Opinión
La isla del doctor Madoff
El embargo no ha fracasado en cambiar la situación en Cuba, puesto que su razón nunca ha sido el cambio.
La nueva administración norteamericana se ha enfrascado en una revisión profunda de su política hacia La Habana. El presidente Barack Obama eliminó las restricciones de las visitas familiares y de los envíos de remesas. Además, un grupo de senadores ha propuesto que se permita a los ciudadanos norteamericanos viajar a Cuba sin necesidad de permiso.
El mismo embargo —ese emblema de la política norteamericana hacia Cuba durante las últimas cinco décadas— podría estar en juego. La meta de los reformistas en el Congreso, según lo ha expresado la Cámara de Comercio de Estados Unidos, es "el libre comercio, el libre movimiento de las personas y el mercado libre" entre Estados Unidos y Cuba.
Según esta manera de pensar, el embargo habría fallado en promover un cambio definitivo en la realidad cubana. Y el consenso, tocante a este punto, es realmente sobrecogedor. Coinciden en ello los demócratas y los republicanos, los izquierdistas y los derechistas, los castristas y los anticastristas: en fin, los pueblos de todas las naciones. Pero, ¿qué nos dice la Historia?
Cuando Fidel Castro tomó el poder en enero de 1959 —en realidad, aun antes de tomarlo—, su primera política fue la "expropiación" o "nacionalización", dos términos que designaban, eufemísticamente, el robo autorizado de la propiedad privada.
Entre las compañías norteamericanas "expropiadas" o robadas por el régimen de Castro, entre 1959 y 1960, estaban Nicaro Nickel, Woolworth, Sears Roebuck, General Electric, Westinghouse, International Harvester, Remington Rand, Coca Cola, Hilton —entre otros hoteles—, además de varias empresas de seguros. De acuerdo con el historiador Hugh Thomas, "todos los grandes nombres del capitalismo trasnacional americano fueron acorralados, y casi sin chistar".
Una declaración de no-intervención
Las propiedades norteamericanas que el régimen castrista se robó estaban valoradas entonces en más de mil millones de dólares. En 1960, esta era una cifra cuantiosa.
La respuesta norteamericana consistió en la imposición de un embargo que interrumpía todo comercio con la Isla. El propósito explícito de tal medida era prevenir cualquier daño ulterior a los intereses norteamericanos. Originalmente, la idea de cambiar la sociedad cubana, o la de alentar la democracia y los derechos humanos, no formaban parte de la medida.
En otras palabras: el embargo no ha fracasado en cambiar la situación en Cuba, puesto que su razón nunca ha sido el cambio.
Es cierto que las administraciones de Eisenhower y Kennedy sí trataron de cambiar a Cuba. Pero lo intentaron por otros medios, por otras iniciativas —una política de guerra que incluyó la invasión de Bahía de Cochinos y las acciones encubiertas para destruir al régimen castrista.
En contraste con la política del embargo, la de guerra fue irresponsable e inútil. Llegó a su término inmediatamente después de la Crisis de los Misiles, en octubre de 1962, y, desde entonces, Estados Unidos dejó de representar un peligro para el régimen de Fidel Castro. Excepto, claro, en las mentes de los jerarcas del régimen, a quienes convenía ver un agente extranjero debajo de cada cama.
Por su parte, el embargo ha permanecido durante casi 50 años, precisamente por haber sido lo contrario de una política "activista". A pesar de los esfuerzos por pintarlo como una política agresiva, el embargo es, en realidad, una pura declaración de no-intervención. El embargo, simplemente, le dice a Castro: "no vamos a comerciar contigo".
De hecho, durante las décadas que siguieron a la instauración del embargo, el régimen castrista no le puso objeciones. En esos tiempos, Cuba era una dependencia económica de la Unión Soviética, y cada año recibía miles de millones de dólares en ayuda, sólo por servir a los soviéticos de puerto de operaciones y base de espionaje en el Caribe.
Teoría del segundo divorcio
En 1989 llegó la crisis. A punto del colapso, la Unión Soviética les retiró el apoyo económico a los castristas. Cuando —por primera vez en muchas décadas— Cuba tuvo que arreglárselas sola, Castro revivió el antiguo asunto del embargo norteamericano.
Con esta actitud, Castro se comportaba como el tipo que se divorcia por segunda vez y que le va mal en la separación de bienes. Entonces decide presentarse a la puerta de la primera mujer, que había pateado treinta años antes, para reprocharle el haberlo abandonado.
¿Qué es lo que ganaría el castrismo con el levantamiento del embargo? Para decirlo en una palabra: créditos. Chorros de dinero saliendo por tuberías. Aun con el embargo, miles de millones de dólares vuelan desde Estados Unidos a Cuba, en forma de remesas familiares. Y el dinero corre desde Cuba hacia Estados Unidos, en forma de compras realizadas por las compañías de la Isla. Con la diferencia de que hoy, bajo la ley del embargo, los gobernantes cubanos tienen que pagar en efectivo —sin crédito ni financiamientos—, lo cual limita severamente el volumen del intercambio.
Una vez eliminado el embargo, La Habana y sus socios comerciales podrán financiar las transacciones comerciales con los créditos de los bancos norteamericanos y de los bancos internacionales, y el volumen de negocios entre los dos países saldrá por el techo.
¿Cómo funcionaría eso?
El régimen castrista tiene un largo récord en cuestiones de comercio exterior. Durante décadas ha mantenido relaciones comerciales con todos los países industrializados del mundo, exceptuando a Estados Unidos. Las compañías cubanas se han beneficiado en grande del financiamiento que obtienen a través de sus socios. Pero cuando los inversionistas extranjeros desembarcan en Cuba, se encuentran con un terreno desnivelado.
La empresa privada no existe en la Isla. El gobierno es el dueño de todas las compañías y controla cada aspecto del comercio. Cambia las reglas cuando le da la gana, y cree, doctrinariamente, que sus propios intereses preceden cualquier otra ley, incluidas las del intercambio comercial.
El balance comercial ha sido extremadamente desfavorable para los que hacen negocios con los cubanos, pues casi todos han sufrido pérdidas masivas. Cuba tiene hoy un expediente crediticio basura, y toma prestado a un interés del 22%. Su economía está ranqueada como una de las más riesgosas del mundo, y su deuda externa asciende a los 30.000 millones de dólares. La política mercantil castrista no ha añadido ni un ápice a la libertad ni a la prosperidad del pueblo: sólo ha producido riquezas para el club de los mandamases.
Barrera contra el riesgo
En términos contemporáneos, podría decirse que Cuba es el Bernie Madoff de las naciones.
¿Qué pasaría si se levanta el embargo? La experiencia nos permite una visión clara. Los bancos norteamericanos, así como los contribuyentes, estarían arriesgando una destrucción de activos semejante a la que sufrieron los europeos, los asiáticos y los israelitas. En una palabra, serían "madofficados".
Desde esta perspectiva, veríamos que el embargo ha funcionado como una especie de barrera contra el riesgo de pérdidas masivas de los norteamericanos. De hecho, uno podría apreciar el embargo como una política singularmente efectiva, que sacó conclusiones válidas de las experiencias pasadas —el robo de recursos y de inversiones extranjeras por parte de Castro— y que proveyó un remedio duradero.
¿Bajo qué condiciones debería Estados Unidos levantar el embargo? En lo que respecta a los viajes a Cuba, somos una sociedad libre, y las sociedades libres funcionan mejor cuando dejan que sus ciudadanos decidan. Pero una avalancha de inversiones y comercio a gran escala exige regulaciones cuidadosamente calibradas.
La idea de levantar el embargo a cambio de concesiones en el terreno de los derechos humanos y las libertades políticas, me parece insensata. El embargo debería ser derogado sólo cuando las empresas norteamericanas estén seguras de encontrar allí un clima favorable al florecimiento de sus inversiones. Ese tipo de cambio es mucho más fundamental que cualquier gesto político por parte de La Habana.
Durante décadas, desde la caída de la Unión Soviética, tanto individuos como compañías han visto en Cuba una oportunidad inminente, un lugar donde sería bueno tener puesto un pie. Pero ese razonamiento es igualmente peligroso, pues lo más probable es que las deudas en que incurra el régimen de Raúl Castro serán repudiadas por un futuro régimen democrático.
De manera que, la mejor idea para invertir en el futuro de Cuba es esperar a que ese futuro se haga visible. Las personas que tienen un interés especial en el país —como los cubanoamericanos— podrían dar pasos constructivos aun en las presentes circunstancias, pero la razón para levantar el embargo debería ser siempre el advenimiento de la libre empresa en Cuba.
© cubaencuentro
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9 Comentarios
9 by elmio (Usuario no autenticado) 07/06/2009 0:20
Todo este articulo es simplon, dandoselo de gran analisis estrategico. El mundillo de los intereses geopoliticos es relativista y amoral. Los "mil millones de dólares. En 1960" en 2009 son una fraccion de lo que ha gastado el gobierno NACIONALIZANDO empresas y Wolwoorth es historia. El pollo del arroz seria la responsabilidad de los lideres de la comunidad cubanoamericana en su mantenimiento. Pues si finalmente es una medida de proteccion de los intereses Americanos. Para que han invertido tanto capital politico defendiendolo, como un estandarte de la posicion del exilio? Otra pregunta: Si la posicion al respecto en la comunidad Cubana en el exilio no es tan monolitica, por que los lideres de esta no dan una leccion de representatividad democratica cambiando su posicion? Cualquiera que halla vivido en Cuba en los 90 tiene derecho a pensar, que sus compatriotas del otro lado del estrecho fueron al menos tacticamente ineptos.
8 by El Analista (Usuario no autenticado) 06/06/2009 12:40
Hay defensas que recuerdan aquello de "no me defiendas compadre" y eso pasa con algunos defensores del embargo que no saben de que forma defenderlo y apelan a las teorias mas absurdas: desde los que dicen que el embargo no afecta en nada -- entonces para que mantenerlo? -- hasta los que se basan como el autor del presente articulo en la recuperacion de las empresas de las que se apropio el regimen castrista y por tanto lo presentan como una condena eterna. No hablemos de los primeros, los que enaborlan la teoria de que no logra ningun fin, pues estos realmente no merece respuesta, sino de los que como el autor ven en el solo un castigo por apropiaciones sin una adecuada indemnizacion. A diferencia del autor creo que la unica razon actual del embargo -- pues sino no debia levantarse hasta que no fueran debidamente compensada las compañias afectadas, que por demas llevaron esta afectacion a perdidas, y la dedujeron de impuestos, hace mucho tiempo --, y la unica realmente defendible, es una razon politica: esgrimirlo como moneda de cambio para lograr una apertura democratica en Cuba. La teoria en que se basa el articulo solo le hace el juego a los que exigen que se levante el embargo de inmediato y sin condiciones, en fin que la defensa tesis como esta -- citando a Maquiavelo y sin animo de ofender -- son peor que un crimen, son ...
7 by J. Campos 05/06/2009 18:40
El que no entienda este artículo es porque no le da la gana, porque más claro no puede estar. El Embargo es sencillamente lo que el artículo explica. Los Estados Unidos le dice a los Castro: "¿Me robaste? Okey. Pero no lo harás otra vez. No verás otro dólar mío hasta que yo esté seguro que no me robarás de nuevo" Así de simple. Hasta Pánfilo haría lo mismo con el que le vende el alcohol. Ahora; La Ley Torricelli y la Helms-Burton sí tienen la intención de promover cambios hacia la democracia en Cuba, PERO son LEYES SEPARADAS, o sea, NO SON LA LEY DE EMBARGO COMERCIAL ORIGINAL, que fué digamos, completada -no fué de un palo, sino un proceso- por Kennedy en Julio del 1963 (bajo el "Trading with the Enemy Act"). La Torricelli es de 1992, y es la "Cuban Democracy Act" La Helms-Burton es de 1996, y es la "Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act". Ésta última se puede decir que la firmó el mismo Fidel Castro cuando asesinó en pleno vuelo a los pilotos de la avioneta de "Hermanos del Rescate". Cuando sabía que dejaba a Bill Clinton sin ninguna otra opción política. Y el último párrafo es el mejor de todos: Si frente a su casa vive un borracho que no pincha y viene pidiéndole dinero, ¿usté se lo da ahora, ó mejor espera a que el borracho trabaje? Cuba como país, en estos momentos no tiene más plata que las remesas familiares, y la que le estafa a los turistas. Lo demás es puro cuento. Allá los venezolanos que a cambio de petróleo, aceptan trabajo esclavo (incluída la "asesoría" militar y de inteligencia) No quitar el Embargo no es una cuestión política, sino de sentido común.
6 by Infortunato Liborio del Campo (Usuario no autenticado) 05/06/2009 18:40
Si las empresas americanas no creen que haya un clima seguro en Cuba, que no vayan. Para eso existen las evalaciones de riesgo país. Pero hasta ahora han demostrado lo contrario y es que sí quieren estar en Cuba. Si están en Arabia Saudita que es un régimen más reaccionario, totalitario, donde se violan los derechos humanos tanto o más que en Cuba ¿por qué no van a estar en Cuba?
5 by Liborio Nodal (Usuario no autenticado) 04/06/2009 17:40
El objetivo inicial del embargo puede ser el que senala el autor. Pero hay que preguntarse si se ha mantenido durante casi medio siglo de administraciones tanto democratas como republicanas solo en base a ese presupuesto inicial. Mi respuesta es:no. Recordar que despues de la crisis de los misiles en 1962, EU comprendio al fin el grado de hostilidad del gobierno de castro, y hasta donde estaria dispuesto a llegar por este camino. Luego vinieron las exportaciones de revolucion en america latina, africa, el medio oriente... Mi punto es: el gobierno cubano es hostil a EU. No ha dejado de serlo un solo minuto. Su capacidad de hacer dano es proporcional a sus recursos economicos, luego,mientras mas debil el sistema, mas seguridad para EU. Ahora parece que perciben que el pais esta tan debilitado economicamente que ya no representa un peligro. Puede ser, hoy, pero eso puede cambiar. Luego, yo no soltaria prenda hasta que hubiera un gobierno menos antinorteamericano en la habana.
4 by BIG AX (Usuario no autenticado) 04/06/2009 17:40
LA ISLA DEL DOCTOR LEDIF ES EL VERDADERO NOMBRE DE ESTE ARTICULO !!!
3 by Pepito el del cuento (Usuario no autenticado) 04/06/2009 16:40
No es porque me quiera parecer a los satrapas comunistas que a veces llenan comentarios, pero hay algo de lo que parece que aqui la gente no habla y el autor paso por alto: el embargo no es un acto de contencion, no es un "no vamos a comerciar contigo"... si eso fue asi alguna vez dejo de serlo cuando torricelli y la helms burton. Ya no son solo ellos sino tambien cualquiera empresa extranjera que tenga negocios en cuba no podra tenerlos con usa, y si los tiene, bajo graves multas. Que estemos bajo la misma lucha y el mismo objetivo no significa que faltemos a la verdad, diciendo medias verdades o faltando a ella por omision.
2 by CHICHO RAZONABLE (Usuario no autenticado) 04/06/2009 16:40
muy buen articulo!
1 by querubin (Usuario no autenticado) 04/06/2009 16:00
Nuevamente otro articulo debil aunque dice una gran verdad: "el embargo no ha fracasado en cambiar la situación en Cuba, puesto que su razón nunca ha sido el cambio." Por otro lado el autor se pregunta y se responde: ¿Qué pasaría si se levanta el embargo? La experiencia nos permite una visión clara. Los bancos norteamericanos, así como los contribuyentes, estarían arriesgando una destrucción de activos semejante a la que sufrieron los europeos, los asiáticos y los israelitas. En una palabra, serían "madofficados". Creo que pasaria mucho mas que eso. Sin mencionar desde punto de vista politico las repercusiones de semejante acto, ademas, cuba tendria que calificar para pedir prestamos que como sabemos los banqueros no son tontos y no sera facil, efectivamente prestarle dinero a "cuba". Y digo mas, si los congresistas "cubanos" fueran inteligentes o bienintencionados, apoyarian una eliminacion del embargo; pero la lucha ahora seria evitar darle prestamos a Cuba, o al menos evitar que estos fueran asegurados con dinero del contribuyente, de modo tal que fueran los banqueros los que corrieran todos los riesgos o aseguradoras privadas las que se metan en semejante problema. Todo esto me lleva a pensar que los "politiqueros" de miami solo buscan la continuacion del estado actual de cosas ya que es muy bueno para sus carreras politicas y los negocios de muchos que seguramente los "mojan" para hacer cabildeo en washington, usando el dolor de los cubanos para pasar su falsa agenda. Que pediran prestamos al FMI y al banco mundial? Claro que si; pero esa gente tampoco juega al monopolio casero, Cuba con su "economia" en "ground zero" estaria entrando en un campo minado. En cuanto al ultimo parrafo de este articulo no entendi nada lo que quiso decir el autor.