Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Marita, Cine, Castro

Marita: una historia de película

La historia de Marita Lorenz y Fidel Castro, que ya ha aparecido en un libro, editado en tres idiomas, la televisión por cable y un documental, ahora será llevada al cine de ficción

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La amante más rocambolesca de Fidel Castro, Marita Lorenz, será interpretada por la estrella más deslumbrante de Hollywood, Jennifer Lawrence, ganadora de un Oscar (2012) y dos Globos de Oro (2012 y 2015) a la mejor actriz.

The Hollywood Reporter (THR) notició que Lawrence protagonizará el filme Marita, que Sony Pictures planea estrenar a fines de 2017, con guion de Eric Warren Singer, quien escribió ya con David Russel American Hustle (2013), la cinta que propició a Lawrence su otro Globo de Oro a la mejor actriz de reparto.

Aunque hasta El Nuevo Herald replicó la confusión de que THR “no especifica si Mednick interpretará a Fidel Castro o a otro de los personajes”, la nota informativa es clara:

Matt Tolmach [The Amazing Spider Man] will produce the romantic spy drama with [la propia] Lawrence and Scott Mednick [Teenage Mutant Ninja Turtles]. Andre Rouleau is also producing”.

Así que no se trata de que el productor Mednick se desempeñará también como actor, porque no lo es, sino que la actriz Lawrence será también productora, como lo han sido otros actores. Aún no se sabe quien interpretará a Fidel Castro.

Resumé

La septuagenaria Marita Lorenz reside actualmente en Baltimore y cuenta que se enamoró de Castro a los 19 años. Le habría parido un hijo que vino a conocer en 1981. En el ínterin convino con la CIA matar a Castro con dos pastillas de toxina botulínica, pero desistió por amor, y sería testigo de la conspiración para matar al presidente Kennedy.

Su “cuéntame tu vida” se ha publicado en inglés (Marita: One Woman’s Extraordinary Tale of Love and Espionage from Castro to Kennedy, Thunder’s Mouth Press, 1993), alemán (Lieber Fidel – Mein Leben, meine Liebe, mein Verrat, Goldmann, 1994) y español (Yo fui la espía que amó al comandante, Ediciones Península, 2015). También salió por televisión, con el docudrama de Jack Bender My Little Assassin (1999) para la red por cable Lifetime, que protagonizó la actriz inglesa Gabrielle Anwar, ya famosa por haber bailado aquel tango con Al Pacino en Scent of a Woman (1992). Así mismo pasó ya por el cine, en versión documental del realizador alemán Wilfried Huismann (Lieber FidelMaritas Gechichte, 2000).

Romance de madre

Todo empezó el 29 de febrero de 1959. La motonave alemana Berlin, capitaneada por Heinrich Lorenz, hizo escala en La Habana y Castro subió a bordo. Marita dijo en el documental de Huismann que apenas se habían tomado de la mano, porque Castro “tenía miedo de que lo viera papá”, pero hace poco declaró a EFE que aún amaba al “joven barbudo que se atrevió a besarla en el barco de su padre”.

Para la nueva edición (List Verlag, 2001) de su biografía en alemán, de la mano de Huismann, Marita recordó haber abortado a la fuerza el 18 de septiembre de 1959 tras quedar embaraza de Castro. Regresó entonces adonde su madre en Nueva York y Alice Lorenz, empleada de la inteligencia militar americana, se apearía en mayo de 1960 con que “Fidel Castro Raped My Teen-Age Daughter”.

La historia vio la luz en la revista Confidential y la madre de Marita detalló que Castro había arrancado el crucifijo que colgaba del cuello de su hija antes de violarla. Luego de mantenerla secuestrada y drogada en el Habana Hilton, Castro ordenó el aborto con cinco meses y medio de gestación. Alice Lorenz agregó que el cirujano fue ejecutado para guardar bien el secreto.

Revelaciones al estilo Miami plástico

Para mayo de 1963, Harvey Wilson se bajaba en The National Police Gazette con casi la misma historia como “crimen vergonzo de Castro, revelado por primera vez”. Incluso usó el seudónimo Lisa para proteger la identidad de la víctima, como si la propia madre no hubiera echado jamás el cuento. Wilson echó salsita con que Castro trataba a las mujeres como al pueblo de Cuba: con mentiras y fuerza bruta.

Casi tres décadas después, Cindy Adams publicó en The New York Post que Marita no podía felicitar a su hijo con Castro, que cumplía 33 años y se llamaba Andrés Vázquez para despistar. Marita repetiría la misma historia a Ann Louise Bardach, quien la dio a imprenta para Vanity Fair en noviembre de 1993.

Marita recordó esta vez que ya había pasado el séptimo mes de embarazo cuando abortó, como consecuencia de beber un vaso de leche con droga que la CIA había preparado para Castro. Insistió en haber tenido un hijo con él y viajado a Cuba en septiembre de 1981 para conocerlo. Castro la recibió con un “Welcome back my little assassin” que inspiró a Bender para titular su docudrama y accedió a que Marita conociera a Andresito. Esa noche Marita se acostó con Castro y al día siguiente, luego de desayunar con Andresito, retornó a Miami.

Agente anticastrista

A solas con Castro, Marita soltó que había tenido una hija con otro dictador: el venezolano Marcos Pérez Jiménez, a quien conoció en Miami Beach hacia marzo de 1961 al recoger su contribución de $200,000 para la libertad de Cuba. Castro espetó con sumo enfado: “¿Cómo pudiste ir con ese monito de mierda después de haber estado conmigo?”

Marita había sido reclutada ya por Frank Sturgis para matar a Castro con las consabidas pastillas, pero al momento de la verdad prefirió tirarlas por un caño. Según Marita, Castro preguntó si andaba con “esos contrarrevolucionarios de Miami” y ella asintió. Al asentir también a la pregunta de si había venido a matarlo, Castro le habría tendido su pistola, que ella tomó para devolvérsela y hacer el amor. Al regresar a Miami sería encarada por la gente de Sturgis: “Now we’ve gotta go to war because of you!”.

Otro complot

Marita narra que por los campos de entrenamiento paramilitar en los Everglades (Florida) conoció a un tal Ozzie en el verano de 1962. El 18 de noviembre de 1963 se habría topado de nuevo con él, en un motel de la sagüesera de Miami, junto con Sturgis, el exmarine Patrick Hemming y el exjefe de la fuerza aérea castrista Pedro Díaz Lanz. En dos autos fueron todos a casa de Orlando Bosch, quien aguardaba con los hermanos Ignacio y Guillermo Novo más un vehículo con armas para seguir viaje a Dallas, Tejas.

Esta caravana es uno de los ejes de Plausible Denial (Thunder´s Mouth Press, 1991), el best seller del abogado Mark Lane sobre la participación de la CIA en el asesinato de JFK, sobre todo porque Marita acotó que, una vez en Dallas, Sturgis y Ozzie conversaron con Howard Hunt, oficial de la CIA vinculado a la invasión de Bahía de Cochinos. Ozzie resultaría ser Lee Harvey Oswald, pero los presuntos implicados negaron las alegaciones de Marita y ninguna prueba vino a confirmarlas.

Coda

Al filo de estas alegaciones, Bosch tachó a Marita de “psicópata aventurera” y esta condición humana viene hoy como anillo al dedo de Singer para teclear otro buen personaje, que podría dar más brillo aún a la estrella Lawrence en 2017.


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