Actualizado: 26/05/2022 12:27
cubaencuentro.com cuba encuentro
| Opinión

Opinión

Los vaticinios de un 'izquierdista'

A raíz de las declaraciones del sociólogo marxista Dietrich sobre Cuba y la solidez de sus instituciones.

Enviar Imprimir

Según recientes declaraciones del sociólogo marxista Dietrich, doctor en Ciencias Sociales y Económicas y profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), "la solidez de las instituciones en Cuba impedirá que el país se suma en el caos tras la desaparición de Fidel Castro".

Dietrich reconoce, al mismo tiempo, que "es inevitable que [Castro] pierda parte de su influencia en América Latina".

Con estos planteamientos, el sociólogo exhibe no sólo una rara percepción de lo que significa el vocablo "solidez", sino también un lamentable retraso informativo: hace mucho tiempo toda Latinoamérica está asistiendo a la pérdida de influencia de Castro en la región.

Baste recordar a tal efecto la Cumbre Iberoamericana celebrada en Panamá, en la cual el presidente de El Salvador encaró al hasta entonces intocado líder de la revolución cubana; el desguisado protagonizado por el propio Castro en la Cumbre de las Américas que tuvo lugar en México, en la que hizo pública una conversación telefónica confidencial que sostuviera con Vicente Fox; o, más recientemente, en la Cumbre de MERCOSUR, en Argentina, en la que fue tolerado por petición expresa de Hugo Chávez y, una vez allí, perdió los estribos ante un periodista cubano radicado en Miami.

Despedida

Los despampanantes y tardíos festejos por el 80 cumpleaños de Castro, celebrados en efigie en La Habana, han sonado más a despedida de duelo que a influencia de éste.

Fue una especie de liturgia, cargada de frases huecas que nadie se creyó: "Lo que más me alegra de poder venir ahora, al 80 cumpleaños de Fidel, es que vendré a los cien", mintió el célebre Gabriel García Márquez. Las personalidades que acudieron a estas peculiares exequias en vida —políticos, poetas y artistas entre otros— se esforzaban a más y mejor en encomiar las virtudes de Castro y los encantos de la Isla feliz: "He estado quince veces en esta Isla y siempre descubro fuentes nuevas", dijo el formidable actor francés Gerard Depardieu, quien añadió que su corazón late junto a nosotros.

A muchos de nosotros, los cubanos, nos encantaría descubrir esas "fuentes" y finalmente sentir latir también nuestros corazones.

Retomando a Dietrich y a la supuesta solidez de las instituciones en la Isla ("Cuba está institucionalmente muy consolidada", dijo), es preciso recordar que dicha institucionalidad está edificada sobre la base de los intereses del régimen en el poder y —en consecuencia— está rígidamente controlada por el gobierno mediante la represión y la coacción. Si a eso es a lo que se refiere Dietrich, estamos de acuerdo: el ejército, la policía, todas las fuerzas represivas, son instituciones que se encargarán de mantener el control más férreo de la sociedad y ciertamente "evitarán el caos" a cualquier precio.

Resulta curioso que el nuevo Ministro de las Comunicaciones y la Informática, Ramiro Valdés, dijera claramente en su reciente discurso en Santiago de Cuba que "reconocemos a Raúl como firme cancerbero de la revolución cubana", con lo cual, de paso, reconoce también que ésta equivale al infierno.

Si es sobre la base de la fuerza, sí podrá sobrevivir la revolución, por un tiempo más o menos prolongado, pero esa es la única "solidez" institucional en Cuba, y por eso mismo, su principal fragilidad.