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Opinión

Celebración sin amnesia

¿Sigue vigente el mensaje de Juan Pablo II? ¿Celebramos anclados en la nostalgia lo que enseñó, anunció y denunció el Papa?


Muchos dicen que la visita del papa Juan Pablo II a Cuba, hace diez años, marcó su vida personal y la vida de la Iglesia y del país. Esto es verdad. Yo soy uno de ellos. Lo que se puede discutir es la magnitud de esa huella, su profundidad, su expansión, sus consecuencias palpables. Pero tengo la opinión de que lo más importante sería preguntarnos si tiene sentido celebrar un evento ocurrido hace una década, más allá de los recuerdos y resultados a corto y mediano plazo. Y si la respuesta fuera positiva, sería bueno responder por qué tiene sentido esta celebración y, sobre todo, para qué se celebra.

Debo decir antes que fui uno de los laicos católicos que con gran ilusión, compromiso y mucho trabajo, contribuyeron a la preparación de esta visita. Mi aporte fue más en la parte reflexiva, en el estudio de las comunidades y grupos de apostolado laical. Luego tuve el honor y el gusto imborrable de vivir con miles de cubanos y cubanas esa semana de libertad y luz.

Salí a la calle para saludar, con un espejo y una bandera, al Papa que sobrevolaba sobre Pinar del Río en gesto extraordinario de reconocimiento a esta Iglesia local, "cuyos atractivos naturales evocan aquella otra riqueza que son los valores espirituales que les han distinguido y que están llamados a conservar y transmitir a las generaciones futuras para el bien y el progreso de la Patria" (Telegrama al sobrevolar la provincia de Pinar del Río).

Luego quedé, como millones de cubanos, pendientes de cada detalle, de cada noticia, de su arribo al aeropuerto, hasta aquel atardecer del domingo 25 de enero en el que la lluvia que despedía al Papa era ya polisémica: podía ser que "los cielos cubanos lloran" porque el Papa podía ser "un signo bueno de un nuevo Adviento en vuestra historia".

Participé directamente en dos eventos papales: en el Encuentro con el mundo de la Cultura, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, al pie de los restos del Padre Varela, y en la Misa del domingo 25 en la plaza cívica José Martí, en la que, junto a otros 19 laicos comprometidos de toda Cuba, recibí de sus manos una Biblia. Durante esos días respiré libertad y sentido de nación. La Iglesia salió a la plaza pública y vimos que éramos, por una semana, ciudadanos "normales".

Lección no aprendida

Denie Rousseau, un periodista francés amigo de Cuba, por entonces corresponsal de la agencia France Press en La Habana, resumió la visita en dos líneas: "De pronto, se produjo lo impensable, lo prohibido fue tolerado, alentado; lo que era imposible fue súbitamente posible… Y es esta la lección que los cubanos deben ahora madurar o asimilar".

Diez años después, no estoy seguro que la mayoría de los cubanos y cubanas hayamos asimilado esta lección. Seguimos "creyendo" que muchas cosas son eternas, que muchos cambios son imposibles, que lo prohibido no va a ser tolerado y que las palabras son sólo palabras. Es uno de nuestros males nacionales, luego de medio siglo de un sistemático proceso de despersonalización. Ya no es sólo que no tengamos libertades, es que no creemos que nacemos libres y que podemos alcanzar con nuestro propio esfuerzo los derechos y libertades que Dios nos ha dado a todos por igual.

Sobre todo, por esta última limitación, creo que sigue vigente el mensaje de Juan Pablo II y cada vez más urgente su asimilación y aplicación. Ni una tilde ha pasado. Ni uno de sus análisis ha caducado. Sus enseñanzas, más allá de lo estrictamente religioso, siguen constituyendo una visión cívica y humanista que puede iluminar a los cubanos.

Un Papa no es un político cuyo programa, gestos y sugerencias pasan cuando salen de este mundo o cuando terminan su mandato y viene otro. Los Papas son, sobre todo, testigos de una experiencia de vida, maestros de un camino de mejoramiento humano, profetas de un mundo más justo, fraterno y pacífico, pontífices entre los hombres, los pueblos, y entre lo transitorio y lo trascendente. Por eso lo que vivió, enseñó, anunció y denunció Juan Pablo II, no debe celebrarse anclados en la nostalgia.

Ha habido esfuerzos desde diversos ángulos para "despapizar" Cuba, término inventado por el Partido Comunista para intentar borrar aquella experiencia. Lamentablemente, y aún peor, algunos han intentado cubrir con un piadoso manto de silencio lo que consideraron como un listón demasiado alto para las condiciones de Cuba, que no es Polonia.

No hay nada peor que la incredulidad y la falta de confianza en nuestro propio pueblo. Es esterilizar a priori la obra del Espíritu Santo, que "sopla donde quiere". Sin duda, los cálculos políticos fueron prioridad para unos y otros.

No obstante, recuerdo la reacción de un joven —unos días después de la visita—, al preguntarle yo, que iba a Roma, qué quería le dijese al Santo Padre. El joven habanero, entre decepcionado y sagaz, me dijo sin pensarlo: "Dile al Papa: Santo Padre, gracias, no se preocupe, que por usted no ha quedado".

Celebrar es ponerse en marcha

Hoy, diez años después, sigue quedando el reto de nuestro lado. Del lado de cada cubano y cubana. Por eso tiene sentido celebrar este aniversario. Pero celebrar sin amnesia. Celebrar sin parálisis. Celebrar es moverse. Celebrar es revivir, ponerse en marcha. Es pasar de los meros sentimientos a la acción con corazón. Celebrar es cambiar. Cambiar para bien.

Cuba vive hoy una "hora de oportunidades" para todos: es la oportunidad para que los ciudadanos despierten a su soberanía desde abajo; es hora de que los grupos de la sociedad civil ejerzan su rol de propuesta y presión. Es hora de que el gobierno comience a hacer "los cambios estructurales" que anunció el pasado 26 de julio; es hora de levantar "el exceso de prohibiciones y medidas legales que hacen más daños que beneficios. La mayoría pudiéramos decir que fueron correctas y justas en su momento, pero que no pocas de ellas han sido superadas por la vida" —como expresó Raúl Castro el pasado 28 de diciembre en la Asamblea Nacional—.

También es hora de que se vea y promueva el deseo expresado en ese mismo discurso: "quien ocupa un cargo de dirección debe saber escuchar y crear el ambiente propicio para que los demás se expresen con absoluta libertad. Es algo que debe incorporarse de manera definitiva al estilo de trabajo de cada dirigente…" ( Granma, 29 de diciembre de 2007, p. 3).

Ninguna transición pacífica se ha hecho sin que el gobierno participe de alguna manera. Y ninguna transición pacífica ha venido del gobierno sin la presión y las exigencias de los ciudadanos al interior del país. El colmo sería que en Cuba los ciudadanos y la sociedad civil nos sentáramos a esperar que todo cambio venga sólo del Estado. Nunca llegará. Como no llegará de modo pacífico, si el Estado no se toma en serio y pone ágilmente en práctica esos cambios estructurales que anuncia.

Libertad sin estabilidad es caos. Estabilidad sin libertad es represión. Venga ya la mencionada "absoluta libertad" indisolublemente unida a la responsabilidad ciudadana. Sabiendo que la libertad no es nunca absoluta, porque termina donde comienza la libertad del otro; ni la responsabilidad totalmente individual o de un solo grupo, porque es siempre respuesta compartida. Libertad y responsabilidad: esta sería la moneda de dos caras capaz de alcanzar la transición pacífica, que es el clásico nombre del itinerario hacia la libertad sin perder el camino de la estabilidad.

'No busquen fuera lo que pueden encontrar dentro'

La visita del Papa sirvió, en bandeja pontificia, lejos de presiones hegemónicas de los centros de poder político, una mística, unas actitudes, unas claves ciudadanas y una ética para el cambio en Cuba cuidadosamente encarnadas en nuestra situación nacional, y articuladas coherentemente con nuestra cultura. No es, en fin, un mensaje venido de fuera de nosotros mismos, sino un mensaje que saca, a la luz de la conciencia, nuestra matriz y nuestra identidad de inspiración cristiana.

Muchas serían esos haces de luz para una ética del cambio, pero hay una que pudiera ser síntesis y programa de vida. No casualmente fue destinada especialmente a los jóvenes. Es un itinerario de actitudes para todos los cubanos de la Isla y de la diáspora, sean creyentes o no. Es una convocatoria de la más amplia inclusión, por el que se puede llegar a "construir una sociedad nueva":

"Queridos jóvenes, sean creyentes o no, acojan el llamado a ser virtuosos. Ello quiere decir que sean fuertes por dentro, grandes de alma, ricos en los mejores sentimientos, valientes en la verdad, audaces en la libertad, constantes en la responsabilidad, generosos en el amor, invencibles en la esperanza. La felicidad se alcanza desde el sacrificio. No busquen fuera lo que pueden encontrar dentro. No esperen de los otros lo que Ustedes son capaces y están llamados a ser y a hacer. No dejen para mañana el construir una sociedad nueva, donde los sueños más nobles no se frustren y donde Ustedes puedan ser los protagonistas de su historia" (Homilía de Juan Pablo II en la Misa de los jóvenes en Camagüey, 23 de enero de 1998, párrafo 4b).

Que la celebración sea acicate. Que la clave sea la responsabilidad y la participación de todos los cubanos sin exclusión, que no esperemos más que venga de fuera lo que tenemos que hacer nosotros con nuestro sacrificio, y que la mística sea creer que nuestros más nobles sueños se podrán convertir en realidad con la única "fórmula mágica" que construye nueva convivencia: el protagonismo ciudadano.

© cubaencuentro

15 Comentarios


15 by Dr. Rodríguez (Usuario no autenticado) 23/01/2008 8:00

Dagoberto: EXCELENTE, no tengo otras palabras para calificar este texto como todos los tuyos cuando escribías en "Vitral". Eres la poderosa arma contra os esquizofrénicos paranoicos que se la pasan tirándole a la Iglesia Católica. Éxitos, Dr. Rodríguez Santos Psiquiatra.

14 by MARIO A. CARBALLO (Usuario no autenticado) 23/01/2008 0:40

DAGOBERTO, MUCHAS FELICIDADES POR ESTE GRAN ESCRITO!!! QUE DIOS TE BENDIGA Y TE PROTEJA SIEMPRE. QUE DIOS SIGA DANDOTE LA SABIDURIA NECESARIA PARA PODER HACER LLEGAR A CUBA LA LIBERTAD TAN ESPERADA POR TODOS. MUCHOS RECUERDOS A TODOS POR PINAR DEL RIO.

13 by Mario Faz (Usuario no autenticado) 22/01/2008 22:41

Dagoberto; espero leas esta carta y que conozcas a un antiguo alumno del Colegio Trinitario de la ciudad de Cardenas, un poco lejos en distancia y en anos vividos de tu Pinar del Rio y de los anos que tengo de ventaja de ti. Estudie en la Universidad de la Habana hasta 1966 en que me "depuraron" faltandome tres mesespara terminar, ello significo nbo llevarle un diploma a mis viejos, a mi no me importo mucho pues lo que me meti en la cabeza no lo pudieron sacar. Por mis estudios de Geologia y a consecuencia del materialismo dialectico me volvi materialista en el sentido filosofico hasta que cayo enmis manos un articulo de la revista de la UNESCO que se hablaba del "Big Bang" y como este fenomeno cosmologico era cosa probada por el "eco" de las radiaciones que provenian de todos los puntos del espacio estelar que nos rodea. Reflexione un poco y me documente algo y un poco mas cuando llegue aqui. Conclusion: si hubo un "Big Bang" hubo un comienzo, ese comienzo en que se crearon la materia, el espacio que ella ocupa y el tiempo en que ella transcurre supone una Creacion y un principio y por ende un Creador pues a que otra fuerza, que sigue creando hoy, en este instante preciso puede achacarsele otro nombre que Dios? Volvi a creer. A no ser cansina esta voy al tema. El cristianismo como doctrina basada en el Hombre dada por el Hijo de ese Creador es vernos en nosotros mismos, con nuestras debilidades, nuestras dudas y nuestras faltas. Juan Pablo II, que lleva los nombres de dos de los discipulos del Hijo, evangelizadores de las Ensenanzas fueron hombres como nosotros. Si Pedro fundo sobre las piedras de la Roma pagana la Iglesia y la denominamos Catolica o universal y apostolica o de predica no olvidemos que El Hijo predico la Libertad del hombre como ser reflejo del Padre y el que atenta contra este atenta contra El. La curia vaticana, cuando Juan Pablo II tuvo una posicion coherente para los oprimidos en contra del comunismo que niega el Ser, en Polonia, en el Salvador, recuerdas a Mons. Arnulfo Romero, martir de su pueblo? En Cuba tuvimos a Mons.Pedro Meurice, que pasa con Jaime y con Carlos M.? cuando van a hablar claro sin metaforas ni silogismos? Ya es hora! Te admira y te aprecia pues estas alla tu hermano cubano de aqui. Mario Faz Mario.faz@gmail.com

12 by JUANMA DE LA HABANA (Usuario no autenticado) 22/01/2008 22:40

Para el que se autodenomina cubano con verguenza: No tienes ni la más mínima idea de lo que significan dignidad y libertad; y deberías avergonzarte de lo que afirmas en este foro. No sé donde vives, pero seguramente será en Europa o en E. U., porque si vivieras en Cuba donde viví hasta hace no mucho, te percatarías que el 80 por ciento de La Habana está en ruinas, desplomándose, que el salario promedio en una moneda inservible no alcanza ni para alimentarse 15 días, que la mayoría de la juventud sueña con emigrar o con casarse con un extranjero, pues no vislumbra futuro ni perspectivas de mejora real desde hace muchas, muchas décadas ya, en un sistema que los condena a vivir en una pobreza abrumadora y sin salida, que les conculca TODAS las libertades económicas e individuales que sin dudas hemos conocido en otros países, donde a pesar de las desigualdades existen las oportunidades de prosperar si uno se lo propone. Para no hablar de la falta de libertad de expresión, de la doble postura. A ver, a qué tú le llamas dignidad y libertad? O será que te equivocaste de foro, o de país; no quiero pensar que te paga la seguridad del estado, o eres un propagandista del régimen a sueldo desde Cuba. Si quieres da la cara, para que los cubanos que sí tenemos dignidad y sufrimos desde afuera la dictadura reconocida en el mundo te conozcamos. En cuanto al Sr. Castañeda, ese babalawo-diputado a la asamblea del "poder popular", ese parlamento elegido por las organiz. totalmente controladas por el estado totalitario, yo no le doy ninguna credibilidad a lo que él afirma. A santo de qué él declara que los santos patrones de esa religión protegen a Fidel hasta la eternidad? Por supuesto, eso quisieran él y los que piensan como él, cantandoles loas al lider máximo con tal de proteger un carguito que les permita vivir un poco mejor, ganarse un carrito y unos chavitos y seguir chupando de la teta del estado. Lo cierto es que dá lastima escuchar que vengan de Cuba noticias como esas, que no dan incitan a la esperanza. Pero muchos cubanos en Cuba me consta han comenzado a cambiar la mentalidad paternalista y de sumisión, y hace rato que comenzó la cuenta atrás para todos esos aprovechados oportunistas miserables, a quienes la historia ya los tiene bien, pero bien situados.

11 by JUANMA DE LA HABANA (Usuario no autenticado) 22/01/2008 22:40

Mis felicitaciones al Sr Dagoberto por este artículo de opinión y análisis. Estoy 100 por ciento de acuerdo con Ud. Los cubanos en Cuba no han sido capaces o no han tenido la madurez suficiente hasta ahora para poner en práctica los mensajes apostólicos, de fé cristiana y de esperanza lanzados por el sumo pontífice en su visita a Cuba hace ya 10 años; sin embargo existe una ventana y una coyuntura propicia para que ello comience a hacerse realidad. El cambio de mentalidad y las responsabilidades tienen que ser asumidas por todos. Los cubanos no podemos continuar siendo el único pueblo de la tierra que espera los cambios apaciblemente, dejándolo todo en manos del estado y a expensas de lo que venga del exterior. El destino ya está iluminando hace años un número grande de mentes en la intelectualidad, la sociedad civil y trabajadora en general. Los cubanos estamos llamados en los´próximos años a una reconciliación y a una transición pacífica en la que todos, absolutamente todos tenemos que encontrar un sitio. Gracias a Encuentro por tener un foro autenticamente democratizador.

10 by CABALLERO ROBERTO (Usuario no autenticado) 22/01/2008 19:40

YO DEFINO LA SITUACION DE LA IGLESIA EL PAPA CON EL GOBIERNO Y EL PUEBLO COMO "ANTES, DESPUES Y LO MISMO" NADA A CAMBIADO, EL PUEBLO SUFRE Y LA IGLESIA LOCAL Y MUNDIAL SIGUE CON SU BLA BLA BLA.

9 by el poeta de chincha coja (Usuario no autenticado) 22/01/2008 19:40

Este es el mejor escrito que he leido en cuba encuetro gracias

8 by Lazaro Puente (Usuario no autenticado) 22/01/2008 17:41

Evidentemente no soy el habanero que nos narra Dago, soy pinareno, pero realemente retrato la realidad con una simple frase, por el Papa no ha quedado; quedo y queda por nosotros, hasta un buen dia

7 by futbolista arrepentido (Usuario no autenticado) 22/01/2008 17:40

no veo de qué tenga que redimirse esta publicacion, no veo ni una coma en este articulo diferente a las cosas de todos los dias, buenas, malas o regulares, como todo en esta vida, salen en este sitio web. lo que si creo es que hace falta un buen psiquiatra para atender a muchos cubanos.

6 by Candelaria (Usuario no autenticado) 22/01/2008 17:20

Me encantó el artículo. Imagino esa sensación de libertad que se vivió en la Isla con la visita del Papa Juan Pablo II. Lo vi en la televisión y me causó mucha emoción. Con seguridad, fue la misma sensación que yo sentí cuando participé de mi primera procesión ya fuera de Cuba. Cientos de personas unidos por una fe, sin miedos, como un acto voluntario y personal. Eso no tiene precio.

5 by TOMÁS MORO (Usuario no autenticado) 22/01/2008 17:20

No tuve la suerte de estar en Cuba durante la visita de Juan Pablo II el Grande pero la seguí fielmente por televisión desde Europa. No podía dar crédito a lo que veía y escuchaba. El entusiasmo de las multitudes parecía sincero y espontáneo y no organizado como en tantas visitas de los dirigentes comunistas de Europa Oriental, la homilía del arzobispo de Santiago, Pedro Meurice, frente a Raúl Castro y los gritos de "libertad, libertad" en la misa campal en La Habana en presencia de Fidel Castro que, por momentos, parecía desconcertado. Años después, de visita en Cuba, alguien que vivió aquellos días y conocí por casualidad me dijo que el viaje del Papa había marcado un antes y un después para los cubanos. Excelente análisis el de Dagoberto Valdés, a quien admiro por su ejemplar compromiso con la Iglesia y con Cuba. Su Vitral me hizo ver que tras la debacle económica y moral de los noventa todavía había cubanos con lucidez intelectual y sobre todo, coraje para decir la verdad. Estoy seguro de que muchos compatriotas piensan como yo. Gracias, Dagoberto Valdés.

4 by Alicia Maravillosa (Usuario no autenticado) 22/01/2008 15:00

Como todos los que hemos tenido la suerte de conocer a Dagoberto Valdés, me uno a su palabra y su llamado a la acción concertada y responsable por la libertad de Cuba. Se redime esta publicacción con la presencia de Dagoberto Valdés y su acento en el futuro.

3 by Cubano Libre (Usuario no autenticado) 22/01/2008 10:20

Dagoberto: Cuantas sensaciones de felicidad las sentidas durante la visita de Juan Pablo II. Por vez primera en mis 28 años de vida pude sentirme como tú, "ciudadano normal" dentro de mi propio país. El día más feliz de mi vida hasta ese entonces ocurrió en la Eucaristía en la Plaza Civica donde miles de voces gritaron: LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTADDDDDDDDDDDDDDDD... Para que todos le oyeran, pero sobre todo el culpable, el tirano lo escuchará. Muchos soñamos ese día con un cambio que todavía hoy no se ha producido.

2 by Yaxys D. Cires Dib (Usuario no autenticado) 22/01/2008 10:20

Muy buena valoración. La mejor que he leído en estos días. En fin, como Dago dice: Celebrar es ponerse en marcha.

1 by chicho el cojo (Usuario no autenticado) 22/01/2008 8:00

Una vez más te concedo todo el crédito Dago, ya volveremos a tomarnos un buen batido de mango (de los de mi casa), y ¿por qué no?, un buen vino o un Ron - recordando siempre que el vino no se bebe, sino SE VIVE - ; agradezco infinitamente que cubaencuentro haya publicado este artículo, que buena falta le hacía ya meterse de verdad en los problemas de Cuba y no en ciertos chismes de lavadero. Un abrazo y que Dios nos siga bendiciendo como hasta ahora (o más).

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