Actualizado: 19/01/2021 21:47
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Cuando Gran Bretaña interfería en América Latina

Los intentos de los servicios secretos de Reino Unido de interferir en la política de América Latina en los años 60

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Desde hace años se conoce cuál fue el alcance de la interferencia de los servicios de inteligencia de Estados Unidos en distintos países de Latinoamérica durante la década de los 60, informa la BBC.

Lo que no estaba tan claro es el papel que jugó Reino Unido en la región en el mismo periodo.

Ahora archivos recientemente desclasificados han revelado los intentos británicos de influir en varios procesos electorales y condicionar sindicatos en distintos países, explicó a la BBC el profesor Rory Cormac de la Universidad de Nottingham.

A principios de la década de 1960, Reino Unido aumentó drásticamente sus acciones encubiertas en América Latina, emprendiendo lo que se llamó una “acción política especial”.

Esto incluía propaganda y falsificación de documentos que tenían como objetivo influir en el público, principalmente contra el comunismo.

“Esto es sorprendente porque los historiadores tienden a asociar las operaciones encubiertas del Reino Unido con objetivos en Medio Oriente y el sudeste asiático, y asumen que los británicos dejaron América Latina a la CIA”, dijo el profesor.

“Propaganda negra”

Después de que un diplomático llamado Ronnie Burroughs visitara América Latina en nombre del Ministerio de Relaciones Exteriores británico y el MI6 en 1961, Londres tomó la decisión de aumentar las acciones encubiertas.

En estas actividades, el papel del país se mantuvo oculto con un enfoque particular en la propaganda “negra”, que incluye material falso o actividades en las que los ciudadanos son deliberadamente engañados acerca de su procedencia.

La región era vista como de creciente importancia a nivel mundial, pero también con signos de estar cada vez bajo mayor influencia comunista, especialmente después de la Revolución cubana.

Reino Unido no tenía un interés particular en la región por lo que dejaba a su aliado, Estados Unidos, tomar la iniciativa ya que la consideraba como parte de su “esfera de influencia”.

Washington era mucho más activo, pero Londres, dice el profesor Cormac, se involucró en parte para obtener influencia con Estados Unidos y también para aumentar los intercambios comerciales con la región.

“Reino Unido realizó estas operaciones encubiertas por dos razones”, dice.

“Primero, demostrar que era socio de Estados Unidos e inyectar influencia en una relación cada vez más unilateral. En segundo lugar, los británicos querían aprovechar lo que percibían como una pérdida de influencia de Estados Unidos en la región para quedarse con parte de un mercado en crecimiento”, explica.

“Estos dos objetivos no se podían combinar siempre de forma armoniosa”.

Reino Unido aumentó el número del personal que trabajaba en la propaganda en la región y el MI6 abrió nuevas sedes.

Llegó incluso a Chile y Venezuela. Un funcionario británico calificó a este último país como “un premio importante”.

“Es un país muy rico y su gobierno una importante fuente de capital de inversión”, dijo.

La misión principal era contrarrestar el comunismo usando propaganda y trabajando con iglesias, sindicatos y partidos políticos.

Las operaciones incluyeron la creación de una nueva revista de circulación masiva en Colombia y la distribución de folletos en Chile y Bolivia.

Se sobornó a los productores de radio locales para conseguir tiempo de transmisión y se produjeron mensajes para transmitir.

Un británico se jactó de que “si le dieran 100.000 libras esterlinas, ¡podría comprar prácticamente todos los comentaristas de radio de la región andina!”.

También trabajaron con sacerdotes en Bolivia para distribuir material y contrarrestar la propaganda soviética y cubana.

Lo mismo sucedió en Ecuador.

Buscaron la ayuda de sacerdotes que podían movilizar a la gente para actuar contra el presidente Carlos Julio Arosemena Monroy, a quien los británicos consideraban alguien “completamente desprovisto de principios y un indeseable”.

Pensaron que podrían movilizar, si era necesario, una “turba” de al menos 5.000 personas, en su mayoría jóvenes católicos, a las calles de Quito, según el artículo del profesor Cormac The Currency of Covert Action: British Special Political Action in Latin America, 1961-1964, publicado en la Revista de Estudios Estratégicos.

Según los archivos, desclasificados entre 2019 y 2020, Reino Unido trabajó con los sindicatos infiltrándolos y captándolos o interfiriendo en reuniones.

En Brasil y Chile

Una de sus ideas consistió en elaborar un documento falsificado contra el presidente brasileño João Goulart que decía que los comunistas se estaban apoderando de los sindicatos.

Querían hacerle temer que su posición se estaba viendo socavada dentro de ellos por la extrema izquierda.

Sin embargo, esto no se llevó a cabo y João Goulart fue derrocado en un golpe de Estado, respaldado por Estados Unidos, en 1964.

En algunos casos también se consideró influir en las elecciones, en particular en las presidenciales de Chile en 1964.

Los servicios de inteligencia temían que pudiera ganar el socialista Salvador Allende.

“Una vez en el poder, lo más probable es que Allende sea manipulado por los comunistas, de buena gana o de otra manera, y que el producto final podría ser un gobierno que siga el modelo cubano”, se lee en un archivo.

Pero aquí los esfuerzos británicos se vieron eclipsados por los de EEUU, que gastó alrededor de $3 millones durante dos años para influir en las mismas elecciones.

En general, el profesor Cormac sostiene que el Reino Unido estaba utilizando una acción encubierta en parte para “mantener, a bajo costo, un papel global”.


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