Alemania
Sin lágrimas para un espía muerto
Markus Wolf, quien dirigió la macabra Stasi durante la Guerra Fría, murió tranquilamente en su cama a los 83 años.
Apodado por los servicios occidentales de inteligencia "El hombre sin cara", porque nunca obtuvieron su foto, Markus Wolf, quien dirigió la macabra Stasi alemana durante la Guerra Fría, murió hace unos días tranquilamente en su cama a los 83 años.
Para algunas de sus víctimas durante los años comunistas, el hecho resultaría casi irrelevante si no fuera porque hasta el día de hoy más de cinco millones de personas ya conocen lo que Wolf y sus compinches hacían en la Staatssicherheit, más conocida como Stasi, es decir, el Servicio de Seguridad del Estado de la antigua República Democrática Alemana.
Una ley sin precedentes
En el otoño de 1989, cuando se derrumbaba el muro de Berlín, una de las cosas que la gente pedía a gritos en la capital alemana era el desmantelamiento de la Stasi, que había sido el brazo armado del Estado comunista en la represión de la sociedad y el apuntalamiento de la dictadura totalitaria.
Marianne Birthler, actualmente comisionada federal de la oficina donde se guardan los expedientes de millones de personas, afirma: "aquí se espiaba y se obligaba a espiar al vecino, al amigo, se obligaba a los informantes a traicionar, aunque también hay ejemplos de valentía civil y de coraje en la gente que se opuso a la tiranía (…) Los files también muestran cómo funcionaba el aparato de represión, especialmente entre los jóvenes y hasta entre los niños".
En 1992, el Parlamento alemán (Bundestag) aprobó una ley única que hizo historia en derecho civil, ya que es el único país donde los archivos secretos de la dictadura no se destruyeron, sino que se pusieron inmediatamente a disposición de la población.
A partir de entonces, los ciudadanos alemanes y de otros países han tenido el derecho a revisar sus expedientes, a leerlos y conocer cómo el servicio de la Seguridad del Estado influenciaba sus propias vidas. Esto se puede solicitar por correo o a través de internet en la página www.bstu.de. En un plazo de 12 semanas el interesado recibe respuesta sobre si en los archivos hay información de lo solicitado.
Estos archivos están abiertos no sólo para las personas que sufrieron persecución, sino para científicos, representantes de la prensa internacional e historiadores. Las personas que trabajaron para la Stasi no pueden obtener empleo en la administración pública alemana.
Una historia real
Hasta la fecha, unos cinco millones de personas han pedido leer sus expedientes. Uno de ellos es Timothy Garton Ash, quien recuerda como si fuera hoy la tarde en que llegó al viejo edificio en Berlín donde había estado la Stasi y una empleada le puso en las manos un portafolio de dos pulgadas de espesor con el nombre de "ROMEO: OPK-Akte, Mrs, XV 2889/81", y le comentó: "usted tiene un expediente muy interesante".
"¿Romeo?", le preguntó Garton Ash. "Sí", dijo ella, "esa era su clave". ¿Qué sintió entonces? "Al abrir el file que habían elaborado sin yo saberlo, comencé a ver la red de complicidad y culpa que habían desarrollado individuos que eran alentados a espiar y a traicionar. Comprendí que no podía acusar a aquella gente, sino a su sistema".
Según el diccionario para el trabajo operacional político preparado por el Ministerio de Seguridad de la Alemania del Este, las letras OPK significan "Operative Personen-kontrolle", que tenía como objetivo "identificar a cualquier persona" que en opinión de la Seguridad del Estado pudiera estar cometiendo el delito de "conducta hostil y negativa", que pudiera ser explotada "con propósitos hostiles por el enemigo".
El objetivo final de un OPK, según esta fuente, era responder a la pregunta ¿quién es quién? Cada file comenzaba con un "Informe abierto" y un "Plan de acción". El informe abierto de Arton Ash, elaborado por un tal teniente Wendt, destacaba como "sospechoso" el hecho de que esta persona "había estudiado en Berlín Oeste, que viajaba frecuentemente de Berlín hacia Alemania Occidental y Polonia, y que hacía contactos con personas interesantes".
Basándose en estas observaciones, la Stasi decía que había razones para pensar que "Romeo" había explotado deliberadamente sus funciones oficiales como estudiante y/o periodista, para realizar actividades de inteligencia. A continuación aparecía una serie de informes del Departamento de Contrainteligencia reunidos para este expediente por distintas secciones del Ministerio de Seguridad.
Por ejemplo, reportes de personas que le vigilaban, sumarios del expediente de un amigo, Werner Kraetschell (un ministro protestante), de la embajada británica, fotocopias de artículos que él había escrito sobre Polonia y Alemania Federal en la revista Der Spiegel, copias de sus notas, y papeles fotografiados durante un registro secreto de su equipaje en el aeropuerto de Schoenefeld, e incluso copias de referencias hechas por su tutor en Oxford. En total 325 páginas.
La investigación de Wendt hacía mucho énfasis en los informes suministrados por los informadores de la Stasi, conocidos como "Inoffizielle Mitarbeiter" (literalmente, colaboradores no oficiales) o "IM", quienes estaban subdivididos en distintas categorías: seguridad, especial, operativos, conspirativos e incluso informadores que tenían sus informantes.
Desde 1989 esas iniciales se han convertido en Alemania en sinónimo de "forma burocrática de infiltración, intimidador o colaborador del comunismo". A partir de 1990 las personas identificadas como IM desaparecieron de la política o los altos cargos alemanes, después que fueron identificados.
Mi "informe abierto", cuenta Arton Ash, contenía informaciones recogidas por IM Smith, IM Schuldt, y especialmente IM Michaela y su esposo KP (el contacto) George, quien había estado casado con Alice, conocida como "red Lizzy". A partir de ahí vienen una serie de especulaciones acerca de la posibilidad de que Garton Ash "mantenía contactos con fuerzas antisocialistas en Polonia" y que "causaba buena impresión entre los intelectuales británicos".
En resumen, agrega, de este informe se derivó un "Plan de Acción" de cuatro partes. Uno: retomar los contactos de los IM que se relacionaron conmigo a fin de obtener información. Dos: lanzar la "operación de observación e investigación", o sea, investigar a las personas que se relacionaron conmigo en mis viajes. La tercera tarea era "buscar" a los responsables en las fronteras que me habían atendido y, por último, "cooperación con otras unidades de servicio".
Garton Ash decidió entonces: "investigar sus investigaciones sobre mí", y así comenzó una aventura guiado por el expediente, en busca de los informantes, los oficiales que trabajaron en él, consultando otros files de la Stasi, y utilizando sus propios recuerdos, notas y diarios de la época. El resultado de esta búsqueda lo escribió en un libro titulado El expediente: una historia personal, publicado en Gran Bretaña y Estados Unidos.
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