Actualizado: 17/10/2017 10:31
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jóvenes, apatía política

Expertos creen que la 'apatía política' de la juventud puede minar la continuidad del castrismo

'Una mayoría abrumadora' de jóvenes cubanos es 'apática políticamente', no tiene 'memoria de nada', dijo el analista estadounidense Brian Latell.

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La "apatía política" de la juventud cubana, indiferente a los "éxitos de la revolución" que suele exhibir el régimen, puede minar la "continuidad del castrismo", afirmaron este jueves varios expertos, informó EFE.

El gobierno provisional cubano tendrá que afrontar un desafío significativo tras la eventual muerte de Fidel Castro: captar a "una juventud que no se identifica con la Revolución ni la entiende", dijo el analista estadounidense Brian Latell.

"Una mayoría abrumadora" de jóvenes cubanos es "apática políticamente", no tiene "memoria de nada", y esto es algo que atemoriza al gobernante interino, Raúl Castro, y la cúpula en el poder, apuntó Latell.

Latell y otros expertos participaron en un foro sobre el futuro de la Isla celebrado en el Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami (UM).

La cuestión de fondo es saber hasta dónde "va a aguantar" la juventud "una dictadura" imbricada en una "sucesión en el poder" que no va a procurar más que "cambios cosméticos" en Cuba, se preguntó Andy Gómez, asistente del rector de la UM.

En ese sentido, Jaime Schulicki, profesor del mismo Instituto, expresó su convencimiento de que en el futuro inmediato de Cuba, una vez desaparecido Fidel Castro, no se vislumbra "ningún cambio político ni económico estructural".

"Habrá quizá más comida y bienes de consumo" en la Isla, puntualizó Schulicki, pero es previsible, agregó, la "continuidad" de un régimen definido por el "estancamiento político y económico" y un aumento de la "represión de la población".

De ahí que, "a corto plazo", triunfará la "línea dura" que representa Ramiro Valdés, opinó.

Schulicki consideró que en los diez primeros días después de la muerte de Fidel Castro el gobierno dará tres pasos: En primer lugar se establecerá un férreo control de los disidentes y "nos se les permitirá salir"; después, "se producirá un despliegue militar" y, finalmente, "se realizará un funeral masivo y musical".

El experto señaló como un "peligro enorme" la posibilidad de que se produzca "en cualquier momento" un éxodo masivo de cubanos por mar hacia Estados Unidos o incluso hacia la base naval estadounidense en Guantánamo.

Una migración masiva, que podría suponer la salida de la Isla de más de 500.000 cubanos, es algo que no sólo preocupa enormemente a Estados Unidos, sino que también "desestabilizaría al gobierno de Raúl Castro", dijo.

A juicio de Latell, en los cálculos de Raúl figuran dos prioridades: en primer lugar, "mantener el orden y consolidar los logros conseguidos"; después, "estimular la eficacia de la productividad y la economía", hoy desplomada.

Por ello, y contrario a los criterios de Schulicki, Latell dijo creer que "se van a producir cambios estructurales en la economía cubana", aunque en el plano político no son previsibles "ni a corto ni a medio plazo".

Raúl y el vicepresidente cubano Carlos Lage, entienden que es "totalmente necesario descentralizar y abrir la economía", sostuvo Latell, quien vaticinó que, será tras la muerte de Fidel Castro cuando se efectúen "cambios estructurales" que posibilitarán la aparición del "sector privado, la microempresa".

Por otra parte, pese a que "la nomenclatura cubana no tiene respeto" por el presidente venezolano, Hugo Chávez, la economía de la Isla se desplomaría en 17 días si Venezuela cortase hoy el suministro de petróleo subvencionado a la Isla, señaló el economista Jorge Piñón.

Piñón añadió que, no obstante, la economía cubana está en mejor situación que en el pasado, con unos ingresos anuales en 2005 por turismo de 2.000 millones de dólares y líneas de crédito muy favorables facilitadas por Venezuela, China, Irán y Rusia.

Además, la economía se ha visto favorecida por los precios del níquel y del azúcar, una serie de factores que debilitan "el impacto del embargo económico" y comercial impuesto por Estados Unidos a la Isla desde comienzos de la década de los sesenta, indicó.

Schulicki dijo que esas son razones económicas de suficiente peso como para que Raúl Castro "no se plantee negociar con Estados Unidos".