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    La levedad poética del dibujo en Jorge Bayo.

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    Una exterioridad intimista

    Imágenes: cortesía del autor

    Dos árboles y dos bancos, 2005

    Repasando la obra de Jorge Bayo, donde se contempla pintura, dibujo y fotografía, resulta indudable que el dibujo ocupa, desde el punto de vista formal y conceptual, un lugar muy significativo. Esta capeta formada por cinco dibujos en pequeño formato, es una muestra elocuente de ello. El dibujo como sencillez expresiva, como elemento configurador de una estética de claros matices neo figurativos, el dibujo como ejercicio poético que intenta aprehender la realidad en sus resquicios más livianos, en su levedad más sensible con ritmo de brisa que se esfuma como soplo escondido, pero en la que también se afirma la existencia de un sujeto cercano.

    El revivals del dibujo como forma estética de expresión en el campo de producción artística, ha tenido a finales de siglo XX y principio del XXI una magnifica presencia. Las obras de autores de, entre otro nutrido grupo de artistas, Marcel Dzama, Raymond Pettibon, Ramón Llosa, Luís Gordillo, Paul McCarthy, Drue Langlois, Asta Gröting, Marlene Dumas o Aji, nos descubren una rigurosa y esplendida reactualización en los paradigmas formales y discursivos del género. Trayectoria que, en este sentido, revindica las potencialidades y vigorosidad comunicativa alcanzada por el dibujo cuyo valor como hecho artístico desactiva decididamente, en las actuales condiciones del circuito institucional del arte, el tópico de género menor frete a al pintura.

    Parque con antenas, domingo, 2005

    El dibujo de Bayo ha experimentado un recorrido temático y visual donde puede atisbarse claramente dos estadios, al menos, en los que respecta tanto a su temática como al capital simbólico empleado para expresarla. Las obras producidas entre 1998 y 2000 nos remiten a un dibujo colorista de trazo y emplazamiento más académico, centrado en ambientes interiores -aunque no intimista- y por ello tratado desde una perspectiva distanciada. Estos trabajos dan la sensación de funcionar como escenas diversas de la cotidianidad en ambientes interiores, dando la sensación de estar narrados en tercera persona.

    Invierno, 2005

    Sin embargo, el autor en sus dibujos posteriores a 2004 y en particular la serie de obras presente en esta carpeta, experimenta un desplazamiento hacia otros registros temáticos y expresivos significativamente diferente a los anteriores y a los últimos trabajos de Bayo. Esta serie de dibujos nos remite a atmósferas exteriores, cuyos motivos centrales ya no son figuras domestica plasmadas en entornos domésticos, ni poses de personas conocidas por el autor. Como es el caso de la serie que actualmente desarrolla Trabajos inconclusos sobre el deseo 2007- 2008.  A diferencia de la serie de retratos, estos dibujos se proyectan hacia el exterior, donde no existe una figura central puesto que esta se haya disuelta en múltiples y diversas presencias, imaginadas por las miradas que propone el autor.

    Mujer sentada, 2005

    Es así como discurren frente a nosotros imágenes de caminos, árboles, bancos, construcciones, animales, césped, cielos y personas, como numerosos flashes a través de los cuales se recompone una mirada, asumida como fragmento pero que se unifica precisamente en el atisbo de una espiritualidad latente. Una mirada orientada a conquistar la quietud como paseo y cuerda floja de la intemporalidad pero que tiene, paradójicamente, como telón de fondo el aura de la ciudad, vorágine y contradicción del deseo característico del hombre posmoderno.

     

    Hombre con las piernas cruzadas, 2005

    www.jorgebayo.com

    Versión del texto publicado con motivo de la edición de la carpeta de dibujo Jorge Bayo. Editado por AyN ediciones.


    El “I know I can be What I Wanna be” de Elke Marhöfer

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    Obras: Serie “I kow I can be What I Wanna be”, 2006.  Elke Marhöfer

    Imágenes: Cortesía Taller Pepe Herrera.

    Las cuatros obras que componen la carpeta titulada Ángela Davis de Elke Marhöfer están inspiradas en la lucha que desarrollara esta militante comunista, feminista y luchadora por los derechos civiles de la población negra en Estado Unidos desde mediado de los sesenta y principio de los 70. Estas obras plasmadas en forma de dibujos parecen recrear escena de documentos gráficos de la época, con la impronta y frescura que adquiere los trazos del dibujo documental, pero al mismo tiempo conservando cierta aura académica. Provocando un curioso contraste entre el referente del dibujo -en este caso partiendo de una realidad no empírica- y el modo de representación de sus contenidos reescritos dentro de un contexto artístico diferente del que, históricamente, se había producido. Y aquí el lenguaje del dibujo viene a mostrar un contenido “pasado” bajo las categorías actuales en el empleo expresivo del dibujo

    La tematización de la figura de Ángela Davis en la obra de Elke Marhöfer supone una reflexión, por una parte, sobre las características específicas que adquirieron los debates políticos e ideológicos alrededor de las libertades civiles y la emancipación de la mujer dentro de un contexto histórico, pero esta vez en los términos planteados desde una visión femenina marxista. Y esto es un punto de vista diferente a como lo plantearon otros lideres de la comunidad negra, por ejemplo, Eldridge Cleaver, Stokely Carmichael y Bobby Seale.

    Por otra parte, plantea el fenómeno de cómo los mecanismos de poder desactivan las potencialidades de subversión que postulan nuevos grados de intersubjetividades diferentes dentro del espacio social. Convirtiendo la figura de Ángela Davis en una estrella de la cultura pop, en momentos en que su discurso puede contribuir en la actualidad a posicionarse de forma crítica frente a la imparable lógica del capitalismo neo liberal. Cuya ideología (el “cambio perpetuo”) encarnada en la omnisciencia del mercado, define el medio más eficaz de normalización de las posturas contestatarias contra el conservadurismo.

    Versión del texto aparecido en la Carpeta Ángela David editada por AyN Ediciones


    Jorge Macchi: Anatomía de la melancolía.

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    Primera retrospectiva del artista en el Centro Gallego de Arte Contemporáneo.

    Fotos: D.M

    La obra de Jorge Macchi esta hecha a golpe de imágenes poéticas en cuya sencillez reside precisamente su gran poder sugestivo. Muchas obras suyas me recuerdan al talento del músico que no hace alarde de virtuosismo instrumental (aún teniéndolo), sino de la ingeniosidad compositiva de las notas a la hora de construir la melodía. Su trabajo llamó la atención desde mediado de los noventa cuando se abrió paso dentro de la escena artística internacional con una poética síntesis entre un neo expresionismo pictórico de paleta discreta y aquel conceptualismo arraigado en el valor lingüístico del signo que, a lo Joseph Kosuth, tanto significados “deshizo” a principio de los 70s.

    Música Incidental. Exp "Anatomía de la melancolía". Centro Gallego de Arte Contemporáneo, 2008

    Fuera de las ilustraciones de catálogos y algunas que otras imágenes de Internet, no había visto realmente (face to face) ninguna obra suya hasta su excelente exposición Time Machine en la galería DistritoCuatro de Madrid en 2005. Luego tuve la oportunidad de exhibir su esplendida instalación Buenos Aires Tour para la exposición “Iberoamérica Glocal: Entre la Globalización y el Localismo”, 2007, en Casa de América Madrid. Además de ello se le ha visto en numerosas exposiciones colectivas del circuito español, pero su “Anatomía de la melancolía” que actualmente exhibe el Centro Gallego de Arte Contemporáneo de Santiago de Compostela, comisariada por Gabriel Pérez- Barreiro, nos pone frente a su muestra más importante. Porque, entre otras novedades, al cuerpo de obra en diferentes formatos y materiales muy bien montada en los sótanos del CGAC, se suma la adaptación que hizo el autor de varías piezas de video (instalación) para el magnifico espacio de la iglesia gótica de San Domingo de Bonaval, situada a un costado del centro de arte

    Imagen de la Exp "Anatomía de la Melancolía". Centro Gallego de Arte Contemporáneo, 2008

    La obra de Macchi lleva implícito cierto accionismo, sobre todo cuando de objeto se trata: una almohada cuya funda está forrada de pequeños fragmentos de cristal, mapas de ciudades intervenidas, una caja de cerillas reacomodada en su interior o recortes de periódicos. El autor, un poco al modo de los objetos surrealistas encontrados, divisa otra aura fuera de lo cotidiano que un eficaz giro de su semántica lo coloca en el mundo de la expresión poética. En este sentido el autor no desfamiliariza los objetos respecto de su uso cotidiano para hablarnos de otras cosas, sino que aprovecha este giro para adentrarnos en una nueva visión de nuestra relación con ellos, incidiendo en sus valores sensibles, emocionales y, en última instancia, en la expresión de lo intimo, de lo más personal.

    Buenos Aires Tour. Exp "Iberoamerica Glocal: Entre la Globalización y el Localismo", Casa de América Madrid, 2007

    Hay una señal a este singular mundo del alma de lo cotidiano cuando Macchi tomo el título de la exposición del tratado médico Anatomía de la melancolía de 1621 de Robert Burton donde este escritor funde los territorios del alma y la ciencia. Buenos Aires Tour, precisamente una de su obra más representativa de su poética, se estructura desde el gesto de partir un cristal encima del mapa de Buenos Aires, acción que dibuja ocho líneas sobre el plano de la ciudad. En los itinerarios resultantes, el autor eligió al azar 46 puntos que coinciden con los cruces de calles y avenidas importantes. Pero las rutas de Buenos Aires Tour que traza el mapa de Macchi, nada tienen que ver con el Tour vendido por las agencias de viaje o publicidad. Encima de los puntos se contemplan objetos, fotografías y textos recogidos en la trayectoria que responden a personas reales. Macchi, relaciona las narraciones personales con la historia social de una ciudad, recientemente envuelta en convulsos y devastadores sucesos que afectaron los relatos individuales de millones de argentinos en la gravísima crisis que vivió el país


    La Vigilancia Vigilada. Los Campos de Visión de Juan Fernando Herrán.

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    Colombia: Democracia e Ingobernabilidad

    Fotografías: Serie Campos de visión, 2005 de Juan Fernando Herrán. Cortesía del artista.

    La guerra del gobierno colombiano contra las (narco) guerrillas y los diferentes carteles de las drogas y, desgraciadamente, la des-facha-tada connivencia de algunos altos funcionarios del gobierno de Uribe con los paramilitares, es el correlato de miles de muertos, desapariciones y secuestros, además del desplazamiento forzoso de la población rural hacia lugares más “seguros”. El estado de excepción permanente que vive la sociedad colombiana tras más de cuatro décadas de guerra interna se traduce en una obsesión por el control y la vigilancia. Este fenómeno no solo afecta a extensos territorios colombianos bajo el control de las organizaciones criminales al margen del estado y leyes constitucionales, sino también a todo el tejido social que ve limitada sus libertades y vulnerados abiertamente sus derechos.

    20 de Julio

    Kfir

    La serie Campos de Visión de Juan Fernando Herrán, proyecta la omnisciente presencia del conflicto a través de una especie de contravigilancía que la lente fotográfica práctica al catálogo de aeronaves de las fuerzas aéreas colombianas objetivos, a su vez, de vigilancia por parte de la guerrilla y los narcotraficantes. Cazas bombarderos, helicópteros, aviones de reconocimiento o espía desfilan por el objetivo de Herrán. Estas naves asistidas por las potentes tecnologías de los satélites norteamericanos (Colombia es el tercer país del mundo que más ayuda militar recibe después de Israel y Egipto) están encargadas de detectar y destruir los campos de cultivos de amapolas, así como aeropuertos clandestinos, campamentos guerrilleros y laboratorios para procesar cocaína, cuya producción y distribución mundial reportan anualmente beneficios multimillonarios tanto al narcotráfico como a las guerrillas como a .... Miles de familias rurales, condenadas a la pobreza, dependen de estos cultivospor lo que muchas veces están entre dos fuego, ya sea del gobierno contra la guerrilla, o del gobierno contra el narcotráfico.A propósito de esta serie comenta María Soledad García: Sabemos que la imagen fotográfica muestra mucho más que el registro objetual, que el objeto fotográfico se desprende de la anécdota o del comentario específico y que es en el encuentro de ese desplazamiento del objeto hacia la representación en donde la imagen cobra sentido. Juan Fernando Herrán señala este movimiento y la evidencia de una situación política a través del objeto representado”.

    Las fotografías de Herrán, construidas desde una estética que pone en juego tanto el lenguaje del documento como la del reporte periodístico, plantean la paradoja del vigilante vigilado y la del cazador cazado como metáfora del drama socio político y cultural que significa las miles de muertes provocado por el conflicto. Pero en última instancia la problemática a la que hacen referencia estas imágenes tienen que ver con una visión aún más desoladora sobre el conflicto. Esta no es otra que la imposibilidad actual de terminar con la guerra y, sobre todo, con la hemorragia constante de “bajas” civiles.

    Arpía B


    Europa. El Ser Inter- Activo de Alexander Apóstol.

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    Soñar no cuesta nada. What I’m looking for….

    Obras de Alexander Apóstol. Fotografías: Cortesía del Autor y Oscar Padi en What I’m looking for II
    What I’m looking for II (Detalle)

    No habría sociedad globalizada sin el desarrollo de la revolución informática. Este fenómeno ha provocado un profundo constreñimiento de los resortes espacio- temporales, hasta el punto de transformar sustancialmente nuestra percepción de la realidad. Nunca antes nos hemos sentido tan cercano y, a la vez, tan lejano de cualquier escenario o cosa. Solo hay que encender la televisión, conectarse a Internet o solo apretar la tecla de un móvil para que una marejada de imágenes sobre territorios o ciudades, personas o parajes nos envuelva en un torbellino de múltiples sensaciones. Son eventos y situaciones que están sucediendo en tiempo real, pero a miles de kilómetros de distancias, sin embargo, la retina y los oídos son suficiente para “acceder” a esa realidad e incluso llegar a pensar que, tal como la vemos y oímos, así deben ser las cosas. Y, hasta cierto punto, así son las cosas, pero solo hasta cierto punto porque debemos distinguir entre esa (hiper) realidad que a nivel de superficie destilan los medios, y esa otra más profunda y complejas a la cual solo se puede acceder siendo participes directo de ella.

    Para masificar los mensajes, dentro de este vertiginoso flujo y contraflujo de información, los medios tienden a simplificarlas hasta convertirlas en tópicos socioculturales fácilmente identificables para el consumo global. De ahí surgen los estereotipos de vida que incluyen visiones reductoras en los patrones de la propia idiosincrasia de los pueblos, difundidos compulsivamente por los canales mediáticos ávidos de mercados. El centro productor de los fascinantes mundos de vida, plenos de confort, belleza, ocio y consumo, se sitúa en occidente que irradia perpetuamente estos contenidos hacia las periferias del resto del mundo subdesarrollado (ahora se llaman en vía de desarrollo) cuyas realidades socioeconómicas y culturales son muy diferentes.

    Las fotos de What I’m looking for I y II, (“Lo que busco” 2002-007), se compone de varias instantáneas sacadas de la pantalla del ordenador y pertenecientes a varios Chat, conformado un mapa textual que describe la forma y contenido empleados para establecer contactos. Con solo fijarse en algunos de los textos, nos daremos cuenta que se trata de jóvenes latinoamericanos, cuyos apuntes denotan diversidad de formación y procedencias sociales. Sin embargo, a pesar de las diferencias de nacionalidad y estrato social, todos coinciden en una idealización tanto del hombre europeo como de su ámbito sociocultural

    What I’m looking for II

    La serie What I’m looking for de Alexander Apóstol es una obra que desvela en qué medida estos estereotipos, estas deslumbrantes imágenes de las sociedades occidentales del consumo, construyen fantasías en los habitantes de países subdesarrollados sobre mundos de vida que solo existen en la sinergia publicitaria. Pero que no por ello, tal potencial virtual deja de tener un efecto real en sus vidas cotidianas, sobre todo, en las ideas de vidas a las que aspiran -y que piensan encontrar- en los países a donde quieren emigrar.

    Estas obras responden a una serie de pregunta que se ha hecho Alexander Apóstol sobre algunos de los mecanismos y resortes psicológicos implícitos en el Ser Inter-Activo, tal vez sería mejor decir Cazador Inter-Activo que a través del cyber espacio busca, de algún modo, cambiar de país como medio de cambiar su vida. En realidad el correlato de estas obras es el complejo y contradictorio fenómeno Inmigración/Emigración que hoy tiene revuelta a toda Europa. Apóstol se pregunta: “¿Qué ofrece un chico cuando quiere atraer otro chico a través de Internet ?. ¿Qué le pide un chico a otro cuando lo está idealizando?. La mayoría no ha estado en Europa, pero creen que el hombre europeo es mejor pareja. O mejor hombre incluso. Son chicos que no buscan sexo, buscan salir de sus realidades, buscan sobrevivir a través de la fantasía de un amor italiano o francés”.

    Torres de Europa (Detalle)

    La obra de Apóstol (re)crea fragmentos de diálogos y conversaciones que se suceden en los millones de Chat que actualmente pueblan la red, donde también millones de jóvenes y adolescentes de países pobres buscan contactar a personas de las naciones ricas a través de las cuales piensan, algún día, hacer realidad su fantasía de viajar al país de los sueños. La serie What I’m looking for… se conecta en sus intenciones a un proyecto más simbólico del mismo autor: Torres de Europa. Sobre esta Apóstol dice: la forma de los CPU me remite a torres, tótems, símbolos equiparables con paisajes de ciudades, acaso las antiguas fortalezas europeas, buscando una analogía entre estas “torres” y aquellas del idealizado paisaje europeo que estos chicos desean.

    En un espacio virtual, como es el caso de la red, donde no se tiene noción de quién está al otro lado de la pantalla tecleando palabras, la primera impresión es la que vale. De ello dependerá que el contacto “a primera frase” pueda generar la expectativa de en un intercambio más atento y fructífero. Este hecho activa la ficción, porque supone el diálogo sobre cuestiones íntimas entre dos personas absolutamente desconocidas que solo virtualmente acceden a conocerse. Pero uno de ellos está decidido a atraer la atención del otro. No tiene mucho tiempo para ello. ¿Cómo lograrlo?. Y aquí entra en juego la seducción, que es el ofrecimiento espontáneo, la sensual e intuitiva complacencia en la entrega para ser deseado. ¿Y qué puede ofrecer un joven latinoamericano cuando pretende atraer la atención de otro joven europeo por medio de una pantalla que estampa palabras?

    En esta situación es evidente que apelar a su autenticidad, a las visiones y sentimientos personales les llevaría por derroteros muy complicados de explicar en un Chat Inter-Activo con velocidades de inclusión o exclusión próxima a la luz. En la ficción que va tejiendo la pantalla, no olvidemos que quién juega a seducir ofrece pero, como todos, pide también algo a cambio. ¿Y qué quiere un joven de Perú, Costa Rica o Panamá de otro en el momento que vive la fantasía de ese otro?.

    Torres de Europa

    En la narrativa desplegadas por los jóvenes latinoamericanos, subyacen índices de no haber estado nunca en Europa, ni tampoco de haber conocido a algún joven del continente. En circunstancias de desconocimiento e ignorancia total o parcial de los destinatarios: ¿Cómo es posible entonces que aspiren a la seducción, cuando esta se basa casi exclusivamente en el conocimiento de los deseo del otro?. La respuesta, posible entre otras, aportada por What I’m looking for... sitúa a los seductores dentro de un espacio ficcional donde editan las ideas y visiones personales sobre si mismos, hasta hacerlas coincidir con las que piensan van a tener sobre ellos los posibles seducidos europeos. Así, la obra de Alexander Apóstol adscribe que los códigos por medio de los cuales se articula este lenguaje entre un sujeto seductor latinoamericano y otro seducido europeo, esta plagado de tópicos y estereotipos asumidos entorno a los rasgos propio de lo latinoamericano y de lo europeo. La Inter-Actividad de la pantalla ofrece ser uno mismo y, muchos personajes a la vez. Por eso más allá de una búsqueda ínternauta del sexo posible, de un “hombre” europeo posible, a lo que aspiran estos chicos latinoamericanos es a que le ayuden a cambiar de mundo y vida, quieren una oportunidad para cambiar su modo de vivir.

    Versión del texto aparecido en el catálogo de IX Bienal de la Universidad de Valencia, 2008