Actualizado: 21/11/2019 17:15
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Argentina, Macri, Latinoamérica

El cambio en América Latina llega desde Buenos Aires

Un presidente opuesto a las “re-re-reelecciones”, como la de Evo Morales en Bolivia y mucho más aún: la de los Castro en Cuba

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Cuando asuma en diciembre, Mauricio Macri y su alianza de centroderecha Cambiemos pondrán fin a 12 años de kirchnerismo, la corriente populista y peronista fundada por Néstor y Cristina Kirchner.

Desde que el kirchnerismo llegó al poder, en 2003, Argentina transformó su política exterior, dejó a un lado a Washington y formó fuertes lazos con gobiernos de izquierda de la región. Esto va a cambiar sustancialmente ahora.

Tanto Néstor Kirchner como su esposa y sucesora, Cristina Fernández, mantuvieron una amistad cercana con el fallecido expresidente de Venezuela Hugo Chávez, que cambió los equilibrios en la geopolítica sudamericana.

Sus críticos incluso sostienen que el kirchnerismo adoptó un modelo económico chavista, y apodaron al país “argenzuela”.

Las relaciones con Venezuela se mantuvieron fuertes con la llegada de Nicolás Maduro.

Las cosas cambiarán drásticamente cuando asuma Macri, quien ya anticipó que una de sus primeras medidas como presidente será pedir que se suspenda a Venezuela del Mercado Común del Sur (Mercosur) por tener presos políticos, entre ellos el opositor Leopoldo López.

Lilian Tintori, la esposa de López —quien fue condenado a más 13 años de prisión—estuvo en la noche del domingo en el comando de campaña de Cambiemos. celebrando junto al flamante presidente electo.

La relación no solo será más tensa con Venezuela. Durante la campaña electoral, el presidente de Bolivia, Evo Morales, viajó a Buenos Aires para mostrar su apoyo explícito al candidato del kirchnerismo.

“Esperamos que gane Scioli”, dijo abiertamente Morales al diario Página/12, a días del balotaje.

Morales se mostró abiertamente partidario y viajó a Argentina para apoyar al candidato kirchnerista.

“Lamento mucho que vuelva el reparto imperial”, señaló, en referencia a un posible triunfo de Macri y a la influencia de sectores liberales en Brasil.

“Espero que esto no se sienta como una intromisión mía en la política argentina, pero es la verdad y el pueblo argentino tiene que entender esto porque si no, habrá conflictos”, advirtió.

Consultado por BBC Mundo durante una conferencia de prensa con medios extranjeros, Macri aseguró que no romperá relaciones con Venezuela y Bolivia.

“Intentaré tener las mejores relaciones con todos, independientemente de en algunos casos no comulgar con sus políticas internas”, señaló.

Como ejemplo, dijo que se oponía a las “re-re-reelecciones” como la que Morales buscará hacer constitucional a través de un referéndum en febrero.

Cuando se le pidió que se defina ideológicamente, Macri rechazó las categorías que se le adjudican, como ser de derecha o liberal.

“Nuestra ideología es resolver, es hacer, lo definiría como un desarrollismo moderno del siglo XXI”, puntualizó.

Durante la campaña, también negó que sus promesas de buscar un acuerdo con los acreedores del país, que llevaron a Argentina a un nuevo default, tenga un trasfondo ideológico.

“Estar al día con las deudas, no deberle nada a nadie, no ser moroso, no creo que eso sea de izquierda o de derecha. A (Michelle) Bachelet no se le ocurriría defaultear o decir que no va a pagar algo. La mayoría de los argentinos pensamos lo mismo”, dijo, usando como ejemplo a la mandataria chilena, que es socialista.

El presidente electo definió su ideología como “desarrollismo moderno del siglo XXI”.

Sin embargo, la izquierda latinoamericana tradicional no comparte ese criterio.

El periodista especializado en temas internacionales del diario Tiempo Argentino Alberto López Girondo aseguró al canal TeleSUR que “la derecha continental está con Macri para el regreso del neoliberalismo en Argentina”.

“Estos apoyan a Macri, entre otras cosas, porque consideran que una victoria de la derecha podría desencadenar un efecto dominó en la región”, opinó.

Quienes adhieren a este pensamiento ponen el foco especialmente en Brasil, donde la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), enfrenta amenazas de juicio político.

Medios de izquierda como TeleSUR consideran que estas amenazas son parte de una “ofensiva violenta, desestabilizadora y con fines golpistas”, la misma descripción que aplican a la oposición venezolana.

“Se enmarca dentro de la denominada restauración conservadora que advirtió el presidente (ecuatoriano) Rafael Correa, la misma que se trató de implementar en Ecuador en julio de este año”, aseguró el canal ideado por Chávez, en referencia a una serie de manifestaciones ciudadanas que enfrentó el gobierno de Correa.

Para Gabriel Puricelli, presidente del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP) de Argentina, no hay motivos para creer que el triunfo de Macri generará un giro en la región.

“No adhiero a la teoría del efecto dominó porque así como la llegada de varios presidentes de izquierda se dio por situaciones internas de cada país, lo mismo aplica ahora”, señaló a BBC Mundo.

Para Puricelli, a pesar de los dichos de Morales, Argentina y Bolivia no modificarán sus relaciones, ya que mantienen un acuerdo gasífero que es vital para ambas naciones.

“Es lo mismo que pasó con Chile cuando Piñera sucedió a Bachelet: las relaciones exteriores de ambos países no se modificaron”, ejemplificó el experto.

Puricelli tampoco cree que la victoria de Macri tenga incidencia en Brasil.

“Es muy probable que inspire a la oposición, pero no afectará a la opinión pública”, consideró.

Donde sí habrá un cambio manifiesto, según el analista, será en el vínculo con Venezuela. Pero incluso allí el efecto será limitado.

“Es casi imposible que Macri logre el apoyo de los otros países del Mercosur para suspender a Venezuela”, opinó.

El propio presidente electo buscó este lunes, durante su primera conferencia de prensa tras la elección, transmitir una sensación de continuidad.

Consultado por los medios dijo que, con excepción de Venezuela, no modificará las relaciones del país con sus vecinos ni favorecerá a aquellas naciones con gobiernos más alineados ideológicamente.

“Queremos construir, afianzar buenas relaciones con todos nuestros hermanos latinoamericanos y con el mundo”, afirmó, tras revelar que había recibido llamadas de felicitaciones de Bachelet, Rousseff y el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez.

“Argentina necesita intercambiar con todos los países para generar oportunidades”, aseguró, ratificando que su primer viaje al exterior será a Brasil.

Pero al mismo tiempo Macri ratificó el lunes que pedirá en la próxima cumbre de Mercosur, a realizarse en Asunción en diciembre, que se aplique la Cláusula Democrática del bloque sobre Venezuela “por la persecución a los opositores”, de acuerdo a un cable de la AFP.

“Lo vamos hacer como lo dijimos en la campaña. Vamos a invocar la cláusula democrática contra Venezuela, le corresponde por los abusos y por la persecución a los opositores”, dijo en rueda de prensa Macri.

Las reacciones en el continente no se han hecho esperar, el primero en pronunciarse fue el canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, dijo que no ve razón para aplicar esta cláusula democrática a Venezuela en el bloque suramericano.

“Todavía están dadas las condiciones para no aplicar esa cláusula”, dijo Nin Novoa a periodistas al término de una reunión pública de gabinete en Uruguay, menos de 24 horas después del triunfo de Macri.

Para el canciller uruguayo, se está “lejos de una alteración del orden democrático en Venezuela”.

Sin embargo, en su país el gobierno que encabeza Tabaré Vázquez es criticado por el silencio que ha adoptado en relación a polémicas declaraciones del presidente Nicolás Maduro sobre el eventual triunfo de la oposición en las elecciones legislativas del 6 de diciembre en su país y al encarcelamiento de opositores.

Consultado sobre los dichos de Macri, el propio Vázquez se negó a dar un pronunciamiento este lunes y respondió a periodistas: “Cuando sea planteado oficialmente lo estudiaremos y veremos”.

Macri enfatizó varias veces en su campaña que pediría a los socios del Mercosur aplicar la Cláusula Democrática del bloque, que contempla la exclusión temporal de un miembro del grupo si hay una alteración del orden democrático.

En octubre adelantó que pediría la liberación del líder opositor encarcelado Leopoldo López. “Si Maduro en Venezuela no lo acepta, vamos también a pedir a los países del Mercosur que se discuta la aplicación de la Cláusula Democrática”, remarcó entonces Macri.

También ha expresado su solidaridad y apoyo al alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, quien cumple prisión domiciliaria.

El Mercosur tiene hoy como miembros plenos de la unión aduanera a Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela y a Bolivia en proceso formal de adhesión.


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