Actualizado: 29/11/2022 11:37
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Brasil, Lula, Bolsonaro

Las encuestas se equivocan: Lula gana, pero no evita la segunda vuelta

Las próximas semanas se verá si Lula logra superar su discurso nostálgico sobre los “años dorados” de presidente brasileño y Bolsonaro vender mejor su discurso de que el país avanza en una plena recuperación económica y su imagen de mandatario de la ley y el orden

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Durante meses, Jair Bolsonaro se mantuvo firme repitiendo que las encuestas estaban subestimando su apoyo y como prueba de ello señalaba la gran presencia de partidarios en sus enormes mítines. El domingo se demostró que tenía razón.

Con la mayoría de los votos contados, Bolsonaro se desempeñó mejor en los 27 estados de Brasil de lo que Ipec, una de las encuestadoras más prestigiosas de Brasil, había pronosticado un día antes de las elecciones, informa The New York Times.

No solo Ipec se equivocó. En las últimas semanas las encuestas sugirieron que el actual gobernante incluso podría perder en la primera ronda, con lo que habría concluido su presidencia después de solo un mandato.

Parece que los encuestadores estimaron mal la fuerza de los candidatos conservadores en todo el país. Los gobernadores y legisladores respaldados por Bolsonaro también superaron las expectativas de las encuestas y ganaron muchas de sus contiendas el domingo.

Claudio Castro, gobernador del estado de Río de Janeiro, fue reelecto de forma contundente, con el 58 por ciento de los votos, 10 puntos porcentuales por encima de lo previsto por el Ipec. Al menos siete exministros de Bolsonaro también fueron elegidos para el Congreso, entre ellos su exministro de Medioambiente, quien supervisó la deforestación vertiginosa en la Amazonía, y su exministro de Salud, quien fue criticado de manera generalizada por la demora de Brasil en la compra de vacunas durante la pandemia.

Aun así, durante las próximas cuatro semanas, Bolsonaro tendrá que recuperar terreno frente a Lula da Silva, quien obtuvo más votos el domingo. Bolsonaro está tratando de evitar convertirse en el primer presidente en funciones que pierde su candidatura a la reelección desde el inicio de la democracia moderna en Brasil, en 1988.

Al mismo tiempo, Lula intenta completar un sorprendente resurgimiento político que hace años parecía impensable.

Ahora se enfrentarán el 30 de octubre en la que se considera la votación más importante en décadas para el país más grande de América Latina.

Lula recibió el 47,9 por ciento de los votos, frente al 43,7 por ciento de Bolsonaro, con el 97 por ciento de los votos contados. Lula da Silva necesitaba superar el 50 por ciento para ser elegido presidente en la primera vuelta.

Al ser dos políticos con personalidades, ideologías y trayectorias tan ampliamente diferentes, la polarización se ha radicalizado aún más durante la campaña. Muchos votantes han dejado claro que se alinean contra un candidato más que en apoyo del otro.

Con una serie de promesas de campaña igualadas, lo que parece contar más es la percepción que cada votante —de acuerdo a su punto vista y el historial de los candidatos— tiene sobre ellos, lo que espera que cumplan de dichas promesas.

Bolsonaro ha prometido a las familias necesitadas que les dará alrededor de 113 dólares mensuales en efectivo, ampliando así una política temporal que se creó inicialmente para mitigar las penurias de la pandemia.

El titular también planea crear empleos a través de la eliminación de restricciones burocráticas, los recortes fiscales y la inversión en tecnología. Bolsonaro ha gastado considerablemente en prestaciones sociales y apoyos para el combustible previo a las elecciones luego de impulsar la eliminación temporal de límites al gasto público.

Lula promete aumentar los impuestos a los ricos. Sus planes incluyen un vale mensual de 113 dólares que compite con el propuesto por Bolsonaro.

El candidato de izquierda ha prometido ajustar el salario mínimo mensual de Brasil de acuerdo con la inflación, revivir un plan de vivienda para los pobres y al mismo tiempo garantizar la seguridad alimentaria para las personas que pasan hambre.

Un punto en que difieren ampliamente los dos candidatos, la protección al medio ambiente, no parece haber sido tan determinante en la votación. Sobre la Amazonía, Lula ha señalado que se enfrentará a los crímenes ambientales perpetrados por milicias, invasores de tierras, leñadores y otros. Bolsonaro, por su parte, promete combatir con mayor intensidad los delitos ambientales, pero ha cuestionado los datos que muestran un aumento importante de la deforestación durante su presidencia y sostiene que Brasil tiene derecho al “uso sustentable de sus recursos naturales”.

Bolsonaro enfrenta un camino difícil en cuatro semanas para remontar la diferencia y vencer a Lula, pero no imposible. También cabe esperar que se repita lo ocurrido en la reciente elección presidencial en Brasil.

Entre los desafíos que enfrenta el actual presidente brasileño están la ventaja numérica de Lula en la primera vuelta, el alto rechazo del electorado, el bajo potencial para atraer votantes de otros candidatos, un presupuesto de campaña restringido y una lenta recuperación de la economía. La izquierda lo ve como una amenaza peligrosa para la democracia del país y su posición en la escena mundial, mientras que los conservadores señalan a Lula como un exconvicto que fue parte central de un vasto sistema de corrupción que trajo como consecuencia el deterioro de las instituciones de Brasil.

Durante sus dos mandatos presidenciales, Lula permitió una amplia red de sobornos establecida en todos los niveles de gobierno, con muchos de sus aliados del Partido de los Trabajadores condenados por aceptar dichos sobornos. Lula fue condenado por aceptar un condominio y renovaciones de empresas constructoras que licitaban contratos gubernamentales. En 2021, la Corte Suprema dictaminó que el juez en sus casos fue parcial y anuló sus condenas, aunque el fallo no afirmó su inocencia. Lula ha sostenido durante mucho tiempo que dichos cargos eran falsos.

Las próximas semanas se verá si Lula logra superar su discurso nostálgico sobre los “años dorados” de presidente brasileño y Bolsonaro vender mejor su discurso de que el país avanza en una plena recuperación económica y su imagen de mandatario de la ley y el orden. Estas cuestiones, un posible debate entre los dos candidatos, los imprevistos y como siempre el dinero determinarán la victoria.


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