Actualizado: 21/06/2021 1:07
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| Opinión

Corea del Norte, Kim Jong-il

Orientalismo, perdices mareadas o degradación ética/moral de la izquierda neoestalinista

No deja de ser gracioso hablar de la manipulación infinita de la prensa occidental y no decir nunca una palabra sobre sistemas informativos como el norcoreano

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En Bolivia aprendí una expresión popular que me fue bastante útil en diferentes contextos, y posiblemente exista en otros lados, pero yo la escuché por primera vez en La Paz. “Marear la perdiz”, algo así como hacer perder intencionadamente el tiempo en rodeos o dilaciones que retrasen u obstaculicen la resolución de un problema o desvíen las cosas de lo que se está discutiendo. Ese parece ser el caso de una parte de la izquierda (la parte neoestalinista de nuestra gran “familia”) cuando se trata de afrontar algunas cuestiones relacionadas con los regímenes autoritarios o totalitarios que quedaron como incómodos recuerdos acerca de cómo la “utopía” socialista derivó en anti-utopías a menudo brutales, que terminaron por pervertir hasta límites insospechados los proyectos de emancipación e igualdad social.

Algunos vieron antes ese devenir. Por ejemplo Yevgeni Zamiatin captó aún en la “primavera leninista” (1921) lo que se avecinaba en la novela Nosotros (más tarde le mandó una dignísima carta a Stalin que por inescrutables razones lo dejó migrar a París). Otros captaron la pesadilla cuando ya estaba en marcha o ya había pasado como Orwell con “1984”. Pero unos pocos aún siguen sin querer ver la realidad y son maestros en esos “rodeos” para desviar la discusión a la hora de enfrentar la necesaria diferenciación de la izquierda emancipatoria de la neoestalinista en sentido amplio.

Si algún no hispano parlante me pregunta en el futuro qué es “marear la perdiz” le enviaré el artículo de Fernando Montiel T. aparecido en Rebelión el 23-12-2011 bajo el título “‘Oriente’, Kim Jong-il y la prensa: modelo para armar”. El único objetivo del artículo parece ser una defensa implícita del despótico régimen del fallecido Kim Jong-il (lo que el español, de origen noble y exótico funcionario del régimen norcoreano, Alejandro Cao de Benós, se las ingenia para hacer a diario de manera más explícita, aunque con los mismos atributos de “gran mareador de perdices”, además de ofrecerse como traductor de la “otredad” norcoreana para los occidentales y como gestor para empresas que van a hacer negocios en secreto a Corea del Norte).

Lástima que Edward Said no esté para defenderse del uso de su clásico Orientalismo, al que Montiel apela para justificar cualquier dictadura como si el mensaje sintético de las 510 páginas del libro del intelectual palestino, en la versión de bolsillo, fuera simplonamente: “si criticas una dictadura oriental eres un despreciable racista/eurocentrista”. Si Videla hace desaparecer a 30.000 personas hay que condenarlo, obviamente, porque es uno de los nuestros, es decir, un occidental. Pero si un clan familiar/militar estilo Kim mantiene a toda una nación bajo estado de sitio perpetuo por razones de “soberanía nacional” (condición para el poder de la camarilla poscomunista) hay que decir que es muy complicado, que posiblemente se deba a que es “otra cultura” y estamos tan contaminados por los imaginarios construidos por la prensa burguesa que mejor debemos abstenernos de opinar. Si El País dice que es malo, debe ser bueno.

Dejemos de lado los comentarios de Montiel sobre Václav Havel y concentrémonos en lo que dice —y sobre todo no dice— sobre el “Querido líder” Kim Jong-il. Antes que nada quiero decir —como periodista, que escribo en la prensa burguesa, en Rebelión y en medios militantes—: todas las especulaciones sobre Corea del Norte se basan en el hecho de que nadie puede entrar ahí a ver lo que pasa y quienes entran deben seguir rigurosas visitas guiadas. La cosa es bastante simple: si por ejemplo hoy hay consenso de que en Cuba hay una buena salud es porque muchos pudieron ir a verla, pasear por los hospitales y recorrer La Habana sin un policía/traductor; aunque conseguir una visa de prensa no es muy sencillo, hasta la CNN está ahí. Cuando Montiel habla de lo “estúpidos que somos” en realidad es un inclusivo falso: está hablando de los estúpidos que son quienes creen que, como dicen los periodistas, Corea del Norte es una dictadura. Porque para Montiel si la prensa burguesa dice llueve, los revolucionarios debemos decir: hay una sequía de la hostia.

Yo sí creo que Kim Jong-il “era un mal hombre que hacía cosas malas”. ¿Muy simplista? Puede ser. Pero es a partir de esta simple constatación que podemos complejizar lo que queramos. No deja de ser gracioso hablar de la manipulación infinita de la prensa occidental —apelando a teorías de la recepción que no deben operar ni en los primates— y no decir nunca una palabra sobre sistemas informativos como el norcoreano (pero no el único) construidos solamente para difundir la palabra del líder, en términos que ni el talento de Zamiatin pudo llegar a captar.

El articulista acusa de incompetencia lingüística a quienes usan la palabra “autarquía” para definir al régimen norcoreano, quedándose en las definiciones de la RAE y pasando por alto que la idea Juche —base del régimen— se edificó para justificar el aislamiento del país y de ser posible la infantilización de su población. A ella se sumó posteriormente el Songun, “prioridad militar”, es decir la consolidación de la camarilla militar por encima del propio partido. Después Montiel dice que es necesario contextualizar las razones de la ruina de la economía norcoreana, y buscar los motivos en el aislamiento. Quizás al régimen norcoreano —que en los 70 era bastante más próspero incluso comparado con el sur— le bastaría mirar a Vietnam para ver que no todos los enemigos del imperio terminaron como los norcoreanos. De todos modos, ese bloqueo es relativo, el propio Cao de Benós lo desmiente desde El País cuando señala que “En Corea del Norte hay factorías belgas, francesas, austriacas… Pero tampoco quieren que se sepa que producen en nuestro territorio. Prefieren esconderlo para evitar suspicacias, y también para no darle pistas de negocio a la competencia. Algunas de estas empresas, para que en sus productos no aparezca el nombre de nuestro país como origen, crean terceras empresas domiciliadas, por ejemplo, en Hong Kong y ponen este país como lugar de origen”.

Tengo la impresión de que el régimen tampoco “quiere que se sepa”. De manera algo chistosa, en la visita a Corea del Norte de una periodista de la BBC a los guías se les pasó por alto que el tractor de muestra de la mecanización del agro tiene el logo de… la Unión Europea. Es decir, una donación.

¿Por qué se usan fuentes surcoreanas?, se pregunta Montiel. ¿Por qué los periodistas escriben desde Pekín?, continúa. ¿Será acaso porque no se puede entrar allá como periodista, a no ser que Cao de Benós se digne a llevarlos?, ¿será porque el hermetismo del régimen obliga a usar la información que hay para no dejar las páginas en blanco? Eso no justifica lo que hay de manipulación, ocultamiento, o tergiversación en la prensa burguesa (y la hay con creces, por razones políticas pero también comerciales), la cuestión es que no hace falta buscar en ella para “difamar” a la “Corea Democrática”. Es suficiente con ver la agencia KNCA, aunque quizás es una falsa página armada por la CIA. De hecho parece una parodia de algún blog dedicado a tomarle el pelo al régimen del ahora “Brillante Camarada” veinteañero Kim Jong-un recién ungido, quien ejercerá el poder arropado por una camarilla familiar integrada por su tío Jang Song-taek, su tía y generala Kim Kyong-ho y el jefe del Ejército Ri Yong-ho). Gracias a la ilustrativa información de los reporteros descubrimos que lo que dispara los actos de infinita tristeza colectiva es la sensación de remordimiento del pueblo hacia su líder, por no haber reconocido en mayor medida los esfuerzos del Padre Dirigente por construir el “paraíso socialista” (suele pasar, sabemos que los pueblos son ingratos con sus gobernantes, ya el PC alemán señaló en la revuelta de 1953 sentirse decepcionado de su propio pueblo). Dice la agencia:

“La diputada a la Asamblea Popular Suprema, Thak Hwa Suk (49 años de edad) subrayó que el Dirigente no se fue de nosotros y agregó que es muy doloroso el hecho de que no se ha levantado ni una estatua de bronce del Dirigente quien hizo todo lo posible haciendo la marcha penosa solo para la felicidad del pueblo y nos dispensaba todas las benevolencias”.

“Dicen que hay que pagar la benevolencia, pero no lo hice y solo la recibí. Me siento con remordimiento por el respecto”, reconoció el veterano de guerra, Sin Myong Chol (77 años de edad).

“Yo esperaba tanto el primer día del año nuevo para mostrarle a nuestro Padre Dirigente la función por el año nuevo para que él se sintiera alegre y satisfecho. Pero ahora, no puedo ofrecerle la función”, agrega la colegiala de 15 años Ri Un Sim.

Pero a esto se suma la emoción de ver al Dirigente —en las fotos colocadas en toda la ciudad— con una chamarra tan sencilla (sic). “Lo que les hace romper a llorar es la chaqueta modesta que lleva el Dirigente en su retrato. Durante toda su vida de dirigente, él siempre se vestía de esa ropa, nombrada por los coreanos como chaqueta de campana”. Con esa chaqueta hacía “viajes de orientación” por todo el país (ya ustedes saben que estos líderes pueden opinar desde cómo producir pan hasta cómo plantar zanahorias o construir puentes o centrales nucleares además de millones de otras cosas). “Gracias a la abnegación del Dirigente por el pueblo, se defiende firmemente la RPDC donde se transforman como paraíso socialista las ciudades y aldeas y se aumentan las riquezas del pueblo”.

Kim no reparó en el frío, ni en el viento… y solo comía bolas de arroz (cosa desmentida por sus chef fugados). Es pesado pero hay que seguir (para padecer durante 3 minutos al menos el gobio de la patética retórica del régimen:

“El dolor del pueblo coreano por el deceso del Dirigente Kim Jong-il se hizo más fuerte al conocerse los datos meteorológicos de cuando él realizó sus últimas actividades revolucionarias. El día 16, cuando él continuó su marcha forzada de orientación luego de recorrer el Centro de Información de Música Hana y el Supermercado del Área de Kwangbok en esta capital, en la mayoría de la extensión geográfica del país, el viento se desplazaba a una velocidad de 5-6 m por segundo y en algunas zonas interiores del norte, a 16 m por segundo como máximo. La temperatura máxima de la tarde marcaba 6-9º C menos que la promedia, o sea, la más baja desde el año 1985. Y en los mares Este y Oeste se hacia un viento fuerte de 10-15m/s y se produjeron las oleadas de 2-3 m de altura. La temperatura de la mañana del día 17, en que estaba el Dirigente a bordo del tren para la visita de orientación, bajo 4-7 grados centígrado más que la promedio, marcando así la más baja de los días invernales de este año, transcurridos hasta ahora. Los meteorólogos dicen que el Dirigente realizó sus visitas de orientación sin hacer caso de las condiciones climáticas adversas como frío penetrante, lluvias y nevadas. Aseguran que gracias a los esfuerzos abnegados del Dirigente, quien protegió al pueblo de todos los vientos y mareas de la historia, nuestra patria se convertirá sin falta en el Estado próspero socialista”. La propia leyenda oficial se inventó un nacimiento de Kim Jong-il lleno de todo tipo de arco iris para resaltar su sobrenaturalidad… ¿Implicará todo esto algún tipo de infantilización de la sociedad y mantenerla bajo un tipo de “síndrome de Estocolmo”?

“Todo éxito, todo logro, todo triunfo, todo descubrimiento científico, todos los conocimientos, toda la sabiduría, toda la felicidad y todas las virtudes se relacionan directamente con su fuerza de dirección e inspiración”, si coláramos esta cita de Orwell sería imposible distinguir literatura y “periodismo”. Compararlas con estas de la agencia estatal norcoreana:

“A principios de este año, según su indicación (de Kim), fueron distribuidos a los habitantes los pescados sabrosos como myongthae y arenque. En noviembre, temporada de Arctoscopus japonicus, una especie de pescado, instruyó capturarla en grandes cantidades sin perder el tiempo para proveer al pueblo”. Y ahora parece que llegaron mensajes sobrenaturales. Parece que hubo extraños fenómenos naturales y que tras una tormenta de nieve inusual apareció la leyenda “El monte Paektu, monte sagrado de la revolución. Kim Jong-il”.

Cao de Benós elogia al régimen anti-consumista, lo que quizás justifique las hambrunas superadas parcialmente con donaciones internacionales. Aunque la elite del régimen ahora tiene una publicitada pizzería estilo italiano en Pyongyang. ¿Será parte de la “cultura” coreana tener un “presidente eterno” —Kim Il-sung— aunque ya esté muerto?, ¿o que los años se cuentan desde su nacimiento?; van por el 100 en el que el país debería volverse próspero, pero eso no parece evidente aunque posiblemente tengan parámetros no occidentales para medir el bienestar; donde hay canciones como la titulada “Kim Il Sung creó nuestra Tierra” (como constató in situ el enviado de la agencia Novosti Marc Bennetts) . ¿La “monarquía comunista” estará inscrita también en algún ADN nacional y ancestral que somos incapaces de descifrar?

Si se construyen imaginarios orientalistas sobre Corea del Norte, si el español John Sistiaga hace un reportaje sensacionalista y “orientalista” y se cree el gran aventurero, es porque por ejemplo el funcionario que entrevista le dice que “nuestros líderes nunca se han equivocado” y trastabilla con las palabras cuando el periodista le pregunta qué pasaría si se equivocaran algún día… “no sé” —termina diciendo perturbado. Si se pueden construir parodias sobre el régimen es porque los periodistas son llevados a “casas de campesinos normales y corrientes” que parecen museos, en las que sus habitantes recitan libretos de memoria (otra vez, prejuicios orientalistas). Porque el régimen contrata a japoneses para armar una falsa hinchada de fútbol en el mundial. Son los guías norcoreanos los que logran que periodistas que sí quieren ver lo que realmente pasa, como el citado de Novosti, terminen su crónica diciendo. “Bien, les diría (a los norcoreanos): Kim Il-Sung es el más grande de todos los hombres que han habitado la Tierra, es un hombre perfecto, con insuperables dotes en todas las esferas de la vida. Su hijo, Kim Jong- il, es un hombre igual de maravilloso, un genio, diría. Pero quería pediros encarecidamente una cosa: dejad de hablar sobre ellos aunque sea durante unos minutos…”. Quizás de eso se trate la democracia, de no hablar las 24 horas de los líderes.

Si dejaran entrar a los periodistas irían los “mala onda” que solo quieren difamar al régimen —sin duda— pero también irían quienes quieren reflejar lo que ven (y hay listas de pedidos). En cualquier caso, estos regímenes oscuros —“no occidentales”— fascinan a muchos “izquierdistas” y atraen a otros tantos, muchos simplemente porque Pyongyang es enemigo de nuestro enemigo (EEUU, aunque es poco pensable que el imperio lo invada, al final de cuentas el antiimperialismo norcoreano es solo extorsivo, para conseguir fondos). Otros simpatizan por puro exotismo, como alguna vez ocurrió con E. Hoxha en Albania.

Ojalá la nota de Montiel no se entienda como la “posición” de Rebelión, donde con mucho gusto muchos publicamos nuestros artículos y leemos los de muchos autores críticos, con la convicción de que la izquierda que apoya a degradados regímenes totalitarios está condenada a perecer política y moralmente con ellos, aunque en Facebook se creen pequeños microclimas pro cualquier cosa que desafíe en teoría al imperio, con total desprecio por los pueblos que sufren esas tiranías. Corea del Norte no tomó nota de la caída del muro, pero parece que algunos de nuestros compañeros tampoco.


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