Actualizado: 16/10/2017 9:39
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Disidentes se mantienen a la expectativa ante el nuevo liderazgo demócrata en el Congreso de EE UU

En cuanto a la ayuda financiera estadounidense, las opiniones se dividen entre quienes la apoyan, la rechazan o consideran que es un asunto del que deben encargarse los exiliados.

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Los miembros de la oposición interna cubana se mantienen a la expectativa ante las posibles oportunidades o cambios que traerá el liderazgo demócrata en el Congreso de Estados Unidos en la política de ese país hacia la Isla y en el apoyo a la disidencia.

Según la agencia IPS, para algunos sectores de la oposición, el liderazgo asumido por el Partido Demócrata esta semana debería posibilitar eventuales cambios en la estrategia de enfrentamiento que lleva adelante el gobierno de George W. Bush, del Partido Republicano.

"Es necesario que Cuba y Estados Unidos pongan fin a la guerra fría", comentó Manuel Cuesta Morúa, portavoz de coalición socialdemócrata Arco Progresista.

En su opinión, se podría "ir preparando las condiciones para un intercambio y diálogo" con el gobierno que venga después de Bush, que probablemente "no será republicano".

"Seguimos siendo críticos del embargo", indicó Cuesta Morúa, en referencia a la postura de su coalición en cuanto a la política restrictiva que Washington mantiene contra Cuba desde hace más de cuatro décadas. También se manifestó contrario al plan de la estadounidense Comisión de Asistencia para una Cuba Libre.

A juicio del líder disidente, "lo que ha cambiado es la disposición" de la Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana (SINA) para "escuchar a todas las alternativas de la oposición".

En un hecho inusual entre los miembros del Arco Progresista, Cuesta Morúa mantuvo un encuentro a fines de noviembre con el actual jefe de la legación diplomática estadounidense en Cuba, Michael Parmly.

Según Cuesta Morúa, el jefe de la SINA mostró disposición para "abrirse a la realidad cubana total y diversa" y, a la vez, dejó claro que "su misión no es dictar pautas de por dónde debe ir la transición en Cuba, un asunto que compete a los cubanos".

"Sobre esa base aceptamos dialogar", dijo el dirigente opositor, quien considera que la disidencia terminó 2006 "con un grado de legitimidad que es irreversible".

Desde su óptica, el gobierno en funciones encabezado por Raúl Castro, habría optado por aceptar que "la oposición es un hecho real" en la Isla.

Sin embargo, Elizardo Sánchez Santacruz, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), estimó que "hablar de oposición en el país podría ser un término (…) un poco grande o sobredimensionado.

"Somos muy pocos", dijo. No obstante, "existe un movimiento de derechos humanos y pro democracia que sufrió un golpe muy duro en 2003, pero que se ha ido reponiendo de eso y cada día tiene más visibilidad", indicó en referencia a la oleada represiva que ese año envió a la cárcel a 75 opositores condenados severas penas.

El tema de la ayuda financiera de Estados Unidos a la disidencia interna es utilizado por el gobierno cubano para calificar a sus adversarios de "mercenarios" al servicio de una potencia extranjera. Ese argumento fue el utilizado para encarcelar a los miembros del grupo de los 75.

En noviembre, un informe de la Oficina de Contabilidad del gobierno de Estados Unidos (GAO por sus siglas en inglés), según el cual fondos asignados para apoyar a la oposición fueron mal empleados, volvió a sacar el tema a relucir.

El estudio fue encomendado por los congresistas Jeff Flake, republicano, y William Delahunt, demócrata, partidarios de un cambio en la política de Washington hacia La Habana, quienes a mediados de diciembre encabezaron una delegación bipartidista que visitó esta Isla, y que no se entrevistó con miembros de la disidencia.

"Estados Unidos ha gastado millones de dólares para ayudar a la democracia en la Isla con pocos o ningún resultado", se quejó Flake, en declaraciones a la prensa de su país.

En las filas opositoras cubana, la reacción al informe fue desde el rechazo a la demanda de que se normalice el respaldo que la Agencia para el Desarrollo Internacional estadounidense (USAID) dedica a organizaciones que trabajan por un cambio político en la Isla.

"La mayoría de los activistas del movimiento disidente viven en situación de pobreza y no se les puede pedir que renuncien a esa ayuda para evitar acusaciones de mercenario", comentó Sánchez Santacruz.

El líder de la CCDHRN y otros tres conocidos opositores enviaron una carta a Flake y Delahunt en la que pedían la reanudación de una asistencia que "resulta urgente y vital", para los "prisioneros políticos" y sus familias e integrantes del movimiento de derechos humanos.

"La gente necesita alimentos, medicina y ropa, así que estamos a favor de cualquier forma de ayuda humanitaria que se pueda generar, incluso del gobierno de Washington", subrayaron esa misiva.

Los otros firmantes del texto fueron Martha Beatriz Roque, presidenta de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil; Gisela Delgado, directora del Proyecto de Bibliotecas Independientes, y Vladimiro Roca, líder del Partido Socialdemócrata de Cuba.

"La mayoría del movimiento de derechos humanos y pro democracia ve a Estados Unidos, a la gran república del Norte, como un aliado, un amigo, una fuerza que nos apoya ahora y nos debe apoyar después", dijo Sánchez Santacruz, según IPS.

Para el activista, las excepciones en ese sentido son pocas, aunque alertó que a veces parecen "demasiadas" esas esperanzas puestas en Washington, que lleva "siglo y medio influyendo en los asuntos de Cuba".

Por su parte, el opositor Eloy Gutiérrez Menoyo, opinó que las ayudas financieras "ponen en entredicho la independencia de los que se enfrentan al gobierno de la Isla por la vía pacifica y con un pedido de apertura democrática".

"Si hay tantos exiliados cubanos con buena posición económica, deberían ser ellos quienes ayuden a la disidencia interna", consideró Gutiérrez Menoyo, que considera la vía del enfrentamiento estadounidense una estrategia que "no contribuye para nada a la democratización de Cuba".

Gutiérrez Menoyo lidera Cambio Cubano, una organización que fundó en su exilio en Estados Unidos. Vive en la Isla desde 2003, aunque sin conseguir aún la autorización legal de residencia.

También el Arco Progresista marcó distancias respecto de la asistencia gubernamental de Washington.

Desde su punto de vista, una cosa es el apoyo de la sociedad civil, de organizaciones no gubernamentales, y otra el proveniente de gobiernos.

"Nosotros rechazamos esos fondos porque provienen de un gobierno que está en virtual guerra con Cuba y, fácilmente quienes los reciben son considerados enemigos en este país", dijo Cuesta Morúa.