Actualizado: 16/08/2019 16:52
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EEUU, Mueller, Trump

Desastre demócrata

Mueller hizo todo lo posible por disuadir a los legisladores demócratas, señalando en una declaración a la prensa del 29 de mayo que su comparecencia no agregaría algo nuevo

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La audiencia congresional con el exfiscal especial Robert Mueller fue un desastre para los demócratas. Y toda la culpa la tienen esos mismos legisladores que tanto insistieron para que se llevara a cabo.

Estaban advertidos. Mueller hizo todo lo posible por disuadirlos, señalando en una declaración a la prensa del 29 de mayo que su comparecencia no agregaría detalle alguno no conocido, si fuera convocado ante el Congreso.

“Cualquier testimonio de esta oficina no iría más allá de nuestro informe. Contiene nuestros hallazgos y análisis, y los motivos de las decisiones que tomamos. Escogimos esas palabras cuidadosamente, y el trabajo habla por sí mismo. Y el informe es mi testimonio”, escribió Mueller.

Luego agregó: que su participación “no proporcionaría información más allá de la que ya es pública en cualquier comparecencia ante el Congreso”.

Más aún, la solicitud de Mueller al Departamento de Justicia sobre las pautas que adoptó para limitar su testimonio, debería haber servido de advertencia. Pero para entonces, era imposible cancelar la audiencia una vez que se había emitido las citaciones, y el conocimiento de que se trataba de una jornada dura de poco sirvió. Hay que agregar que los legisladores republicanos se lanzaron a fondo, con el cuchillo en la boca en misión de abordaje. Pero lo hicieron bien, en beneficio de su partido y su presidente, que ya son una misma cosa. Así es la política. Al duro y sin compasión.

Así que la falta de entusiasmo por el evento, demostrada el miércoles por Mueller, no debió sorprender a nadie.

A pesar de la clara renuencia de Mueller, los demócratas siguieron adelante, y finalmente lo citaron para las audiencias del miércoles. Las expectaciones fueron tan elevadas, que la realidad significó más o menos un balde de agua fría no solo para los legisladores que buscan someter a un juicio político al presidente, sino en general para los críticos de Donald Trump.

Los demócratas habían justificado las audiencias diciendo que, a pesar de las advertencias de Mueller, como mínimo podrían lograr que él leyera partes de su informe en voz alta. Pero se negó incluso a hacer eso.

Para los demócratas, el momento más destacado de la primera audiencia fue un intercambio con el presidente del Comité Judicial, el representante Jerry Nadler (D-NY).

“¿Realmente se exoneró al presidente?”, preguntó Nadler. “No”, respondió Mueller.

“El presidente no fue exculpado por los actos que presuntamente cometió”, dijo el exfiscal.

La afirmación, sin embargo, no añadía nada nuevo. Y su repetición por los demócratas y los canales de televisión afines pronto se vio reducida por un intercambio más importante.

Durante la primera de las audiencias, Mueller pareció estar de acuerdo con el representante Ted Lieu (D-Calif), en que la razón por la cual Trump no fue acusado se debía a una política del Departamento de Justicia, que desde hace tiempo establece que los presidentes en ejercicio no pueden ser llevados a los tribunales.

Al terminar esta audiencia, el punto fue destacado por los comentaristas, debido a las implicaciones para Trump.

Pero la alegría duró poco.

Al comienzo de una segunda aparición del miércoles, ante el Comité de Inteligencia de la Cámara, Mueller echó por tierra el leve frenesí demócrata, dando la impresión de que no había entendido bien y que en realidad no estaba de acuerdo con el lenguaje de Lieu. “Esa no es la manera correcta de decirlo”, declaró Mueller.

“Quería volver a una cosa que fue dicha esta mañana: el Sr. Lieu dijo, y cito: “No acusó al presidente debido a la opinión de la [Oficina del Asesor Jurídico]”, señaló Mueller.

Luego agregó: “Esa no es la manera correcta de decirlo. Como nosotros dijimos en el informe y como yo dije en la apertura, no llegamos a determinar si el presidente cometió un delito”.

Entre las paradojas de ambas comparecencias del miércoles estuvo la de los demócratas defendiendo el historial republicano de Mueller, y enfatizando el hecho de que sus nombramientos habían sido hechos por mandatarios republicanos. Ello en claro y necesario contraste con los ataques personales lanzados por algunos legisladores republicanos hacia el exfiscal y su trabajo.

El clima tenso durante ambas comparecencias puede haber contribuido a que por momento Mueller pareciera confundido, desconocedor incluso del propio documento que había elaborado. En otras —muchas— fue necesario repetirle las preguntas u orientarlo hacia quien le preguntaba.

Al ser interrogado por el representante Brad Wenstrup (R-Ohio), el exfiscal especial pareció negar que su oficina investigara si la campaña de Trump coordinara con WikiLeaks u otros para robar los correos electrónicos de la campaña de Hillary Clinton.

“Ese asunto no cae dentro de nuestra investigación”, dijo Mueller, desconcertado, dado que este era un foco central de su investigación.

En otro momento, Mueller afirmó no saber nada sobre Fusion GPS, la firma de investigación privada encargada por la campaña de Clinton y el Comité Nacional Demócrata para preparar un expediente de investigación que al parecer dio impulso a una indagación temprana del FBI sobre los vínculos entre Trump, sus asesores. y Rusia.

Durante la segunda audiencia Mueller se mostró más seguro, cómodo y receptivo. Resultó lógico porque ya no se trataba del Comité Judicial sino del que tiene que ver con los asuntos de Inteligencia. En un par de ocasiones, ofreció lo que equivalía a refutaciones directas de los puntos de discusión de Trump.

“Cuando Donald Trump llamó a su investigación una caza de brujas, eso también es falso, ¿no es así?”, preguntó Schiff.

“Me gusta pensar que sí”, respondió Mueller, agregando más tarde: “No es una caza de brujas”.

Aunque lo más importante de esta segunda comparecencia fueron sus advertencias sobre los peligros de la continua interferencia rusa en las elecciones de Estados Unidos. Un peligro presente y al que no se le está brindando la atención adecuada, debido a la polarización extrema del país, el anteponer el partidismo a los intereses de la nación y la actitud culpable del presidente Trump.

Este texto utiliza información tomada de Politico.


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