Actualizado: 23/09/2019 16:12
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FIU, espías

Solicitan en EE UU la libertad para una pareja de cubanos acusados de espionaje

El matrimonio, que trabajaba en la Universidad Internacional de la Florida, intenta apelar una decisión judicial que dictaminó que existe riesgo de huída.

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Agentes estadounidenses intervinieron durante más de tres años la residencia de una pareja de cubanos en Miami, en busca de pruebas para construir un caso contra ellos, acusados de espiar para el gobierno de Fidel Castro, indicaron documentos mostrados en un tribunal, informó la AP.

Pero la investigación no es suficiente para mantener detenida, mientras espera juicio, a la pareja, que trabajaba en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), dijeron los abogados de la defensa en un alegato presentado ante una corte federal en Miami.

Carlos Álvarez, de 61 años, y su esposa Elsa Álvarez, de 55, intentan apelar una decisión judicial que dictaminó que existe riesgo de huída y que, por lo tanto, deben seguir detenidos sin derecho a fianza.

Ambos se han declarado "no culpables" de las acusaciones de ser agentes de un gobierno extranjero, en claro enfrentamiento con las leyes de Estados Unidos.

De ser hallados culpables, cada uno enfrentaría una sentencia de 10 años de prisión.

La mayoría de las conversaciones grabadas permanecen sin ser divulgadas, pero el abogado defensor Steven Chaykin dijo que no creía que hubiese evidencia de que la pareja planeaba huir del país. "Si existiese, le aseguro que el gobierno ya la hubiese divulgado", argumentó.

"Debido a su peso como agentes de inteligencia, los acusados probablemente cuentan con un plan de escape", insistió por escrito el fiscal Brian K. Frazier, en respuesta a la apelación.

El gobierno ha basado su caso en las grabaciones hechas en el hogar de la pareja. El sumario alega que el matrimonio Álvarez pasó información a las autoridades cubanas sobre sus colegas, amigos y grupos de exilados, a través de un sistema codificado, usando radios de onda corta y computadoras.

Los fiscales aseguran que la pareja confesó espiar para el gobierno de Cuba, en declaraciones al FBI a mediados del año pasado.

Álvarez trabajaba como profesor de Psicología, mientras su esposa coordinaba un programa social en la FIU. Ambos nacieron en Cuba y tienen ciudadanía estadounidense.

Según la moción presentada por la defensa el 22 de marzo, de las miles de conversaciones grabadas, "alrededor de 200 son charlas supuestamente pertinentes", mientras la mayoría corresponde a temas personales y domésticos.

Chaykin destacó además que la pareja tuvo más de seis meses para escapar, entre su primera reunión con el FBI y su detención el 9 de enero y, sin embargo, no lo hizo.