Actualizado: 29/09/2020 8:25
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Trump arremete contra el pasado de Bill Clinton

La decisión del candidato republicano de desenterrar el historial romántico del expresidente es un movimiento arriesgado en su campaña contra la demócrata Hillary Clinton

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Donald Trump dijo que mostró clase durante el primer debate presidencial al no mencionar las infidelidades del expresidente Bill Clinton. Pero las insinuó, habló de ellas inmediatamente después de que concluyera el debate y luego envió a sus principales allegados a que hicieran lo mismo, informa la AP.

“Un juicio político por mentir”, dijo Trump el jueves durante un mitin en New Hampshire, al referirse al esfuerzo por destituir del cargo a Bill Clinton por mentir sobre su amorío con Mónica Lewinsky. “¿Lo recuerdan? Juicio político”.

La decisión del candidato republicano de desenterrar el historial romántico del expresidente es un movimiento arriesgado en su campaña contra la demócrata Hillary Clinton, cuyo equipo de campaña no se muestra intimidado por la línea de ataque. Los críticos de Trump dicen que podría serle contraproducente, al enaltecerla ante las votantes y motivando a su base de seguidores.

“Toda la noción de hacer que Hillary Clinton pague por las infidelidades de Bill Clinton es una mala elección estratégica”, dijo Katie Packer, una estratega republicana que está en contra de la candidatura de Trump. Afirma que las mujeres, en particular, lo ven como algo cruel.

El encuestador republicano Frank Luntz afirma que la referencia de Trump a las indiscreciones de Bill Clinton fue su punto más bajo la noche del lunes entre un grupo de votantes con los que observó el debate.

“Se reían de eso debido a que creen que fue la peor versión de Trump”, añadió Luntz, quien señaló que los ataques personales alejan a los votantes indecisos.

Dicho esfuerzo también pone a Trump en riesgo de atraer la atención a sus tres matrimonios y a su poco halagador historial con las mujeres. Su primer matrimonio terminó luego de un publicitado romance, y dos de sus principales asesores, el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, y el expresidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, también cuentan con infidelidades bien documentadas. Entre los tres se combinan para sumar nueve matrimonios.

Trump tocó por primera vez el pasado sexual de Bill Clinton el fin de semana previo al debate, al amenazar con sentar a Gennifer Flowers en la primera fila. Flowers ha dicho que tuvo un amorío con Clinton y él admitió al menos un encuentro sexual. Ella no apareció. Trump no mencionó directamente los romances de Bill Clinton en el escenario, pero se refirió a ellos una vez que concluyó el debate.

“¿Quieren saber la verdad? Iba a decir algo extremadamente duro a Hillary, y a su familia, pero me dije: no puedo hacerlo, simplemente no puedo”, declaró.

“Me alegra mucho no haber mencionado las indiscreciones de Bill por respeto”, aseveró a The Associated Press, al añadir que se contuvo porque la hija de los Clinton, Chelsea, estaba entre los asistentes.

Esa autocensura no duró mucho. En declaraciones distribuidas por su campaña y obtenidas por AP, se les aconsejó a los seguidores de Trump recalcar que “el señor Trump nunca trató a las mujeres de la misma manera en que Hillary Clinton y su esposo lo hicieron cuando trabajaron de manera activa para destruir a quienes acusaron a Bill Clinton”.

El documento menciona a Flowers, a la exbecaria de la Casa Blanca Lewinsky, y a Paula Jones, una extrabajadora del gobierno de Arkansas que demandó a Clinton por acoso sexual. El ex mandatario eventualmente llegó a un acuerdo por $850.000 con Jones, pero sin reconocer conducta inapropiada alguna.

A los partidarios de Trump se les aconsejó resaltar que “no culpan a Hillary por las infidelidades de Bill”, pero sí subrayar el hecho de que ella “ha sido una participante activa en el intento de destruir a las mujeres que han presentado acusaciones”.

Los amoríos de Bill Clinton

El tema de las relaciones extramaritales del expresidente Clinton, y su posible repercusión en la carrera política de su esposa, no es nuevo. Salió a relucir durante las primarias demócratas en las que la ahora exsecretaria de Estado y el actual presidente estadounidense se disputaron la nominación presidencial del partido.

Dos años después de las elecciones presidenciales de 2008, ya se habían escrito multitud de libros y reportajes contando los entresijos de una campaña que fue considerada histórica por muchos motivos. Mark Halperin y John Heilemann, autores del libro Game Change, sacaron a la luz algunos hechos acaecidos durante aquella contienda.

El expresidente Clinton mantuvo una relación extramatrimonial mientras su esposa, la entonces senadora Hillary Clinton, hacía campaña por la nominación demócrata a la candidatura presidencial. Hillary estableció un comité “de guerra” de asesores de confianza para lidiar con la “libido” de su marido, quien hacía campaña a su favor por todo el país.

Ese grupo investigó los rumores sobre una relación extraconyugal con una mujer no identificada y “concluyó que eran ciertos: Bill tenía un affaire, y no una relación frívola de una sola noche. Tenía una relación romántica sostenida”, según Game Change.

Durante meses, ese comité se preparó para el escándalo, “que podría saltar en cualquier momento”, pero la información no salió a la luz.

La frustración de Hillary Clinton, sobre el papel adoptado por su marido en las primarias que le enfrentaron a Barack Obama, salió a relucir posteriormente.

Cuando el presidente electo estaba discutiendo la formación de su gabinete, se filtró que el mayor hándicap para elegir a Hillary como secretaria era la posible intromisión de Bill. Sin embargo, lo que no se sabía es que la propia exprimera dama compartía esos mismos recelos.

Recelos que iban más allá de lo puramente profesional. Hillary mencionó a su marido como obstáculo cuando Obama la llamó para convencerla de que aceptara el cargo de secretaria de Estado, afirmó Heilemann, periodista del New York Magazine, y coautor de Game Change.

“En ese punto, ella dijo ‘Hay una última cosa que es un problema, que es mi marido. Ya has visto como es, esto será un circo si acepto este trabajo”, declaró Heilemann.

“Este fue un momento extraordinario… Clinton dice algo que no dice a nadie, admitiendo que su marido es un problema. A la vez, Obama muestra su vulnerabilidad hacia ella y le dice: ‘Vista la crisis económica, y todo lo que tengo que abordar, te necesito’”, agrega el periodista.

Sin embargo, luego de dos períodos presidenciales del Partido Demócrata, el paso de Hillary Clinton por el Departamento de Estado y un Bill Clinton en apariencia menos fogoso sexualmente y libre de escándalos en los últimos años, el tema de las infidelidades pasadas, y más si se limitan a las conocidas como los casos Lewinsky y Flowers, no parecen tendrán gran influencia en una campaña que entró en la recta final.

Aunque a los asesores de Hillary Clinton no les emociona tener su matrimonio bajo los reflectores, alegan que la nueva estrategia de Trump le impide presentar argumentos sólidos para su candidatura y solo subrayan las preocupaciones que algunos votantes tienen acerca de su temperamento.

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