Actualizado: 14/09/2019 3:07
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Boudou, Crisis Argentina, Deuda

¿Qué busca Boudou en Cuba?

Una visita protocolar que permite al vicepresidente argentino alejarse de los problemas que tiene en su país

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Un juez en Argentina decidió ayer viernes en la noche procesar al vicepresidente, Amado Boudou, por “cohecho pasivo y negociaciones incompatibles” con su cargo en un caso de corrupción que implica a una imprenta de papel moneda.

Se trata del primer vicepresidente en funciones en la historia argentina en ser procesado en un caso de corrupción.

Según informaron fuentes judiciales a la agencia de noticias Efe, además de Boudou, el juez federal Ariel Lijo tomó la misma medida contra un socio y un supuesto testaferro, así como contra otros tres implicados en el caso.

Boudou es acusado de haber usado su influencia para comprar la imprenta Ciccone Calcográfica, entonces en quiebra, para realizar negocios con el Estado.

El vicepresidente acusa a los medios críticos al gobierno de haber armado esta causa en su contra.

Mientras esto ocurre en Argentina, Boudou se encuentra de visita oficial en Cuba.

El primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y su homólogo de Argentina, Boudou, sostuvieron ayer viernes conversaciones oficiales en la capital de la isla, para tratar temas bilaterales e internacionales.

¿Qué busca Boudou en Cuba? Poco desde el punto de vista del desarrollo de la relación entre ambos Estados. Mucho, si se contempla la visita como una señal de un gobierno populista a la base de militantes en que se sustenta.

Visita protocolar

La agenda de Boudou en la isla prevé un encuentro con el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, y recorridos por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología y por la Zona Especial de Desarrollo del puerto de Mariel, a unos 40 kilómetros de La Habana, donde el gobierno cubano promueve la inversión extranjera.

Boudou declaró en el primer día de su visita, el jueves, que Argentina puede hacer “buenos aportes” para la industrialización de Cuba, y sostuvo que ambos países luchan contra la “colonización” política y económica, y en la propia jornada se reunió con el ministro cubano de Turismo, Manuel Marrero.

Argentina se suma así a la campaña que desarrolla el gobierno cubano en la búsqueda de inversionistas extranjeros, pero lo hace en un sentido nominal, casi de propaganda.

No es que Argentina no sea un socio comercial de Cuba, con un intercambio bilateral de $134 millones en 2012, según las más recientes cifras publicadas, sino que es un socio menor. Pero resulta muy difícil que el país sudamericano, que atraviesa una recesión, una crisis política creciente y un futuro electoral incierto, y tiene una inflación del 34,9 % anual, pueda aportar muchos inversionistas o participar de manera directa en la economía cubana.

Tampoco es posible que el acercamiento con Cuba sirva de algo en la solución del enorme problema que atraviesa el gobierno argentino, que más tarde o más temprano tendrá que llegar a un acuerdo con los acreedores que rechazaron los canjes de deuda de 2005 y 2010.

De lo contrario, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner caería en suspensión de pagos el 30 de julio, por segunda vez en el siglo.

No tiene sentido negociar un acuerdo de su deuda con el Club de París para luego caer en suspensión de pagos.

Incluso dentro los parámetros disparatados que han caracterizado el mando de la presidenta Fernández, llegar a ese abismo sería un suicidio político, no para ella que ya se sabe no buscará la reelección, sino para el peronismo.

Por otra parte, tanto el gobierno argentino como los acreedores están interesados en una negociación, solo que hasta el momento el litigio se ha convertido en un tira y encoge dominado por posiciones políticas, demagogia y presiones.

La deuda y sus problemas

Luego de la decisión de Argentina de pagar a los acreedores que aceptaron canjes de deuda en 2005 y 2010, el juez norteamericano Thomas P. Griesa convocó el viernes a una audiencia a los representantes de Argentina y de los bonistas, abriendo una nueva oportunidad a las partes para que dialoguen.

La convocatoria de Griesa ocurre en un momento de gran tensión entre el gobierno argentino y los fondos de cobertura que compraron la deuda impaga por cerca de $1.330 millones y no aceptaron las propuestas de canje con una rebaja sustancial del monto adeudado.

La audiencia ante Griesa fue programada luego de que un abogado de NML Capital, una filial de Elliot Management Corp. —uno de los demandantes—, le pidió que “atendiera esta violación de una orden de la corte”, en alusión al depósito realizado por Argentina.

Durante la audiencia del viernes, el juez federal estadounidense emitió una fuerte advertencia a Argentina, tras que ese país depositara $539 millones en el Banco de Nueva York Mellon con el propósito de pagar a los acreedores con los cuales había llegado a un acuerdo.

El juez federal Griesa, del distrito de Manhattan, dijo que emitiría una orden para anular el “pago pretendido”.

“Este pago es ilegal y no será hecho”, dijo. “Cualquiera que intente hacerlo estará en desacato con el tribunal”.

En lo concerniente a la deuda argentina, Cuba no juega papel alguno, salvo servirle de coro a los reclamos y aspavientos de la Casa Rosada. Algo aparte es que jamás —dentro del proceder característico del gobierno cubano por décadas— La Habana habría accedido a una solución negociada mediante un juez de Estados Unidos, no por la nacionalidad del magistrado sino por lo que representa dentro de un sistema democrático, donde el poder judicial y ejecutivo están separados.

Así que más allá de una solidaridad entre deudores y declaraciones de ocasión, poco hay aquí que valga la pena destacar.

Cuba ha condenado la “nueva forma de agresión a las naciones del sur”, por el fallo de la justicia de EEUU que beneficia a fondos especulativos a los que Argentina adeuda $1.330 millones, pero esa declaración carece de trascendencia.

Sin embargo, en la agenda política nacionalista del gobierno de Fernández, la visita del vicepresidente Boudou juega la carta del tradicional respaldo “antiimperialista” que La Habana ofrece a sus aliados.

Los problemas de Boudou

Pero hay otra importante razón que explica el viaje de Boudou a la isla.

Aislado por el kirchnerismo y confinado por la Presidenta a viajes protocolares, la visita a Cuba le sirve para irse bien lejos en su peor momento desde que ingresó a la política.

El viernes se conoció que había sido encausado por cohecho pasivo, pero aquí no acaban sus problemas con la justicia argentina. Desde antes que se presentaran esos cargos, la estancia en Cuba le había servido para evitar prestar declaración indagatoria en el marco de la causa por un automóvil ante el juez federal Claudio Bonadio.

El vicepresidente está bajo investigación judicial por inscribir a su nombre un auto Honda CRX Del Sol modelo 92 cuya documentación es falsa.

El juez Bonadio dispuso que la nueva indagatoria de Boudou será el 16 de julio. Para esa fecha, cuando finalmente tenga que declarar, Boudou estará a cargo de la presidencia de la nación ya que Fernández asistirá a la cumbre de los BRICS, a la que fue invitada por Vladimir Putin.

La Presidenta estará en Brasil y su vice, ocupará la primera magistratura ese día en el que el juez Bonadio ordenó su declaración indagatoria.

El magistrado citó a declarar al vicepresidente luego de la indagación que se le realizó por la adquisición de la Ciccone Calcográfica, a cargo del juez federal Lijo.

Este expediente, iniciado en 2009, se produjo a raíz de la detección de una supuesta adulteración en el número de motor y de formularios y firmas en la transferencia del vehículo en cuestión.

Boudou había asegurado que la transferencia del vehículo se había realizado con normalidad y que lo usaba su expareja, Agustina Seguín, al tiempo que deslindó la responsabilidad de la supuesta irregularidad en el gestor que hizo el trámite.

En 2012 un fiscal federal había pedido investigar a Boudou por enriquecimiento ilícito en el marco de una investigación relacionada con supuestas “maniobras que condujeron al vertiginoso e injustificado incremento patrimonial” del funcionario, según refirió para ese entonces el mismo juez que ahora inició el procesamiento en su contra, Ariel Lijo.

Esa investigación se remonta a la época en que Boudou era ministro de Economía, durante el primer periodo de gobierno de Cristina Fernández.

La visita a Cuba también le ha permitido a Boudou esquivar las críticas de la oposición en el Senado.

Pese a que dice que son importantes compromisos internacionales las razones de su viaje, el vicepresidente viajó con una reducida comitiva.

De Cuba el vicepresidente argentino viajará a Panamá el próximo lunes, para asistir a la ceremonia de asunción del presidente Juan Carlos Varela.


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