Actualizado: 01/07/2022 16:17
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Libia, Cuba, Fidel Castro

La atracción de los iguales

Como resulta evidente, ni en la política ni en el aferrarse al poder funcionan las leyes del magnetismo: Fidel Castro ha salido en defensa de Gadafi, su igual

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Los polos de tipos opuestos se atraen y los del mismo se repelen, es una conocida ley física aplicada al magnetismo que ya fue explicada por los antiguos como una propiedad bastante general de la naturaleza, llamada por ellos la “atracción de los opuestos”. Desde luego, esa generalización no puede extenderse a las leyes que explican la naturaleza humana. Y menos la política. Entonces la ley más bien se invierte. Observemos si no a Fidel Castro respecto de Gadafi.

Muamar el Gadafi (lo escribe el propio Fidel Castro en su reflexión del pasado lunes 21 de febrero) fue el “principal dirigente” de “La Revolución Libia” (líder y Guía de la Revolución, es su cargo) que “tuvo lugar en el mes de septiembre del año 1969”, “quien en su más temprana juventud se inspiró en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser”. Y añade: “Sin duda que muchas de sus decisiones están asociadas a los cambios que se produjeron cuando, al igual que en Egipto, una monarquía débil y corrupta fue derrocada en Libia”.

Fidel Castro, por su parte, fue el principal dirigente de la Revolución Cubana (Máximo Líder, sigue siendo su cargo) que triunfó una década antes que la de Libia, y sin duda muchas de sus decisiones están también asociadas a los cambios que se produjeron cuando el gobierno golpista, débil y corrupto de Fulgencio Batista, fue derrocado.

El primero lleva en el poder 42 años, el segundo —si aceptamos que aún mantiene el poder en la sombra de su hermano—, 52, 48 si no. En cualquier caso ambos son, hoy por hoy, los gobernantes que conservan el récord.

Coincidencias que van más allá, por supuesto, de lo meramente formal. También alcanzan, y sobre todo, el plano de las ideas.

Obsérvese estas palabras, ¿acaso no pueden atribuirse indistintamente a cualquiera de los dos?: “quieren dominarnos, pero nosotros nunca nos vamos a rendir ante nadie. Están enfrentando el renacimiento del Sur. Latinoamérica, África y Asia… vamos a hacer del Sur un nuevo frente”. O estas otras: “Los libios son libres ya que el poder está en manos del pueblo”. No importa que las primeras las haya pronunciado Gadafi en Venezuela el año 2009, y las segundas hace solo unos días en Libia: acomodándolas un poco al contexto las pudo haber pronunciado el propio Fidel Castro en cualquier ocasión.

Por último, Gadafi pretende fundar una dinastía dejando en su lugar a uno de sus hijos, mientras que Fidel Castro ya lo hizo al dejar en su lugar a su hermano, sin que, en ninguno de los casos, se consultase directamente al pueblo.

Sí, no es difícil de apreciar: sin duda estamos ante dos polos del mismo tipo. Y como evidentemente aquí no funcionan las leyes del magnetismo, Fidel Castro ha salido en defensa de su igual.

Su reflexión sobre el conflicto libio es, desde el título, toda una revelación. Se titula: El plan de la OTAN es ocupar Libia.

Como es habitual, está plagado de obviedades. Algunos ejemplos: “El petróleo se convirtió en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yanquis / Sobre esa fuente de energía se desarrolló la civilización actual / El derroche del petróleo y el gas está asociado a una de las mayores tragedias, no resuelta en absoluto, que sufre la humanidad: el cambio climático. / El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información”.

Pero lo peor, por supuesto, no es eso. Lo peor es que, si bien repite lo que todo el mundo sabe, omite algo que también se sabe y que, por lo menos, debe mencionarse en cualquier texto honesto sobre el tema, aunque solo sea para desmentirlo o, si no se puede ir tan lejos, ponerlo en entredicho. Me refiero a la información del canal de televisión Al Jazeera del lunes 21 de febrero, sobre las municiones lanzadas a los manifestantes en Trípoli, que pudieron causar 250 muertos o más. O —si es que la información le llegó tarde al autor, cosa que dudo— debió haberse referido entonces a los duros actos de represión que se vienen produciendo desde el inicio de las protestas.

Pero aún hay algo peor que lo peor: desvía el sentido y el origen de la amenaza que enfrenta el pueblo libio.

Como escribo más arriba, el propio título da la clave. El plan de la OTAN es ocupar Libia. El peligro pues, según él, no es el Ejército y las refuerzas represivas de Gadafi, que tantas vidas de libios parece haber cobrado ya; el peligro no es que las esperanzas del pueblo libio se vean frustradas con un baño de sangre como el que alienta el gobernante; el peligro no está en el interior de Libia, sino fuera. El peligro, según Fidel Castro, es ese plan de la OTAN. Escribe: “Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio”. No, insisto, el que ya está cometiendo el señor Gadafi.

Y no sé a ustedes, pero a mí eso me recuerda lo que él ha dicho y ha hecho respecto de Cuba. Así como Gadafi me recuerda a Fidel Castro. Dos polos del mismo tipo que no se repelen. Al contrario.



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