Actualizado: 19/10/2017 11:37
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Artículos, Venezuela, Precios

¿Para qué tantos sacrificios?

Los venezolanos han visto el regreso de algunos artículos a los anaqueles de los establecimientos, pero a precios tan elevados que no los pueden comprar

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Maduro copia a Castro en todo. En la escasez, el control, la intervención gubernamental de centro comerciales. Y ahora también en los precios exorbitantes.

Meses atrás las imágenes de los anaqueles vacíos en farmacias y supermercados venezolanos asombraron al mundo. Cómo un país con una riqueza petrolera tan enorme era incapaz de suministrar los bienes indispensables para que la población los comprara. Ahora los anaqueles comienzan a llenarse de nuevo. Solo que los precios están fuera del alcance del venezolano de a pie.

No se trata de un proceso de inflación paulatino. Tampoco de un alza compensada por un sustancial aumento de los salarios. Nada de ello. Es que de un día para otro todo ha comenzado a subir de precio vertiginosamente. Y en muchos casos sin siquiera un anuncio oficial. Tampoco han aparecido nuevas razones en la arena internacional que motiven dicha espiral. Es simplemente seguir al pie de la letra una pauta que el Gobierno cubano viene utilizando desde hace muchos años. Sacar productos a la venta con precios por las nubes y con la mayor desfachatez. Echar a saco roto todas las proclamas sobre la creación de un sistema más justo. Meter mano a un pretexto o dos para intentar justificar el engaño. En Venezuela y Cuba, tras años de exigencias de participación masiva en un proyecto que supuestamente iba a permitir a los pobres dejar de serlo y tener una vida digna y la posibilidad de alimentar a sus familias, de pronto los que carecen del suficiente dinero se tienen que conformar con observar los artículos, incluso los de primera necesidad, en las tiendas, pero no poder adquirirlos. Ver, pero no tocas. Y entonces, ¿para qué tantos sacrificios?

La queja de que “no hay nada” se ha ido remplazando poco a poco en Venezuela por una igual y a veces más desoladora frase: “Hay, pero muy caro”, informa BBC Mundo.

A medida que se acerca la Navidad (que el presidente, Nicolás Maduro, declaró iniciada en octubre), los anaqueles en el país se han ido abasteciendo de los alimentos básicos por los que millones hacen fila por horas.

“El problema es que no los puedo comprar”, se queja Carmen Castillo, una caraqueña de 40 años que pasa todos sus miércoles buscando productos al precio más barato posible, de acuerdo a BBC Mundo.

Castillo, madre soltera de dos adolescentes, recita de memoria los precios de los productos regulados por el Estado.

“La harina pan está a 700, la mantequilla a 2.700, el arroz a 1.200”, le dice a BBC Mundo sobre alimentos que hace un mes costaban 20, 500 y 200 bolívares.

El salario mínimo mensual en Venezuela es aproximadamente 80.000 bolívares entre pagos directos y bonos de alimentación, una cifra que a la tasa oficial del Simadi (precio del dólar en Venezuela) son $114.

Con eso, por ejemplo, comprar solo tres de los productos mencionados a sus nuevos precios cuesta dos días de salario. Adquirir un kilogramo de jamón, por ejemplo, le cuesta a muchos venezolanos el equivalente a casi una semana de trabajo.

De nuevo se impone la comparación con Cuba, aunque vale aclarar que el salario medio cubano es mucho más bajo.

“No me alcanza”, continúa Castillo. “Sí, hay más productos en el mercado, pero en mi bolso [de compra] hay cada vez menos”, agrega.

Las cifras lo dicen todo. Estos son los porcentajes en los que han aumentado algunos artículos de primera necesidad:

Pollo, 147 %.

Harina de maíz, 900 %.

Arroz, 1.233 %.

Carne, 1.651 %.

Aceite de maíz, 4.800 %.

Sin embargo, este aumento desorbitado no se refleja en los documentos del Gobierno.

En la página de la Superintendencia de Precios Justos, la entidad del Gobierno que regula el mercado, los precios de los productos aún son los que se publicaron en marzo de este año.

Ahí, por ejemplo, 1 kilo de pollo se pauta a 850 bolívares, 1 kilo de harina de maíz precocido a 190 bolívares y 1 kilo de arroz a 120 bolívares.

Pero en supermercados donde se encuentran estos productos, que son vigilados y controlados por la Guardia Nacional, el pollo está a 2.100, la harina a 1.900 y el arroz a 1.600 bolívares.

Pero en la página de la Superintendencia estos aumentos no se registran.

“Liberaron los precios y no le dijeron a nadie”, asegura Carmen Castillo.

Antes estos mismos productos era posible conseguirlos a precios libres en el mercado negro a través de los revendedores. Y ahora es el Gobierno, sin hacerlo público, es quien ha decidido ejercer esa función de vender en algunos supermercados a precios solo asequibles por quienes tienen un mayor poder adquisitivo. Algo que desde hace años viene ocurriendo en Cuba.

En mayo, Maduro dijo que había dado órdenes de ajustar los precios regulados “que la inflación inducida le ha impuesto al pueblo” y anunció aumentos de salarios para contener el impacto.

Pese a que funcionarios del Gobierno han reconocido que el alivio de la escasez se debe al aumento de importaciones, los precios exorbitantes siguen atribuyéndose a “especulación” de los empresarios, informa BBC Mundo.

Y la supuesta “liberación de precios” ha sido negada una y otra vez por el oficialismo.


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