CON OJOS DE LECTOR

Homenaje al primo hermano del café

A contracorriente de la campaña antitabaco, Reynaldo González recorre con erudición y espíritu festivo las aventuras de nuestro popular y cotizado habano.

"Ni tabaquismo ni antitabaquismo, extremos que se tocan. Me propongo una tarea ardua pero placentera: seguir las aventuras de Don Habano, uno de los más intrépidos diablillos de la experiencia del hombre sobre la tierra. En estas páginas se entrecruzan episodios que tienen por protagonistas a descubridores de América y frailes de aldeas, dignatarios, papas, artistas, piratas, rameras, filósofos, verdugos, aspirantes a santos y, sobre todo, cosecheros, artesanos y la multitud de fumadores que ha tenido el tabaco como compañía. Soy el primer asombrado de las peripecias de Don Habano, ante cuya audacia me inclino".

Con estas palabras, una declaración de principios a la cual da debido cumplimiento, presenta Reynaldo González (Ciego de Ávila, 1940) la segunda edición de El bello habano. Biografía íntima del tabaco (Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2004, 271 páginas). Y digo segunda, porque existía ya una de 1998, realizada en España por la Editorial Ikusager. Llevaba un prólogo del novelista Manuel Vázquez Montalbán, que se reproduce en la que aquí reseño. Ésta, por cierto, además de haber sido revisada y ampliada por el autor, supera a la anterior por la calidad del diseño, un mérito que corresponde a Francisco Masvidal.

Tal como adelanta en el texto introductorio, González rehúsa tomar partido en la batalla campal que actualmente se libra entre quienes reivindican y defienden el placer de fumar y aquellos que lo demonizan por afectar la salud a largo plazo. Opta por abstenerse de tomar parte en la polémica y no se adscribe a ninguno de los bandos. Probablemente consideró que asumir una postura comedida era lo más inteligente para poder rendir este homenaje al amigo que lo acompañó durante catorce años que viene a ser su libro (en una presentación pública del mismo, González confesó que aunque hace mucho abandonó el hábito, de vez en cuando echa su humareda).

González advierte también que no debe esperarse que siga en su libro un relato cronológico, pues significaría contradecir la naturaleza del biografiado. Prefiere por eso seguir sus pasos, avances y retrocesos a modo de zig-zag. En realidad, su pesquisa tras el andariego Don Habano, a lo largo de casi cinco siglos en los cuales se mueve por las rutas y geografías más insólitas, no se aparta mucho del orden en que los hechos ocurrieron. Sólo que su recuento está concebido a partir de un criterio totalizador, lo cual lo lleva a analizar el hábito de fumar como un fenómeno cultural en sí mismo, que además ha tenido una presencia permanente en las principales manifestaciones de la otra cultura.

En El bello habano hallamos así no sólo una sólida documentación histórica, sino también páginas que se apoyan en referencias tomadas de la economía, el folclor, la literatura, la religión, la música. González sustenta su investigación en una bibliografía que posee más de ochenta títulos, y lo primero que hay que reconocerle es el buen uso que ha sabido hacer de ella. Vázquez Montalbán alude a ello en términos elogiosos, y expresa que esa lista recogida al final del libro va desde estudios fundamentales sobre el papel del tabaco en la conformación de la entidad económica y humana de Cuba, como lo es el Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar de Fernando Ortiz, hasta un copioso muestrario de los registros que ha tenido el tabaco en las obras de autores como Antón Chéjov, Lord Byron, Balzac, Mallarmé, García Lorca y José Martí, entre muchos otros.

Combina erudición y espíritu burlón

González, entre cuyas publicaciones se hallan los ensayos de investigación Contradanzas y latigazos (1983) y Llorar es un placer (1989), sabe que historiar implica no sólo contar, sino también interpretar, explicar. Eso es precisamente lo que hace él en El bello habano con la copiosa documentación que maneja: la descifra, la pone a hablar, hace que nos revele aspectos y detalles que permanecían ocultos o soterrados. Pero como es además un buen narrador (ahí están, como prueba, sus novelas Siempre la muerte, su paso breve y Al cielo sometidos), trata el tema con amenidad y con un estilo que no es ni plúmbeo ni árido. Algo que resume muy bien Vázquez Montalbán cuando expresa que González combina la erudición con el espíritu burlón. Para tener una idea, basta echar una ojeada a algunos de los simpáticos e ingeniosos títulos que llevan los capítulos: Un humo recorre el mundo, El habano bien vale una misa, Aquellos polvos trajeron estos humos, La negrura del tabaco, Caballo medieval, montura renacentista.

A ese placer con que se lee El bello habano contribuyen también las revelaciones de datos interesantes y las numerosas anécdotas, algunas deliciosas, que Reynaldo González incorpora. Dedica asimismo espacio a las implicaciones del tabaco en asuntos culturales, lo cual ilustra con ejemplos pertenecientes a campos como la literatura y la música. En cambio, apenas incluye referencias al cine, algo de lo cual se ocupó extensamente Guillermo Cabrera Infante en su libro Holy Smoke, que vio la luz en inglés en 1985 y en español, en el año 2000. Una omisión más que notoria, por cierto, en la bibliografía de El bello habano. Si González no lo incluye en la bibliografía es porque sencillamente no lo cita en su libro, podrá argumentar alguno. Pero no se debe olvidar que aquí está inmiscuida la política, así que yo voy a invertir la ecuación: no lo cita para no tener que incorporarlo a la bibliografía, por tratarse de quien se trata. Vaya por Dios. Pero voy a seguir el consejo de Rita Montaner: mejor que me calle, que no diga nada…

Y mejor también que vuelva a temas más gratos. Ya que aludí a las relaciones del tabaco con la literatura, me voy a remitir al artículo El humo de las musas, que el español Jesús Marchamalo publicó hace algunas semanas en el suplemento cultural del diario ABC. Allí comenta que muchos escritores han construido su imagen literaria en torno al humo. Es difícil, expresa, imaginar a Henry Miller, Albert Camus, Ernest Hemingway o Cabrera Infante sin un cigarro entre los dedos. Recuerda también que Juan Carlos Onetti fumaba casi dos paquetes diarios de tabaco rubio, y que tuvo la manía enfermiza de vaciar los ceniceros constantemente, pues no soportaba estar rodeado de ceniza. Javier Marías, dice Marchamalo, es otro de los fumadores irreductibles, además de amante declarado de objetos como mecheros, cerillas y pitilleras (en una subasta adquirió una de estas últimas, que había pertenecido al actor Robert Donat y que tiene grabadas sus iniciales).

Menciona asimismo a Freud, cuya imagen canónica aparece asociada a un habano, y quien ostenta el récord absoluto de consumo de tabaco: 28 cigarros fumados en un solo día. Todas esas referencias pudieron haber sido acogidas por Reynaldo González en su libro. No así esta otra, políticamente incorrecta, con la cual concluyo: "Fumaba mucho, también, Jean-Paul Sartre, quien, desde su visita a la Cuba castrista, en 1960, recibía cajas de puros como obsequio revolucionario. Todo cambió en 1968 cuando Castro apoyó la invasión rusa de Checoslovaquia y Sartre empezó a rechazar los cigarros que, de forma menos insistente, le ofrecía Alejo Carpentier".

© cubaencuentro

En esta sección

La revolucionaria trotamundos

Carlos Espinosa Domínguez , Aranjuez | 16/09/2022


Jean-Luc Godard (1930-2022)

Roberto Madrigal , Cincinnati | 16/09/2022

Comentarios


La poesía de Raúl Ortega Alfonso

Carlos Olivares Baró , Ciudad de México | 15/09/2022

Comentarios


El ingrato papel del aguafiestas

Carlos Espinosa Domínguez , Aranjuez | 09/09/2022


Teque con humor

Roberto Madrigal , Cincinnati | 09/09/2022

Comentarios


Los muros de Lazer Fundora

Carlos Olivares Baró , Ciudad de México | 03/09/2022

Comentarios


El arte de narrar

Roberto Madrigal , Cincinnati | 02/09/2022

Comentarios


Algo más que la esposa de

Carlos Espinosa Domínguez , Aranjuez | 26/08/2022


Manuel C. Díaz publica libro de narraciones

Juan Cueto-Roig , Miami | 26/08/2022

Comentarios


Un menú que no era solo menú

Carlos Espinosa Domínguez , Aranjuez | 19/08/2022


La ley del sobreviviente

Roberto Madrigal , Cincinnati | 19/08/2022

Comentarios


Subir