Actualizado: 22/10/2021 20:51
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La burla de 'papá estado'

La mejor forma de combatir la dependencia de los ciudadanos con respecto al Estado es respetando la libertad y la justicia social.

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La última consigna del régimen es que no se puede esperar todo de "papá estado" y hay que reconocer que no le falta razón. Sin embargo, para no caer en los espejismos y despistes de siempre deberíamos preguntarnos: ¿qué ofrece actualmente "papá estado" a los ciudadanos?

La interrogante no sería necesaria si a cada rato no tuviéramos que leer noticias sobre el deterioro, reducción o posible desaparición de servicios o subsidios que el estado cubano ha ofrecido. Desde hace año, esta situación se hace patente en sectores esenciales para la propaganda del régimen como es el sistema de salud, afectado por la precariedad de sus instalaciones, escasez de medicamentos y por los problemas de personal. Las dificultades se hacen extensivas hasta el vaso de leche que se prometió y que no se ha proporcionado.

El remedio, la libertad

En todo caso, hablemos de desidia o de paternalismo, el remedio es la libertad. Ante un estado que se repliega cada vez más, quedándose solamente en el adoctrinamiento y control, similar al de un padre de familia que no garantiza la alimentación de su prole, pero si está con la correa en mano para decirle lo que tiene que hacer, la necesidad de libertad no es sólo acuciante para evitar la dependencia, sino para subsistir. Se necesita libertad para no depender de papá, pero también porque papá se preocupa cada vez menos.

Es fácil, si el régimen no quiere que la gente dependa del Estado la persona ha de tener el derecho a pensar, decidir y actuar libremente. Lo primero que el actual régimen cubano debería hacer es despenalizar la iniciativa privada, establecer un marco jurídico que permita crear empresas y poder desarrollar libremente actividades mercantiles. Además, habría que ofrecer garantías, para asegurar que "papá estado" no se adueñará nuevamente de las propiedades y derechos de los ciudadanos.

También debe permitirse la libertad de prensa, para que los medios ejerzan el auténtico derecho a criticar las malas políticas; en definitivas, tal y como dice Amartya Sen: son más prósperas las sociedades donde mayor libertad de prensa y expresión existen. Lo contrario es lo que quedó patente recientemente cuando Juventud Rebelde eliminó de su edición un artículo que criticaba "la excesiva centralización".

Justicia social

Sin embargo, la solución también tendría que ver con la justicia social. Precisamente, porque para saber el verdadero grado de dependencia de los ciudadanos el gobierno debería decir a los trabajadores cuál es el valor real de su trabajo y en caso de que el pago sea menor que el mismo (que lo es), decir a dónde va a parar la diferencia. Las cifras exactas. Esa sería una de las medidas anti-paternalismo más importantes. Ahí nacerían preguntas obligatorias: ¿se corresponde la parte que dejan de pagar a los trabajadores con la cantidad y calidad de los servicios que ofrecen? ¿Realmente existe la gratuidad, y por tanto dependencia, como "papá estado" dice?

Cuando se cumplan las dos premisas anteriores, es decir, libertad y justicia social, entonces se podrá hablar de responsabilidad e independencia. Sería ese el momento y no ahora cuando los dirigentes y sus portavoces estarían legitimados para pedir a los trabajadores que no esperen todo de "papá estado" (aunque cada vez se espera menos). También sería el momento de hablar de impuestos, de eliminación de subsidios y una serie de acciones y sacrificios de los que se habla hoy faltando a cualquier sentido de solidaridad.

Arreglar el entuerto cubano lleva determinación y no estar dando brochazo por doquier para ver qué dice la gente y entretener a las agencias noticiosas. Hay muchas medidas que se pueden tomar, por ejemplo, ahora que cierran los comedores obreros, se debería dar la posibilidad de abrir negocios gastronómicos. Pero también hay que ser humilde para reconocer que se necesita de la participación más activa de la sociedad civil en determinados servicios. Si algo ha demostrado la sociedad civil es que sabe reinventarse y responder a las necesidades que van surgiendo y a las cuales "papá estado" no puede, no quiere o se le ha olvidado responder.


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