Actualizado: 08/08/2022 15:58
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Bush dice a Putin que no debe temer al escudo antimisiles

'La Guerra Fría se ha acabado, ha terminado (…) Rusia no es nuestro enemigo', afirmó el presidente estadounidense y agregó que invitará a Moscú a cooperar en el proyecto.

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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo este martes a Rusia que no debería "temer" al escudo antimisiles que su gobierno pretende desplegar en Europa del Este y le ofreció cooperar en el sistema, que será coordinado con la OTAN, informó EFE.

"Éste es un sistema puramente defensivo y no dirigido a Rusia", señaló Bush en Praga, flanqueado por el presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, y su primer ministro, Mirek Topolanek.

En su breve intervención, Bush intentó colocar paños calientes sobre la tensa relación con Rusia, que ha protestado con vehemencia contra los planes de Estados Unidos de establecer el escudo en lo que fue la zona de influencia de la Unión Soviética.

"La Guerra Fría se ha acabado, ha terminado, el pueblo de la República Checa no tiene que escoger entre ser amigo de Estados Unidos o amigo de Rusia", dijo Bush en el Castillo de Praga, donde tuvo su sede el gobierno comunista de la antigua Checoslovaquia.

"No creemos que nadie debería forzar a hacer esa elección", añadió Bush. "Rusia no es nuestro enemigo".

El presidente estadounidense delineará estas razones personalmente al presidente de Rusia, Vladimir Putin, en un encuentro bilateral que tendrá lugar el próximo jueves, durante la cumbre del G-8 en Heiligendamm (Alemania).

También tratará el asunto con Putin en una reunión el 1 y 2 de julio en la residencia de su padre, el ex presidente George Bush, en Kennebunkport, en Maine, Estados Unidos.

"Mi mensaje será, Vladimir (…) no deberías temer el sistema defensivo, de hecho ¿por qué no cooperas con nosotros?", explicó Bush, quien realiza una gira que le llevará también a Polonia, Italia, Albania y Bulgaria.

El presidente estadounidense propuso a Rusia que envíe a sus generales y científicos a Estados Unidos para conocer los detalles del sistema.

Los comentarios de Bush llegan después de que Putin amenazara con volver a apuntar los cohetes rusos a Europa si Washington continúa con su plan de establecer un radar en la República Checa y diez interceptores en Polonia, como parte de un sistema que ya cuenta con instalaciones operativas en la Costa Oeste norteamericana.

Por su parte, Klaus dijo que es importante que Bush explique al gobierno ruso los objetivos del proyecto militar.

El presidente estadounidense reiteró que el escudo no tiene nada que ver con Rusia y que está destinado a anular misiles que sean lanzados por "radicales o extremistas, o un régimen renegado que intente extorsionar al mundo libre para promover sus objetivos ideológicos".

Aunque Bush no dio nombres, la Casa Blanca ha enfatizado que el candidato número uno es Irán, cuyo gobierno calificó el lunes esta justificación para el escudo como el "chiste del año".

Estados Unidos negocia de forma bilateral el establecimiento de las instalaciones con los gobiernos de la República Checa y Polonia.

Sin embargo, tanto la canciller de Alemania, Angela Merkel, como el propio gobierno checo han insistido en que el sistema debería integrarse en la estructura de la Alianza Atlántica.

Bush se refirió este martes por primera vez a este punto al afirmar que "el sistema de defensa de Estados Unidos será coordinado con la OTAN".

En su intervención, Topolanek dijo que el escudo beneficiará a otros países europeos y remarcó que el proyecto "tiene que ver con la voluntad conjunta de defender la libertad".

"Creo que los checos son más sensibles a eso que muchas otras naciones europeas, por eso queremos participar", afirmó.

En realidad, según las últimas encuestas, más de un 60 por ciento de los checos se opone a la construcción en el país del radar que detectaría los misiles y guiaría a los interceptores para su destrucción.

Klaus se mostró consciente de esta posición. "Es importante que ganemos el apoyo de la opinión pública checa, que es muy sensible a estos temas", dijo.

De acuerdo con los sondeos, en Polonia el rechazo a las instalaciones también ronda el 60 por ciento.