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Opinión

La risa: un delito político

Fidel Castro convirtió el país de la rumba, del relajo, en un Estado marcial, ruso-alemán.


Cuando yo era un niño, allá por 1958, mi hermana mayor encendía la radio y yo escuchaba:

"¡El tremendo Juez, de La Tremenda Corte, va a resolver un tremeeeeeeendo caso!".

Y todos los vecinos de mi solar empezaban a carcajearse.

"¡Luz María Nananina! ¡Aquí como todos los días!".

Y todos los vecinos del barrio empezaban a desternillarse.

"¡José Candelario Tres Patines! ¡A la rejaaaaaaa!".

Y todos los habitantes de La Habana, y también los de las provincias, empezaban a reír.

Eso fue así durante treinta años, desde que esa comedia radial empezara a salir al aire por la Cadena Azul en 1942. Pero en 1959 el trovador Carlos Puebla empezó a cantar una copla aciaga que decía así: "Y se acabó la diversión, llegó el Comandante y mandó a parar".

En efecto, a raíz del triunfo de la revolución, los mejores cómicos empezaron a abandonar la Isla. Cuba siempre fue —es, y seguirá siendo— el país del choteo, la trompetilla y el mambo. Esos tres rasgos telúricos son "contrarrevolucionarios", según los utopistas mesiánicos, quienes se sienten elegidos por la Diosa de la Historia para purificar las naciones.

Estos personajes se consideran tan iluminados, que han perdido el sentido del humor, si es que alguna vez lo tuvieron. Lo peor es que quieren imponerle su rigidez, su acrimonia, al resto de los mortales.

La creación del Hombre Nuevo, la construcción de la Nueva Sociedad Socialista —o Comunista—, son proyectos utópicos intrínsecamente reñidos con el sentido del humor, con el chiste, cuyos principales ingredientes son el desenfado, la sátira, la irreverencia, la libertad.

El sentido del humor se acabó

A partir de 1959, no sólo se fueron de Cuba muchos artistas cómicos, sino que sus programas (tanto los archivados como los que empezaron a producir fuera de la Isla) quedaron prohibidos hasta el día de hoy. Era el castigo del gobierno —que controla todos los medios de comunicación— por haberse atrevido a abandonar su país. Como si Cuba fuera el Paraíso, de donde fueron expulsados por un Dios barbado y colérico. La Isla se había convertido en el Edén del Proletariado, en cuya puerta un ángel apostado, blandiendo una espada flamígera, les impediría regresar, ni siquiera después de muertos, ni siquiera a través de las ondas hercianas.

No sólo se fue de Cuba Celia Cruz. También emigraron Tres Patines y el Tremendo Juez (Leopoldo Fernández y Aníbal de Mar) a principios de 1962. También hicieron maletas los payasos Gabi, Fofó y Miliki, los cómicos Pepe Biondi, Mamacusa Alambrito, Garrido y Piñeiro (o Chicharito y Sopeira). Detrás se marchó Tito Hernández, y también Cachucha (la pareja cómica de Ramón), y también Guillermo Álvarez Guedes, quien ahora está en Miami, con su exitoso programa radial.

El sentido del humor se acabó en Cuba un día de 1959 en un estudio de la televisión. Germán Pinelli era un locutor chistoso y ocurrente que dirigía un programa de entrevistas. Invitó al Che Guevara. El guerrillero llegó de uniforme, muy serio, muy argentino. Pinelli empezó a hacer chistes y a menearse como si bailara chachachá. Era muy flaco, largo y nervioso como un güin: un esqueleto rumbero. "Les presento al Che", anunció a los televidentes. Pero el Che lo interrumpió espetándole delante de las cámaras: "Che soy para mis amigos, para usted soy el Comandante Ernesto Guevara".

Por lo visto comandantes y comediantes no congeniaban.

Con el Che se acabó el chachachá, y también la pachanga. En un discurso público criticó lo que denominó "Socialismo con Pachanga", y a partir de entonces nunca más se oyó ese ritmo en la Isla. El mambo, la rumba y la conga también perdieron progresivamente su antigua intensidad. Después vendría la Nueva Trova para el Hombre Nuevo: una interminable sarta de cantos plañideros entre tediosos y semipoéticos.

Hace ya siglos —en España, en Italia, en México— la Inquisición prohibió ritmos risueños y sensuales, de origen africano, como la zarabanda y el chuchubé. Nada nuevo bajo el sol. Todos los totalitarismos se parecen, aunque unos invoquen a Dios y otros a la Historia, aunque unos sean de derechas y otros de izquierdas. Todos se oponen a la alegría de vivir.

Y lo mismo pasó con el humor tradicional cubano. Si todo lo anterior a enero de 1959 era considerado por las nuevas autoridades algo aborrecible y poco edificante, algo chusma e inculto, había que borrarlo de la memoria del pueblo. O al menos intentarlo.

La gravedad trascendental que impregna el proyecto gubernamental (cambiar la vida, cambiar el mundo, cambiar la mentalidad de las personas) se reflejaba ahora en todos los ámbitos de la expresión espiritual: literatura, cine, pintura, música, teatro, caricatura… y hasta en el teatro de marionetas. Los títeres de un teatro habanero llegaron a ser quemados.

La cuadratura del círculo

Todos los iluminados —desde Hitler hasta Stalin, pasando por Mao y Pol Pot— son minuciosamente grandilocuentes, se toman demasiado en serio a sí mismos, se autosugestionan creyéndose redentores, y padecen la superstición de creer en las leyes de la historia, o en la predestinación, aunque, por ironías de la vida, el populismo de izquierdas finalmente ha producido un nuevo clown (o clon) en Venezuela. Lo cual confirma aquello que decía Marx: "la historia se repite primero como tragedia y después como comedia".

Si el pensamiento totalitario comunista dio a Carlos Marx en Alemania, el pensamiento liberal capitalista dio a los Hermanos Marx en Estados Unidos de Norteamérica. Primero tragedia; después, comedia. De Macbeth a Ubu Rey, o de Shakespeare a Alfred Jarry.

La revolución cubana —con su lucha de clases al rojo vivo— no estaba para bromas. Por eso marcharon al exilio tantos humoristas. Era como si reír estuviera mal visto. La risa: un delito político. O como cantaba Richard Egües, de la Orquesta Aragón: "Señor Juez, señor Juez, señor Juez… mi delito es por bailar el chachachá".

Un par de imitadores que al principio de la revolución salían por televisión disfrazados de Fidel, remedando sus gestos y su forma de hablar, inmediatamente fueron borrados del mapa.

Ejercitar el sentido del humor se convirtió en un oficio peligroso. Y no era un caso exclusivamente cubano, sino de todos los países comunistas. Lo sabe cualquiera que haya leído La Broma, del escritor checo Milán Kundera. Un chiste puede costar muy caro en un país socialista.

Un rotundo fracaso

Fidel Castro se empeñó en materializar un designio absurdo, quijotesco y kafkiano a la vez: convertir el país de la rumba, el país de la risa, el país del relajo, en un estado marcial, marxista-leninista, o sea ruso-alemán. La cuadratura del círculo.

¿Lo consiguió? Sólo en parte, y más bien en apariencia. Pero sobre todo hay que preguntarse, ¿a qué precio lo consiguió si es que lo consiguió?

Con un sexta parte de la población en el exilio (sin derecho a regresar), no se puede hablar de éxito en política nacional. Con las otras cinco partes de la población que permanece en la Isla fingiendo por temor a represalias, no se puede hablar de éxito.

El experimento utopista ha sido, pues, un rotundo fracaso. Y no ha conseguido cambiar ni un ápice la esencia de la nación. Lo único que ha conseguido el primer laboratorio socialista en América Latina es que la mayoría de los jóvenes cubanos sueñe con emigrar, y que digan una cosa en voz alta (más aún frente a periodistas extranjeros) mientras piensan otra.

A pesar de los pesares, el humor en Cuba —el más crítico— no se acabó. Sólo que circula clandestinamente. El otro —el oficial— se difunde ampliamente en los medios de comunicación, pero más que humor es una especie de pus, un humor sin aliento, mejor dicho, con mal aliento.

El verdadero humor cubano —el que se burla de todo— sigue latente en la idiosincrasia de la nación. Nadie puede cambiar la naturaleza intrínseca de una cultura, como no sea devastándola a cañonazos. La gente hace chistes en los círculos más privados, entre familiares y personas de absoluta confianza. Por ejemplo, a Fidel Castro le llaman Michael Jackson. ¿Por qué? Porque camina para atrás. También le llaman "Comediante en Jefe" o "Coma andante", etcétera.

Jugar con la cadena, no con el mono

La falta de sentido del humor de los redentores se sintió sobre todo en el ámbito de la caricatura. Al principio de la revolución salían caricaturas de Fidel constantemente en los periódicos y revistas. Pero de la noche a la mañana dejaron de publicarse. No hizo falta un decreto, nadie tuvo que decir nada públicamente. Sin embargo, de repente, casi por arte de magia, todos sabían que eso estaba prohibido. La imagen del Jefe era tabú.

Toda caricatura —incluso la más halagüeña— implica una deformación del retratado, una exageración de sus rasgos faciales, lo cual a su vez entraña una parodia inevitablemente burlona. ¿Cómo iba a permitirse que algo tan serio y sagrado como el rostro del ícono viviente de la Revolución o el Dios de la Historia encarnado, fuera motivo de burla o moviera a risa? Eso hubiera sido un crimen de lesa majestad.

Los humoristas, los caricaturistas, los creadores de dibujos animados, los artistas todos, se vieron obligados a sortear la censura y la autocensura. Empezaron a tratar temas patrióticos e históricos, alejados de la realidad cotidiana, temas situados en otros siglos, o en otras latitudes: las guerras contra España, los vampiros de Transilvania en el Trópico y otros argumentos descafeinados. Todo ello para no buscarse problemas con las autoridades, siempre vigilantes. Todos los artistas, y los escritores también, hemos sufrido censura y autocensura en Cuba. Lo sé por experiencia propia.

Todo en el país se volvió egipcio —en el sentido funerario del término—, todo se volvió medieval. Los líderes máximos, como divinidades o faraones divinizados, intocables, incaricaturizables, nadie podía hacer bromas con ellos ni sobre ellos. Y a partir de ahí, todo se marcializó, se militarizó, se uniformizó, se volvió grisáceo y sin gracia…

En ese contexto, ¿qué cómico o humorista iba a poder sobrevivir? Por eso constantemente están pidiendo asilo político, o quedándose fuera de Cuba, artistas de la caricatura, humoristas, creadores en general.

El único humor que se puede hacer en Cuba es el politizado a favor del pensamiento oficial y en contra del eterno enemigo exterior: el imperialismo yanqui. Otros temas que no generan conflictos ideológicos (como el amor, o algunos episodios domésticos más bien aburridos) también están autorizados. Otro asunto que está permitido, de vez en cuando, es criticar a los burócratas, pero sin nombre y apellidos, sólo como entidad abstracta. Se puede criticar a los burócratas de los niveles medios, sin llegar nunca a los ministros ni a los generales. Se puede jugar con la cadena, pero no con el mono.

Los humoristas (al igual que intelectuales y escritores) pronto entendieron cuáles eran los límites de la censura. Enseguida aprendieron hasta dónde podían llegar con sus chistes o sus frases ingeniosas.

Los humoristas cubanos de mi generación llegaron a acuñar un neologismo para referirse a sus sinsabores temáticos. Decían: "esta caricatura es sinflictiva", para referirse a que no suscitaría conflictos políticos.

Hace años participé como redactor en una reunión surrealista en las oficinas de la revista El Caimán Barbudo. Fidel Castro cumplía años y la dirección quería homenajearlo con una foto en la portada. Pero… ¿cómo hacer eso sin llamarle "Caimán Barbudo" indirectamente al Jefe? ¿No se ofendería, no parecería una falta de respeto? La reunión duró días y días. Nadie se puso de acuerdo. No hubo homenaje en la portada.

Y así, pudiera contar mil anécdotas sobre el tema, para las cuales no tengo espacio en estas páginas.

El peor enemigo del humor es la solemnidad. Y en Cuba todo se volvió litúrgico ya en la primera mitad de la década del sesenta.

Más temprano que tarde la Isla perderá esa tiesura artificial, y entonces el genio humorístico nacional resurgirá, espontáneamente, en una explosión, como un géiser, para volver a campar por sus respetos.

© cubaencuentro

23 Comentarios


23 by Armando García de la Paz (Usuario no autenticado) 11/09/2007 9:20

Exagerado e inexacto lo que escribe Pereyra, ni Cuba ni nunguna nación es puro relajo y choteo. Todo tiene su espacio.Requiere balance como las clásicas máscaras de Thalia la tragedia y la comedia. La comedia no termina porque se vayan un grupo de actores contratados y privilegiados por la empresa CMQ.Aparecen otros para otro público. Es superficial decir que era solo el país de la Rumba.Refleja un criterio de un pueblo irresponsable y evasivo.Cada nación tiene sus cómicos como Mexico Tintan, Cantinflas, Resortes y no le quitan seriedad a los principios de Benito Juarez y los hermanos Flores Magon.La anecdota de Guevara y Pinelly fue negada con pruebas por el propio Pinelly...La música de la Nueva Trova no esta reñida con los ritmos bailables ni es del aburrimiento que minimisa su valor que el articulista señala. El cine cubano tiene obras maestras en la comedia como "La Muerte de un burocrata" de G. Alea por ejemplo.Y el cine de caricaturas y animación tiene buenos aciertos. La televisión ha hecho reir por medio de "San Nicolas del Peladero" y otros programas. La radio ha tenido en "Alegrias de sobremesa" escrito por Luberta, Carballido Rey, Marcos Bemarah, un raiting permanente. Comedias en el teatro "Contigo pan y cebolla" de H. Quintero. La comedia crítica y contestataria de Alberto Pedro como "Manteca" "Delirio Habanero" por solo citar algunas. Es un reproche muy frecuente creer que porque ya no estas ya nada vale...El extremismo político limita el analisis objetivo. Armando García de la Paz

22 by Joaquin Peña (Usuario no autenticado) 03/09/2007 17:40

LA CONSIGNA REVOLUCIONARIA DE AQUELLOS TIEMPOS ERA: CUBA NO DEBE REIR Y ASÍ SE LO HICIERON SABER AL INIGUALABLE PEPE BIONDI CUANDO FUE SECUESTRADO. Los cómicos viven de su Arte y si encima se le prohibe al Pueblo disfrutar y estar alegre, no queda otra más que buscar nuevos horizontes, donde su Gracia sea bien recibida.De esta manera y gracias a los caprichos dictatoriales de Fidel, los argentinos tuvimos la enorme dicha de reencontrarnos con EL GRAN PEPE BIONDI que NUNCA OLVIDÓ a su Segundo Hogar: Cuba. El nos regaló su fino y sano humor. Y es el día de hoy que se lo recuerda aquí y en toda Latinoamérica y me consta permanece en el recuerdo de aquellos cubanos que conocieron la Libertad. PASAN LOS AÑOS, LOS DICTADORES, LAS IDEOLOGÍAS, LOS POLÍTICOS, LOS PROFETAS, LOS SEUDOINTELECTUALES........SOLO QUEDAN LOS ARTISTAS.

21 by aquí y allá (Usuario no autenticado) 20/08/2007 12:30

¿Cómo se hubiese podido sobrevivir aquí sin choteo, burla, sarcasmo y demás figuras de la comedia? Que la prensa no lo refleje es otra cosa. No hay más que montarse en un transporte en La Habana o !esperar! en una parada para escuchar chiste tras chiste y así "olvidar" las penurias. Además, hay comediantes, musicos y artistas que han desarrollado formas de comunicación entre ellos y el público en las que destripan a quien tu sabes y más. En lo único en que sí estoy de acuerdo con el artículo es en que, con suerte, cuando la pesadilla termine el humor de todo tipo volverá a tener su lugar en la tv, la radio y los periódicos como parte genúina de la cultura popular cubana.

20 by telurio (Usuario no autenticado) 19/08/2007 19:40

Bien torpe y fuera de tiempo el comentario. El gobierno cubano no ha sido capaz de acabar con el choteo y la risa en Cuba. Y Cuba nunca fue Ruso-alemana en su cultura. El gobierno de Castro destruyó la cultura cívica y su fundación económica. Convirtió una corriente revolucionaria y modernista en una estructura servil al caudillismo. Pero el humor de una nación nada tiene que ver con una par de sus representantes. El humor y la salida del país de artistas (de clase ?) es solamente un efecto terciario del descalabro fidelista. No se si el humor costumbrista del 59 es el cual se quiere en una sociedad moderna.. Y con todos los respetos para esta generación anterior al 59: no sé si tenga sentido embadurnarse de nostalgia con humoristas y artistas que para la inmensa mayoría de los cubanos de hoy nada son. No sé si el futuro de Cuba ese en su pasado. Probablemente hayan sido estos rasgos del carácter costumbrista (el choteo, la búsqueda de "el hombre fuerte", la falta de cultura de discusión y la "sabiduría" popular) los que hayan propiciado la llegada, el ascenso y la instauración del caudillo en el poder. hagamos punto y aparte.

19 by Pepe el Ateniense (Usuario no autenticado) 18/08/2007 20:50

El humor, no ha muerto en Cuba. La dictadura castrista le ha puesto limites en la prensa oficial, pero de boca en boca la gente se burla de los dictamenes caricaturescos y dañinos del tirano. El ultimo chiste popular dice que Castro ahora ni picadillo de Soya puede comer.Cosas veredes Sancho, Cosas veredes.

18 by León Tusao (Usuario no autenticado) 18/08/2007 20:50

Mamacusa Alambrito era un personaje, quien se marchó fue Luis Echegoyen y también Jesus Alvariño. Cachucha, si no recuerdo mal era Manuela Bustamante, una de las pioneras del éxodo, igual que lilia Lazo que hizo Popa. Se extraña en este artículo sobre el humorismo, que no se mencione las muchas agrupaciones que realizaron un humor crítico en teatros y otros locales. Del corte de La Seña del Humor, por ejemplo. La verdad es que ni el son se fue de Cuba, ni el humor tampoco. Ambos permanecen allí y el segundo, escurridizo, agazapado, disimulado, camuflageado pero vivo.

17 by jose mendez garcia (Usuario no autenticado) 18/08/2007 20:40

Muy buen comentario del señor pereira, pero ¿de quien ha sido la culpa de todo esto? ¿de fidel solo? o de todos los que apoyaron ese sistema durante años y ahora se despiertan en el exilio recordando que cuando eran niños en el 58 oian a tres patines, antes se paseaban con leal y guevara por la habana vieja y trabajaban como funcionarios de esa dictadura en la unesco, no se puede hacer el cambio necesario en cuba pensando en el odio y la venganza, este comentario mas que a el va dirijido a los que siguen apoyando ese sistema ensañandose contra los que luchan dentro por acabarlo y a la vez esperando la oportunidad de escapar

16 by el berraco (Usuario no autenticado) 18/08/2007 17:30

!!!!!!ASI ERA CUBA CHAGUITO!!!!!!p'a los mas jovenes.....por si alguien no se los ha contao. Durante el primer gobierno de Batista, con referencia a los origenes humildes de su mujer la Sra. Eliza Godinez se decia este chizte: Conjugame el verbo IZAR LA BANDERA. Yo izo la bandera......tu izas la bandera.......el-iza lavandera

15 by Garrincha (Usuario no autenticado) 18/08/2007 9:50

Ni la cosa es tan negra ni ha habido tantos humoristas como la gente piensa, ni tan buenos, que es lo peor. El hecho de que haya mucha cifarra entre los humoristas de ahora y de siempre, no habla muy bien del humor cubano, que somos más dados al choteo que al humor. El gobierno no ha hecho más que darle el tiro de gracia a algo que nunca fue tan saludable como se piensa.

14 by GUAJIRO GUANTANAMERO (Usuario no autenticado) 18/08/2007 9:50

EXAGERADO QUE PEREIRA ESCRIBA QUE EN CUBA SE PROHIBIÒ EL CHACHACHÀ Y LA PACHANGA COMO GÈNEROS MUSICALES.

13 by CARLOS OL.IVARES BARÒ (Usuario no autenticado) 18/08/2007 9:50

NO EXAGERAR: SI ALGO NO HEMOS PERDIDO LOS CUBANOS ES EL SENTIDO DEL HUMOR, AUN EN LOS PEORES MOMENTOS DE LA DICTADURA. ESCRIBE PEREIRA QUE LA REVOLUCIÒN PROHIBIÒ LA PACHANGA COMO GÈNERO MUSICAL: FALSO, PACHO ALONSO CANTABA EN LOS CARNAVALES Y EN LA TELEVISIÒN LA CÈLEBRE PIEZA DE EDUARDO DAVIDSÒN(CLAUDIO CUZA)"LA PACHANGA" QUE NUNCA FUE PROHIBIDA("señores què pachanga/vamos pa la pachanga..."). LOS SERIOS SON ELLOS EN SU PAPEL DE REPRESORES; EL PUEBLO SIGUE "ESCAPANDO" CON ESA VIRTUD DE LA RISA QUE LO REDIME FRENTE AL TOTALITARISMO. SERÌA INTERESANTE REALIZAR EL INVENTARIO DEL HABLA DEL CUBANO ACTUAL REPLETA DE EXPRESIONES IRREVERENTES CON UNA CARGA DE SARCASMOS CONTESTARIOS QUE HACEN HONOR AL HUMOR QUE NOS DEFINE. ACLARACION A MANUEL PEREIRA: RICHARD EGÜES NO CANTABA, TOCABA LA FLAUTA; EL CHACHACHÀ "SEÑOR JUEZ" ES UNA COMPOSICIÒN DE JORGE ZAMORA.

12 by Renee Morales (Usuario no autenticado) 18/08/2007 9:50

¿Sabrá el Sr. Manuel Pereira que en YouTube se encuentran muchos de los videos de La Tremenda Corte, Pototo y Filomeno y demás comedias de esa linda época?

11 by José Díaz. Desde Caibarien. (Usuario no autenticado) 18/08/2007 9:50

Pereira: Excelente comentario sobre la pérdida del humor en los medios de difusión oficial en Cuba. Creo que algunos comentarios que tratan de "enmendar" su artículo apuntando que sí ha habido "cierto" humor durante estos más de cuarenta años, reflejan la falta de entendimiento del artículo en sí. Está claro en el artículo que el cubano de la calle no ha perdido el humor, sino que los humoristas (cubanos que viven de "hacer" humor) han estado censurados o autocensurados. Pereira: Lo felicito por el análisis y !Qué viva el humor cubano, coño, y que pronto vuelva a los medios!

10 by El Gato (Usuario no autenticado) 17/08/2007 21:50

El humor cubano no se ha perdido. Quiza se halla mediocrizado un poco a causa de la sensura. El humor que se difunde en los medios es super hipocrita. Pero el humor de la calle es genial y lo mas interesante es que todo se hace de forma sutil. Yo me moria de la risa una vez que me dio por preguntar en diferentes lugares cual era el apodo local de Fidel. Recuerdo que en Varadero la gente gritaba Me cago en el hermano de Ramón! cada vez que se iba la luz. Yo creo que el humor Cubano no es mas malo ni mejor a causa del sistema, siempre va a ser el mismo. Lo que esta muy mal es el humor en los medios de difusion, por el control y la censura del regimen.

9 by CAVECANEM (Usuario no autenticado) 17/08/2007 18:10

El Programa de Ramón, caballero! El Programa de Ramón en Radio Ciudad atacado por la censura oficial desde su icepción misma ("in session, mima" probablemente acotará Ramoncito Larrea). Recuerdo con deleite las tardes de vacilón contestatario y socarrón. "La perreraaaaa..."

8 by Armando Vega (Usuario no autenticado) 17/08/2007 17:20

Manuel Pereira se olvidó de el semanario Zig-Zag.

7 by Francisco Chaviano (Usuario no autenticado) 17/08/2007 17:20

Hace unos dias subia por la calle San Lazaro, rumbo al Vedado y me detuve a recargar de gas liquido una vieja fosforera. Mi saludo para con Carlito, el muchacho que habitualmente me hace el trabajo, fue igual que siempre "Que bolá, Carlito...en qué andas?" a lo cual me respondio con rica sorna cubana: "Aqui, mi socio, en la refle..." Carlito se referia a las REFLEXIONES que Fidel está escribiendo y aparecen en la prensa diaria desde hace unos meses. Quien me diga que en mi Cuba se perdio el sentido del humor, y sobre todo, del constante humor renovado...no conoce Cuba, por muy cubano que se diga. Hay que estar en este pais para saberlo. Todo lo demas es cascara de caña. Panchito, el hijo de Virula, en el solar el Africa.

6 by camilo loret de mola (Usuario no autenticado) 17/08/2007 16:00

El termino "sinflicto" es una prueba fehaciente del humor de los 80, es de Hector Zumbado, quien recibiera una notoria paliza en un callejon oscuro de La Habana por su mordaz sentido del humor, con el doble sentido atacaba a todos los simbolos del poder. El "sinflicto" por conflicto, la "cagastrofe" por catastrofe, el "noescafe" por nescafe y el "antipan", son algunos de los nuevos vocablos que Zumbado nos regalaba en los ochenta. Sus "riflexiones" eran esperadas todos los domingos en Juventud Rebelde, esas reflexiones a la fuerza no podian tener mejor termino para definirlas entonces y ahora que el comandante le ha dado por riflexionar. Sus personajes "Audacio", "Festivaldo", "Chapucio", etc, nos alegraron los 80 y con "La Boberia" nos alegro parte de los 90 hasta la infame paliza que lo dejo incapacitado. Zumbado jugo con la cadena misma con que le pegaron despues, se atrevio a empujar al mono, jocosamente, pero empujarlo al fin.

5 by Martín Fierro (Usuario no autenticado) 17/08/2007 13:40

Sí ha habido humor político en Cuba de la década del 80 hacia acá. Si bien apenas incipiente, numerosos grupos humorísticos, aunque no han tocado al mono, sí han zarandeado con fuerza la cadena. Claro que habrá que averiguar cosas como aquella paliza proporcionada al caricaturista Zumbado en una oscura calle de La Habana, paliza, al parecer, oficialista.

4 by elisaluna (Usuario no autenticado) 17/08/2007 13:40

Seguro resurgirá, porque de casta le viene al galgo. Y ahí sigue, agazapado, como en sordina, tratando de ser simplemente 'sinflictivo' -qué feliz encuentro el de esa palabra, es cheverísima y dice mucho, muchísimo del poso humorístico que sigue ahí- si de vivir de él se trata, porque -y soy testigo de ello al haber vivido en la isla- el 'choteo' está bien presente en el quehacer diario de los cubanos. Y es genial. Y creo además que ese humor tan característico de la cubanía ha servido -y mucho- para soportar y resistir la oscuridad que muchas veces ha sido patrón-de-vida en una tierra que 'es' en la luz ("Esta isla en la luz más que en el mar. Luz que la guardaba a veces como en un fanal azul..." dijo María Zambrano). Resurgirán el humor y muchas otras cosas. Hace tanta falta!!

3 by Ray Charles (Usuario no autenticado) 17/08/2007 11:50

Yo lo si creo que este govierno lo está acabando todo(mejor dicho lo acababó todo) por eso que lo que tenemos que dar es mucha coraje para esas "Damas de Blanco" y para todos aquellos que dentro de la isla se oponen civicamente por que solo asi se le puede abrir los ojos a este mundo fuera para que parem de apoyar esta m..... de dictadura.

2 by Elekue (Usuario no autenticado) 17/08/2007 11:50

Elegante. Hermoso. Lúdico. Cervantino. Genial. Felicidades Manuel. ¡Qué regusto!

1 by no puedo quemar las naves (Usuario no autenticado) 17/08/2007 11:50

Excelente ejemplo de como un pueblo perdio la sonrisa. Ahora un grupo de comediantes juega la doble carta de burlar al gobierno participando de un humor que queda entre el espanto y el suspiro. Claro que los cubanos nacimos chotas y esa condicion no la vamos a perder, al menos gracias a eso el pueblo ha logrado sobrevivir mas de 40 anos de pesadilla.

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