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Actualizado: 23/04/2024 20:43

EEUU, Biden, Menéndez

El dejar Menéndez de encabezar el Comité de Relaciones Exteriores del Senado beneficia a Biden

Antes de dejar la presidencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado tras su acusación por cargos de corrupción, Menéndez se oponía de manera sistemática e incluso criticaba al presidente Joe Biden

Cuando en mayo de 2022 el gobierno de Biden relajó algunas restricciones de viaje para los estadounidenses que visitaban Cuba, el senador Robert Menéndez no estuvo de acuerdo.

“Estoy consternado”, señaló Menéndez, el senador demócrata de Nueva Jersey, en un comunicado. Cualquiera que creyera que esta medida podría ayudar a llevar la democracia a Cuba estaba “simplemente en un estado de negación”, decía encolerizado.

Un día después, Menéndez volvió a estallar; esta vez por los informes de que el gobierno de Biden estaba relajando las sanciones al petróleo contra el gobierno autoritario de Venezuela, “una estrategia destinada al fracaso”, declaró.

Para los funcionarios de Biden, el fuego amigo procedente de un compañero demócrata era irritante, si no es que en verdad sorprendente.

Antes de dejar la presidencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado tras su acusación por cargos de corrupción a nivel federal, Menéndez se oponía de manera sistemática e incluso criticaba al presidente Joe Biden —y al demócrata anterior en la Casa Blanca, Barack Obama— acerca de temas de política exterior.

Hace ya mucho tiempo que Menéndez ha estado entre los demócratas más belicistas del Capitolio en temas que van desde América Latina hasta Medio Oriente y nunca ha tenido miedo de oponerse ni de criticar a los miembros de su propio partido sobre asuntos de su interés.

Su remplazo como presidente del Comité de Relaciones Exteriores, el senador demócrata por Maryland Ben Cardin, no ha sido muy preciso sobre sus planes, pero tiene una relación personal más cercana con Biden y es probable que sea más complaciente con su agenda, señalan Michael Crowley y Karoun Demirjian en The New York Times.

La flexibilidad no ha sido la tarjeta de presentación de Menéndez. Cuando Obama hizo de la negociación de un acuerdo nuclear con Irán uno de sus principales objetivos de política exterior en su segundo periodo, Menéndez presionó para que hubiera nuevas sanciones para Teherán, lo que algunos funcionarios de Obama consideraron como una intención de estropear las conversaciones. Cuando se concluyó el acuerdo nuclear, en 2015, Menéndez lo criticó abiertamente y votó en su contra. Y cuando, en 2021 y 2022, Biden quiso que Estados Unidos retomara el acuerdo después de que el presidente Donald Trump se retiró, Menéndez alegó que Biden estaba cometiendo un error muy peligroso.

En fechas más recientes, Menéndez ha complicado los planes de Biden para que Suecia sea admitido en la OTAN, cosa que sería un golpe estratégico para el presidente ruso, Vladimir Putin.

Menéndez, quien ha alegado su inocencia, comentó que seguiría pronunciándose acerca de una serie de temas a pesar de haberse retirado temporalmente como presidente de su comité.

“A menos de que el Congreso sea una simple formalidad para la política interior y exterior de algún gobierno, este tiene el derecho constitucional de actuar como contrapeso”, afirmó.

Benjamin Rhodes, exconsejero adjunto de Seguridad Nacional en el gobierno de Barack Obama, señaló que Menéndez era “un dolor de cabeza en lo relacionado con varios temas”, pero en ninguno más que en el intento de Obama por restablecer las relaciones con Cuba. Menéndez, hijo de inmigrantes cubanos, desde hace mucho ha defendido la línea dura de Estados Unidos hacia los dictadores socialistas de la región.

“Menéndez ha usado la presidencia de ese comité como espacio de intimidación y venganza para incrementar el costo que tiene hacer cualquier cosa que a él no le guste”, afirmó Rhodes al señalar el control que ha tenido Menéndez sobre si los candidatos del presidente para puestos diplomáticos reciben audiencia en su comité y cuándo.

Rhodes y otros demócratas no están conformes con que Biden haya mantenido las duras sanciones impuestas sobre Venezuela y Cuba durante el gobierno de Trump.

(Menéndez no logró obstruir la diplomacia de Obama con respecto a Cuba ni el acuerdo nuclear de Irán porque había renunciado temporalmente a la presidencia de su comité durante una previa investigación federal por corrupción. Después de que el caso terminó en la anulación del juicio, Menéndez regresó a su puesto).

A corto plazo, los problemas de Menéndez podrían facilitar el intento de Suecia de unirse a la OTAN. Biden apoya esa jugada y todos la han aprobado, excepto dos miembros (Turquía y Hungría). El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se queja de que Suecia es demasiado cordial con los nacionalistas kurdos a los que su gobierno considera terroristas.

Pero Erdogan dice que aceptará la membresía de Suecia a la OTAN si Estados Unidos acepta venderle a su país otros aviones caza F-16 junto con los equipos de actualización para los que ya tiene en la fuerza aérea de Turquía. Este tema está previsto para tratarse ante el Parlamento turco cuando este se vuelva a reunir el mes entrante.

Desde hace mucho, Menéndez se ha opuesto a la venta de aviones F-16 debido al gobierno “violento” de Erdogan en su país y a las políticas “totalmente espantosas” en el extranjero, como son el uso beligerante de aviones de guerra comprados a Estados Unidos en Chipre y en contra de las fuerzas kurdas aliadas de Estados Unidos en Siria. Esa postura desfasó a Menéndez de algunos otros miembros demócratas de su comité, quienes creen que el acuerdo de los F-16 debe ser aprobado si Erdogan acepta la afiliación de Suecia en la OTAN.

Erdogan celebró la destitución de Menéndez esta semana y les dijo a los reporteros que “el hecho de que Menéndez esté fuera del panorama es una ventaja” para Turquía.

Es posible que Cardin tenga una postura menos rígida, quien calificó el asunto como “complicado” cuando habló con los reporteros el jueves.

Incluso si Cardin adopta una postura menos dura, no deja de haber obstáculos: el homólogo de Menéndez en la Cámara Baja, el representante demócrata de Nueva York y miembro de mayor rango en Comité de Asuntos Exteriores, Gregory Meeks, ha señalado que seguía sin estar convencido sobre el acuerdo de los F-16.

La pérdida de control de Menéndez sobre su comité también genera posibles nuevas opciones para el gobierno de Biden en el ámbito de la política de sanciones.

Con respecto a Irán, Menéndez se ha unido a los republicanos para codificar las sanciones contra el programa del desarrollo de drones y proyectiles balísticos antes de que el mes entrante expiren las sanciones de Naciones Unidas para esos programas. Esa iniciativa podría limitar la capacidad del gobierno de Biden de negociar con Teherán acerca de su programa nuclear y de otros asuntos en un momento en que la Casa Blanca ha querido atenuar las tensiones con ese país.

Aunque Cardin ha manifestado su interés por que se amplíen esas sanciones, no ha firmado esa ley.

Cardin, quien estaba remplazando a Menéndez como el demócrata de mayor rango en el Comité de Relaciones Exteriores cuando se aprobó el acuerdo nuclear de 2015, también votó en contra de ese acuerdo. Pero fue menos crítico que Menéndez acerca del acuerdo y calificó su determinación como “una decisión difícil”.

Con respecto a Cuba, Cardin les ha pedido a los reporteros que le dieran “un poco más de tiempo”, pero señaló que mantiene una idea “de colaboración” para con La Habana, lo que difícilmente es la filosofía de Menéndez.

Sobre el senador Menéndez, haga clic en el título del artículo:

Bob Menéndez, Cuba y los demócratas”.

Menéndez y las amistades peligrosas”.

© cubaencuentro

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