Actualizado: 15/07/2019 10:30
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Chavistas, Venezuela, Trump

Trump ganó dinero vendiéndoles propiedades a chavistas

El proyecto más amplio de Cap Cana ha sido popular entre los venezolanos vinculados con el régimen de Maduro, y anteriormente con el de Chávez

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La Organización Trump vendió en 2015 una propiedad frente al mar en República Dominicana a una misteriosa compañía pantalla que parece vinculada con venezolanos relacionados con un poderoso político ahora sancionado por Estados Unidos, según registros obtenidos por McClatchy y el Miami Herald, informa el Nuevo Herald.

Los venezolanos son colaboradores cercanos de Diosdado Cabello, el segundo hombre más poderoso en Venezuela después de Nicolás Maduro. El gobierno de Trump ha acusado a Cabello de narcotráfico y lavado de dinero.

La propiedad en República Dominicana se vendió en abril de 2015, dos meses antes que Donald Trump anunciara su postulación a la presidencia. Aunque se desconoce el monto de la venta, el entonces candidato declaró en su declaración financiera de mayo de 2016 que la entidad de Trump que controlaba la organización había ganado $2 millones en ventas de terrenos en 2015. Material promocional de 2014 mostraba que la propiedad se estaba vendiendo en $3,5 millones.

No hay ninguna prueba de nada ilegal de parte de la Organización Trump, pero la transacción es notable hoy, en momentos que el presidente trata de sacar del poder a Maduro y critica a otros mandatarios estadounidenses por no lidiar más enérgicamente con los gobiernos socialistas de Venezuela.

“Gobiernos pasados permitieron que esto sucediera”, dijo Trump en una sesión informativa del 25 de marzo. Pero durante esos gobiernos, la compañía de Trump participó en el proyecto inmobiliario en República Dominicana, que su familia sabía dependía de fuertes inversiones desde Venezuela, según registros judiciales estadounidenses.

El proyecto dominicano es otro ejemplo de lo poco que se conoce públicamente sobre la participación de la Organización Trump en operaciones en otros países y los conflictos potenciales de esas relaciones con las políticas de Estados Unidos.

Al presentarle preguntas detalladas sobre la venta, el vicepresidente ejecutivo y encargado de asuntos legales de la Organización Trump, Alan Garten, declinó hacer declaraciones. También declinaron repetidas solicitudes de declaración por teléfono y correo electrónico: Alejandro Peña-Prieto, el abogado dominicano que, según documentos jurídicos, fue autorizado por Caribusiness Investments, empresa de Trump, a vender la propiedad en la República Dominicana.

La Organización Trump vendió la propiedad dominicana a una compañía costarricense llamada Multiservicios Shape de Costa Rica S.A. Esa compañía compartía a varios directivos con otra firma del mismo país creada en 2013 y llamada Tu Andamio S.A., controlada por una mujer venezolana llamada Marlene Coromoto Arenas Colina.

Dos de los directivos comunes en las compañías costarricenses, Alejandro Herrera Quirós y Esther del Carmen Jirón Dávila, recibieron números de identificación fiscal en la República Dominicana el mismo día y en la misma oficina que Arenas en 2015, según registros tributarios dominicanos obtenidos por McClatchy y Miami Herald.

Trump Farallon Estates en Cap Cana iba a ser un complejo de villas de lujo frente al mar Caribe. La parte de Trump fue uno de los primeros participantes para el proyecto más amplio en Cap Cana, que incluía una marina, hoteles frente al mar y varios campos de golf diseñados por Jack Nicklaus.

Donald Trump estuvo en el lanzamiento de las residencias marca Trump en mayo de 2007, ayudando a los urbanizadores a registrar más de $300 millones en ventas el primer día.

Pero el urbanizador del proyecto no pudo pagar todas las facturas durante la crisis financiero mundial y Farallon Estates sigue sin terminarse hoy.

La Organización Trump demandó en 2012 a Cap Cana y a la prominente familia Hazoury, el urbanizador, después de no recibir unos $6 millones por concepto de licencia que le debían.

Las partes saldaron la demanda en 2013, y entre los términos del acuerdo estuvo entregar dos propiedades a la Organización Trump.

A pesar de la demanda, la Organización Trump y Cap Cana reanudaron su alianza en 2017 y Eric Trump visitó el desarrollo dos semanas después que el presidente Trump lo inauguró.

Los urbanizadores dijeron que estaban “entusiasmados de trabajar con la Organización Trump en las fases futuras del proyecto”.

La demanda reveló que los urbanizadores, miembros de la familia Hazoury, habían convertido a venezolanos como Tucker Loero, quienes trataban de sacar su dinero de Venezuela, en fuente de financiación para el proyecto.

En junio de 2010, Fernando Hazoury le escribió a Eric Trump que a raíz de la recesión mundial, los urbanizadores dominicanos habían “explorado agresivamente el mercado venezolano... y debido a asuntos políticos en ese país, hay un gran interés [por parte de venezolanos] de invertir en el extranjero”.

Operar en lugares con menos restricciones legales y transparencia no es algo nuevo en la Organización Trump. Mientras otros grandes urbanizadores como Marriott y Hyatt construyen hoteles en capitales occidentales como Londres y París, durante los últimos 15 años la Organización Trump se ha ampliado a países menos desarrollados como Indonesia, Azerbaidján y Panamá. El modelo de negocios de Trump en el extranjero no es depender su propia compañía para conseguir financiación, sino cobrar licencias a otros por usar el nombre Trump, más un pequeño porcentaje de los ingresos de la venta de apartamentos y estancias en los hoteles.

El proyecto más amplio de Cap Cana ha sido popular entre los venezolanos vinculados con el régimen de Maduro, y anteriormente con el de Chávez, quienes han invertido en el proyecto y comprado residencias allí, dijo un experto en la región, quien pidió no ser identificado debido a su papel en ayudar en investigaciones federales estadounidense en la región.

“Cap Cana es Disneyland para los chavistas”, dijo el experto.

Adrián Velásquez Figueroa, jefe de la seguridad del entonces presidente Chávez, es uno de varios venezolanos que tienen o han tenido propiedades en Cap Cana, aunque no la parte vinculada directamente con la Organización Trump. Su propiedad en Cap Cana estaba en una zona donde el precio de las residencias comenzaba en $400.000 y llegaba a un máximo de cuatro veces esa cifra. Su esposa, Claudia Díaz Guillén, fue enfermera de Chávez y posteriormente tesorera de Venezuela. Díaz Guillén fue sancionada hace unos meses por el Departamento del Tesoro por supuestamente aceptar sobornos que incluyeron una propiedad en Cap Cana. El matrimonio está en este momento bajo arresto domiciliario en España.

En Cap Cana también tenía una residencia Omar Farías Luces, conocido como el zar de los seguros por su trabajo con el monopolio petrolero estatal venezolano. Farías Luces, ha sido descrito como confidente de Chávez y Cabello. Hasta abril de 2018 era accionista —junto con Marlene Arenas y el socio jurídico venezolano de Garnier, Alejandro “Guppy” Medina Arnesen— en una compañía venezolana de inversión llamada Vale Inversiones.

Después de la publicación de los llamados Papeles de Panamá en abril de 2016, una gran cantidad de documentos secretos de compañías pantalla, Farías y Velásquez pasaron trabajo para explicar la riqueza oculta detrás de las compañías pantalla. Farías fue arrestado mientras trataba de huir de la isla en agosto de 2016 en medio de un colapso bancario. Fue arrestado nuevamente en República Dominicana a principios de 2018.

Arenas también tiene compañías con nexos más estrechos con el gobierno venezolano. Arenas es una importante accionista de Vale Canjeable Ticketven C.A., empresa que fabrica tarjetas que se usan para algo parecido al programa de cupones de alimentos en Venezuela. En un momento, su esposo fue también un alto funcionario en el Ministerio de Desarrollo Sociales, que entrega asistencia alimentaria a la población venezolana.


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