Actualizado: 23/10/2017 19:18
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Comunistas, Partido, México, La denuncia de hoy

El partido del Trabajo de México, el Partido Comunista de Cuba

¿Los territorios, pocos, donde aún existe el comunismo, cómo se hallan?

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Los comunistas suelen expresar, ya lo sabemos, excesivos galimatías, eufemismos, y sentencias crípticas, amén de hojarasca tanta en sus discursos y alocuciones en general.

De las cuestiones más simpáticas e incomprensibles que ellos han ido desperdigando a lo largo de los últimos tiempos, están ciertos nombres con que bautizan a sus partidos políticos.

“Partido obrero unificado de tal y tal...”, “partido de la revolución democrática”, “partido de los trabajadores”, “partido de los obreros y campesinos”, “partido del pueblo”, etcétera.

Como puede verse, en todos los casos, y los que faltan, estos conceptos son excluyentes, y por lo tanto abstrusos cuando se trata de definir a una agrupación política que, se supone, aspira a gobernar con todos y para todos.

Hablando de esto, dicho sea de paso, resulta escalofriante aquella frase del patriota nicaragüense Augusto César Sandino: “Solo los obreros y campesinos llegarán hasta el fin”. Dios mío, ¿y qué harían con los demás, incluidos esos intelectuales, hombres de letras, lejanos del azadón y el torno, que han organizado o promocionado las revoluciones?

Al menos yo no entiendo.

En México existe el Partido del Trabajo. De izquierda.

¿Alguien me podría explicar qué puede significar este nombre, tanto desde el punto de vista semántico como conceptual?

No lo logro traducir. Solo se me ocurre que es otra agrupación política llevada por esa onda de bautizarse con alguna expresión que parezca lo más “roja” posible.

Pero no, no crean que el Partido del Trabajo (PT) mexicano es muy antiguo. Fue fundado en 1990 y en sus estatutos consta que “es un Partido Político Nacional del pueblo y para el pueblo. Es democrático, popular, independiente y antiimperialista. Lucha por una sociedad autogestionaria, justa, socialista, ecológicamente sustentable, con igualdad social de condiciones y oportunidades, en un ambiente de libertades”.

Su lema es ”Unidad Popular, ¡Todo el poder al Pueblo!”. Su emblema una bandera roja recuadrada de negro, con las iniciales “PT” en amarillo oro.

Edita el PT una revista de “Reflexión teórica y política”, cuyo número 10, de agosto de 2013, dedicado a la Revolución Cubana, anuncia en la “Presentación”: “Hoy, Cuba, la mayor de las Antillas se ostenta como una nación digna y soberana, decidida a construir su propio destino, y a pesar del ominoso bloqueo de que ha sido objeto por más de cinco décadas, ha emergido como una potencia en diversos ámbitos; en la medicina, la educación, la biotecnología y el deporte entre otros...”.

En ese “entre otros”, se me ocurre que los editores consideraron: “Asimismo, la Revolución cubana ha sumido a su país en el pánico, la miseria generalizada; si bien la educación es gratuita y para todos, la misma se halla condicionada a la ideología imperante, la cual denigra, rebaja o suprime a todo aquel estudiante que se exprese contra ella. Por otra parte, Cuba es un ejemplo de lo que deseamos para México: un país en donde la prensa toda, impresa, digital, radial y televisiva está en la nómina del gobierno; de modo que no existen medios con libre opinión como tampoco partidos de oposición, ni un congreso multipartidista ni comisiones de derechos humanos o instituciones sociales y organizaciones no gubernamentales. Entre las consecuciones de la Revolución cubana que además desearíamos para México, podríamos enumerar: una población carente en su gran mayoría de lo más perentorio para el diario vivir, incluida la alimentación, y dependiente en gran medida de las ayudas que le envían sus familiares en el extranjero; las golpeaduras que reciben quienes se atreven a protestar pacífica y públicamente, lo cual incluye a mujeres que salen a la calle llevando en alto, como única arma, un gladiolo; los encierros de disidentes, sin juicio previo; las escaseces en todos los sentidos, como pueden ser la de productos que se cosechaban o deberían cosecharse en Cuba como las frutas— guayabas, piñas, mangos, tamarindos, etcétera—, vegetales, dulces, azúcares, arroz, o plátano macho, por ejemplo. Otro de los alcances de la Revolución cubana que no debemos obviar para los mexicanos es que los derechohabientes en nuestros sistemas de seguros médicos estatales, no reciban los medicamentos sin costo adicional en sus clínicas, sino que deban comprarlos, con su dinero, en las farmacias de la calle, como ocurre en Cuba, a ver si los encuentran, dada la escasez de los mismos. Una conquista paradigmática de la Revolución cubana que debemos establecer en nuestra nación mexicana, es la libreta de racionamiento, que incluye el retiro de la cuota de leche para los niños que han cumplido seis años, porque a esa edad ya los niños son hombres revolucionarios. Para mantener en paz nuestra tierra azteca, debemos seguir el ejemplo cubano: cero internet para la población. Otra conquista de la Revolución cubana que no debemos pasar por alto, será que muchas de nuestras hijas estudiantes, púberes, adolescentes y jóvenes que hemos apoyado para que estudien y para que se gradúen, según el caso, debido al estado de cosas en que viven, se conviertan en prostitutas de bajo precio, vendidas por unos pocos dólares a extranjeros de diversas latitudes; pero con esa gran cualidad de ser putas licenciadas, universitarias, instruidas, “ilustradas”, como las definiera en su momento el Comandante en Jefe Fidel Castro. No debiéramos obviar, tampoco, declarar “traidor” a todo aquel deportista que deserte de nuestros equipos para unirse a las Grandes Ligas de béisbol o a la NBA de baloncesto, por ejemplo; estos mismos deportistas que hoy, equivocadamente, recibimos como héroes por haber puesto el nombre de México en alto; cosa indigna. Deberíamos, además, seguir el ejemplo de Cuba e instaurar en nuestro México el mando único, de manera que el Presidente fuera, a su vez, el jefe del partido político en el poder, del consejo de ministros y del consejo de Estado; conseguir, como lo ha hecho el gobierno de Cuba, una de las deudas internacionales más grandes del planeta y así lograr que nuestro estado mexicano sobreviva con las limosnas, a veces jugosas, que le entreguen, casi siempre por conveniencia propia, otros países, de modo que nuestro México se convierta en un paria internacional. Algo que no debemos olvidar de los logros de la Revolución cubana, para aplicarlo en nuestra tierra, debe ser la censura para todo poeta, escritor, pintor, compositor y creador en general que cuestione los dictados del gobierno, y, si fuera menester, encarcelarlo. Por otra parte, debemos obrar en consecuencia para que el salario promedio del mexicano alcance el equivalente del cubano, es decir: 18 dólares, o sea: 234 pesos mexicanos al mes; entre otros”.

El PT de México exhibe entre sus paradigmas ideológicos, además, al camarada Mao Tse-Tung, del cual ha publicado sus Obras Escogidas; en el prólogo de las cuales reza: “Mao Tse-Tung es un gran estadista, un gran teórico de la Revolución de la Nueva Democracia, de la Revolución Socialista; pero sobre todo es el gran estratega no sólo de la Revolución china sino de la Revolución proletaria mundial”.

Sé que muchos de los lectores, hasta aquí, no entienden bien qué ocurre. O más bien por qué ocurre. O por qué debe ocurrir. Dónde se puede hallar el origen de la babel, de la verbena extemporánea.

Yo tampoco sé por qué. Mejor le dejamos el asunto a los sociólogos, politólogos, psicólogos y otros especialistas capacitados para llegar más allá de lo que nos indica nuestro sentido común.

El PT participó por primera vez en las elecciones en 1991, pero no alcanzó el mínimo de votos, el 1,5 %. De manera que no obtuvo el registro para ser reconocido por el Instituto Federal Electoral. Sin embargo, en las elecciones de 1994 consiguió 1 millón de votos, más del 4 %, y desde entonces tiene representaciones en el Congreso y se ha aliado, como el más pequeño, con varios partidos de izquierda para determinados comicios, en los que estas coaliciones han alcanzado gobernaciones y municipios. Tiene validados 488 mil 104 militantes, según el Instituto Nacional Electoral (INE) y cuenta con 15 puestos en la Cámara de Diputados y 5 en el Senado.

Para la presidencia de la república se ha sumado a varias alianzas, pero estas siempre han perdido.

Mas, no se rinde el PT. Sigue su camino en pos del “interés fraterno de contribuir al bien de nuestros pueblos y a la causa de la liberación de la humanidad”.

Lo entrecomillado fue expresado en La Habana, el jueves pasado, durante un encuentro que se extendió hasta el viernes, por Alberto Anaya Gutiérrez, diputado federal de la Cámara de Representantes de México y coordinador nacional del PT.

Es decir, durante esos dos días el PT sostuvo un “encuentro teórico” con una alta representación del Partido Comunista de Cuba.

Acerca del inicio de la reunión, aparece una nota en el diario cubano Granma —como sabemos, pagado por el gobierno, como el resto de las publicaciones editadas en Cuba— en la que se avisa que las representaciones de ambos partidos tratarán en este II Encuentro de Intercambio Teórico “temas centrales como el neoliberalismo, la contraofensiva imperialista contra los gobiernos progresistas en América Latina y la subversión política e ideológica contra Cuba”.

Que sepamos el neoliberalismo va en caída, o, como dicen algunos especialistas, “se está ajustando” (no, claro, de la misma manera que se “está ajustando” el comunismo en Cuba).

Dice “contraofensiva imperialista”. Bueno, cuando surge una contraofensiva es porque antes hubo una ofensiva. ¿O no?

“La subversión política e ideológica contra Cuba”, dice. Esto, como suele ocurrir —ya lo decía en las primeras líneas de este texto— queda oscuro, no se sabe bien qué quiere decir. ¿Se referirá a las protestas pacíficas de las Damas de Blanco en la Isla? Bueno..., de cualquier manera, el gobierno de Cuba es fuerte, tiene el respaldo de todo, todo el pueblo revolucionario. No hay “subversión política e ideológica”, venga de donde venga, que logre siquiera hacer tambalear a la Revolución. Así que de eso no deberían preocuparse.

“Este intercambio de ideas y debates generarán productos valiosos no solo para Cuba y México, sino también para todos los pueblos que luchan, agregó Anaya, quien preside la delegación integrada por 11 directivos del PT”.

“Productos valiosos”, qué frase tan extraña en este caso, tan cercana al informe de una empresa fabril. Pero bueno, esperemos por esos “productos”, quién sabe si serán valiosos en verdad “para todos los pueblos que luchan”; no para los otros, los que no luchan, o mejor sería decir que sí luchan, pero de otra manera, más remansada, más lógica, menos anárquica y agresiva, más conciliadora.

Durante la apertura del encuentro —presidido por José Ramón Balaguer Cabrera, jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba—, señala el Granma que Jorge Arias Díaz, vicejefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (cómo hay jefes y vicejefes en ese país), también dijo lo suyo: “Los aquí reunidos no pertenecemos al grupo de los indiferentes, no nos resignamos a la idea de que el futuro de la humanidad sea el de un mundo plagado de crisis y desigualdades, guerras y conflictos”,

Esto también me suena raro, confuso, camaleónico y macarrónico. ¿Cómo será posible que Arias se queje de un mundo, que no sea Cuba, “plagado de crisis y desigualdades, guerras —ajenas y tomadas para sí— y conflictos” vacuos, estériles solo por seguir los caprichos de un psicópata.

Bueno, en fin, amigos, las mismas frases y promesas dichas por Carlos Marx, Vladimir Lenin, Rosa Luxemburgo, León Troski, Ernesto Guevara, Federico Engels, Mao Tse-Tung, Kil II-Sung, Jorge Dimitrov, Blas Roca, Fidel Castro, Julio Antonio Mella, Ho Chi Min y un largo etcétera... a lo largo de hace casi dos siglos. Y las mismas preguntas: ¿Los territorios en que ellos lograron establecer sus ideas, estuvieron mejor que antes y después, en el caso de los países que al fin consiguieron derrocar el comunismo?, ¿los territorios, pocos, donde aún existe el comunismo, cómo se hallan?: ¿prósperos en lo material y espiritual?, ¿gozan sus ciudadanos del libre albedrío?, ¿son ejemplos de algún desarrollo que no sea el de la censura, el racionamiento, la represión, la angustia ciudadana?

Entonces..., pues creo que estos muchachos comunistas deberían, de alguna manera, dejar de serlo, y de este modo echar a un lado tantos foros, encuentros, simposios, periódicos, tribunas para decir lo mismo; es decir, no decir nada. Nada que logre entenderse a las claras —como hemos insistido en estas líneas—, porque, a estas alturas de la contienda, ni ellos mismos saben cuál sería el camino; o sí saben, pero se aberran en sembrar en el desierto, respirar bajo el agua; ¿quién sabe por qué?

Bueno, perdonen tanta lata.

Pero es que ya ven. Así van las cosas.


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