardo Lazo. (Imágenes)
Imágenes de la pareja.
MILENIO: “Más de ‘Lichi’ en 2009”
Cuba se sovietizó hasta extremos ridículos. No voy a hacer un inventario de aquella clonación partidista-política-ideológica-militar que impuso en La Habana un diseño de gobierno, y de Estado, que no era más que un Frankenstein o espanta-pájaros mal cosido, en medio de una huerta sin hortalizas. También importamos (e importa recordarlo) todos los mecanismos del susto, el miedo, el terror y el pánico, en su ascendente sucesión de sobresaltos.
La memoria se amamanta de la imaginación, pues sería cruel limitarnos a recordar sólo la verdad, que da testimonio de nuestro paso (que no siempre huella) por este mundo, sin reconocer que la mentira o la fantasía alimentan más que la propia realidad, tantas veces injusta con los justos.
CAFÉFUERTE: “Declaración de principios: Los que nacimos sin horizonte”, por Ángel Santiesteban.
El escritor Angel Santiesteban está inmerso en un tormentoso proceso judicial que trata de hacerle pagar sus disidencias políticas con 15 años de cárcel por presuntos delitos de violación, robo e intento de asesinato.
Los procedimientos policiales no pueden ser más burdos. Se ha utilizado a su ex mujer para fabricarle un delito común. La fiscalía iba a presentar un testigo con trastornos mentales, quien finalmente admitió en un video que fue objeto de soborno para declarar contra el escritor.
De todas formas, el juicio parece inminente ante el Tribunal Provincial de La Habana y para él no queda otra alternativa que apelar a la palabra y desbrozar el camino de la solidaridad en estos momentos aciagos.
El escritor. de 44 años, una de las más prominentes voces de la literatura cubana actual. El cuento de México. En 1995 ganó el Premio de Cuento de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) por su libro Sueño de un día de verano, un conmovedor acercamiento a la guerra de Angola y que no fue publicado hasta 1998. En el 2001 obtuvo el Premio Alejo Carpentier con el volumen de relatos Los hijos que nadie quiso. En el 2006 su libro de cuentos Dichosos los que lloran se agenció el premio Casa de las Américas.