Actualizado: 26/11/2020 16:04
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¿Lleva razón Moratinos?

En Cuba es 'normal' reprimir opositores, censurar periodistas, prohibir la entrada o salida del país, y que existan más de 200 prisioneros por razones políticas.

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De visita oficial en La Habana, el canciller español Miguel Ángel Moratinos declaró a la prensa, antes de las conversaciones con funcionarios del gobierno de Raúl Castro, que su visita era de "normalidad".

Para el representante de la diplomacia de España, atrás quedaba un período de las relaciones con la Isla que catalogó de "controversial". Después de las visitas a Cuba de varios jefes de Estado de América Latina y Europa, "ya es una normalidad visitar Cuba", aclaró el visitante, quien tiene el propósito de levantar la Posición Común de la Unión Europea hacia La Habana, instaurada luego de la ola represiva desatada por el régimen de Fidel Castro contra la oposición en marzo 2003.

Lleva razón Moratinos. Es normal que jefes de Estado o cancilleres lleguen a la Isla de visita, declaren que quieren conocer más sobre la realidad cubana, conversen con el presidente y con funcionarios de gobierno, y eviten acercarse a representantes de la oposición, aun cuando uno de los propósitos de esas estancias es indagar por el estado de los derechos humanos. Se atiende sólo a una de las partes en conflicto, y se desoye a la parte afectada.

Mientras el canciller español almorzaba con su homólogo cubano un agradable domingo de octubre en La Habana, la casa del representante del opositor Partido Socialdemócrata de Cuba, Vladimiro Roca, donde se encontraban reunidos un grupo de comunicadores comunitarios y otros líderes de la oposición, permanecía rodeada por fuerzas de la Seguridad del Estado y de las llamadas Brigadas de Respuesta Rápida, según informó la prensa independiente. Tal acción de las fuerzas represivas en Cuba es normal, y forma parte de lo que el canciller cubano ha calificado como "asuntos internos" del Estado, por lo cual, ha dicho, no entran en la agenda a discutir con el canciller español.

Normal es también que mientras estos comunicadores independientes eran sitiados, la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana inaugurara una reunión internacional de comunicadores sociales —con la participación, dijo Granma, de "350 delegados cubanos y 934 extranjeros procedentes de 23 países"—, que resulta alarmante, si no ya para la "normalidad" en Cuba, para el futuro inmediato de algunos países latinoamericanos.

En declaraciones a la prensa, el decano de la Facultad de Comunicación dijo que este encuentro de comunicadores seguía el "prototipo de modelo alternativo" instaurado en la Isla desde hace cincuenta años para "impulsar el avance de la comunicación hacia posiciones más acordes con los cambios que, en el terreno político, económico, social y cultural experimentan los países de América Latina".

Como muestra de este modelo, puede mencionarse la censura de que fuera objeto unos días antes —16 de octubre de 2009— el artículo Contra los demonios de la información secuestrada, escrito por uno de los columnistas habituales del periódico oficial Juventud Rebelde, y que gracias al blog del escritor Jorge Ferrer (Juventud Rebelde y la información secuestrada), llegó a nuestras manos. A escasas horas de su publicación, el texto desapareció sin explicación alguna.

El referido artículo denuncia algo que desde hace décadas resulta más que evidente para cualquier cubano y que, incluso, ha sido señalado reiteradamente, durante varias décadas, en organismos políticos de base del país: la falta de información en los medios nacionales sobre asuntos vitales para la población, y los obstáculos que altos funcionarios imponen a los periodistas que intentan el elemental deber de informar en sus medios.

"Ejemplos sobrarían, de cuántos funcionarios se abrogan el derecho a decidir qué se puede informar, después de mirar hacia arriba para recibir la extremaunción de la noticia ya muerta", opina el columnista de Juventud Rebelde. La censura de prensa sobre trabajos realizados no ya por opositores al sistema, sino por periodistas críticos de prácticas al uso, es normal en Cuba, sobre todo cuando lo dicho simplemente no se considera "conveniente" o no ha sido autorizado con anterioridad.

Es normal que se convoque a la población a debatir los problemas que la aquejan, no se le informe de los resultados de esos debates, y luego se convoque a un segundo debate nacional para discutir lo mismo. Es normal que se admita como esencial para la economía del país la puesta en práctica de una reforma salarial y, sin embargo, el pago por rendimiento esté totalmente paralizado. Es normal que todos los cubanos deban pedir un permiso para poder salir de su país o para entrar de visita. Es normal que a Yoani Sánchez se le otorguen distinciones internacionales por su excelencia en las crónicas que escribe sobre la realidad cubana, en su blog Generación Y, y el gobierno no le permita salir a recibir los premios.

Es normal que el médico cubano y periodista independiente Darsi Ferrer haya cumplido en la cárcel de Valle Grande más de ochenta días bajo prisión considerada preventiva. Es normal que en Cuba existan más de 200 prisioneros por razones políticas, muchos de ellos considerados de "conciencia" por organismos internacionales. Es normal…

La enumeración de las "normalidades" en Cuba puede llegar a conformar un listado muy extenso y abarca muchas y diversas esferas de la vida cotidiana. Pero no parece ser esa la situación a la que hizo referencia el canciller de España. La de Cuba es una "normalidad" mucho más compleja.


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El ministro de Exteriores español, Miguel Ángel MoratinosFoto

El ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, durante una ceremonia en el monumento José Martí. La Habana, 19 de octubre de 2009. (AP)

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