Actualizado: 23/10/2017 23:51
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SIP, Derechos humanos, Primavera Negra

Sociedad Interamericana de Prensa: Informe sobre Cuba

Presentado en la 66ª Asamblea General, celebrada del 5 al 9 de noviembre de 2010, en Mérida, México

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La liberación de alrededor de 20 periodistas independientes desde principios de julio es una magnífica noticia, aunque al menos otros siete permanecen en la cárcel. Casi todos tuvieron que ir al exilio y el gobierno comunista sigue negando la verdadera libertad de expresión a sus 11. 2 millones de habitantes.

La liberación de los 20 fue parte de un acuerdo entre el gobierno de Raúl Castro, la iglesia católica y el gobierno español para liberar a 52 disidentes que permanecían encerrados desde que fueron apresados en una redada en el 2003 que envió a la cárcel a 75 voces de la oposición. Cerca de 40 de los 52 han sido puestos en libertad y salido al exilio. El resto, así como otros considerados presos políticos, esperan pronto ser liberados.

Las publicaciones de la Iglesia Católica están creciendo y el diario oficial del Partido Comunista, Granma, publica en la sección de correspondencia una inusualmente franca, si bien limitada, serie de opiniones sobre reformas económicas.

Los periodistas independientes y blogueros han crecido a pesar de fuertes presiones del gobierno que van desde detenciones por un período de tiempo breve hasta filtros que bloquean el acceso a sitios Web críticos. Los corresponsales extranjeros siguen siendo vigilados de cerca y un ciudadano de EEUU continúa en la cárcel en La Habana después de la entrega de teléfonos de comunicación satelital a grupos judíos.

Los medios de comunicación del gobierno –periódicos, emisoras de radio y televisión y sitios web– brindan sólo la versión oficial de los hechos en la isla y el extranjero. Como lo ha hecho durante medio siglo, el gobierno controla los medios de comunicación y exige atenerse a la línea oficial de política interior y exterior.

Con todo, en medio de este rígido control se ha producido un pequeño cambio en un diario y tal vez en un canal de televisión. Ninguno de los dos puede catalogarse como libertad de prensa, pero el cambio sugiere una relajación limitada, incluso con la bendición oficial, de puntos de vista del gobierno sobre el papel de los medios de comunicación.

Lo que más llama la atención son las cartas al director que aparecen en el normalmente serio y gris Granma, leídas por cientos de miles de personas, tanto ciudadanos comunes y por la élite gobernante. Al principio, la mayoría de las cartas se centraba en cuestiones de menor importancia, tales como quejas sobre la música ruidosa de los vecinos, mascotas rebeldes o la falta de papel sanitario.

Más recientemente, sin embargo, las cartas se convirtieron en un verdadero debate sobre la conveniencia de una apertura en la economía dirigida por el gobierno mediante la “privatización” de 30,000 tiendas minoristas de propiedad estatal, tales como panaderías y cafeterías. Bajo el plan, a los empleados se les permitiría operar estos sitios a través de cooperativas.

Una estación de televisión en la ciudad de Santiago de Cuba, por su parte, difundió un video tomado durante la visita de un líder del Partido Comunista a una panadería, que mostraba cucarachas sobre las mesas y los equipos.

Sin embargo, temas sensibles como la muerte de más de 20 pacientes en el Hospital Psiquiátrico de La Habana durante una ola de frío en enero no fue cubierto hasta tanto el gobierno no declaró que

castigaría los responsables de la negligencia. El gobierno reconoció las muertes sólo después de que castigaría los responsables de la negligencia. El gobierno reconoció las muertes sólo después de que medios de comunicación extranjeros informaron sobre éstas.

Los medios del gobierno también pasaron por alto un sonado escándalo de corrupción relacionado con el jefe de la Aviación Civil, general Rogelio Acevedo y la aerolínea Cubana de Aviación, aunque algunos corresponsales extranjeros en la isla informaron sobre el caso en abril.

Cerca de 20 periodistas independientes fueron liberados en los últimos meses, pero al menos siete siguen en prisión, entre ellos uno encerrado desde 1998. Ha aumentado el número de detenciones breves de periodistas independientes, acaso un nuevo método de represión en lugar del encarcelamiento por varios años.

Iván García, un cubano que escribe para el diario español El Mundo, fue convocado al Ministerio del Interior, donde fue interrogado y recibió advertencias oficiales, después de publicar un artículo en el que criticaba a las fuerzas armadas por participar en empresas lucrativas.

Activistas de derechos humanos en La Habana, que monitorean las actividades de los periodistas independientes, dijeron que, a pesar del continuo acoso del gobierno, éste no ha logrado destruir el movimiento. Elizardo Sánchez Santacruz, defensor de los derechos humanos en La Habana, señaló que ahora hay más periodistas independientes que en el punto más alto de la represión del 2003, cuando 75 pacíficos disidentes y periodistas independientes fueron encarcelados.

El destacado periodista independiente Guillermo Fariñas, que puso fin a una huelga de hambre de 135 días después de que el gobierno accedió a liberar a 52 presos políticos, fue galardonado con el prestigioso premio Sajarov y más de $60,000 por el Parlamento Europeo.

También fue liberado Darsi Ferrer, a quien Amnistía Internacional había declarado el 26 de febrero el preso de conciencia cubano número 55. Ferrer, escritor disidente y director del centro de Salud y Derechos Humanos Juan Bruno Zayas en La Habana, había sido encarcelado sin cargos desde julio del 2009.

Los cuatro periodistas independientes que siguen encarcelados desde el 2003 son Iván Hernández Carrillo, Héctor Maceda, Pedro Argüelles y Félix Navarro. Maceda es el esposo de Laura Pollán, líder del grupo de las Damas de Blanco.

Los otros tres periodistas independientes tras las rejas son Santiago Du Bouchet, director de la agencia Havana Press, preso desde junio del 2009; Ernesto Borges, un ex oficial militar encarcelado en 1998; y Raymundo Perdigón Brito, en prisión desde el 2006.

Los periodistas independientes, que en la actualidad se cuentan en varios cientos, centran su trabajo principalmente en las violaciones de los derechos humanos y las difíciles condiciones de vida, como la falta de electricidad, la escasez de alimentos y la falta de transporte.

Sus trabajos aparecen generalmente en sitios web del extranjero dedicados al apoyo a la disidencia en la isla. La mayoría de los periodistas independientes no ha sido formada en la profesión, aunque algunos son graduados universitarios en otras disciplinas.

La blogósfera cubana sigue creciendo y cada vez es más tecnológicamente competente y atractiva para los lectores, a pesar de los intentos del gobierno por bloquear los sitios web que publican opiniones de la oposición.

De 30 a 50 blogs son actualizados periódicamente por cubanos que se consideran “blogueros

De 30 a 50 blogs son actualizados periódicamente por cubanos que se consideran “blogueros alternativos” en lugar de “disidentes”, aunque, no obstante, se muestran muy críticos con el gobierno. Algunos de sus mejores “posts” aparecieron este verano en una atractiva revista llamada Voces, distribuida por correo electrónico, unidades flash, CD y conexiones Bluetooth.

La bloguera más conocida del grupo, Yoani Sánchez, imparte clases sobre cómo iniciar y administrar blogs, y cómo utilizar todas las capacidades de los teléfonos celulares para distribuir comentarios y otros informes. Sánchez también continúa usando sus “posts” y “tweets” para dar a conocer las actividades de los disidentes, y publicó la primera foto de Fariñas tomando su primer sorbo de agua después de haber suspendido su huelga de hambre.

La audiencia dentro de Cuba para los “blogueros alternativos” parece que sigue siendo relativamente pequeña, aunque no hay forma de medir el impacto que tienen los “posts” cuando circulan mediante dispositivos portátiles de memoria e incluso enlaces directos de ordenador a ordenador.

Un segundo grupo de cerca de 20 cubanos que escribe para el blog Havana Times ha llamado cada vez más la atención por sus columnas abiertas y diversas, por lo general desde una perspectiva de izquierda, pero no completamente alineada con el gobierno.

Sin embargo, un grupo similar de autodescritos “jóvenes socialistas” que publicaban bajo el nombre de Bloggers Cuba desapareció este año en medio de informes de que funcionarios del gobierno habían rechazado sus comentarios poco ortodoxos.

Alrededor de otros 100 blogs son escritos por fuertes partidarios del gobierno, por lo general empleados de los medios estatales. El gobierno sigue tratando de bloquear los sitios Web de unos 50 ciberopositores. Sin embargo, estos se las arreglan para hallar maneras de evitar los filtros mediante el uso de los sitios proxy (intermediarios) y dispositivos portátiles de memoria.

El trabajo de “bloguero” no se encuentra en la lista de las 178 categorías de “trabajo por cuenta propia” autorizadas por el gobierno este otoño en un esfuerzo para poner en marcha la economía cubana en crisis.

El acceso a Internet sigue siendo caro, difícil y lento, y Cuba ocupa el último lugar entre todas las naciones de América Latina en términos de conectividad. El gobierno afirma que alrededor del 13 por ciento de los cubanos tiene acceso a Internet. Algunos expertos independientes alegan que la cifra real es mucho menor, porque el gobierno cuenta a los suscritos a su red interna, conocida como Intranet. Otros dicen que es más alto debido a que muchos cubanos tienen acceso al mercado negro a la Web.

Se ha informado que el año próximo se tenderá un cable de fibra entre Cuba y Venezuela, lo que ampliaría enormemente las capacidades de banda ancha en la isla, principal razón dada por el gobierno para explicar los altos costos y la baja disponibilidad. Pero las autoridades cubanas ya han dejado claro que la ampliación de la banda ancha se pondrá en función, primero, de las necesidades del gobierno y sociales, y quizás más tarde de los individuos.

También se han expandido las publicaciones de la Iglesia Católica, al parecer como resultado en parte de la mejora de las relaciones entre el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega Alamino, y el gobernante cubano Raúl Castro.

Cerca de 46 boletines y revistas, 12 sitios Web y siete “boletines electrónicos”, además de numerosos volantes publicados por parroquias y grupos laicos ahora llegan a más de 250,000 personas, según un informe de octubre de la Inter Press Service en La Habana.

Las dos principales revistas son Palabra Nueva, publicada por la arquidiócesis La Habana; y Espacio

Las dos principales revistas son Palabra Nueva, publicada por la arquidiócesis La Habana; y Espacio Laical, por el Consejo de Laicos, también con sede en la capital cubana.

Ciertos artículos de publicaciones de la iglesia han criticado algunas las políticas del gobierno cubano, con respeto y siempre con el lenguaje propio de la iglesia. Pero los cubanos que trabajan en algunas de las publicaciones reconocen que tanto ellos como sus editores miden sus palabras para evitar la ira del gobierno.

Uno de los medios eclesiásticos más sobresalientes es Convivencia, una página Web publicada por Dagoberto Valdés Hernández, ex director de la revista Vitral de la arquidiócesis de Pinar del Río. Un editorial de agosto expresó que Cuba “está viviendo uno de los momentos más tensos de su historia, sin una economía, sin un proyecto político viable de quienes gobiernan, y con una sociedad cada día más desanimada”.

Vitral fue cerrada en el 2007 debido a lo que los funcionarios de la arquidiócesis describieron como falta de recursos, pero funcionarios del gobierno y el periódico Granma habían sido muy críticos de Valdés y de la revista durante mucho tiempo.

Los medios de comunicación gubernamentales continúan prestando relativamente poca atención a las cuestiones de la iglesia, tales como las celebraciones con motivo del cuarto centenario del hallazgo de la imagen de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en 1612.

El gobierno cubano sigue ejerciendo una fuerte y por lo general efectiva presión sobre los corresponsales extranjeros para limitar la presentación de informes sobre temas que considera sensibles. La mayoría de los controles se ejercen por el Centro Internacional de Prensa (CIP), que emite las acreditaciones de prensa requeridas para corresponsales residentes y visitantes, transmite sus solicitudes de entrevistas con funcionarios del gobierno y se encarga de la compra de las principales mercancías importadas, como aparatos de aire acondicionado.

Las sanciones del CIP van desde reprimendas telefónicas por una información muy crítica, la citación al centro para una queja en persona, o el ataque en los medios gubernamentales. El IPC amenazó con no renovar la acreditación de un corresponsal en los últimos seis meses, pero como en anteriores casos, no ha ido más allá de la advertencia. La expulsión definitiva de corresponsales extranjeros se ha vuelto cada vez más rara en los últimos tres a cuatro años.

Funcionarios del IPC también han informado, al menos a una oficina de prensa en La Habana, de que en lo adelante no podrá tener a más de un corresponsal extranjero, es decir, que el resto del personal tendría que ser compuesto de ciudadanos cubanos, presumiblemente más susceptibles a las presiones del gobierno.

El Ministerio de Relaciones Exteriores también parece haber reducido el número de visados que emite a la corresponsales visitantes, especialmente de medios de comunicación estadounidenses. Un funcionario del Ministerio, hablando en privado, dijo que el gobierno no quiere a periodistas extranjeros haciendo demasiadas preguntas en la calle a los cubanos en un momento potencialmente peligroso.

Después de que el gobierno anunció que 500 mil empleados públicos habrían de ser despedidos y que el “trabajo por cuenta propia” se ampliaría de manera significativa, ninguna de las informaciones originales de los principales periódicos de EEUU ha estado fechada en La Habana.

No se ha dicho una palabra sobre informes anteriores en el sentido de que el IPC habría presionado a pequeños medios extranjeros que emplean a cubanos para que los volvieran a contratar a través de una

agencia de empleo estatal, lo que habría aumentado los costos y tal vez los habría obligado a dejar de

agencia de empleo estatal, lo que habría aumentado los costos y tal vez los habría obligado a dejar de emplearlos.

Agentes de la seguridad del Estado también continúan vigilando los teléfonos, automóviles y viviendas de los corresponsales, manteniendo gruesos expedientes de sus informaciones anteriores y contactos en Cuba. Corresponsales que desde el extranjero tratan de contactar a algunos de los más conocidos disidentes a veces les sucede que sus llamadas telefónicas se han cortado inmediatamente después de identificarse. Otras llamadas dan como resultado señales de “ocupado”.

El gobierno de Obama sigue manteniendo que uno de los objetivos clave de su política hacia la isla es mejorar la capacidad de los cubanos para comunicarse entre sí y con el mundo exterior.

En los últimos dos meses hubo informes de que el Departamento de Estado de EEUU ha aprobado fondos para dos programas que apoyan a periodistas independientes. Los programas ayudan a difundir sus informes en el extranjero, y los medios de comunicación en el exterior que los usan pueden hacer contribuciones voluntarias a los periodistas.

Sin embargo, los esfuerzos del gobierno cubano por controlar el libre flujo de información se han evidenciado en la prolongada detención en La Habana de Alan P. Gross, un subcontratista de la Agencia Internacional de Desarrollo de EEUU. Gross fue detenido el 3 de diciembre del 2009 después de la entrega de equipos de comunicación por satélite a miembros de la pequeña comunidad judía de la isla para que pudieran comunicarse entre sí y con el mundo exterior.

Gross no ha sido acusado formalmente, pero el gobernante cubano Raúl Castro ha insinuado que es sospechoso de haber realizado actividades de inteligencia. El gobierno de Obama ha negado la acusación.


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