Actualizado: 10/12/2019 14:39
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Trabajadores, Código del Trabajo

Exigen referéndum sobre el Código del Trabajo

Las exigencias del “lugar”, “el momento” y “la forma adecuada” para exponer críticas, ha sido una mordaza tradicional para coartar la libertad de expresión

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En un reciente artículo publicado en Kaos en la Red[1], el intelectual y activista Pedro Campos, del grupo Socialismo Participativo y Democrático, analiza las razones para exigir someter a referéndum el Nuevo Código del Trabajo.

Se trata en síntesis de la verticalidad que tendrán las discusiones de consulta con los trabajadores y la falta de participación real y libre de la ciudadanía en poder incidir en las decisiones. Sin adentrarse en los detalles internos del Código que atacan los derechos de los trabajadores cubanos, Campos analiza la necesidad de romper con la apatía de la ciudadanía que es el resultado de las políticas de censura y represión frente a todos los que han discrepado de las políticas oficiales en el último medio siglo.

La burocracia estatal y partidaria es la que a creado la mentalidad de que el país no hay quien lo arregle, aunque no hay quién tumbe al gobierno tampoco. Una mentalidad de resignación que bien favorece los intereses de la élite política del país.

Otros activistas de izquierda se han referido a los problemas del Nuevo Código: Aunque se admite la libertad de los sindicatos, este derecho tiene delante otro párrafo que dice reconocer sólo a las organizaciones sindicales tradicionales de estos últimos cincuenta años, lo cual descalifica a la tradición sindical poderosa y progresista anterior al triunfo de la Revolución, y respalda a la CTC Nacional, organización sindical que responde a los intereses del gobierno y en contra de los trabajadores. Ejemplos fehacientes de este contrasentido en el sindicato permitido, es la aprobación de la ley de retiro con un aumento de las edades y en el espaldarazo al despido masivo de trabajadores como a las políticas de austeridad de la “actualización”.

La CTC aplaude el aumento de las edades de retiro y la disminución de un 78 % de los subsidios en los últimos años pero no defiende el derecho a huelga, ni lucha por el aumento de los salarios, al contrario, disculpa al gobierno por la falta de recursos, sin tampoco plantear alternativas y tampoco defiende la libertad sindical.

Un gobierno que dice ser de los trabajadores, propone ahora un Código laboral que permite el despido arbitrario y la reducción de las vacaciones a una semana al año. Un código que no indemniza cuando el trabajador es despedido por causas ajenas a su desempeño y que ahora podrá estar a prueba seis meses para luego ser despedido sin ninguna compensación. El peor escenario posible para los trabajadores cubanos. Y es el peor escenario porque no cuentan con mecanismos de defensa frente al Estado-Partido, frente a la CTC brazo ejecutor de las políticas estatales y partidarias y porque tampoco cuenta con los mecanismos de protección de un sindicalismo independiente ni con el recurso de la huelga para seguir siendo una masa salarial, la peor pagada, y sin derechos de reivindicación.

El Código no incluye la exigencia al gobierno de un salario mínimo en corrimiento anual de acuerdo a la inflación, ni hace una sola alusión a la necesidad del salario mínimo en correspondencia con el gasto de la canasta básica. El Consejo de Ministros decide el salario mínimo según le parezca y si consulta a la CTC nacional, que es lo que sugiere el nuevo código, será la consulta al enemigo número uno de los trabajadores cubanos.

Estas condiciones peores a las que viven en el capitalismo los trabajadores, no se van a permitir discutir realmente en las reuniones a puertas cerradas con los trabajadores, con ridículas reseñas de consenso en la prensa nacional y con la característica falta de libertad de expresión que se permite en estas reuniones. El cuadro está cerrado para los trabajadores en Cuba. Si no luchan ahora contra la explotación sin derechos a la cual están sometidos, menos lo podrán hacer en el futuro.

Por esto coincidimos plenamente con la exigencia del grupo del SPD. Frente al verticalismo y la falta de democracia popular independiente, es necesario someter el nuevo Código del Trabajo a todo el pueblo mediante un referéndum nacional.

Las exigencias del “lugar”, “el momento” y “la forma adecuada” para exponer críticas, ha sido una mordaza tradicional impuesta por burócratas y funcionarios para coartar la libertad de expresión y reprimir todo pensamiento independiente.

Les dejo un pensamiento de Bertolt Brecht, citado en el artículo de Pedro Campos y que más pareciera referirse al “socialismo real” europeo y cubano y mucho menos al capitalismo europeo.

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.



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