Actualizado: 20/05/2022 11:41
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Chile

Funeral del ex dictador Pinochet reúne a miles de seguidores

Varios gobernantes y autoridades latinoamericanas coincidieron en afirmar que el fallecido ex golpista fue la 'negación de la democracia'.

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Miles de seguidores dieron este martes su último adiós al ex dictador chileno Augusto Pinochet en la Escuela Militar de Santiago, por donde desfilaron unas 60.000 personas en 24 horas para despedirse de un ícono de la Guerra Fría, famoso por sus violaciones a los derechos humanos, informó Reuters.

El funeral de Pinochet, quien murió de una falla cardíaca el domingo a los 91 años de edad, se realizó sin honores de Estado. Al cierre de esta nota su restos iban a ser incinerados y trasladados a la casa de descanso del militar en Los Boldos, en la costa central de Chile.

Antes de la ceremonia se celebró una misa en la que sólo participó por el gobierno la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, quien fue abucheada por los asistentes, furiosos por la negativa de la presidenta Michelle Bachelet de decretar duelo oficial por la muerte del ex dictador.

La familia de Pinochet había declarado que no quería la presencia de funcionarios de la coalición de centroizquierda en el poder.

Bajo la dictadura de Pinochet, entre 1973 y 1990, unas 3.000 personas murieron o fueron "desaparecidas" y otras 28.000 sufrieron torturas, incluida Bachelet y su madre, Angela Jeria.

Además de ser procesado en varias causas por violaciones a los derechos humanos sin llegar a ser condenado, debido a que su defensa argumentó su avanzada edad y problemas de salud, la justicia descubrió que el ex gobernante mantenía, además, cuentas secretas por al menos 27 millones de dólares.

Pinochet murió sin recibir además sentencia en Francia y España, donde enfrentaba causas por crímenes contra los derechos humanos.

Durante la misa fúnebre, a la que asistieron unas 5.000 personas, el obispo castrense, Juan Barros, pidió perdón por los errores que pudo haber cometido el ex dictador y recordó que en 1987 recibió al Papa Juan Pablo II.

La muerte de Pinochet también originó concurridas celebraciones el domingo entre sus detractores, que salieron a las calles a festejar champaña en mano su deceso y el lunes, en menor medida, volvieron a manifestarse en el centro de Santiago.

Reacciones en América Latina

Desde el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva hasta el mandatario costarricense Oscar Arias, varios gobernantes y autoridades latinoamericanas coincidieron en afirmar que el fallecido ex dictador chileno Augusto Pinochet fue la negación de la democracia, reportó AP.

"El general Augusto Pinochet simbolizó un período sombrío en la historia de América del Sur", dijo Lula en un comunicado difundido por la presidencia de Brasil.

"Fue una larga noche en que las luces de la democracia desaparecieron, apagadas por golpes autocráticos", añadió el comunicado de Lula.

En San José, Arias expresó su pésame a la familia de Pinochet y agregó que como demócrata esperaba que "este momento sea propicio para la reconciliación y la unión de la sociedad chilena".

"No puedo dejar de expresar que fue un dictador y usó su poder para reprimir a sus adversarios y esa es la negación del ser demócrata", dijo Arias.

En El Salvador, el vicecanciller Eduardo Cálix afirmó que "con Pinochet se marcó un hito en la historia de Chile y será el pueblo chileno el que tendrá que juzgar si la persona contribuyó o no al fortalecimiento de las instituciones democráticas y al fortalecimiento del engranaje económico chileno".

En Cuba, las autoridades no hicieron mayores comentarios ni el domingo ni el lunes. La televisión isleña, de carácter estatal, abrió la sección de internacionales de su noticiero con la muerte del militar.

"Falleció sin recibir justicia por sus crímenes", expresó el locutor oficial. "Murió en paz, no como sus víctimas", agregó Fritz Suárez Silva, el comentarista televisivo de temas internacionales.

En Ecuador, Gustavo Larrea, designado ministro de Gobierno por el presidente electo Rafael Correa, dijo a la AP que la muerte de Pinochet "debe ser simbólicamente el cierre de una etapa terrible para América Latina, de dictaduras, de atropello a los derechos humanos, pero esto no debe implicar impunidad".

El gobierno venezolano y varias organizaciones de derechos humanos lamentaron el mismo domingo que los crímenes atribuidos a su régimen podrían quedar impunes.

La organización Amnistía Internacional adujo que la muerte de Pinochet "no debe cerrar el más oscuro capítulo en la historia de Chile".