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ELNUEVOHERALD: ¿Acudirá Cuba al FMI?, por Andrés Oppenheimer
Un viejo chiste que escuché por primera vez hace más de 20 años en La Habana dice que los tres logros más grandes de la revolución cubana son la salud, la educación y la baja tasa de mortalidad infantil, y que sus tres fracasos más grandes son el desayuno, el almuerzo y la cena.
Ahora, un nuevo estudio del centro de estudios Brookings Institution, titulado “Tendiendo puentes: la nueva economía cubana y la respuesta internacional”, demuestra que dos décadas más tarde y a pesar de los anuncios de reformas económicas del régimen de Raúl Castro, las cosas están igual de mal, o peor.
El estudio fue escrito por Richard E. Feinberg, un ex funcionario del gobierno de Bill Clinton que respalda una creciente cooperación de las instituciones financieras internacionales con Cuba, y que viajó a la isla y se entrevistó con funcionarios de gobierno, economistas y académicos. Entre sus conclusiones:
• A pesar del aumento del turismo, algunas inversiones en minería y enormes subsidios de Venezuela, la economía cubana sigue en crisis. El principal obstáculo económico no son las sanciones comerciales de Estados Unidos, sino el anacrónico modelo económico de Cuba, heredado de la ex Unión Soviética y basado en la planificación central, dice el estudio.
ELMUNDO: “Y que la 'velda' pueda 'llegal' a tu alma, Conde”, por Fernando Baeta
La verdad es que nunca se fue, pero el caso es que nos sentimos como si hubiera vuelto. Y ha regresado ('La cola de la serpiente'. Leonardo Padura. Tusquets Editores) todavía mas desencantado, hastiado y comemierda. Más cabrón recordador, que diría su amigo el flaco Carlos.
Mario Conde nos vuelve a llevar a La Habana de 1989, la de 'Pasado perfecto', cuando aún era teniente de policía y lo de abandonar la Brigada Criminal y dedicarse a los libros antiguos todavía quedaba muy lejos. Investiga la muerte de un chino porque así se lo pide su compañera Patricia Chion, una china mulata con uno de los culos más exultantes del Caribe a la que el Conde se quiere templar desde hace demasiado tiempo, potenciado, sin duda, "por aquél botón de la blusa siempre abierto al filo del abismo".
No es esta la mejor historia del Conde ni mucho menos, ni falta que hace, aunque le venga a huevo a Padura para mostrarnos dos fotografías en blanco y negro que nos llevan, reptando, por la estela de la citada serpiente: en la primera vemos a un tipo cansado y cansino, de vuelta de casi todo sin haber llegado a ninguna parte, al que cada vez le resulta más difícil vivir que morirse, mortalmente herido de desesperaciones y de amores, que intenta ser policía y al mismo tiempo sufre por el mero hecho de serlo, que sigue en pie, y al que no parece que el ron le conceda el alivio del olvido.
LIBROSDELCREPÚSCULO: “Genio del bien”, por Rafael Rojas
Hace dos meses, poco después de la muerte de Steve Jobs (1955-2011), todas las tiendas de Apple del planeta se llenaron de mensajes de condolencia por la desaparición de su creador. Mensajes, habría que decir, cariñosos y hasta juguetones, en los que el duelo era trasmitido más en tonos de Disney que de cualquier necrológica intelectual. El fenómeno Jobs, como el Gates, está transformando la manera moderna de pensar la técnica.
La biografía de Jobs, escrita por Walter Isaacson, biógrafo también de Benjamin Franklin y Albert Einstein, busca el mismo tono. Jobs es retratado como hacedor de sueños, como artífice de fantasías, más cerca de los magos o las hadas infantiles que de cualquier científico o magnate moderno. En esta imagen de Jobs, que hoy circula en el libro más vendido por internet, se entrelazan tecnología y cariño.
El tema de la técnica aparece en esta imagen despojado ya de toda la pesadumbre de la era atómica, tal y como se esbozaba en Heidegger y otros filósofos de mediados del siglo XX, y asimilado a un universo de deseos y satisfacciones infantiles, como el que el propio Isaacson ha revelado en Franklin o en Einstein y como el que Walter Benjamin habría vislumbrado en las jugueterías finiseculares.
LANZARLAFLECHA: “Fiesta de Mendive”, por Rosa Ileana Boudet
La Fundación Farber traerá una retrospectiva de Manuel Mendive y "La fiesta de Yemayá" no estará tan sola. Descrita por Gerardo Mosquera como "una alegre tempera", de alrededor de 1968, en poder de .... [esta servidora] es "un paisaje rural marítimo con escenas cotidianas donde, además de un tractor, un buque mercante sobre el mar y un cohete cósmico navegando en el cielo, aparece la Ikú, en perfecta armonía dentro de una representación en la cual lo moderno coexiste con lo tradicional y lo fantástico."
Fue un regalo. Ha estado expuesta al sol -porque Mendive dijo que se veía mejor - y ha vivido en muchas paredes, de la azotea de un edificio en el Vedado pasando por la Víbora, los vientos de un piso catorce y la sequedad del ambiente de California. Ha sido itinerante como sus laboriosos personajes, entre ellos dos que hacen el amor. Ha resistido el tiempo y los cambios no sólo climáticos. Es una alegría, sólo si se observan sus detalles y la mezcla de cielo y tierra, un cielo que es mar.
ABC: Pitingo trae el sabor de Cuba con 'Malecón Street'
Pitingo traslada La Habana a Madrid. El cantante llegó al Teatro Calderón en un cadillac al más puto estilo cubano. Allí, rodeado de amigos y apoyado por su mujer, presentaba su cuarto disco 'Malecón Street' que desde el primer momento de su lanzamiento ya ha sido un éxito.
HAVANATIMES: Vanito Brown y su Habana a todo color
La carrera de Vanito ha estado marcada e irremediablemente relacionada con su trabajo en la agrupación “Habana Abierta,” al ser de los músicos cubanos que en 1996 integraron aquel primer proyecto denominado “Habana Oculta,” que luego deviniera en la famosa banda.
PENÚLTIMOSDÍAS: “Virus oportunista: el gobierno investiga la delegación cubana de la SGAE”, por Nuestro hombre en La Habana
Los odios, rencores y venganzas son parte del diario acontecer de las instituciones cubanas. Una vulgar y constante degollina, a punta de lengua y pasillo, que a menudo adopta los disfraces de críticas, rectificaciones o defensas de la Revolución. Muchas veces cuesta distinguir el celo anticorrupción de las venganzas personales o del ajuste de viejas cuentas. Y dentro de este oportunismo deleznable es el Ministerio de Cultura el que destaca por sus pasiones más bajas.
El actual viceministro Abel Acosta es el mejor ejemplo de la proclividad de los “cuadros de Cultura” a este tejemaneje de odios, intrigas y acusaciones. Los odios de Acosta son indelebles y el dirigente goza de la suficiente paciencia para esperar el momento oportuno. Un ejemplo de ello es el caso de la representación del SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) en Cuba, donde trabajan media docena de personas gestionando los derechos de más de 200 artistas de la isla.
El viceministro no les soporta. Ya cargó contra ellos desde sus inicios de operaciones en la década de los 90, acusándolos de piratas y ladrones, y desde entonces ha intentado por todos los medios cerrar la delegación y excluirlos del mundo cultural.
CAFÉFUERTE: “Documento: Carta-Declaración de Agustín País García”
Me apresuro a aportar datos para demostrar la falsedad de las declaraciones aparecidas en el blog La Voz de Oriente y otros medios periodísticos acerca de una persona presuntamente adoptada como hijo por mi mamá Rosario Garcia, madre de nosotros tres, Frank, Agustin -el que escribe- y Josué País García, producto del matrimonio con nuestro padre: el Reverendo Francisco Pais Pesqueira.
1. El señor reportado como hijo adoptivo y llamado Tomás, de la raza negra, medio ciego, con problemas mentales y sin documentos de identidad, tiene 65 años, 10 años menos que yo; por lo tanto, cuando yo salí de Cuba en 1957, con 21 años, él tendria 11 años. En todos esos años viviendo en la casa con mis hermanos y mi mamá nunca se oyó hablar, ni nadie dijo, ni nunca se vió a ningún muchacho del que se hablara que fuera adoptado por mi mamá.
2. Después de Frank y Josué muertos (30 de julio- 30 de junio, respectivamente) y yo fuera de Cuba, la Sra. Carmen Almaguer, quien vivía en la esquina de nuestra casa, cuidaba de mi mamá. La última vez que estuve en Cuba, en el verano del 1960, conversaba con la Sra. Almaguer diariamente y ella nunca mencionó, de ninguna manera, la posible existencia de un hijo adoptivo de mi mamá.
3. Cuando la Sra. Almaguer salió de Cuba, la Sra. Hortensia San Román cuidaba de mi mamá. En cartas con la Sra. San Román nunca ella habló de la posibilidad de un hijo adoptivo.
CUADERNODECUBA: “La cifra mágica”, por Alejandro Armengol
¿Constituye el envío de remesas a Cuba una fórmula para el financiamiento del régimen, como desde hace años vienen afirmando en Miami y recalcando los repetidores de ese exilio agotado en fórmulas caducas, o es simplemente una ayuda humanitaria?
La pregunta nace viciada por el giro torcido que adquieren las palabras en que se presenta.
Hablar de financiamiento del régimen implica un esfuerzo consciente dirigido a sostenerlo. Como aún gran parte de la economía del país está en manos del Estado ―es decir, del gobierno― resulta inevitable que cualquier envío de dinero contribuya a la economía nacional y por supuesto a las ganancias del gobierno de los hermanos Castro.
Hay, sin embargo, un matiz que vale la pena enfatizar: convertirse en cliente obligatorio de determinada empresa ―no importa que este caso esa empresa sea el Estado― no significa financiar un gobierno hostil. Con el énfasis que se le otorga a la palabra por el exilio recalcitrante, que rechaza los envíos de dinero y los viajes a Cuba, lo que se intenta es reducir a colaboracionista del régimen de Castro a cualquier hijo, hija, padre o madre de familia, tío o vecino que visite la isla. No es más que un simple acto de intimidación verbal. En este sentido, se trata de enmarcar en una disyuntiva política lo que cada vez se convierte en un asunto familiar para quienes decidieron o se vieron obligados a irse de Cuba.
ELPEQUEÑOHERMANO: “Bienvenido al pasado”, por Ernesto Morales
Si de alguna forma impensable por estos días lograra yo cinco minutos con el presidente Barack Obama, creo que los emplearía para transmitirle un mensaje claro: “No vete la cláusula que restringe los viajes y remesas a Cuba, presidente.”
No sé si le diría que tengo a todos los míos en Cuba, y que en mi año de vida en los Estados Unidos no he dejado de repetir, con impertinente constancia, que alejar a los cubanos de dentro y de fuera es poco más que una injusticia: es una grave equivocación.
Pero le aconsejaría al presidente no vetar, por el caso Cuba, el proyecto de ley presupuestario que antes del próximo día 16 quedará aprobado o rechazado por el Congreso, y donde el representante federal republicano Mario Díaz-Balart deslizó hábilmente su enmienda para regresar la política de viajes y remesas a la Isla a los tiempos de George W. Bush.
¿Por qué? Pues porque igual que cada pueblo tiene al gobernante que merece, también cada sector en una democracia tiene las medidas que merece, promulgadas por los legisladores que elige y merece.
Y aunque el veto de Obama evitaría la catástrofe de cortar lazos entre los exiliados y la incipiente sociedad civil cubana, y ahorraría no poco sufrimiento a madres que en lo adelante solo podrán ver a sus hijos una vez cada tres años, no creo que deba ser Obama, un estadounidense nacido en Hawaii, el que deba velar por los nuestros si los propios cubanos eligen, o permiten que otros elijan, a quienes a la postre dictarán leyes en su contra.
CUBANET: “Alarma en el pulguero”, por José Hugo Fernández
Patizamba, contrahecha, tropezando a cada paso con ella misma, igual que Chencha La Gambá, la apertura al trabajo por cuenta propia sigue respondiendo a su principal expectativa: mantener entretenida a la gente en Cuba.
Sobre todo en La Habana, donde difícilmente transcurra un solo día sin sobresaltos para ese contingente de menesterosos que se apilan en espacios restringidos -dicen las autoridades que para no afear la ciudad-, tratando de vender casi todos la misma mercancía, asediados por los extorsionistas de oficio, y tensos a tiempo completo por algo que es todavía peor: la incertidumbre ante lo que pueda ocurrir, sea pronto, mañana, o tal vez dentro de un rato.
PENÚLTIMOSDÍAS: “Ellos, los opositores”, por Miriam Celaya
Si fuera posible clasificar los años tal como los vinicultores catalogan los vinos, yo diría que el 2011 ha sido una buena cosecha. Buena, para los cubanos que aspiramos a un futuro cercano de civilidad y transformaciones en la Isla y que hemos asistido a un gradual, pero sostenido acercamiento entre diferentes grupos de la sociedad civil alternativa, y a un reconocimiento mutuo de espacios y derechos comunes a todos. Para el gobierno, no tanto.
Para no pecar de alguna injusta e involuntaria omisión, eludo hacer una lista de esas burbujas de ciudadanos de diferentes tendencias, generaciones, profesiones y orígenes que vienen ampliándose como la levadura, quebrando el aislamiento en una sociedad largamente crispada por el temor o la desconfianza entre éste o aquel grupo o individuo. Baste apuntar que en el transcurso de este año ha crecido ese entramado de espacios de libertad surgidos espontánea y libremente, y se podría conjeturar que en ese tejido social están cifradas muchas esperanzas y aspiraciones de una Cuba necesariamente diferente y mejor.
CUBANET: “Mariela, mucha lengua y poco seso”, por Leannes Imbert
Se cuenta que en la Antiguedad el dueño de Esopo le ordenó cocinar el mejor plato de la región. Así lo hizo el esclavo y, al concluir el banquete, el amo preguntó: “¿Qué fue eso tan exquisito que cocinaste?”. A lo que Esopo respondería: “Lengua”. Entonces el señor le ordenó que cocinara el peor plato. Y luego, ante la misma pregunta, Esopo respondió otra vez: “Lengua”.
En efecto, la lengua es una de las mejores y de las peores cosas que poseemos los seres humanos. Todo depende de cómo sea usada.
Muchas personas olvidan enchufar el cerebro antes de poner a funcionar la lengua. Y luego, cuando intentan retractarse de lo que su lengua dijo, es demasiado tarde.
Tal es el caso de la doctora Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), quien parece haber heredado de su tío la costumbre de hablar mucho con el fin de decir poco.
PUNTDEVISTA: “Garrincha: 'En Cuba siempre hay algo que está generando cuotas de absurdo”, por Joan Antoni Guerrero (Entrevista)
¿Cuál ha sido según tu punto de vista el impacto de la evolución política del régimen castrista en el humorismo gráfico cubano?
Por una parte lo ha perjudicado y por otra lo ha beneficiado. Primero déjame aclarar una cosa. Por lo general, cuando se habla de humorismo gráfico, hay una tendencia casi inevitable en pensar en humor político y, dentro del humor político, el humor que se hace para la prensa. Desde principios de la Revolución se extendió el precepto, la teoría o la intención de que se podía hacer humor desde el poder. El humor no puede estar nunca con el poder, no hay manera de que el humor pueda estarlo, porque estar con el poder significa alguna limitación. El humor tiene que tomar distancia para lo que sea, para criticar, reflexionar, olvidarse, hacer reír o pensar, y eso no es posible hacerlo desde el poder y se nota. Los intentos por intentar justificar o argumentar de que sí hay un quehacer humorístico considerable son intentos patéticos por tratar de justificar el hecho de que tú puedes hacer humor con toda libertad. Puedes hacer humor, humor erótico, general, puedes hacer un humor costumbrista siempre y cuando no utilices un símbolo o hagas alguna referencia al gobierno cubano o a alguna de sus figuras. O a lo mejor ni siquiera estás haciendo la referencia, pero en ese momento pasa algo y entonces eso que has hecho, de buenas a primeras, no es conveniente publicarlo o te lo editan. O sea que el hecho de que la Revolución cubana haya dado muy poco espacio real para la crítica y el pluralismo significa que solamente vas a poder hacer un sólo tipo de humor, de humor político quiero decir.
Y Fidel intocable...
Hacer una crítica, aunque no te estés burlando, de algo que haya dicho un ministro o Fidel o Raúl eso en Cuba era impensable. Entonces no hay manera de que me puedas decir a mí de que sí, de que tenemos espacios para la crítica. En realidad no los hay. El otro argumento que han usado siempre algunos caricaturistas cubanos que han defendido esa postura desde el punto de vista revolucionario, es asegurar que en otros países es peor. Pero no dicen que "problema de muchos consuelo de bobos". A mí no me importa que en China haya censura o que en el otro lugar metieran preso al otro. Yo quiero tener mi espacio, eso nunca ha existido en Cuba. Ojo, otro aspecto que ha influido mucho en el humor de la prensa en Cuba es que en la Isla es muy común que las personas que tienen responsabilidad editorial no siempre son periodistas o no tienen una formación periodística. Ellos son ante todo miembros del Partido [Comunista de Cuba], la gran mayoría. Eso condiciona a la persona cuando tiene que editar o evaluar tu material. Por eso yo pienso que, viendo las cosas desde un punto de vista tradicional, el humorismo gráfico cubano se ha afectado. Es curioso porque a los mismos caricaturistas les cuesta un poco de trabajo reconocer que en Cuba no tienen su espacio, la gente se va acostumbrando. A mí una de las cosas más patéticas, y con la que yo disfrutaba mucho cuando estaba en Cuba, es que a veces nos reuníamos dos o tres caricaturistas que teníamos confianza entre nosotros y nos poníamos a hablar de las caricaturas que hubiéramos querido hacer pero no podíamos.
ENRISCO: “Efecto dominó”, por Enrique del Risco (con vídeo)
El cortometraje “Efecto dominó” del realizador francoalemán Gabriel Gauchet es hasta la fecha la película que refleja con más contundencia lo que sin demasiados rodeos puede definirse como la barbarie cubana. Una barbarie abonada con esmero por siglos de historia violenta, de desprecio por el débil y también por décadas de machismo de estado, grosería programática y engreimiento entusiasta en las virtudes del miedo disfrazado de guapería. Una barbarie que el ojo extranjero de Gauchet y el oído local del autor de los diálogos, Francisco García González, captan en sus más rutinarios e inquietantes detalles. Porque si atroz es la historia que narran estos 28 minutos de película –inspirada, me cuentan, en sucesos reales- la violencia soterrada que la circunda, la terrible familiaridad con que nos hemos acostumbrado a ella resulta mucho más espeluznante.
Ganadora de catorce premios internacionales hasta la fecha “Efecto dominó” ha sido rechazada por el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, un rechazo bastante comprensible si se tiene en cuenta el celo con que los que dirigen el festival y el país cuidan de una imagen que este corto descompone con alevosa candidez.