Actualizado: 23/11/2020 15:50
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Ventana del lector

Más preguntas que respuestas

Lo colonial se mantuvo en la República en el 1902

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Después de dos siglos de, nosotros los latinoamericanos, hacernos preguntas y darnos las respuestas seguimos en lo mismo. Pero no voy a referirme a otro país que no sea el mío, Cuba. Primero los antecedentes.

La invasión Napoleónica de España y Portugal fue el intento de un dictador militar, el Gran Corso como le dicen muchos, de extender las ideas de la Revolución Francesa por la Europa monárquica y clerical. El liberalismo de la Ilustración dieciochesca con sables y pólvora.[1]

En las Américas, la burguesía terrateniente y minera, en la que muchos de sus miembros eran conocedores de la ideología liberal pues estudiaron en Europa, buscaba romper sus ataduras con la Metrópoli Colonial no solo por motivaciones políticas sino económicas. El libre comercio necesario opuesto al monopolio de la Colonia, la imposición de impuestos onerosos reflejo de la burocracia parasitaria, el clericalismo en la educación y la cultura opuesto a la liberación del pensamiento, la cultura y costumbres, así como otras muchas razones colmaron la copa que se derramó en las guerras independentistas. Lo criollo se oponía a la metrópoli.

Expulsada España de sus dominios quedó “La siempre Fiel”, que con una sociedad agrícola basada en la esclavitud del negro y sus dueños, los terratenientes criollos, acumulaban las necesarias contradicciones. Inglaterra, con su pragmatismo económico, veía a los esclavos como una masa potencialmente consumidora en el caso que fueran liberados y pasaran a ser “libres”. El altruismo británico era contra su rival, España, no lo era para con ella pues sus otras colonias en África y Asia eran mero territorio suministrador de riquezas.

Ni el sistema colonial ni los terratenientes criollos podían deshacerse de los esclavos. La economía de la Colonia dependía de estos. Antecedentes de rebeliones hubo en el Siglo XVIII y comienzos del XIX. La de los Vegueros, La Escalera, Los Rayos y Soles de Bolívar fueron las mas conocidas, pero los criollos no estaban aún maduros para independizarse.

El detonante lo fue la Guerra de Secesión en los Estados Unidos. El triunfo del Norte sobre el Sur, la Proclama de Emancipación del buen Abraham y su muerte temprana por bala asesina significó que el sistema esclavista en el Sur se transformó en una sociedad de apartheid, discriminación y aislamiento del negro en áreas definidas.

Terminada la Guerra de Secesión en los Estados Unidos los criollos cubanos miraron hacia el norte, sus simpatías eran hacia los Washingtons y los Lincolns. Presidentes de conflictos pero civiles en alma como gobernantes.

El 10 de Octubre de 1868 fue el inicio de nuestras luchas independentistas. Degeneró este esfuerzo en la génesis de dos fenómenos perversos: el regionalismo y el caudillismo militar. A pesar de las Constituciones de la República en Armas estos fenómenos lastraron nuestro primer esfuerzo. José Martí, nacido a la lid insurreccional casi con el inicio de la Guerra Grande, y desplegados sus esfuerzos para aglutinar alrededor del Partido Revolucionario Cubano los factores de la lucha, su temprana muerte o auto inmolación en Dos Ríos no pudo remediar con su presencia esas rémoras. La Revolución del 95 falló por la pérdida de nuestro Apóstol, yo añadirla “de la civilidad”.

Vino el Maine, la Intervención “imperialista”, la Enmienda Platt y el Tratado de París. Estos cuatro fenómenos, a mi entender, deben ser enfocados desde una perspectiva no tradicional. Me atrevo entonces a hacerla. Vengan los críticos y detractores a mis puntos de vista.

El Maine no explotó por una mina puesta por los españoles ni voluntarios, el carbón usado como combustible para las naves de guerra en esa época estaba cargado de gas metano, ese que provoca las explosiones en las minas. La acumulación de este gas en las sentinas de la nave fue lo que provocó la explosión. Si esto fue pretexto para que la facción radical en el Congreso Norteamericano presionara para redactar la “Joint Resolution” y la declaración de Guerra a España, la influencia de la prensa norteamericana, los antecedentes de la política genocida de Weyler, con la Reconcentración y el caso de Evangelina Cossio, fueron los detonantes de que en Tampa se acumularan las fuerzas y que España, con la tozudez ibérica, no negociara ni con los cubanos ni con los yanquis.

La derrota humillante de España en Santiago, Cavite y San Juan todavía queda en la memoria de la península. Pero los yanquis no eran tan malos, le dieron a España y a los cubanos una lección de altruismo. Váyanse a la biblioteca del Congreso de los EEUU y extraigan el texto del Tratado de París[2].

España se retiró bien remunerada por la pérdida de Cuba y las Filipinas. Refiero al lector para que, en una lectura dasapasionada examine punto por punto el tratado. Pero como siempre hubo contradicciones que nos afectaron a nosotros, los cubiches.

Ningún español, incluyendo a los realistas, perdió sus propiedades a pesar de que los cubanos independentistas fueron despojados de ellas, encarcelados, desterrados y fusilados. Todos los archivos coloniales fueron repatriados al igual que tropas y armamentos a costa del erario Norteamericano. Incluso se le pagó a España una indemnización por la pérdida territorial.

Y lo peor, por el miedo a lo negro, pues el grueso de la tropa mambisa era mulata y negra; el temor racial al negro permitieron que la inmigración blanca de la península continuara y aún se intensificara. En resumen lo colonial se mantuvo en la Republica en el 1902. Uno de los factores de la nacionalidad se adquiere por el factor racial y en la fundación de nuestra república se omitió y desdeñó el aporte de lo negro a nuestra fundación. Lo negro se mantuvo en otros aspectos. La discriminación lastró la creación de Cuba como nación en 1902.

Para terminar me refiero al punto más candente, la inclusión de la enmienda Platt en la Constitución de 1901. El cubano es orgulloso, liberal y en muchos casos autosuficiente como todo isleño. De nuevo refiero al lector al texto de la Enmienda Platt[3].

En mi modesta opinión es que, conociendo ya los Estados Unidos la degeneración de las independencias Latinoamericanas en dictaduras, militarismo y regionalismos trataron, con el tutelaje político, evitar esto en Cuba. Además le exigían responsabilidad fiscal al nuevo Gobierno, el uso de los recursos nacionales en mejorar la educación y la sanidad públicas.

El caso de Isla de Pinos se resolvió muy amigablemente devolviendo la soberanía de la “isla de las cotorras” a Cuba, en 1928, gracias a las gestiones diplomaticaza de Don Manuel de Quesada. El voto fue universalizado dando el voto a la mujer antes que en los Estados Unidos y que muchas otras democracias occidentales, incluso aceptamos la inclusión de los comunistas en el Gobierno nacional; nadie se acuerda de eso. Íbamos en 1958, a pesar de los pesares, al civilismo democrático. Pero rechazamos la “intervención yanqui” y abrazamos el culto al Mesías Revolucionario y a la revolución como método político. Ahí están los ejemplos, las intervenciones de comienzos del XX, los conatos de guerras civiles, y lo peor, la dictadura militar que aún sufrimos en pleno siglo XXI. No podemos culpar a nadie!

Aprendimos los cubanos algo de nuestra historia? Fueron sinceros nuestros historiadores o simples propagadores de mitos fabricados? ¿A quien culpar de nuestros males? ¿A los yanquis? ¿A Fidel Castro? ¿Al Comunismo?

Vayan las preguntas, cada cual provea las respuestas que más le acomoden pero siempre piensen que la sinceridad en nuestras respuestas va más allá de lo que pensemos, cómo lo pensamos y lo que trasmitimos a nuestros compatriotas. La responsabilidad es mucha y la clase intelectual tiene esa responsabilidad.



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