Actualizado: 24/09/2018 12:05
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EEUU, Trump, Noruega

«Gracias, pero no, gracias»

Las razones por las que a los noruegos no les interesa emigrar a Estados Unidos como desearía Donald Trump

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La idea del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que su país reciba más inmigrantes de Noruega en lugar de “países de mierda” parece un sueño lejano, informa la BBC.

La tormenta desatada después de que medios de su país lo citaran hablando de Haití, El Salvador y África como “países de mierda” y expresando su frustración porque no llegan más inmigrantes de “países como Noruega” tuvo respuesta en el país nórdico.

Y, claro, esta respuesta no fue la más positiva para los deseos del presidente de Estados Unidos.

“A nombre de Noruega: gracias, pero no, gracias”, dijo Torbjoern Saetre, un prominente político del Partido Conservador noruego, citado por la agencia Reuters.

Mientras que cientos de miles de noruegos emigraron a EEUU en el siglo XIX, solo 502 de una población de 5,3 millones de personas lo hicieron en 2016, y 443 el año anterior.

El profesor Christian Christensen, un estadounidense que da clases en la Universidad de Estocolmo en la vecina Suecia, enlistó con ironía algunas razones por las que esa inmigración no puede darse.

“Por supuesto que a la gente de Noruega le gustaría irse a un país en el que las personas son mucho más propensas a ser tiroteadas, viven en la pobreza, no tienen atención médica porque son pobres, no tienen permiso de maternidad pagado o guardería subvencionada, y tiene menos mujeres en el poder”, escribió en Twitter.

Y es que, durante las últimas tres décadas, Noruega ha alcanzado uno de los mayores niveles de desarrollo y bienestar del mundo.

Estos son cinco aspectos de la vida de los noruegos por los que difícilmente querrían emigrar a EEUU.

Sus altos ingresos personales

Los ingresos de los noruegos han visto un incremento medio de casi 69 % de 1990 a 2016, un 10 % más que lo que han visto los estadounidenses en ese periodo.

Según cifras del Banco Mundial, en 2016 el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de los noruegos fue de $59.384 en promedio, mientras que en 1990 era de $18.431.

El ingreso promedio per cápita de los estadounidenses en 2016 fue de $57.638, mientras que en 1990 era de $23.954.

Aunque no es mucha la diferencia, la desigualdad social es un factor de peso: el Índice Gini del Banco Mundial, en el que 0 es indicativo de una equidad perfecta y 100 el extremo contrario, le da un valor a Noruega de 26,8 y a EEUU de 41.

El país más feliz del mundo

Su frío clima no es precisamente paradisiaco, pero eso parece que no es un impedimento para que los noruegos se sientan en el mejor lugar del mundo.

De todos los 155 países en el Informe Mundial de la Felicidad 2017, Noruega ocupó el primer lugar.

El país noreuropeo fue colocado en el número 1 del Informe Mundial de la Felicidad 2017, en el cual Estados Unidos ocupa el lugar 14.

Noruega obtuvo un índice de felicidad de 7,54 puntos tras el análisis que evalúa ingreso per cápita, salud y expectativa de vida, libertad, generosidad, y apoyo social en un entorno de mínima corrupción en las instituciones privadas y del gobierno.

Según el informe, la calificación de felicidad de los estadounidenses cayó un 5 % en la última década para ubicarse el año pasado en 6,99 puntos.

Estados Unidos tiene un nivel de pobreza infantil más alto que los países ricos europeos.

“Los países felices son los que tienen un equilibrio saludable de prosperidad, medida convencionalmente y capital social, que significa un alto grado de fe en la sociedad, baja desigualdad y confianza en el gobierno”, dijo el año pasado Jeffery Sachs, director de Desarrollo de Soluciones de Redes Sostenible que elaboró el informe.

Seguridad social y salud

Una de las batallas que ha tenido el presidente Donald Trump es eliminar el sistema de seguro de atención medica de su predecesor, Barack Obama, pues considera que el llamado Obamacare es un sistema costoso para el gobierno.

Los estadounidenses no cuentan con acceso gratuito al médico, sino que tienen que pagar un generalmente muy caro seguro de salud para poder acceder a consultas, medicamentos y tratamientos.

En cambio, en Noruega, el acceso a la atención médica es gratuito a través del Sistema Nacional de la Seguridad Social, el cual cubre a toda persona que tenga residencia legal en el territorio, incluso los extranjeros.

Otro beneficio social contrastante es la maternidad, pues mientras que en Noruega una mujer puede ausentarse de su trabajo hasta 45 semanas con 80 % de su sueldo, en EEUU no cobra ni un dólar, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Las estadounidenses por ley gozan de hasta 12 semanas de ausencia laboral, pero no pueden exigir que su empleador siga cubriendo su salario y tampoco existe ningún programa social federal para la maternidad, indica la OIT.

Menos homicidios

Como señalaba el profesor Christensen, en Estados Unidos es más probable que una persona sea víctima de un homicidio que en Noruega.

El más reciente Estudio Global del Homicidio, de la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito, mostraba una tasa de 4,88 homicidios por cada 100.000 habitantes en el país norteamericano.

El 60 % de los homicidios intencionales en ese país se efectuaron con un arma de fuego, según las cifras de Naciones Unidas.

En las ciudades de más de 200.000 habitantes, con índices de pobreza superiores al 25 %, la tasa de homicidios se eleva a 24,4, según un reporte de la Iniciativa para la Solución de la Pobreza de la Universidad de Michigan.

En cambio, la tasa de homicidios intencionales en Noruega se ubica alrededor de 2,2 por cada 100.000 habitantes, con el número más alto de casos en su ciudad más grande, Oslo: 19 homicidios.

Acceso a la educación gratuita

Cuando Donald Trump lanzó su candidatura, en 2015, dijo que EEUU se estaba convirtiendo en un país del tercer mundo por su desempeño en materia educativa.

Aunque es la sede de decenas de las mejores universidades del mundo, eso no implica que el país tenga los mejores resultados en las pruebas internacionales, además de que casi todas las instituciones de educación superior son privadas.

De acuerdo con un estudio realizado en el marco del Programa Internacional para Evaluación de Competencias, la primera potencia tuvo un desempeño mediocre al evaluar capacidad de lectura y habilidad numérica.

Entre aquellos que no habían terminado la secundaria, los estadounidenses estuvieron entre los cinco países con peores resultados; mientras que entre los que sí habían terminado estos estudios quedaron por debajo de la media.

Noruega, con sus ocho universidades y 24 colegios superiores gratuitos, estuvo por encima de la media en la evaluación sobre habilidades numéricas, mientras que los estadounidenses estuvieron consistentemente por debajo del promedio.

Más aún, EEUU quedó en último lugar tanto entre aquellos que no concluyeron la secundaria y los que sí la terminaron.

Un funcionario del gobierno de Noruega, a solicitud de comentarios acerca de las esperanzas de Donald Trump de que hubiera más migración noruega, dijo: “Respetuosamente, declinamos la oportunidad”.

Existen también seis indicadores en los que Estados Unidos está al nivel de los países subdesarrollados.

Esperanza de vida

El informe más reciente del Programa de la ONU sobre Desarrollo Humano (PNUD) indica que la esperanza de vida de los estadounidenses es de 79,2 años.

Ese dato lo ubica en el puesto número 40 del mundo, por detrás del conjunto de naciones desarrolladas, pero también por debajo de países latinoamericanos como Chile, Costa Rica y Cuba.

Mortalidad infantil

La cifra de mortalidad infantil —el número de niños que fallecen por cada 1.000 nacimientos vivos— es otro indicador clásico de bienestar social.

De acuerdo con el más reciente informe del PNUD, que utiliza datos de 2015, en Estados Unidos esa cifra se ubica en 5,6. Esto le coloca en el lugar 44 del mundo, nuevamente superado por el conjunto de países ricos, así como por Cuba, Bosnia Herzegovina y Croacia.

Mortalidad materna

Desde inicios de este siglo, Estados Unidos ha registrado un aumento en las cifras de mortalidad materna, cuya tasa pasó de 17,5 muertes por cada 1.000 nacimientos en el año 2000 a 26,5 en el año 2015, de acuerdo con una investigación publicada por la revista The Lancet en enero de 2017.

Se trata de un fenómeno que va a contracorriente de las tendencias en el resto del mundo industrializado donde se produjo un descenso en el mismo periodo. Así ocurrió, por ejemplo, en Japón (de 8,8 a 6,4), Dinamarca (de 5,8 a 4,2), Canadá (de 7,7 a 7,3) o Francia (de 11,7 a 7,8).

Más aún, la cifra registrada en Estados Unidos es superior a la de Costa Rica (24,3), China (17,7), Vietnam (15,6) o Líbano (15,3).

En este caso, también hay una clara divergencia dentro de Estados Unidos pues la mortalidad materna entre mujeres blancas es de 13, pero entre mujeres afroestadounidenses se ubica en 44.

Tasa de homicidios

La seguridad personal, la posibilidad de salvaguardar la propia vida, es considerada como otro elemento básico del bienestar social.

De acuerdo con el informe más reciente de la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito (UNDOC, por su sigla en inglés), EEUU registra una tasa de homicidios de 4,88 muertos por cada 100.000 ciudadanos, lo que le coloca en el puesto 59 del mundo.

La tasa de homicidios en Estados Unidos es muy superior a la del resto de países industrializados.

Es cifra contrasta con las de países europeos como Austria (0,51) o los Países Bajos (0,61), pero también con Canadá (1,68) e incluso Albania (2,28), Bangladesh (2,51) y Chile (3,59, según el dato de 2014, el más reciente).

En el estudio publicado por el Centro Nacional sobre la Pobreza, Shaefer indica que, si en lugar de tomar el dato nacional de homicidios se mira a lo que ocurre en las ciudades estadounidenses de más de 200.000 habitantes y con una tasa de pobreza de 25 %, la cifra de homicidios se eleva a 24,4, (según datos correspondientes a 2012).

Ese resultado ubica a esas urbes de Estados Unidos en una situación apenas ligeramente mejor que Colombia (26,50) y Brasil (26,74), pero mucho peor que Argentina (6,53), Perú (7,16) o Uruguay (8,42).

Embarazos adolescentes

Además de acarrear riesgo para la salud de las jóvenes, los embarazos adolescentes suelen estar asociados a distintos tipos de problemas sociales.

Pese a que en los últimos años han descendido las cifras, Estados Unidos sigue teniendo un número muy alto de embarazos adolescentes.

Según cifras del Banco Mundial correspondientes a 2015, EEUU registra una tasa de 21 nacimientos de este tipo por cada 1.000 mujeres entre 15 y 19 años de edad, lo que coloca a ese país en el puesto 68 en todo el mundo, al mismo nivel que Yibuti y Aruba, y muy por encima del promedio en los países de altos ingresos que es de 13.

Este indicador contrasta con los registros de otros países ricos como Japón (4), Alemania (6) o Francia (9), así como con otros como Túnez (7). Sri Lanka (14) o Serbia (19).

Educación

Cuando durante el lanzamiento de su candidatura, Trump dijo que EEUU se estaba convirtiendo en un país del tercer mundo, se refería a datos sobre el desempeño en materia educativa.

Es la sede de decenas de las mejores universidades del mundo. Pero eso no implica que la formación promedio de los estadounidenses esté a la altura de esas casas de educación superior.

De acuerdo con un estudio realizado en el marco del Programa Internacional para Evaluación de Competencias (PIAAC), entre países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la primera potencia tuvo un desempeño que, en el mejor de los casos, resultó mediocre.

La investigación medía tres niveles educativos distintos en cuanto a capacidad lectora y habilidad numérica: personas que no habían concluido los estudios secundarios, individuos con estudios secundarios y otros con al menos dos años de educación universitaria.

En el análisis participaron 23 Estados: Australia, Austria, Canadá, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Japón, Países Bajos, Noruega, Polonia, Corea del Sur, Eslovaquia, España, Suecia, EEUU, Bélgica y Reino Unido.

En la prueba sobre capacidad lectora, entre aquellos que no habían terminado la secundaria, los estadounidenses estuvieron entre los cinco países con peores resultados; mientras que entre los que sí habían terminado estos estudios quedaron por debajo de la media de todos.

En el caso de las personas que contaban con al menos dos años de estudios universitarios, los estadounidenses quedaron por encima de ocho países, empataron con otros seis, pero fueron superados por siete naciones.

Adicionalmente, Estados Unidos fue el país que registró la mayor brecha entre los resultados obtenidos por quienes no terminaron los estudios secundarios y quienes cuentan con al menos dos años de cursos universitarios.

En la evaluación sobre habilidades numéricas, los estadounidenses estuvieron consistentemente por debajo de la media de la OCDE en los tres niveles educativos estudiados. Más aún, el país quedó en último lugar tanto entre aquellos que no concluyeron la secundaria y los que sí la terminaron.

En cuanto a quienes han cursado al menos dos años de educación superior, EEUU superó a España e Italia e igualó a otros cinco países, quedando por detrás de otras 15 naciones.

Al explicar por qué EEUU registra indicadores de desarrollo tan importantes por debajo de otros países ricos, Luke Shaefer, profesor y director de la Iniciativa para la Solución de la Pobreza de la Universidad de Michigan, apunta a las peculiaridades de la red de bienestar social.

“Estados Unidos siempre ha tenido una red de seguridad social menos generosa. Los programas sociales están dirigidos a los pobres, en lugar de ser beneficios universales como ocurre en muchos de los demás países industrializados donde, además, no tienes estas enormes disparidades en riqueza que tenemos acá”, explicó.

“La gente dice que los pobres en Estados Unidos son ricos según los estándares internacionales, pero claramente no es cierto porque sus resultados son mucho peores que los del resto de la sociedad”, concluyó.


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