Actualizado: 23/07/2019 14:59
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La Iglesia cubana dice sí al socialismo

El autor comenta sobre un editorial de la revista Palabra Nueva, que ve la luz a pocas horas de que se inicie la reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular

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El pasado jueves la revista del Arzobispado de La Habana, Palabra Nueva, expresó en su editorial que el problema de Cuba no es “capitalismo o socialismo”, sino “lo que funciona y lo que no funciona”. Dice textualmente: “La cuestión tampoco es reducir el dilema a 'capitalismo' y 'socialismo', trampa preferida de inmovilistas y fariseos de la política”. Nada, que uno de pronto es un fariseo y ni se ha dado cuenta.

De este modo la Iglesia deja en claro que el socialismo puede funcionar, si, lo que “no funciona”, llegara a funcionar. Qué raro. En ninguna parte del mundo el llamado socialismo real funcionó, luego de décadas de experimentos, no con conejillos de Indias, sino con seres humanos. Así, la Iglesia católica cubana le da un voto de confianza a la dictadura comunista: podría resultar en la excepción que confirme la regla (aunque muchos seguimos pensando que no se trata de una regla, sino de una ley, y por tanto la excepción no existe).

En el editorial citado la Iglesia advierte que “Los cubanos aspiramos a más desarrollo y más oportunidades, y para un desarrollo integral se necesitan menos restricciones a las libertades individuales y colectivas”. No se especifica en este enunciado si las “libertades individuales y colectivas” que necesitan los cubanos son políticas o económicas o cuáles. De cualquier manera, tomemos la petición en un sentido general: aspiramos a las libertades básicas existentes en el mundo libre: pluripartidismo, libertad de culto y expresión, libertad para el acceso a la información, empresa privada, etc. ¿Será esto lo que pide la Iglesia católica cubana? ¿O lo expresado en el editorial de Palabra Nueva no será más que el mismo mejunje del Sí y el No al que nos tiene acostumbrados los discursos oficialistas que parecen de “apertura”, pero con la palanca del retroceso preparada?

El editorial, firmado por Orlando Márquez, director de Palabra Nueva, enfatiza asimismo en el exceso de controles que abruma a los cubanos, y critica el hecho de que un ciudadano no esté autorizado para vender o comprar un vehículo o una vivienda. También se preocupa por los atletas, a quienes no se les permite ser contratados en el exterior, mientras que los entrenadores sí tienen esa posibilidad. ¿Estará abogando la Iglesia por la profesionalización de deporte cubano? Por otra parte, se lamenta el editorial de que un extranjero pueda invertir en Cuba, pero un cubano no.

Las restricciones a que hace referencia el editorial son el resultado de una “dolorosa manifestación del Estado paternalista”, afirma. Lo cierto es que esta conclusión yo la he escuchado en otra parte, o venida de otra voz que nada tiene que ver con la Iglesia, si bien luego no ha ocurrido nada. Por una razón muy simple: si el estado —comunista— no resulta “paternalista”, ¿cómo sería posible que exigiera a sus hijos una total incondicionalidad? Pero bueno, esperemos.

Este editorial de Palabra Nueva ve la luz a pocas horas de que se inicie la reunión del llamado Parlamento cubano, el domingo 1 de agosto. Se espera que el dictador heredero, Raúl Castro, anuncie algunos cambios, al menos en cuanto a la apertura económica. Si se anunciaran estos cambios y todos o algunos coincidieran con lo manifestado en el editorial de Palabra Nueva, debemos considerar que Castro tuvo en sus manos a tiempo el documento de la Iglesia, comprendió sus verdades y las introdujo en su propuesta. Claro, en caso de que así fuera siempre aparecerá algún mal pensado que afirme que todo estaba “arreglado”: primero el editorial de la revista católica y luego las propuestas similares de Castro. Si el gobernante cubano no anunciase cambio alguno parecido a los que pide la Iglesia, pues no debemos dudar de que ésta siga luchando. Sin duda.



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