Actualizado: 20/09/2019 11:30
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Kornai básico para chavistas

Cada intento de liberalizar el socialismo ha conducido a la aparición espontánea de sofisticadas formas capitalistas de producción e intercambio.

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Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, al camarada János Kornai le encomendaron planificar de arriba a abajo la economía de un país socialista: Hungría. Se trataba, por cierto, igual que la Venezuela actual, de una nación entera sumamente renuente a ser socialista.

Es conocida la obsecuente cautela con que los voceros chavistas evitan pronunciarse, no sólo acerca de cuestiones medianamente complejas, sino, muy especialmente, de aquellas de las que no se sabe a ciencia cierta cómo las piensa el Jefe, si es que las piensa.

A pesar de ello, atengámonos a los que muchos voceros del alto gobierno han admitido: que el llamado "socialismo del siglo XXI" es tema que ocupa, si no todos, al menos sí muchos de sus pensamientos, y que en consecuencia andan canjeando pareceres porque, como se sabe, de la discusión sale la luz.

En obsequio del "debate", sépase pues que János Kornai estudió nada menos que en la Universidad de Economía Karl Marx, de Budapest. Ya en aquellos primeros años cincuenta, antes de la insurrección general de 1956, aplastada brutalmente por los tanques rusos, una fracción "revisionista" de la dirigencia comunista húngara, notoriamente encabezada por Imre Nagy, se planteó introducir reformas en el modelo soviético que se les había impuesto y que ellos encontraban poco viable.

Fue por entonces que Kornai, haciendo equipo con otro brillante economista, Tamás Lipták, estudioso también orientado hacia las matemáticas, se puso a desarrollar modelos matemáticos aplicados a la macroplanificación. Los motivos de Kornai y Lipták no necesitan elaborarse demasiado a estas alturas: en 1951 ambos eran marxistas, deterministas, pavlovianos, antiimperialistas no prosoviéticos, simpatizaban con el mariscal Tito, creían en el método empírico experimental, en el álgebra lineal y en la validez de repetir experiencias controladas en laboratorio.

De vuelta de las cosas

Tamás Lipták, sin embargo, merece un largo aparte: hace una década publicó, simultáneamente en Nueva York y Budapest, un libro extraordinario, del cual sé que hay traducción española, pero no sabría dar razón de la editorial.

El libro se llama Camino a una economía libre desde un sistema socialista: El ejemplo de Hungría (New York W.W. Norton, 1990). Su obra capital es una economía política del socialismo real, The Socialist System: The Political Economy of Communism (Princeton University Press and Oxford University Press, 1992).

¿Quién pagó las cuentas del comunismo del Goulash? es otro trabajo suyo, incluido en una serie que publicó la Universidad de Columbia en 2000, sobre la evolución de la economía húngara ¡desde 1848 hasta 1988! En él, Lipták aborda, siempre con gélida econometría, el tema del "otro" imperialismo: el soviético.

Podría pensarse que Lipták es hoy otro ex marxista converso al dogma liberal puro y duro —ha pasado otras veces, y no sólo en Europa del Este—, pero lo cierto es que continúa produciendo desde la perspectiva de quien, como él, ciertamente ya no es marxista, pero conserva aún la solidaridad social como norte de su labor teórica y no cree en los mercados "autorregulados".

Su bibliografía más reciente incluye trabajos sobre la reforma del sector salud en la Europa Oriental. En 2001, Cambridge University Press publicó Reforma fiscal y Estado benefactor en los países post-socialistas.

A los miembros del gobierno venezolano atentos a la construcción de un modelo para el "socialismo del siglo XXI", quizá sea provechosa la lectura de autores que, como Lipták, ya están de vuelta de las cosas.

La viabilidad económica del socialismo

Volvamos a los modelos matemáticos con que Kornai y su colega Lipták afrontaron los problemas de la planificación socialista. Iban muchísimo más lejos que las trivialidades que escribiera Oscar Lange en los años treinta y que todavía en los setenta y ochenta se reciclaban, como si fuesen la gran vaina, en la Escuela de Economía de la Universidad Central de Venezuela.

Para comenzar, elaboraron un complejísimo esquema que llamaron de "planificación de dos niveles" y, a partir de él, intentaron echar adelante en el terreno de la producción y distribución de bienes. Aquel fue, en rigor, el primer intento de planificación de una economía de gran escala que se quiso por completo alejado del voluntarismo característico de los planes quinquenales soviéticos, tan titánicos como infructuosos.

Lo más sustantivo que puede decirse de aquel esfuerzo es que los húngaros le echaron, como suele decirse, un camión de bolas. Y que fracasaron en toda la línea. Aquel fracaso contribuyó en gran medida al creciente descontento de la clase obrera húngara que avivó la insurrección antisoviética de 1956.

La probidad intelectual de Kornai se deja ver en el trabajo que recogía la evaluación de su propia experiencia. Publicado en Budapest en 1953, se llamó Sobreplanificación y atrajo enseguida la atención académica de Occidente. Y la inextinguible animosidad de los jerarcas del partido.

Kornai hubiera podido "maquillar" sus resultados, pero no lo hizo. Sobreplanificación es la declaración de su desencanto, no emocional, sino estrictamente cognitivo con la viabilidad del socialismo en términos meramente económicos. En 1958 le quitaron el pasaporte; no pudo dejar Hungría sino hasta 1967. Pero había hallado el tema de su vida.

A fines de los ochenta, cuando todavía en el Este europeo se debatía la posibilidad de "dotar al socialismo real de un rostro humano" —como rezaba la consabida y hoy gastada fórmula—, Kornai escribió un ensayo que Octavio Paz hizo publicar en la desaparecida revista Vuelta. Se llama "¿Es reformable el socialismo?" y en él se despliegan tres o cuatro descorazonadores conclusiones de orden estructural: afirma Kornai, y lo demuestra a partir de su experiencia, que cada intento de "liberalizar el socialismo" conduce a la aparición espontánea de sofisticadas formas capitalistas de producción e intercambio.