Actualizado: 14/10/2019 9:31
cubaencuentro.com cuba encuentro
| Entrevistas

Autores, Literatura, Libros

Dime qué lees y te diré quién eres

Umberto Peña confiesa que suele leer en las tardes, sentado en el sofá, hasta que la tarde termina y entra la noche. Puedo hacerlo mientras escucha música instrumental, jazz o música clásica

Enviar Imprimir

Hace unos meses, se recogió en un libro electrónico parte de la obra plástica de Umberto Peña. Fue compilado por el laborioso Carlos A. Aguilera y ofrece una visión panorámica de la ejecutoria de un artista a quien el escritor Abilio Estévez ha llamado “uno de los más importantes de nuestros pintores importantes”, creador de una pintura extraordinaria en la cual “elementos del pop y del expresionismo se funden en una visión muy personal de la vida (…) Su pintura, de un erotismo violento, creadora de una atmósfera apasionada y agresiva, provoca el estremecimiento y la catarsis”. Otro libro está por hacerse, y es el que recoja una muestra de la labor como diseñador gráfico de Peña. Es la otra faceta por la cual los creadores jóvenes aun en la distancia lo consideran un maestro. Son incontables los libros, revistas y carteles que llevan el sello indeleble de su talento y su habilidad expresiva. Esa es una de las razones por las que siempre ha gozado el afecto y la amistad de escritores y artistas. Como aquí cuenta, su afición a la lectura viene desde la juventud. Prefiere los libros impresos, algo que considera un gaje del oficio como diseñador. Reconoce las ventajas que brinda el formato electrónico. Pero le gustan las ediciones en papel, el cuerpo del libro, su tamaño, su peso, su tipografía, pues es algo que lo satisface y le llena los sentidos.

¿Qué tipo de lector eras de pequeño? ¿Qué libros o autores de la infancia recuerdas?

Estuve durante toda mi infancia entregado a la lectura de los muñequitos, como se le decía en Cuba a los cómics. Venían en la edición de los domingos de El País, que era el periódico que mi padre compraba y traía a casa. Con estas historietas me entretenía leyendo y viendo a los héroes de la época: Tarzán, El Príncipe Valiente, El Fantasma, El Spirit, Mandrake el Mago, Superman, El Hombre Plástico y otros menos aventureros como el Pato Donald, Tom y Jerry o Popeye. Me gustaban mucho las aventuras de Flash Gordon, pero sentía atracción especial por El Reyecito de O Soglow por la simplicidad en el dibujo del personaje.

¿Recuerdas el primer libro que leíste?

Mi memoria se hace vaga. Estoy dudando entre Sinuhé el egipcio de Mika Waltari o La isla misteriosa de Julio Verne. No tengo aclarado cuál fue el primero, pero me inclino más por Mika Waltari. Mi vocación artística hizo que en mi juventud empezara a interesarme en otros libros como los de arte. Es la época en que busco para leer Vida de artistas de Vasari, De lo espiritual en el arte de Kandisky, el Tratado sobre la pintura de Leonardo Da Vinci, Noa Noa de Gauguin o las Cartas a Theo de Van Gogh.

¿Qué libros tienes actualmente en tu mesilla de noche?

El arte de la rivalidad, de Sebastian Smee, The Monuments Men, de Robert M. Edsel, Bomarzo, de Mujica Láinez, y Memorias del estanque, de Antonio Colinas.

¿Qué te influye a la hora de escoger un libro? ¿El boca a oreja, las críticas, la opinión de un amigo de confianza?

De todo un poco: las reseñas de las revistas y periódicos, las críticas de libros, las opiniones de los especialistas. Y siempre estoy atento a lo que sacan las editoriales, aunque a veces revisito la biblioteca de autores conocidos buscando obras aún no leídas por mí, y también ciertas pasiones sobre escritores de otra época, donde me sorprende el interés por la lectura de algún libro todavía sin conocer.

¿Qué libro se supone que debía gustarte, pero no te gustó? ¿Qué clásico o autor famoso detestas?

Detestar como tal, a ninguno. Si no me va el estilo de un escritor o su mundo literario, ya otros lectores encontrarán innumerables razones valores donde yo no los hallo. No puedo censurar el trabajo creador de un escritor porque no se avenga a lo que ando buscando por mis preferencias personales.

¿Recuerdas el último libro que abandonaste? ¿Qué te hace abandonar la lectura de un libro?

He abandonado el Ulises un par de veces, me ha costado mucho entrar en el mundo de Leopold Bloom. Por momentos el texto me resulta farragoso y pierdo el hilo conductor. Por lo general trato de terminar la lectura de un libro lentamente, no me gusta leer aprisa, ya que eso me obliga a releer. A veces abandono alguno para descansar, pero vuelvo a él para acabarlo. Pero hay excepciones y me siento frustrado de no poder terminar la lectura del libro.

¿Qué libro te gustaría haber escrito?

Nunca me lo he planteado. El mundo de la literatura, la manifestación de ideas en el lenguaje escrito, sus códigos, es algo que no veo yo poder describirlo con palabras en un libro. Siempre he necesitado las formas visuales, el soporte, el espacio del lienzo o el papel, pues es el territorio donde puedo expresarme.

¿Con qué personaje te gustaría tomar un café mañana?

Me falta Lezama, con quien solía pasar veladas nocturnas inolvidables. El espectro que cubría su conocimiento siempre me llenaba de riquezas. Salía alimentado intelectualmente después de pasar unas horas en su compañía. Con él no tomaba café, le gustaba el té. Era un sibarita cubano con toques asiáticos.

¿Cuáles son los géneros que más te gusta leer? ¿Y cuáles intentas evitar?

Me gusta la literatura de viajes, con descripciones y argumentos y escrita con un lenguaje que me haga sentir descubridor, que el autor me conduzca por lugares nuevos. Me interesan también los ensayos. Valoro la literatura desde una perspectiva enriquecedora en el plano intelectual. No me gustan la literatura policíaca ni la novela negra hoy tan de moda; sí un poco la ciencia ficción distópica, como la de Ray Bradbury o Georges Orwell.

¿Prefieres leer obras nuevas o releer?

Ambas cosas. Siempre enriquece lo nuevo, lo inesperado, es parte del azar al que estamos sometidos en la vida. Un libro ya leído, una historia que te hizo sentir la presencia del mundo de un creador, pueden con los años darte un punto de vista diferente, y eso también es válido.

¿Cuándo y cómo te gusta leer? ¿Libro impreso o e-book? ¿Lees por la mañana o por la noche? ¿Un libro cada vez o varios de manera simultánea? ¿Lees con música de fondo?

Me gusta el libro físicamente. Es un gaje del oficio como diseñador de publicaciones, Me gusta el papel, el cuerpo del libro, su tamaño, su peso, su tipografía. Es algo que satisface y llena mis sentidos. Descubro cuánto de conocimiento y sensibilidad pone el artífice del libro, independientemente de su género, tema, estilo, etc. También veo y leo libros ilustrados por artistas, dibujantes o grabadores.

No me siento afín al Kindle, por lo menos como se entiende leer en tabletas, a pesar de las ventajas que brinda al incluir tantos libros en un formato electrónico manejable. Pero pienso que el papel nunca será sustituido.

Suelo leer en las tardes después del almuerzo sentado en el sofá, hasta que la tarde termina y entra la noche. Puedo leer con música instrumental, jazz o música clásica, en especial la pianística. Nada de voz humana, pues me quita la concentración. Pero también puedo hacerlo en silencio. Suelo leer dos o tres libros al mismo tiempo, pues eso me ayuda a incentivar y retomar nuevamente la lectura de los otros. Puedo mezclar géneros, novela, cuento, ensayos, crónicas de viaje.

¿Has robado libros alguna vez?

Ganas no me han faltado, pero me avergonzaría verme descubierto en el intento. No tendría argumento preciso para justificarme.

¿Tienes algún héroe ficcional favorito? ¿Y antihéroe o villano?

Me gusta el excéntrico marqués de Des Esseintes de Huysmans, el aventurero Maqroll el gaviero de Mutis, la terquedad del capitán Ahab de Melville, el atormentado Aliosha de los Karamazov, o el mundo insólito de Kafka. El espectro es amplio y ecléctico.

Los villanos, los malos, me interesan menos. Son esquemáticos, predecibles. Nada de asesinatos, muertes, tiros o intrigas, ni diálogos. Pierdo el hilo conductor, no puedo seguirlos. Nunca leo teatro por esas razones.

Si organizaras una cena literaria, ¿a qué tres escritores, vivos o muertos, invitarías?

A escritores fallecidos. Ellos ya saben cómo comportarse y de qué hablar en la cena. Invitaría a Marcel Proust, Jorge Luis Borges y José Lezama Lima.

¿Qué libros te gustaría ver adaptados al cine?

Las adaptaciones al cine casi siempre resultan frustrantes, no hay film que supere el mundo de la literatura. La imagen no permite que cada quien encuentre una interpretación de lo leído. Lo que vemos en imágenes es lo que es. Tiene un lenguaje concreto, no trabaja sobre el intelecto, sino sobre la fotografía en movimiento. El cine es un lenguaje que tiene sus propios parámetros.

Si hubiese un libro que ha hecho de ti quien eres hoy en día, ¿cuál sería?

Todos los libros que he leído han llenado momentos y enriquecido espacios diferentes de mi vida. Hay libros para las distintas épocas, tiempos y estados de ánimo. Esa es la riqueza que posee la creación literaria, es la libertad que otorgan los libros.

¿Qué autor te gustaría que escribiese la historia de tu vida?

La pregunta puede ser al revés: ¿A qué autor le gustaría escribir mi historia?

¿Hay escritores cubanos que no han sido traducidos tan internacionalmente como deberían? ¿Cuáles recomendarías?

Creo que muchos escritores cubanos se conocen y publican internacionalmente, a veces con dificultad y demora. En esto incluyo a la pléyade de nuevos talentos de la diáspora cubana. En cambio, estoy esperando el momento en que en Cuba se publiquen y circulen libremente las obras de Guillermo Cabrera Infante, Antonio Benítez Rojo y Reinaldo Arenas.