Premio Nobel, Literatura

El poeta Tomas Tranströmer: ¿un desconocido en nuestra lengua?

La Academia Sueca se aventuró por uno de sus poetas, al otorgar el Premio Nobel de Literatura

Octubre cobija el entretiempo del otoño, las hojas de los árboles cubren los atajos y se convierten en índices de la llegada inminente del invierno. Lapso que pone en vilo a los lectores del mundo que esperan el anuncio de Premio Nobel de Literatura. A las 6:30 de hoy me enteré por la televisión que un poeta sueco, Tomas Tranströmer, había sido el condecorado. Ayer, vía telefónica, el poeta cubano Raúl Ortega Alfonso Ortega —radicado en San Luis Potosí— indagó sobre mi candidato, sin dudarlo le dije: “Ya le toca a Haruki Murakami o quizás se lo den al novelista norteamericano Thomas Pynchon; pero, con los suecos nunca se sabe…”

Cuando supe la noticia me puse a buscar las traducciones al castellano de antologías que poseo de poesía europea contemporánea: el nombre del premiado nunca apareció. Me zambullí en ese piélago que se llama Google: allí estaba sonriente el sicólogo-poeta ganador de los 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros). Aparece apoyado en un bastón en la puerta de su biblioteca (sufrió en 1990 un ataque de apoplejía). “A través de sus imágenes condensadas y traslúcidas nos ha dado un acceso fresco de la realidad”, declaró el vocero de la Academia Sueca.

“Poeta con un punto surrealista muy nórdico”, apunta un especialista. Leo algunas de las figuras retóricas de los poemas que aparecen en el ciberespacio: “En las primeras horas del día, / la conciencia puede abarcar el mundo”. Me detengo en las estrofas de Preludium: “Despertar es un salto en paracaídas del sueño. / Libre del agobiante torbellino, se hunde / el viajero hacia la zona verde de la mañana. / (…) / Así es detenido / este viaje vertical por el instante y las alas se ensanchan / hasta ser la quietud del gavilán / sobre aguas torrenciales”. Percibo a un cantor de ensimismada y meticulosa delineación simbólica. La editorial española Nordicalibros ha publicado dos compilaciones de los versos de Tranströmer: El cielo a medio hacer (2010) y Deshielo a mediodía (2011). Obra poética con “ausencia de artificio y la orientación al alma”, afirma el poeta español —Premio Nacional de Literatura, 1982— Antonio Colinas.

Otra vez fallaron las apuestas: Murakami, Bod Dylan, Carlos Fuentes, Joyce Carol Oates, Cormac McCarthy, Thomas Pynchon, Adonis, Cess Noteboom, Umberto Eco, Amos Oz y Philip Roth tendrán que esperar. La Academia Sueca se aventuró por uno de sus poetas.

© cubaencuentro

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