CON OJOS DE LECTOR

Timbiando en Miami

La arrolladora irrupción del grupo Tiempo Libre ha significado una saludable infusión de energía y creatividad para nuestra música popular.

Pues sí, señor. A pesar de la avasalladora invasión del reggaetón y el hip-hop, en Miami se hace timba. Y lo más importante, de muy buena calidad. Su buque insignia es Tiempo Libre, un grupo integrado por artistas jóvenes que en apenas cinco años se ha convertido en una referencia obligada en el panorama contemporáneo de la música popular cubana.

Tiempo Libre es la materialización de un sueño que compartían siete jóvenes que eran amigos desde que vivían en la Isla. Casi todos habían cursado estudios de música (Escuela Nacional de Arte, Instituto Superior de Arte) y contaban con experiencias profesionales en agrupaciones como NG La Banda y con artistas como Bobby Carcasés, Isaac Delgado, Beatriz Márquez y Manolín, el Médico de la Salsa. En distintas fechas fueron llegando a Estados Unidos, donde trabajaron como instrumentistas con Albita, Cachao, Willy Chirino, Xiomara Laugart y DLG. Eso les permitía ganarse la vida sin abandonar su profesión, pero al mismo tiempo comenzaron a concebir el proyecto de formar un grupo con el que pudieran dedicarse por completo a la música que realmente querían crear. Se reunían en los ratos que les dejaban libres las presentaciones y grabaciones, y por eso a la hora de escoger un nombre optaron por ese por el cual hoy se les conoce. "Lo curioso es que ahora no tenemos tiempo libre", ha comentado Jorge Gómez (La Habana, 1971), el director del colectivo.

Cuando expresaron su intención de dedicarse a la timba, muchos en Miami los tildaron de locos. Fuera de Cuba existían muy pocos grupos especializados en esa manifestación de nuestra música bailable, y ninguno había conseguido pegar. Los jóvenes artistas, sin embargo, no se desanimaron ni cambiaron de idea. Cito de nuevo a Gómez: "Nosotros crecimos con la timba. Es nuestra alma y nuestro corazón. Así que yo me dije: ¿por qué no?". Y acerca de que fuera de la Isla no puede crearse timba, expresa: "Yo siempre uso la analogía del tomate. Si tú siembras tomate en tierra cubana, va a saber diferente que si lo siembras en Miami o en Los Ángeles, pero al final de todo, es un tomate. En Tiempo Libre, somos timberos. Nosotros escuchamos la timba, la tocamos, la bailamos, la vivimos. Pero ahora somos cubanos que vivimos en los Estados Unidos. Estamos absorbiendo toda la tradición musical, los elementos esenciales que se encuentran en este país, que son diferentes a los que puedes encontrar en Cuba. Todo se basa en tener raíces profundas y estar dispuesto a recibir nuevas experiencias y crecer".

En el garaje de la casa de un amigo lograron grabar con recursos propios un compacto, Timbiando (Tiempo Libre Productions, Miami, 2004), que nunca fue comercializado, pero que fue importante para decidir el futuro del colectivo. En el año 2002 decidieron enviar un demo de aquel disco a Elizabeth Sobol, agente de IMG Artists. Cuentan ellos que literalmente tres días después de haberlo hecho los llamaron del Ravinia Festival, de Chicago. Estaban buscando una banda joven que abriera el concierto de Celia Cruz, y aquellas grabaciones les habían gustado. La actuación de Tiempo Libre ante 12 mil personas fue una verdadera sensación. Eso posibilitó que al año siguiente fueran invitados de nuevo, para servir de teloneros de Aretha Franklin, y esa vez tuvieron una audiencia de 20 mil personas.

A partir de entonces, Tiempo Libre ha tenido una trayectoria en ascenso. El éxito de las presentaciones en el Ravinia Festival se repitió en las giras realizadas por distintas ciudades de Estados Unidos, así como las actuaciones en el Heineken Jazz Festival (Tailandia) y el Java Jazz Festival (Indonesia), así como en Hong Kong, Malasia e Italia. Asimismo el año pasado firmaron contrato con Shanachie Entertainment, y gracias a ello han lanzado al mercado dos nuevos discos, Arroz con mango (2005) y What you've been waiting for/ Lo que esperabas (2006). Con el primero consiguieron una nominación en la pasada edición de los Premios Grammy, en la categoría de mejor álbum de salsa/ merengue. Aparte del trabajo artístico propiamente dicho, los integrantes del grupo se dedican a dirigir talleres y programas educativos en escuelas y universidades. Esa labor contempla clases de rumba y jazz latino, dirigidas a personas de todas las edades.

En su primer compacto, Tiempo Libre reunió siete temas que tenían el propósito evidente de servir de tarjeta de presentación, de anuncio de las potencialidades creativas que el grupo podía desplegar. Quisieron empezar con cautela y prudencia, y de manera inteligente optaron por ese buen medio para conectar por primera vez con el público que constituyen las versiones de números popularizados previamente por otros artistas.

Lograr que la música tradicional suene diferente

Cuatro de las canciones recogidas en Timbiando pertenecen a reconocidos compositores cubanos: Miguel Matamoros ( Lágrimas negras), Luis Marquetti ( El cuarto de Tula), Miguel Portabales ( El guanajo relleno), Guillermo Fife Rodríguez ( Bilongo, o La negra Tomasa, como es realmente su título). A todos esos temas los jóvenes músicos de Tiempo Libre saben darles un toque original y novedoso que hace que suenen remozados y frescos. A esto quiero añadir la presencia de un aspecto que se confirmará y desarrollará en los siguientes trabajos discográficos del grupo y que es una de sus marcas de identidad: la recreación de nuestros ritmos tradicionales con sonoridades y arreglos modernos. Como bien apunta Jorge Gómez, la clave es lograr que ese viejo estilo suene diferente. Y vaya si lo suena.

A esas versiones se suma también el Hey Jude de los Beatles. Más que versión, pienso que debe hablarse de re-creación, pues a partir del original de Lennon y McCartney Tiempo Libre realiza todo un derroche de creatividad. Vamos, una auténtica delicia. Y de tapadillo, como si no quisieran llamar mucho la atención, en Timbiando figuran además dos composiciones originales, Cuando no estoy a tu lado y Mujer de fuego, firmadas por Jorge Gómez, la primera, y por éste y Rafael Serrano, la segunda. En ambas se podía intuir que en los próximos discos Tiempo Libre podía empezar a apostar por un repertorio basado mayormente en los temas propios.

Si Timbiando significó un buen disco, un inicio prometedor, con Arroz con mango y Lo que esperabas el grupo sumó dos trabajos excelentes. Se trata de compactos que se disfrutan de principio a fin, y en los cuales resulta difícil seleccionar qué números son nuestros favoritos. Con respecto a aquel primer compacto, en éstos además el repertorio, en su mayoría original, muestra una mayor variedad. Hallamos boleros ( Tengo que olvidarte), baladas ( Fe), homenajes al chachachá ( Ven pa' Miami), el son ( Un son), la rumba ( Se formó la rumba), el sonido funky de Earth, Wind and Fire ( Manos pa' rriba) y hasta algún guiño rapero ( Ven a bailar), todo ello pasado por el filtro de la estética timbera. Musicalmente, se aprecia un desarrollo y un crecimiento cualitativo notorios, así como una madurez que no lleva al grupo a perder espontaneidad. Por otro lado, varios integrantes se han sumado a Jorge Gómez e incursionan en la composición: Joaquín "El Kid" Díaz, Tebelio Fonte, Leandro González y Ángel "Pututi" Arce.

En estas canciones, los jóvenes de Tiempo Libre demuestran que tienen los pies muy puestos en el presente, lo cual les permite mirar atrás sin nostalgia ni amargura. Revisitan así composiciones como Pare cochero y A Bayamo en coche a partir de una concepción moderna. Son las versiones de músicos que nacieron y se formaron en la Isla, pero que ahora residen en Miami. La expresión arroz con mango ilustra gráficamente la actitud asumida por ellos: como inmigrantes, celebran tanto las raíces cubanas como la nueva cultura dentro de la cual ahora viven. Eso queda resumido, o al menos así lo interpreto yo, en un detalle: en la foto interior del estuche de Arroz con mango se ven varias palmas reales, una imagen que si no fue tomada en Cuba bien pudo serlo; y en el cedé de Timbiando aparece una fotografía de una playa de Miami. Y ahí están, en fin, las letras de canciones como Ven pa' Miami y Arroz con mango, donde se celebra la experiencia de comer lechón asado y hablar inglés, de amar el béisbol y disfrutar también los partidos de la NBA.

Como buenos timberos, los miembros de Tiempo Libre interpretan una música llena de energía y que brinda una gran libertad a quienes la bailen. Se apoyan en unos arreglos muy profesionales y en el bien conjuntado trabajo de cada uno de los integrantes. Su calidad es además proporcional al sentido de diversión que ponen de manifiesto al tocar. Es evidente que se lo pasan muy bien, de ahí que consiguen que quien los escucha sienta lo mismo. Hablé de la estupenda labor que hacen todos, pero me parece ineludible referirme de modo particular a Joaquín "El Kid" Díaz (Santiago de Cuba, 1976), el cantante principal, quien como sonero posee una gracia y una alegría muy naturales y contagiosas, así como una buena voz y una clara dicción. El suyo es un buen ejemplo que prueba que la sabrosura cubana no está reñida con la elegancia. Y una mención para Ángel "Pututi" Arce, quien sabe interpretar con mucha solvencia su balada Tengo que olvidarte.

Además de estupenda música para bailar, la de Tiempo Libre es muy agradable para los oídos. No posee la agresividad y las concesiones al mal gusto de algunos grupos de la timba dura de la Isla. Asimismo y a diferencia de la mayoría de éstos, posee un reducido número de miembros, siete, aunque hay que decir que saben sonar como si fuesen catorce. Y por último, en sus grabaciones la batería y los metales suenan más sutiles y controlados y las canciones son menos largas.

En resumen y como comentó alguien, si esto es lo que estos chicos hacen en su tiempo libre, qué no harán cuando estén ocupados. En los próximos meses, Tiempo Libre tiene programadas actuaciones en el California World Festival, Grass Valley (julio 15 y 16), Seattle (julio 18), Sun Valley, Idaho (Julio 22), Miami Beach (julio 29), Filadelfia (agosto 2), Nueva York (agosto 4), Chicago (agosto 26), Urbana, Illinois (septiembre 9), Elyria, Ohio (septiembre 21), Denver (septiembre 28), Carbondale, Illinois (octubre 3), Flint, Michigan (octubre 20). Dichosos aquellos mortales que tengan la oportunidad de asistir a alguna de ellas. Y sin derecho a perdón aquellos que se la pierdan.

© cubaencuentro

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