Actualizado: 25/10/2021 18:08
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Bolivia

Cocaleros piden la expulsión de la DEA y otras entidades antidrogas estadounidenses

'Todas las instituciones que reciben apoyo directo' de Estados Unidos 'deben irse a su casa', dijo el dirigente cocalero Julio Salazar.

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Sindicatos cocaleros de la provincia boliviana del Chapare, otrora emporio de ese cultivo, pidieron al presidente Evo Morales que expulse de la región a la agencia federal antidrogas de Estados Unidos (DEA) y a otras instituciones que "reciben apoyo de ese país", según informes de prensa.

"Todas las instituciones que reciben apoyo directo de ese país deben irse a su casa", dijo el martes un dirigente cocalero de mando medio, Julio Salazar, en una asamblea de cultivadores de coca del Chapare (centro-este), celebrada en la ciudad central de Cochabamba, informó la AFP.

Sólo así "terminará el sometimiento (de los cocaleros) a Estados Unidos", dijo Salazar a Morales, quien es además el máximo dirigente de cultivadores de coca de la región.

La confederación de cultivadores de coca del Chapare pidió que la DEA y otras organizaciones de financiamiento e incentivo a cultivos sustitutivos, se retiren de la provincia, donde realizan trabajos desde principios de los años noventa.

En el Chapare se han erradicado entre 1998 y 2003 unas 60.000 hectáreas de coca consideradas ilegales por una ley antidrogas y que Estados Unidos suponía destinadas al narcotráfico.

Estados Unidos tiene una base militar antidroga en la localidad de Chimoré, en el corazón del Chapare.

"Entiendo que se tendrá que dialogar con el gobierno de Estados Unidos para ver la forma que estas instituciones, que han cumplido su ciclo, puedan abandonar el trópico de Cochabamba", anunció el vocero presidencial de la confederación, Alex Contreras.

El presidente Morales no se pronunció al respecto.

Las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba (centro), que aglutinan a 45.000 familias de productores, equivalen "a las organizaciones sindicales y políticas más importantes del país", de acuerdo con Contreras.

El gobierno estadounidense financia gran parte de los programas de lucha contra el narcotráfico y la coca ilegal, así como los proyectos para sustituir ese cultivo por otros, pero su política de eliminar la coca excedente ha tropezado con la resistencia de los labriegos, reportó AP.

En los últimos años la ayuda estadounidense ha ido disminuyendo. Este año alcanzará los 80 millones de dólares y el próximo podría bajar más. Hace unos días el embajador estadounidense David Greenlee manifestó su preocupación porque la erradicación de coca está casi paralizada.

Informes oficiales estiman que hay 27.700 hectáreas de coca de las cuales 12.000 son legales y están destinadas a usos medicinales, alimenticios y rituales de amplia práctica en Bolivia.

Entre las principales organismos estadounidenses que operan en Bolivia está la DEA, el Programa de Desarrollo Alternativo y la Agencia de Cooperación Comunidad, Habitad y Finanzas.

El presidente Morales ha pedido a los cocaleros no cultivar más de 1.600 metros cuadrados de coca por cada afiliado a los sindicatos del sector como la mejor estrategia de lucha contra el narcotráfico y de apoyar a su administración.

Los campesinos quieren subir ese cupo, pero han decidido esperar un estudio encomendado por el gobierno que determinará si la demanda legal de coca ha crecido en los últimos años.