Opinión
María Cristina Herrera
La fundadora del Instituto de Estudios Cubanos fallece en un momento en que renacen las esperanzas de que al fin se inicie ese diálogo entre cubanos por el que siempre abogó
En una esquina de Coral Gables, en la confluencia de dos calles que no sé cuales son, María Cristina Herrera fundó un templo para la tolerancia. Allí tuve la oportunidad de quedarme varias veces y visitarla otras. Cada vez fue una oportunidad para conocer gente de muchos tipos que constituyen ese mundo variado de lo que llamamos el exilio cubano en Miami. Y también para conocer mejor a María Cristina, sin lugar a dudas una de las personas más activas y atractivas de ese exilio.
Esta mañana, cuando recibí la noticia de la muerte de Maria Cristina quise recordarla por su obra. Pensé en su activa participación en aquel lejano diálogo con el gobierno cubano en los 70s, que abrió una primera grieta a la separación antinatural de las familias cubanas en el marco de los extremismos de todas partes y que le ganó un bombazo en la cochera de su casa y muchas amenazas. También pensé en su calor especial al Instituto de Estudios Cubanos, un espacio pluralista de debate y contactos académicos de los “cubanólogos” de todas las orillas. Luego recordé su obra escrita y en particular esos testimonios inspiradores llamados algo así como el vuelo de una mariposa. Una colección de escritos que nos recuerdan que una persona y una convicción son siempre el inicio de hermosas historias.
Pero prefiero recordarla por su templo, donde acostumbraba a reunir decenas de personas en unas conversaciones desordenadas en que reía y lloraba. Eran reuniones sin odios ni exclusiones, propio de una anfitriona que confesaba tener como cubanos preferidos a Maceo y a Lecuona. De una persona que declaraba como elemento esencial de su existencia ser “una mujer de la iglesia”, pero que acogía a toda esa gama de colores y matices que hoy llamamos la alteridad. De una persona que no sabía cocinar resentimientos a pesar de que había sido condenada al ostracismo por el odio irracional de una élite que hizo de la separación y el ostracismo un vulgar instrumento de la política. Desde su templo, María Cristina era exactamente lo que un día dijo que eran los boricuas: como la ranita coquí, aparentemente débiles, pero muy fuertes; no se les ve, pero siempre se les oye.
La última vez que la vi fue durante mi última visita a Miami hace apenas dos meses. Estaba recluida en su templo con tremendas dificultades respiratorias, pero siguiendo minuto a minuto no recuerdo que acontecimiento político mundial. Junto a otros dos amigos —Siro del Castillo y Juan Antonio Blanco— conversamos de muchos temas, y entre ellos sus ideas para continuar relanzando el Instituto de Estudios Cubanos.
Nos fuimos de su casa convencidos de dos cosas. Una que su estado de salud era terrible y había que esperar un desenlace en un plazo no muy lejano, que ya llegó. La segunda, que iba a esperar su plazo sin descansar.
Y ojalá que así sea siempre, que no descanse. No tiene derecho, ella, que nos obligó a muchos a pensar en reconciliaciones y re-encuentros, como si fueran cosas fáciles. Y se va justo cuando más falta hace. A lo sumo se le otorgaría un permiso para que vuele a Santiago de Cuba, donde nació hace 76 años y al que nunca pudo regresar sino de puntillas. Y desde allí nos siga brindando humildemente la grandeza de su templo.
© cubaencuentro
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15 Comentarios
15 by Baltasar S.Martin (Usuario no autenticado) 07/07/2010 17:20
La conoci y me parecio una mujer admirable, que no se dejo vencer por la enfermedad mientras pudo y que hizo de la causa de Cuba su mision. De verdad que es una perdida tremenda.
14 by Alejandro de la Fuente (Usuario no autenticado) 05/07/2010 23:00
Gracias, Haroldo, por esta bella nota sobre Maria Cristina, amiga querida y cubana ejemplar. Es un acto de crueldad suprema que a esta mujer, que dedico su vida a la reconciliacion cubana, no se le permitiera visitar a su tierra natal antes de su muerte. Algun burocrata infame le nego ese, el mas elemental de los derechos de cualquier cubano.
13 by Mario (Usuario no autenticado) 05/07/2010 23:00
Aclaraciones: - El flujo mayor e incontenible de intolerancia y odio nace y se multiplica en una tirania brutal que lleva 52 anos usurpando el poder (miles de fusilamientos y encarcelados, hundimientos de embarcaciones cargadas de ninos, actos de repudio, CDRs, etc, etc )... - Las revoluciones armadas estan "pasadas de moda", pero los dialogos entre nobles sonadores y el vacio (pues los verdugos no escuchan y por tanto no dialogan) estan de moda y son la solucion... - Jamas en la historia una dictadura comunista cedio el poder despues de conversaciones, debates ni conciertos...Solamente dos, la rumana y la polaca cayeron por grandes manifestaciones en las calles...el resto, e incluso esas dos, cayeron porque la nueva nomenclatura sovietica decidio cambiar el rumbo. Los Castros hace anos aprendieron que la puerta no se puede abrir ni un milimetro) - Pensar que el derrocamiento del marxismo en Cuba pasa por una revolucion es tan absurdo como creer que a Raul Castro, Ramiro Valdes y sus herederos van a convocar a elecciones libres despues de conversar sobre las bondades democraticas o la musica cubana....
12 by Miguel (Usuario no autenticado) 05/07/2010 8:20
Creo que la mayoria de los cubanos exiliados se suma al merecido respeto que merece la trayectoria de Maria Cristina...En cuanto a la factibilidad de su proyecto, todos los que aqui quedamos, y despues nuestros hijos, nietos y tataranietos podemos seguir pidiendole cambios a la tirania un par de siglos mas, y trantando de covencer a los verdugos que asesinar, reprimir y destruir no es correcto... para entonces el 5to o 6to heredero de la dinastia Castro quizas permita al pueblo tener Internet, viajar sin Tarjeta Blanca o humanizar los actos de repudio...que gran triunfo!!!
11 by Isabel Alfonso (Usuario no autenticado) 05/07/2010 0:40
Todo mi respeto por Maria Cristina Herrera, quien sufrio en carne propia la intolerancia de un exilio violento y descarnado. Ella nos deja el legado de que solo dialogando podemos llegar a soluciones, en esta era en que al parecer, la lucha armada, la violencia, y las revoluciones, van pasando de moda.
10 by Amicus Plato (Usuario no autenticado) 05/07/2010 0:40
Solo la vi una vez, en algún evento de FIU. Estaba en una silla movil. Como dice el artículo de Dilla, su labor en pro de la reconciliación nacional fue en extremo meritoria, pero tengo entendido que pese a su prestigio y generosidad no se le permitía viajar a Cuba.
9 by Luis Garcia (Usuario no autenticado) 05/07/2010 0:40
Un justo homenaje a Maria Cristina, sin embargo, sus ideas no tendran jamas la mas minima oportunidad frente a los regimenes totalitarios....Lamentablemente la historia nos deja muy en claro (a pesar del accionar los sonadores "progresistas" y los intransigentes 'reacccionarios') que estos modelos solo caen cuando las cupulas herederas y envejecidas deciden ponerse a un lado o cuando las multitudes se lanzan a las calles. Las cupulas de las tiranias comunistas SIEMPRE han "escogido" transicionar hacia relaciones de mercado por estas dos razones, no por mesas de debate ni conciertos. El sueno que Maria Cristina nos lego sin dudas es muy hermoso, como toda utopia, pero la cruda y descarrnada realidad es que ni Stalin, ni Mao, ni Ceacescu, ni Ortega, ni Janos Kadar, ni la dinastia Kim y por supuesto tampoco la dinastia Castro se les convencio que estaban equivocados y que debian dejar de asesinar y arruinar a sus naciones conversando sobre la ranita coqui, las bondades de la comprension escrita o las hazanas de Maceo....
8 by ojalá que su obra se siga reproduciendo (Usuario no autenticado) 04/07/2010 11:00
Sólo la oí nombrar, pero siempre con muy buenas referencias. Ojalá que todos los cubanos guardemos su recuerdo y sigamos sus pasos. Lo importante es el futuro del pueblo cubano y nunca tirar al niño con el agua sucia conque se bañó. Hay que escuchar las voces y tratar de conciliar todos los anhelos. En paz descanse María Cristina
7 by marcial (Usuario no autenticado) 04/07/2010 2:40
Siempre recordaremos a esta mujer que fue ella misma un templo
6 by SANTIAGERO A SANTIAGERA (Usuario no autenticado) 04/07/2010 2:40
NO LO CONOCI,PERO ME HUBIESE GUSTADO MAS CUBANOS COMO ELLA HACEN FALTA PARA PRONTO VER UN FUTURO MEJOR EN NUESTRA ISLA
5 by Esopo (Usuario no autenticado) 03/07/2010 23:40
Maria Cristina nos dejó un legado, el dialogo, estoy de acuerdo que la cúpula comunista no se puede derrotar con el dialogo, porque estoy convencido que solo se derrota a un enemigo cuando el método de lucha son los cañones y los tiros, haciéndole juicio a la verdad en más de 51 años el victorioso en esa lucha fue el castrismo. Pero lo que todavía el régimen totalitario no pudo derrotar ni derrotará será la lucha pacifica. Muchos no han comprendido la lucha pacifica, porque como resultado de esa lucha esperan la capitulación del enemigo, como se obtiene la victoria en una guerra. No se trata tampoco de poner la otra mejilla, lo que se trata es de desarrollar una lucha política donde el sistema totalitario no le quede otra opción que aceptar el dialogo, que sin duda será abierto, incluyente y democrático como lo deslumbró Maria Cristina.
4 by Eduardo Mesa (Usuario no autenticado) 03/07/2010 23:40
Justo homenaje a una amiga que no olvidaremos.
3 by Marcos (Usuario no autenticado) 03/07/2010 19:00
Descanse en paz Maria Cristina... Una mujer fiel a sus ideas a pesar de su idealismo, a veces ciego, de que a las cupulas comunistas se les puede derrotar, ablandar o convencer a traves de dialogos francos. Mil veces la historia desmotro y seguira demostrando lo contrario: Los modelos marxistas, lamentablemente, no "progresan" o caen en mesas de debate o colocando la otra mejilla ....
2 by Rolando H. Castañeda (Usuario no autenticado) 03/07/2010 5:40
Excelente mensaje de Haroldo sobre una extraordinaria e incansable cubana que acogía y alentaba todos los puntos de vistas, pero que sobretodo luchó decidida e incansablemente por la reconciliación nacional.
1 by Joel Cárdenas (Usuario no autenticado) 03/07/2010 5:40
Un pérdida irreparable. Debemos recordarla y tomar su ejemplo para continuar hacia delante.