Actualizado: 19/10/2017 11:37
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Lenin y Raúl

Se equivocan quienes ven, en las 'reformas' prometidas por el castrismo, el fantasma de la 'nueva política económica' rusa.

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Raúl Castro y Machado Ventura, el 1 de agosto de 2009. (REUTERS)

Raúl Castro y Machado Ventura, el 1 de agosto de 2009. (REUTERS)


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En los últimos tiempos han aparecido alusiones a la NEP, la "nueva política económica" aplicada en Rusia por Lenin en 1921, tratando de establecer una comparación con las "reformas" emprendidas por Raúl Castro en Cuba. Las comparaciones de fenómenos históricos alejados en el tiempo y en diferentes contextos son sumamente riesgosas y, en este caso particular, ilusorias.

Lo primero que debemos notar es que las "reformas" hasta el momento se han limitado a redistribuir las tierras ociosas, lo que, al parecer, es un proceso extremadamente laborioso, complejo, y delicado, es decir burocrático. Esto de "tierras ociosas" es una forma de obliterar la realidad, ya que los que han estado ociosos son los que tenían la responsabilidad de hacerlas productivas.

Desde aquí el intento de comparación fracasa, ya que la NEP no sólo tuvo una manifestación en la agricultura, la más importante y determinante, sino también en las esferas del comercio y la industria.

En la agricultura, la NEP eliminó el método coactivo de "contingentación" [prodrazverstka], aplicado durante el llamado "comunismo de guerra" y estableció el impuesto en especie único y fijo [prodnalog], medida ésta que en nada se parece a la que se intenta aplicar en Cuba. Pero las diferencias no se limitan a esto.

En Rusia, el "comunismo de guerra" no había dado resultados, las requisas obligatorias de alimentos a los mujiks y kulaks [campesinos pobres y medios] no sólo había alienado el entusiasmo de los campesinos por la Revolución de Octubre, sino que había provocado que esos campesinos escondieran los alimentos producidos, aumentando el estado de hambruna en la ciudades, y la utilización de la violencia para obtener esos excedentes agrícolas.

La aplicación de la NEP permitió que el campesino tuviese interés en aumentar la producción, ya que el excedente que lograse, luego de separar el consumo familiar y pagar el impuesto fijo, no le sería arrebatado, sino que lo podía comerciar libremente.

Aquí vemos una diferencia básica, pero hay otra más, también de fondo: en Rusia la clase campesina había sido vapuleada, amedrentada y esquilmada, pero seguía existiendo como tal, y era, por demás, la población mayoritaria. No es el caso de Cuba, donde los campesinos también han sido vapuleados, amedrentados y esquilmados. Aún más, han sido aplastados como clase y representan una fracción minoritaria de la población.

La agonía de un sistema

Por otra parte, los mujiks y kulaks rusos trabajaban una tierra que tenían en propiedad, mientras que los aspirantes a campesinos en Cuba sólo tendrán una posesión limitada en el tiempo y, probablemente, en el uso; por lo cual una inversión de capitales en bienhechurías y mejoras sería una decisión económica en extremo arriesgada, difícil de tomar.

La NEP le permitió a Rusia salir de la situación económica en que había quedado después de la I Guerra Mundial y de la cruenta guerra civil. Rescató y aceleró la producción industrial, revitalizó el comercio y produjo excedentes agrícolas suficientes para servir de base al comercio y a la industria y eliminar la hambruna en las ciudades.

Finalmente, la NEP fue aplicada prácticamente en los inicios de un proceso económico y social, que en esos momentos aparecía como una alternativa; un fenómeno en su juventud. Las "reformas" en Cuba se aplican a un proceso envejecido que ha dado todo de sí, tanto nacional como internacionalmente.

Dado que su alcance es mucho más limitado, es en extremo dudoso que las "reformas" de Raúl Castro tengan un resultado similar a la NEP. El "mercurocromo" se está acabando, no queda para mucho más, salvo para extender la agonía de un sistema inviable en estado comatoso.


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