Reportaje

La transición y el exilio intransigente

Congresistas, funcionarios de la administración Bush y exiliados debatieron en Miami sobre el 'momento histórico' que vive la Isla.

Representan lo que algunos analistas han dado en llamar, a ratos peyorativamente, "el exilio de línea dura". Aunque, más a tono con su discurso, a menudo se reconocen en los adjetivos "intransigente" y "vertical". En cualquier caso, es innegable que el Consejo por la Libertad de Cuba (CLC) y el Foro Patriótico Cubano —del que forman parte alrededor de una decena de organizaciones exiliadas, incluyendo al propio CLC— asumen una visión política orgullosamente drástica, o radical, en lo que atañe a la cuestión cubana.

En este sentido, la reunión abierta convocada por el CLC el pasado primero de noviembre en Miami constituyó un muestrario de lo que puede y quiere este bloque político de cara a la actual situación en Cuba. Fidel Castro se muere e, inmediata o paulatinamente, el totalitarismo pudiera desaparecer con él. Es lo que cree el exilio intransigente, y actúa —o se dispone a actuar— en consecuencia.

Los congresistas

Como una "conversación entre amigos". Así calificó la empresaria Remedios Díaz Oliver, directiva del CLC, al evento que esta formación organizó en el edificio Big Five el pasado miércoles, y en el que ejerció de presentadora. El tema protagónico, afirmó la propia Díaz Oliver al comienzo, no podía ser otro que Cuba.

A la actividad asistieron personalidades de indudable peso político, tanto al interior de la comunidad exiliada como en el propio Washington. En un local abarrotado se pudo escuchar a los congresistas Ileana Ros Lehtinen, Lincoln Díaz Balart y Mario Díaz Balart, así como a Caleb McCarry, coordinador por la Casa Blanca para la transición en Cuba.

Concurrieron, además, Rudy Fernández, asesor especial del presidente George W. Bush para asuntos cubanos, y los miembros del CLC Alberto Hernández, Horacio García, Ninoska Pérez Castellón y Luis Zúñiga, entre otros.

En la apertura del evento, la congresista Ileana Ros Lehtinen aseguró que "los principios que nos mueven son muy simples, y la misión está clara: Aislar política y diplomáticamente a los hermanos Castro". Según Ros Lehtinen, "hay demasiados tontos útiles" merodeando alrededor de la tragedia cubana.

Por su parte, Mario Díaz Balart celebró "la batalla que se está ganando en Washington", en referencia a la labor de lobby desarrollada por el Comité de Acción Política US-Cuba Democracy (PAC), en el que el gobernador de la Florida y hermano del presidente, Jeb Bush, ha jugado un papel de primer orden.

Finalmente, Lincoln Díaz Balart se refirió a la paradoja que él y sus colegas cubanoamericanos enfrentan en el Congreso de Estados Unidos. Aseguró que sobre el tema cubano confluyen dos fuerzas políticas por naturaleza antagónicas, pero coyunturalmente aliadas.

"Se trata del único tema que une en el Congreso a la llamada izquierda, tradicional admiradora de Castro, con la llamada derecha, que hace negocios con la dictadura", lamentó el congresista. "Contra eso luchamos diariamente, contra el lobby agrícola aliado ahora a los tradicionales cómplices de Castro".

Lincoln Díaz Balart llamó la atención sobre el hecho de que, mientras la administración de Bill Clinton coordinó en su momento estos intereses, en la actualidad el gobierno de George W. Bush los veta.

En tono jocoso, Lincoln resaltó el patetismo de las últimas apariciones de Fidel Castro. "Ahora se disfraza de atleta, tras disfrazarse de militar sin haberlo sido nunca". "En definitiva, se ha pasado toda su vida disfrazado", remachó.

Tiene la palabra el CLC

En un segundo segmento, el evento dio paso a un grupo de conferenciantes miembros del Consejo por la Libertad de Cuba (CLC).

El Dr. Alberto Hernández, del Comité Ejecutivo de la organización, celebró el acuerdo alcanzado entre el Foro Patriótico Cubano y la Asamblea para Promover la Sociedad Civil que dirige en Cuba la opositora Martha Beatriz Roque Cabello.

"Logramos ponernos de acuerdo en cinco puntos generales", aseguró Hernández: "Libertad para los presos políticos, instauración de un gobierno de transición, convocatoria a elecciones pluripartidistas, cese del hostigamiento a la oposición interna y el establecimiento de una Asamblea Constituyente que lleve una nueva Constitución a referéndum".

"Queremos un cambio total, sin componendas", enfatizó Hernández. "Ni nos van a comprar, ni nos van a vender".

Por su parte, Ninoska Pérez Castellón, también ejecutiva de la organización, se refirió a la campaña del "Yo No", que el CLC impulsa al interior de la comunidad cubana en Miami.

Se trata de una iniciativa ingeniosa, por medio de la cual se introducen en Cuba pequeños adhesivos rotulados con los lemas "Yo no coopero, yo sí quiero el cambio", "Yo no chivateo, yo sí quiero el cambio" y "Yo no repudio, yo sí quiero el cambio". Al centro de las pegatinas aparecen figuras en representación del texto.

Por último, Horacio García fue drástico al enfatizar el apoyo con que cuenta el CLC en la Isla. "Contamos con miles de opositores dispuestos a cargar sobre sus hombros la responsabilidad histórica de promover un cambio real en Cuba", aseveró.

El coordinador y el asesor

El segmento final de la actividad estuvo a cargo de Caleb McCarry, coordinador para la transición en Cuba, y Rudy Fernández, asesor especial del presidente Bush para asuntos cubanos. Ambos se extendieron en consideraciones —algunas reveladoras— sobre el momento histórico que vive Cuba y el papel a jugar por Estados Unidos.

En un fluido español, McCarry comenzó apuntando que "conocer el sufrimiento del pueblo cubano es querer hacer algo por el pueblo cubano". "En este momento se está abriendo una ventana", indicó en referencia al estado de salud de Fidel Castro. "Podemos asistir a un cambio verdadero y duradero en Cuba".

A continuación, el funcionario estadounidense enumeró una serie de apreciaciones y medidas relacionadas con su labor. Dijo que la oposición interna ha experimentado un crecimiento en su capacidad para resistir y trabajar por el cambio. Además, se refirió a las transmisiones de TV Martí, las cuales, aseguró, se están captando en la zona occidental de la Isla.

Asimismo, comentó que había recomendado establecer una base de datos donde están apareciendo los nombres de aquellos ciudadanos cubanos responsables de reprimir a la disidencia interna y a los presos de conciencia. "Y no estamos hablando sólo de oficiales de alto rango", subrayó.

"A todos ellos, si se comprueba que la información es fiable, se les negará definitivamente la posibilidad de entrar a Estados Unidos", dijo.

"No es aceptable la sucesión de un dictador militar a otro dictador militar", reflexionó MacCarry. "Por ello, debemos hacer cumplir las sanciones hoy más que nunca".

"Estamos realmente listos para apoyar un proceso legítimo de cambio desde el respeto a la soberanía de Cuba", concluyó el coordinador.

Al cierre del evento, el asesor Rudy Fernández confió a los presentes algunas consideraciones del presidente Bush en lo referente a la actual situación en Cuba. "El presidente está convencido de que la hora final de Castro ha llegado", aseguró el funcionario cubanoamericano.

"Bush está muy claro con respecto al tema cubano", señaló Fernández. "El presidente comparte la visión del Consejo por la Libertad de Cuba". Añadió que la opinión del CLC, fundado en 2001, siempre ha sido apreciada por la actual administración.

Según Fernández, Bush entiende que hay personas en la Isla con las que no se puede negociar, entre ellas los hermanos Castro. "El presidente ha ordenado a la secretaria de Estado Condoleezza Rice, y al secretario de Comercio Carlos Gutiérrez (cubano), encontrar maneras de acelerar la transición hacia la democracia en Cuba", dijo.

El asesor especial para asuntos cubanos aseguró al público asistente que el tema de Cuba, junto al de la lucha contra el terrorismo, es ahora mismo prioritario en la Casa Blanca.

"El único interés de Estados Unidos en Cuba es que su pueblo viva en libertad", apuntó Rudy Fernández, acotando que la administración republicana no permitiría la intervención de gobiernos extranjeros en la transición cubana, en referencia al gobierno de Hugo Chávez.

Fernández terminó con una declaración de principios. "Si ser intransigente es no aceptar para Cuba menos de lo que su pueblo merece —enfatizó—, yo también soy un intransigente".

© cubaencuentro

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