Actualizado: 15/07/2019 10:30
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Exilio

“No todos queremos a Orlando Bosch”

El acto en que se le entregó una placa de reconocimiento a Orlando Bosch, en un local de la Universidad de Miami, continúa provocando críticas de la comunidad académica

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El 12 de octubre pasado se efectuó en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (ICCAS) de la Universidad de Miami el encuentro “Cuba: guerra de guerrillas”. El evento fue promocionado siete veces por El Nuevo Herald, el cual presentó al “Dr. Orlando Bosch Ávila como invitado especial”. Ramiro Gómez Barrueco, en emotiva nota introductoria, explicó que el Instituto de la Memoria Histórica contra el Totalitarismo, del cual es director, ha llegado a “este punto” porque “el ICCAS, Casa Bacardi, Jaime Suchliki (director del ICCAS) los han ayudado de una forma trascendental…” En el acto se les entregó una tarja a Orlando Bosch y a Francisco Talavera.

Orlando Bosch es un terrorista cuya obsesión ha sido la eliminación de todo aquel que haya entablado relaciones (comerciales, deportivas, culturales, diplomáticas) con el Gobierno o la sociedad cubana en la Isla. Fue convicto en Estados Unidos a 10 años de cárcel por disparar contra un barco civil (Polanica) anclado en Miami, de paso a La Habana. Fue director de los Comandos de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), desde donde se le acusa de orquestar el derribo del avión de Cubana 455, el asesinato del entonces ex canciller chileno Orlando Letelier, en contubernio con la DINA de Pinochet, y muchos otros actos terroristas.

Un grupo de académicos, indignados por el hecho de que una universidad prestase su logotipo y sus recintos para el patrocinio del homenaje a tal persona, suscribimos una carta de protesta que fue enviada el 27 de octubre a la presidenta de la Universidad de Miami, Donna E. Shalala. Igualmente se expidió a The Miami Herald, a El Nuevo Herald, así como a algunos blogs de Internet como Diario de Cuba. Todos esos medios se unieron en una conspiración de silencio y protección al bochorno.

Afortunadamente, la noticia tuvo eco inmediato en Progreso Semanal, Cubaencuentro y el periódico mexicano La Jornada. Y por supuesto, comenzaría a circular por los blogs y medios oficiales de Cuba, y por medio centenar de publicaciones del resto del mundo. Los medios de prensa de Miami no respondieron sino hasta varios días después. Ni que decir tiene que los espacios televisivos, tan ocupados como están en abuchear a Cándido Fabré, no se han dado por enterados de la carta.

Entre silencios, mentiras y medias verdades

Hasta el momento, Shalala tampoco lo ha hecho. Suchliki, en cambio, expresó el 29 de octubre al blog Café Fuerte: “Nosotros alquilamos la Casa Bacardí a varias organizaciones en Miami, entre ellas el instituto de Corzo (se refiere al Instituto de la Memoria Histórica, responsable por la organización del encuentro). Ya se lo hemos alquilado en otras ocasiones, y en la información que recibimos para ese evento no se anunciaba ningún homenaje. No estuvimos involucrados en ese acto. Yo ni siquiera estaba en Miami”.

Si el desconocimiento de Suchliki es real, entonces el director de Instituto ni está enterado de a quién abre las puertas del centro que dirige, ni lee la prensa local. Su desconocimiento no exonera, sino que agrava su falta de responsabilidad.

El 8 de noviembre, diez días después de que la carta había estado circulando, un artículo en The Miami Herald aborda tangencialmente el tema Bosch. Lo hace no sólo tarde, sino con la ambigüedad y timidez con que ese periódico ha tratado el caso de un terrorista convicto. El título del artículo de Jackie Bueno Sousa es revelador: Free world, unlike Cuba, shouldn't confuse the criminal and the political. Si se va a hablar de Orlando Bosch, debe ratificarse que nosotros, el mundo libre, a diferencia de Cuba, que criminaliza a sus disidentes, no debemos mezclar la política con el terrorismo. (“Cuba considers such actions as counterrevolutionary, by extension turning the perpetrators into political figures. It's not surprising, given the ease with which Cuba politicizes just about any action.”)

Se esperaría entonces que la periodista, que se ha adentrado en el pantanoso terreno de la politización de la criminalidad (en Cuba), se refiera a cómo la política de Miami ha transformado al Bosch terrorista en un Bosch militante. Se esperaría que dijera que fue el perdón presidencial del George H. W. Bush lo que anuló la deportación de Bosch, demandada por el Fiscal John Withley. Que indagara sobre el supuesto veredicto de “no culpabilidad”, uno de los tantos mantras que el sector extremista del exilio histórico ha repetido sin cuestionar. Termina diciendo que Bosch fue exonerado por la voladura del avión, y que algunos lo consideran un patriota disidente, y otros un terrorista. La protesta de los académicos es mencionada en una línea, y no se incluye el link a la carta.

En contraste, el artículo de Frances Robles del 11 de noviembre, Cuban militant's award raises concerns at UM, sí incluye un video del evento y el link a la carta de protesta. Sin embargo, aunque ofrece una versión objetiva de los hechos, su retórica coquetea en parte con ese estilo del “sí pero no” con que el Miami Herald se ha referido tradicionalmente a Orlando Bosch y a Posada Carriles, al llamarles “militants”, en lugar de “terrorists”. ¿Objetividad periodística? ¿No es acaso función irrecusable del periodismo indagar sobre la veracidad de los hechos, para a partir de ello, reportarlos? ¿No es un hecho (y no una opinión) que Bosch ha incitado y efectuado actos contra propiedades y víctimas civiles inocentes? ¿No es ese el concepto de lo que un terrorista es, independiente de la causa que quiera promover?

Ambos artículos mencionan que Bosch fue declarado “no culpable” (“acquitted”). Pero, ¿qué es lo que no se dice de este misterioso “acquittal” o no culpabilidad adjudicada a Bosch por las cortes venezolanas?

La misteriosa absolución del terror

Bosch fue apresado en Caracas en 1976 a raíz de la voladura del avión de Cubana, al ser delatado por los asesinos a sueldo contratados para sabotear el avión, Freddy Lugo y Hernán Ricardo. El primer veredicto de no culpable se debe al tecnicismo de que, el 25 de agosto de 1977 (un año después de los hechos), la jueza Delia Estava Moreno refirió el caso a un tribunal militar, bajo los cargos de “traición”, de los cuales fueron absueltos. Habría que preguntarse, ¿traición a qué? Para mayor injusticia, la corte militar de apelaciones concedió que el tribunal que los había juzgado (Bosch, Posada, Lugo y Ricardo), carecía de jurisdicción, ya que se trataba de un caso penal, y no militar. El tecnicismo de haber sido juzgados por una corte militar resultó en la anulación del caso. Se alegó también la poca fiabilidad de la traducción de los documentos que probaban la implicación de Bosch en el sabotaje.

Pero el silenciamiento de los crímenes de Bosch responde a una lógica mucho más torcida. Personalidades de alto rango político han intervenido como los deus ex machina de este terrorista, tal como es el caso de Ileana Ros-Lehtinen, quien a finales de los 80 desplegó la campaña “Free Orlando Bosch”, obteniéndose en efecto su liberación por el Gobierno venezolano. Debe recordarse que Otto Reich fue el embajador de Estados Unidos en Venezuela de 1986 a 1989, y que ya en 1985 Lincoln Díaz-Balart había apoyado la celebración de un “Día de Orlando Bosch”, sugerida por una comisión de la Ciudad de Miami. (En 2003 los Díaz-Balart también cabildearon por la liberación de Luis Posada Carriles ante el Gobierno panameño).

Después de su misteriosa “absolución”, Bosch entra ilegalmente a Estados Unidos el 18 de febrero de 1988 (las autoridades norteamericanas le habían denegado el visado), y es arrestado por oficiales de Inmigración el 17 de mayo del mismo año. Cumpliría en esa ocasión tres meses de condena por una violación de libertad condicional pendiente, en relación al atentado al Polanica.

Ante el pedido de asilo político de Bosch, el entonces director del INS (Inmigration and Naturalizaron Services) le entregó una nota de deportación, aduciendo en detalle su largo historial terrorista. (Los documentos adjuntos en la carta al final de este artículo, muestran la negativa del fiscal general asociado Joe D. Whitley a ofrecer asilo político a Bosch, a quien consideró, refiriéndose a su amplio rosario de sabotajes, una “amenaza a la seguridad nacional” [Exclusion of Proceedings]).

No obstante, un perdón presidencial le es otorgado en 1990, gracias a las gestiones de Ileana Ros-Lehtinen, con el apoyo de su manager de campaña Jeb Bush. Irónicamente, el fiscal general Dick Thornburgh, durante su magistratura bajo la propia Administración de George H. W. Bush, había calificado a Bosch de “unrepentant terrorist” (terrorista sin arrepentimiento), ordenando su deportación.

Nace así el mito del “luchador” Orlando Bosch. Entre perdones presidenciales, efemérides en su nombre, y campañas por su liberación. ¿Será por toda esta turbia fanfarria que los medios de prensa en Miami y Jaime Suchliki insisten en ignorar los documentos del FBI concernientes al derribo del avión de Barbados, la audiencia de deportación de Orlando Bosch y sus andanzas criminales? (http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB157/index.htm)

¿Será por eso que le otorgan al terrorista una placa en un centro de altos estudios? ¿Que instituyen un día en su nombre? ¿Que los periódicos de la ciudad por donde camina libremente le llaman “militante” o “luchador anticastrista”, (o “terrorista acusado”, si navegamos con suerte), pero casi nunca “terrorista convicto”, como las propias autoridades de Estados Unidos le han llamado?

Magos de la palabra

En cuanto a los malabares terminológicos, hay que decir que no son, después de todo, producción original de The Miami Herald y de El Nuevo Herald. La AP, por ejemplo, ha sido confrontada por el uso espurio de estos términos, en el contexto del Medio Oriente.

En el caso de la comunidad cubanoamericana, el daño es evidente. El resbaladizo juego de preferencias por términos más neutrales como “militante” o “luchador” anticastrista, adjudicados a Bosch y a Posada Carriles, han contribuido a la edulcoración de estos personajes nefastos del terror, a quienes aún puede vérseles en una manifestación de apoyo a las Damas de Blanco en la Pequeña Habana, clavel en mano.

Un artículo publicado recientemente por The Miami Herald muestra el uso específico de las palabras “terror” y “terrorista”, en relación con el caso de Francisco Chávez Abarca, salvadoreño acusado de poner las bombas en La Habana en 1997, comandado por Posada Carriles: http://www.miamiherald.com/2010/10/17/v-fullstory/1878396/mystery-man-in-terror-plots-points.html

Preguntemos a este periódico y al Nuevo Herald en qué basan su errática elección de estos términos (terrorista, terror, militancia, luchador) en uno u otro contexto: http://www.elnuevoherald.com/contactos/.

Un irónico título a un post de Cuban Colada del 15 de noviembre, (Everybody Loves Orlando Bosch) parafrasea y satiriza las palabras de Enrique Ruano (“todos te queremos”), al hacer entrega de la placa de homenaje a Bosch. Hubiera sido acaso preferible, como titular, la pregunta: Does everybody love Orlando Bosch?

Nota

La extraña aparición y desaparición de un reportaje en El Nuevo Herald sobre el reciente homenaje a Orlando Bosch, hacen patente la falta de transparencia de este periódico. Se trata de la traducción al español del artículo de Frances Robles Cuban militant's award raises concerns at UM, traducción que circuló brevemente en la edición digital de El Nuevo Herald, para ser retirada una hora más tarde. Las líneas iniciales especifican que se le entregó una placa a un “veterano militante anticastrista del exilio cubano”. La traducción da señas de flagrantes tergiversaciones del original, como el traducir “lack of wisdom” y “lack of judgement” como “poca inteligencia” y “pobres opiniones” en el comentario del profesor Arturo López-Levy, sobre la falta de sabiduría y juicio de quienes rentaron el local. El artículo puede leerse a través de la opción “cache” en: http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:qlPDW04g7iIJ:www.elnuevoherald.com/2010/11/12/836966/premio-a-militante-anticastrista.html.

También de difícil acceso es el artículo Cuban exile sparks controversy, publicado por la revista de la Universidad de Miami The Miami Hurricanes, donde se enfatiza la necesidad de distinguir entre militancia y terrorismo. La página ha estado bajo Attack Site Warning desde la publicación del artículo. (http://www.themiamihurricane.com/2010/11/14/cuban-exile-sparks-controversy/).

Citas:

Referencias

With El Poder Cubano (Cuban Power) 1968-69:

  • Bomb sent in a suitcase to Havana, Cuba.
  • Bombs placed in various commercial establishments in the United States.
  • Bomb against Mexican consul in Miami.
  • Bomb placed at the residence of the British consul in Miami.
  • Bomb placed at a restaurant owned by Cuban emigrants in the United States.
  • Bomb placed (but did not explode) at the Chilean consulate in the United States.
  • Bomb placed at a pharmaceutical company in the United States.
  • Bomb placed at the Mexican consulate in the United States.
  • Bomb placed at the Spanish office of tourism in the United States.
  • Bomb against the British vessel “Greenwood” in the United States.
  • Bomb placed on board the Japanese ship “Aroka Maru” in the U.S.
  • Bomb placed at the tourist offices of Spain in the United States.
  • Bomb placed at the Mexican offices of tourism in the U.S.
  • Bomb explodes in the garage of the Mexican consul in the U.S.
  • Bomb placed at the Cuban consulate in Canada.
  • Bomb placed at the tourism office of Canada in the U.S.
  • Bomb explodes at the Japanese Office of Tourism in the United States.
  • Bomb explodes near the Cuban mission in the United Nations damaging the Yugoslavian mission.
  • Bomb placed on board the Japanese vessel “Michagesan Maru” in Mexico.
  • Bomb at the Office of Tourism of Mexico in the United States.
  • Bomb is discovered at an office of the French government in the United States.
  • Unexploded bomb is discovered at the Mexican consulate in the U.S.
  • Bomb is placed but left unused at the house of a Cuban dignitary in the United States.
  • Bomb placed in the French Office of Tourism in the U.S.
  • Bomb placed at the Shell Petroleum Company building in England.
  • Bomb at a Japanese travel agency in the United States.
  • Bomb placed at Mexican tourism offices in the United States.
  • Bomb against British consulate in the United States.
  • Bomb placed at a branch of a British bank in the U.S.
  • Bomb placed at the headquarters of the Communist Party in North America.
  • Bomb placed on board the Bahamian ship “Caribbean Venture” while at a U.S. port.
  • Bomb against Mexican representatives in the U.S.
  • Bomb at the residence of the Mexican consul in Miami.
  • Bomb placed on British vessel docket at Mexican port.
  • Bomb explodes on board Spanish ship “Satrustegui” in Puerto Rico.
  • Bazooka attack against Polish ship in the United States.
  • Bomb placed on board a Mexican airliner in the United States.
  • Bomb placed at the home of the Mexican consul in the United States.
  • Bomb at a Canadian travel agency.
  • Gas bomb at a theater where a Cuban actress was rehearsing.
  • Assassination attempts against the Cuban ambassador to the United Nations.
  • Bomb at the Mexican Department of Tourism in the United States.
  • Bomb placed the offices of Shell Oil of England in the U.S.
  • Bomb at the offices of Air France in the United States.

With Chilean fascist leaders, after meeting with Augusto Pinochet, 1974-75:

  • Assassination of the former commander of the Chilean Armed Forces, General Carlos Pratts, and his wife in Argentina.
  • The gunning down in Rome, Italy of Bernardo Leighton (Vice President of the Chilean Democratic Party in Exile) and his wife.
  • Orlando Bosch is arrested by the Costa Rican police on charges of plotting the assassination of the exiled Chilean leader Andres Pascal Allende in Costa Rica.
  • Assassination of a former Chilean minister Orlando Letelier and his assistant Ronni Moffit in Washington, D.C.

With terrorist group Accion Cuba 1974-75:

  • Bomb placed at the Cuban diplomatic mission in Canada.
  • Bomb at the Cuban diplomatic mission in Argentina.
  • Bomb at the Cuban mission in Peru.
  • Bomb placed at the Cuban embassy in Mexico.
  • Bomb placed at the Cuban embassy in Madrid, Spain.
  • Placed bomb against members of the Latin Press in Mexico, but never exploded.
  • Bomb placed at the Panamanian embassy in Caracas, Venezuela.
  • Bomb at the Venezuelan-Cuban Institute of Friendship in Venezuela.
  • Bomb at the hotel where Cuban delegation was staying.
  • Shots fired at the residence of a Cuban functionary.
  • Assassination attempt against the Cuban Ambassador Emilio Aragones in Argentina.
  • Bomb placed at Venezuelan tourism firm in Venezuela.
  • Bomb at the Cuban Embassy in Venezuela.
  • Bomb against Soviet commercial office in Mexico.

With Comandos de Organizaciones Revolucionarias Unidas 1976-77:

  • Bomb placed at Cuban mission in the United Nations.
  • Bomb at the Costa Rican-Cuban cultural center in Costa Rica.
  • Bomb at the Cuban mission in Spain.
  • Bomb at the luggage/freight department of the flight of Cubana Airlines in Kingston, Jamaica.
  • Bomb placed at the office of Cubana Airlines in Barbados.
  • Bomb placed at the offices of Air Panama in Colombia.
  • Kidnapping attempt of the Cuban consul in Merida, Mexico, killing D'Artagnan Diaz Diaz.
  • Kidnapping of two Cuban dignitaries in Argentina.
  • Bomb placed at the Embassy of Guyana in Trinidad and Tobago.
  • Bomb placed at the offices of Cubana airlines in Panama.
  • Sabotage in mid flight of a Cubana airlines flight, killing 73 passengers. (Arrested and imprisoned in Venezuela but continued directing terrorist activities toward Venezuela.)
  • Bomb placed at the Venezuelan consulate in Puerto Rico.
  • Bomb on board a Venezuelan airplane in Miami, United States.
  • Bomb placed at the office of the Venezuelan airline “Viasa” in the United States.
  • Bomb placed at the Venezuelan consulate in Puerto Rico.
  • Also from prison, Bosch directed activities against the interests of Mexico, 1978:
  • Bomb placed at the Mexican consulate in the United States.
  • Bomb placed on board the merchant vessel “Azteca” of Mexico at a Mexican port, resulting in 2 deaths and 7 injuries.

In conjunction with a group called Omega-7:

  • Bomb placed at the Cuban mission in the United Nations.
  • Bomb placed in front of Madison Square Garden where Cuban boxers were scheduled to fight.
  • Bomb placed at the offices of the tourist firm “Girasol” of the Puerto Rican Socialist Party.
  • Bomb placed at the offices of the tourist firm “Antillana” in Puerto Rico.
  • Bomb placed at the offices of the firm “Record Public Service” owned by a Cuban emigrant in Puerto Rico.
  • Bomb at the newspaper “La Prensa” in the United States.
  • Bomb threat against TWA airlines against flying into Cuba.
  • Bomb placed at the local offices of the travel agency “Varadero” in Puerto Rico.
  • Bomb at the Cuban mission in the United Nations.
  • Bomb placed at Lincoln Center in the United States where Cuban artists were scheduled to perform.
  • Bomb placed at the local offices of TWA airlines at J.F.K. Airport in the United States.
  • Bomb placed at the firm Weehawken, New Jersey, presided by Eulalio J. Negrin, member of the Committee of 75 (Comité de los 75).
  • Assassination of Carlos Muñíz Varela, member of the Brigade “Antonio Maceo” and director of “Varadero Travel” in Puerto Rico.
  • Assassination of Eulalio Negrin —a member of the Cuban community in the exterior and participant in talks and negotiations with the Cuban government— in New Jersey.
  • Assassination of the Cuban diplomat in the United Nations Félix García Rodríguez.


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