Actualizado: 16/08/2019 16:52
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Exilio

Exilio “duro” busca controlar la opinión pública cubana en el exterior

Estos cancerberos ideológicos son los primeros responsables de “contaminar” la esfera pública con los discursos de la intransigencia y la difamación

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Antes del triunfo de la Revolución, ser negro o comunista eran los peores insultos que se podían generar para invalidar el criterio de cualquier oponente político. Estas dos palabras contenían, sin ninguna necesidad de explicación, la mayor “malevolencia” en su contenido semántico. La gradación de “rojito” o “rosadito” no hacía más que delimitar el grado de distancia con “las fuerzas del mal” pero los referentes comunista y/o negro marcaban las diferencias entre los “amigos” y los “enemigos”. Una visión elitista de la clase media y alta que abandonó el país y que sufrió la confiscación de sus bienes y la pérdida de poder e influencia en la sociedad cubana.

Otros muchos cubanos hemos emigrado y perdido nuestros bienes en Cuba[1] y otros han sido reprimidos en las cárceles del Gobierno cubano. Otros muchos no pueden entrar a Cuba a ver a sus familiares, y no por ello reaccionan de una manera insultante y virulenta frente a la discrepancia con sus puntos de vista.

Si antes del 59, las afrentas mayores eran ser comunista y/o negro, cincuenta años después impedidos de lograr consensos con las mayorías emigradas, las estrategias discursivas se revisten de otras etiquetas para atacar a sus adversarios políticos aunque la palabra “comunista”, “izquierdista” o “cubanólogo” se sigue empleando como el resumen de “las fuerzas del mal” y adjudicándosela a los socialistas democráticos, socialdemócratas, demócratas cristianos, liberales sociales, liberales independentistas, siempre y cuando no se coincida con las posiciones del exilio “duro”.

A esta matriz del discurso se ha añadido con el tiempo, las etiquetas de “traidores” “dialogueros”, “colaboracionistas” “espías”, “agentes del gobierno castrista”, “raulistas light”, “cómplices”, y todas las que los lectores recuerden agregar.

En el mejor de los casos, los que discrepamos de las visiones y criterios de esa línea “dura” del exilio se nos adjudica la etiqueta de “ingenuos” y “bien intencionados”, pero “blanditos”, —recordando a Carlos Aldana con su definición de los intelectuales como “las partes blandas de la sociedad”—, en un antiintelectualismo compartido por los cancerberos internos y externos.

Las posiciones políticas en discusión del exilio “duro”

- Coincido con Rafael Rojas cuando señala “los nuevos publicistas de la ortodoxia exiliada renuncian a defender abiertamente el embargo comercial, el levantamiento armado o la invasión de EEUU”[2], pero a cambio está “prohibido” criticar la ley extraterritorial que sanciona a las empresas extranjeras que comercian con Cuba, y/o sencillamente hacer críticas a las políticas auspiciadas y defendidas por el núcleo político cubanoamericano republicano. A las políticas gubernamentales norteamericanas no se les puede criticar, salvo cuando parten del Gobierno de Barack Obama para flexibilizar el contacto entre la comunidad cubana en EEUU y en Cuba. En eso tienen plena coincidencia los cancerberos ideológicos de Miami y La Habana.

- La palabra Diálogo, ha superado el contenido negativo de la palabra “comunista” como fuente de todos los males. A esta palabra se le ha vaciado su contenido semántico,-—otorgado por la Real Academia de la Lengua Española— para convertirla en el sinónimo de “traición”. Las posiciones de este exilio “duro” es que el diálogo entre cubanos es innecesario, todos pensamos igual (a ellos) y si alguien menciona o llama a un diálogo nacional no es a eso a lo que se está refiriendo, sino que se está intentando “negociar” con el Gobierno cubano. Por lo tanto, con esta lógica autoritaria y totalitaria, llamar al diálogo entre la comunidad cubana es sinónimo de “traición”. Coincido con Geandy Pavón[3] cuando señala: “Es evidente que para estas personas no es posible una conversación entre cubanos sin la venia del Gobierno. En el fondo, su fe en la omnipotencia del castrismo es mucho mayor y más ciega de lo que creen”. En este sentido replican los males de los cancerberos de la Isla, que se apropian de las palabras, les dan un sentido muy personal al margen del diccionario, y excluyen a las grandes mayorías de la comunidad cubana en el exterior y en el interior del país.

- Abogar por la independencia nacional o por eliminar la presencia norteamericana en la base naval de Guantánamo, significa atentar contra los intereses norteamericanos en la Isla, y no se puede rozar ni con el pétalo de una rosa esos intereses porque se espera que los EEUU “nos liberen” del Gobierno actual. El nuevo rol que se le adjudica al Gobierno norteamericano de resolvernos todos los problemas, se traduce en una genuflexión sumisa y temerosa, no frente a un nuevo aliado o amigo, sino frente a “un nuevo amo”.

- Enviar las remesas familiares y visitar a los familiares en la Isla es casi un acto de “traición”. La población tiene que ser más castigada, porque estos cancerberos han decidido que sus compatriotas de la Isla, tienen la “obligación” de hacer un levantamiento popular y por ello hay que “apretarles el cinturón”. Desde sus cómodos sillones del exilio y sin tener familiares de primera línea en la Isla, el exilio “duro” espera “el reality show” en las noticias, de los enfrentamientos sangrientos por una guerra civil o un enfrentamiento popular, e impulsan además el martirologio como actitud cívica privilegiada. Los demás se tienen que morir y/o arriesgar sus vidas, ellos no. Como correlato lógico de esta visión, la población cubana es “cobarde”, “bruta”, culpable de “instintos básicos y mezquinos” por que no se ha sublevado hasta el momento. De paso, los opositores internos que defienden la vía pacífica de lucha civil, son igualmente denigrados por el exilio “duro”.

Dos ejemplos actuales de “los duros” en el exterior

Los gestores del “Contra llamamiento por una Cuba mejor y posible” y una figura como Zoé Valdés.

Los primeros crearon un slogan de presentación de su Contrallamamiento[4] en el cual el diálogo es sinónimo de “traición” y “la patria”, la propiedad privada de los gestores. Parece ser que la patria es muy chica para ellos y no la pueden compartir con los demás que discrepen de sus puntos de vista. Los que no coincidimos con sus criterios quedamos excluidos de “la patria” y difamados de “traidores”.

En el caso de Zoé Valdés[5], su estilo vulgar y su obsesión por el dinero de “los otros”, así como su fascinación escatológica, pudiera ser un estilo entre otros muchos para alcanzar algún titular en las noticias, similar a Fidel Castro cuando habla de la moringa.

El problema reside cuando se convierte en cancerbera ideológica para insultar y denigrar a la comunidad cubana y los opositores, cito: “…el ser humano, o el ser cubano, es pura mierda”; y difamando —sin ninguna prueba— a los opositores y en el mismo estilo de un Percy Alvarado o un Iroel Sánchez, sus pares en Cuba, dice:

“Ruego que no me manden más emailes…, como no sea aquel en el que anuncian que alguno de los de la UNPACU, o de las Damas de Blanco, o de Voces Cubanas, Estado de SATS, y de todas esas asociaciones que dentro y fuera de Cuba reciben dinero de cientos de miles de asociaciones norteamericanas y europeas (…) han derrumbado la dictadura”.

Estos cancerberos del exilio “duro” siempre de espaldas a las necesidades y reclamos de la población, y de la comunidad cubana en el exterior, atacan los espacios públicos y /o a los activistas e intelectuales que actúan en esos espacios y denigran a los intelectuales y activistas de los grupos opositores internos. No son muchos, ni en Miami ni en La Habana, pero son muy estridentes y pretenden controlar la opinión pública con sus discursos antiintelectuales y totalitarios.

Son los primeros responsables, junto al discurso oficial de la Isla y los cancerberos internos, de “contaminar” y coartar la esfera pública cubana con los discursos de la intransigencia, los insultos y la difamación.


[1] Y además la mayoría ha sufrido las humillaciones de estar presente en el censo de sus cubiertos y lozas de baño por las autoridades cubanas que han tratado como “escorias” a todas las generaciones obligadas a “la salida definitiva del país”. Estas humillaciones han cesado sólo recientemente en noviembre de 2011, con el decreto ley que permite la venta o sucesión de sus casas y pertenencias a los que emigran.
[2] “Breve historia cubana de la infamia” en Diario de Cuba.
[3] “Una Cuba mejor y posible y el anticastrismo castrista” en Diario de Cuba.
[4] “NO AL DIÁLOGO. ¡DECIDE! PATRIOTISMO O TRAICIÓN” en la plataforma Change.org, también se encuentra en el Blog de Emilio Ichikawa.
[5] En el Blog de Zoé Valdés.


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