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Pin Villar, Documental, Fito Páez

Prohibidas las opiniones críticas

Tras formar parte de la programación del Bafici, se acaba de estrenar en salas de Buenos Aires La Habana de Fito. El documental, que en 2023 fue censurado por las autoridades cubanas

Desde ayer jueves 2 de mayo, se puede ver en Buenos Aires en todas las salas de la cadena Cinépolis el film La Habana de Fito. El documental, que fue parte de la programación de la reciente edición del Bafici. De ello se ha hecho eco la prensa argentina, que recordó que en abril de 2023 el estreno del documental de Juan Pin Villar fue censurado por las autoridades culturales cubanas. El film se volverá a proyectar el martes 6 de mayo y el miércoles 7, a las 21 horas.

En el diario Página12, Yumber Vera Rojas publicó un artículo en el cual apunta que el documental gira en torno a una extensa tertulia que tuvieron en 2017 el artista rosarino y el director de la película, Juan Pin Villar, en la capital cubana. Tuvo lugar en la terraza de un hotel, aprovechando una visita del músico a Cuba. Cita al cineasta, quien afirmó que el registro audiovisual de esta entrevista tuvo como intención inicial dejarles un archivo valioso a sus nietos. Sin embargo, durante la pandemia su compatriota, el productor Rafael Figueredo, le propuso aplicar a un fondo para convertir aquellas horas de charla en un material cinematográfico.

Aparte del diálogo entre ambos, Vera Rojas anota que La Habana de Fito incluye testimonios de Pablo Milanés, Cecilia Roth, Carlos Alfonso y Ele Valdés, ambos integrantes del legendario grupo Síntesis, el actor Luis Alberto García Novoa, la escritora Wendy Guerra y Rafa Escalona, integrante de la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica. Eso lo lleva a afirmar que “el documental es, en definitiva, un invaluable documento acerca de la historia y la cultura cubana, a partir de las perspectivas de un citadino y un ciudadano del mundo. Aunque también deja de manifiesto la influencia del músico, cantante y compositor argentino en la escena musical de ese país, y el peso que tuvieron los artistas cubanos en su formación”.

La primera vez que Villar y Fito hablaron acerca de la posibilidad de llevar a cabo este registro audiovisual sucedió después de la muerte de Santiago Feliú. Fue justamente este cantautor fue quien los presentó en 1987. Fito había desembarcado por primera vez en La Habana en calidad de figura internacional del Festival de Varadero. Llegó al evento luego de haberse producido el brutal asesinato de sus tías en Rosario. El viaje fue posible gracias a la mediación de Pablo Milanés, quien terminó afianzando la relación entre cineasta y músico. A partir de ese momento, Fito estableció un fuerte vínculo afectivo tanto con el público cubano como con el entorno artístico local.

De acuerdo a Vera Rojas, el cantautor argentino quedó notablemente impactado por ese debut en Cuba, algo que evidenció muy poco tiempo después en su disco de estudio Ey! (1988). De eso da fe el tema “Por siete vidas (Cacería)”, atravesado por los ritmos afrocaribeños y para el que invitó a una sección de vientos cubana. Villar, quien estuvo en Buenos Aires para el estreno de su film, recordó que en ese primer paso por Cuba Fito pudo conocer de primera mano la realidad habanera. Lo hizo mediante conversaciones y reuniones que tuvo en la calle no solo con el entorno artístico, sino también con los ciudadanos de a pie. Eso le permitió construir su propia versión de la realidad local, y volvió a corroborarlo en su segunda estancia en la Isla.

Estreno precedido de una fuerte polémica

En el diario La Nación, Alejandro Lingeti hace notar que estreno en Argentina del documental llega precedido de una fuerte polémica en Cuba. Recuerda que su emisión en la televisión estatal sin la autorización de su director, levantó una serie de protestas que derivaron en la creación de la Asamblea de Cineastas Cubanos, creada para terminar con la censura, promover una mayor libertad creativa a los realizadores y establecer una ley de cine.

Conviene apuntar que el hecho también dio lugar a que circulara una carta firmada por 600 artistas, entre los que estaban el trovador Silvio Rodríguez y el actor Jorge Perugorría. En la misma se denunciaban “errores” y “procedimientos semejantes” que “se hicieron sistemáticos” en el cine cubano. Lingeti expresa que la proyección sorpresiva tuvo una motivación clara: un grupo de tertulianos de la televisión estatal criticaron algunas de las declaraciones de Fito en la película y aseguraron que estaba mal informado. La censura del film despertó la indignación del propio Fito, quien se manifestó al respecto diciendo que quienes desaprobaron la proyección del film “no representan al pueblo cubano”.

Como el propio músico se encargó de declarar, las críticas formuladas por él fueron dos: “Una sobre la muerte deCamilo Cienfuegos, de los principales jefes de la Revolución Cubana que murió el mismo año del triunfo 1959, en un extraño accidente de aviación. En una discusión que yo tengo con la juventud comunista les digo «muchachos, tienenque investigar esto». No podés repetir la letra de todo lo que te dicen si no tenés pruebas empíricas”. En cuanto a la segunda, explica: “El otro episodio fueron los tres fusilamientos en 2003, fusilados a los 9 días de ser detenidos. Yome pronuncio contra la pena de muerte, no le tengo que pedir permiso a nadie”.

Después las autoridades lanzaron una campaña para relativizar el contenido del documental. Comentaron en lasredes que Fito fue manipulado. Eso dio lugar a que él expresara” “Yo soy amigo del pueblo cubano, no soy amigo deellos. Ellos no representan al pueblo cubano. Considerarme una persona manipulable habla de lo poco que me conocen y es una falta de respeto. Aquí Juan Pin no ejerció ninguna manipulación porque yo no soy manipulable y tengo mis ideas clarísimas y puedo tener los cuestionamientos que quiera respecto de lo que sea”.

Fito también se pronunció de manera contundente contra el régimen cubano: “Ya pasaron 64 años, caballeros. Yaestá, ya se terminó. Basta de echarle la culpa al bloqueo norteamericano. Hay que buscar otras formas, una manera más inteligente para que no siga muriendo gente de hambre ni en el mar. A veces los sistemas fracasan y uno quedaatrapado en una enredadera. No vale la pena una sola vida humana para que nadie sostenga una idea en favor de supropia vanidad. Ellos piensan que son Cuba, pero la burocracia cubana no es Cuba. ¿En qué momento las banderas ideológicas representan la vida de los pueblos? Eso no ha sido más que vanidad y sangre derramada en la historia, nada más”.

© cubaencuentro

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