Actualizado: 16/08/2019 16:52
cubaencuentro.com cuba encuentro
| Opinión

LASA, Intelectuales, Exilio

Precisiones sobre un debate: LASA/Cuba

Oponerse a la participación cubana en LASA ha sido una posición común en los talibanes extremistas de ambos lados, en la Isla y en la emigración

Comentarios Enviar Imprimir

Juan Tamayo, un periodista de El Nuevo Herald, ha recolocado el tema de LASA y Cuba en la agenda de discusión. En su artículo Tamayo me cita varias veces, junto al buen amigo Ted Henken. Y ello me obliga a precisar algunas ideas. No porque Tamayo haya manipulado alguna información. Creo que el título es desacertado y hay al menos un par de errores factuales. Pero en lo general creo que usó bien la información que tenía y que la interpretó desde su punto de vista. Pero los temas polémicos tienen, como las almas de Melquiades, vida propia y por eso conviene precisar las posiciones. Y me veo compelido a ello, además, porque tras mi artículo recibí varios mensajes de personas comprometidas con LASA que consideraron oportuno distanciarse de mis críticas.

Debo, ante todo, hacer dos aclaraciones:

La primera que yo soy un firme y absoluto partidario de que los contactos e intercambios con LASA se mantengan e incrementen. Como para todos los latinoamericanos, ello resulta una oportunidad para que los académicos cubanos intercambien puntos de vistas con colegas de otras latitudes, participen en proyectos y accedan a informaciones que existen en las exquisitas bibliotecas latinoamericanas. Oponerse a la participación cubana en LASA ha sido una posición común en los talibanes extremistas de ambos lados, en la Isla y en la emigración. Yo apoyo esa participación, sobre todo porque la mayoría de los cubanos que asisten a estos congresos son académicos reales, unos jóvenes y otros ya maduros y en plena producción.

En segundo lugar, nunca he pensado, ni sugerido, que los eventos de LASA sirvan al gobierno cubano para infiltrar espías en Estados Unidos. Eso no lo sé, ni me interesa averiguarlo. Que de ello se ocupe el FBI si lo considera oportuno.

Lo que sí digo es que las delegaciones cubanas incluyen funcionarios y falsos intelectuales cuyas funciones son condicionar el debate y controlar a los verdaderos académicos. Algunos de los cuales son conocidos usuarios de Línea y A y otros simples gendarmes ideológicos auxiliares. Eso lo sabe todo el mundo en el gremio y los cubanos asistentes siempre conocen quien es quien y como cuidarse para no caer en desgracias. No importa que se trata de representantes oficiales de centros de investigaciones: sus asistencias a LASA se derivan de sus roles de control y van dirigidas a ejercerlo en los cónclaves. Son fundamentalmente funcionarios, no académicos.

Ejemplos hay por decenas, pero si alguien tiene dudas, baste recordar que en LASA, con fondos de la institución, han participado personajes de la peor ralea cuyo ejemplo más deplorable es Darío Machado, un hombre con antecedentes criminales en la persecución y represión de intelectuales en Cuba. En su momento ello fue denunciado por el NYT. Nunca ha habido una disculpa por parte de LASA.

Sugiero a las personas realmente interesadas en que la sección Cuba funcione, que no metan la cabeza debajo de la arena, y que busquen las maneras de cambiar la situación presente. Yo no tengo un recetario, pero me parece que hay cuestiones muy evidentes que merecen ser resueltas. Sin aspiraciones de ser exhaustivo, plantearía:

  1. Que la participación cubana debe ser despojada del control del Estado/Partido cubano a través de centros de investigaciones que operan como pantallas de entidades gubernamentales nada académicas, principalmente asentados en la Universidad de la Habana. Los cubanos que asisten a LASA lo hacen aunados como “delegación”. Sus inscripciones a la Sección/Cuba se hacen a través de la presidencia de la sección, y no directamente. Y por tanto son instruidos convenientemente mediante seminarios preparatorios y reuniones en donde se deja poco espacio a la imaginación y al libre albedrío. Ello debe eliminarse y auspiciar una participación sin mediaciones oficiales. Creo que muchos cubanos ya están en condiciones de pagar sus membrecías en LASA como la pueden pagar los bolivianos o los hondureños. Y si no pudieran se pueden establecer pagos simbólicos. Ello no resuelve el problema, pero al menos da un paso adelante a favor de la autonomía.
  2. La sección Cuba debe organizarse a partir de la participación individual de los miembros que califiquen según los estatutos. Hoy son miembros de la sección todas las decenas de participantes de la “delegación”/Isla, quienes se constituyen automáticamente en mayoría monocorde para todos los fines. Esta situación distorsiona todos los resultados electorales y de toma de decisiones.
  3. Las elecciones deben ser transparentes, secretas y plurales. Las anteriores fueron lo suficientemente irregulares como para creer que no fueron justas, pero a pesar de las quejas, nunca circuló entre los miembros una explicación. La sección posee unos 300 miembros, pero la mayoría no participa en sus actividades. En las pasadas elecciones solo votaron 121 personas, más de la mitad cubanos de la Isla con espíritu de delegación. El copresidente cubano —un académico de discreto performance y sin dotes carismáticos particulares— fue elegido como candidato único (una suerte de máximo líder) por 108 votos y la copresidenta americana ganó por la abrumadora cantidad de 87 votos contra 21 de su más cercano competidor, un cubano americano de altos méritos intelectuales, pero abiertamente crítico. No digo que hubo fraude en el conteo de votos, pero indudablemente la forma de funcionamiento asegura los resultados, y por ello no son elecciones, sino confirmaciones rituales.
  4. La sección Cuba viola los principios del respeto al pluralismo que reina en LASA. En el pasado congreso varios participantes —entre ellos Miguel Barnet— cargaron despectivamente contra intelectuales cubanos a los que se había prohibido la salida del país. En uno de sus alardes de miseria moral, Barnet llamó mercenarios a Yoani Sánchez y a Oscar Espinoza Chepe. No hubo un voto de censura, ni el señor Barnet fue invitado a salir de la sala. Por consiguiente el grupo Cuba y sus dirigentes aceptaron la discriminación por razones ideológicas como un argumento válido, lo cual está prohibido en LASA. Fueron cómplices de ella. Esto debe resolverse asegurando una participación plural y tolerante.
  5. Los dirigentes de la sección Cuba deben abstenerse de realizar participaciones políticas en nombre de la sección. La razón por la que renuncié en carta pública a Cuba/LASA fue porque el presidente de la sección participó como tal en una de las francachelas politiqueras que el gobierno cubano organiza junto con sus porristas de la emigración. Les llama reuniones de la emigración y la nación, aunque en ellas no se reúnen ni una cosa ni la otra. Y en declaraciones el presidente de la sección manifestó el apoyo de LASA a ese encuentro. Como cubano, como emigrado y como académico me sentí abofeteado, pero la presidencia de la sección nunca se excusó.

Una respetable académica cubanoamericana me decía en uno de sus mensajes que fui desconsiderado con el esfuerzo que ellos hacen para hacer mejor las cosas. Si fue así, me disculpo y expreso públicamente mi respeto por estas personas, y en particular por la actual presidenta, a quien conozco desde hace mucho tiempo y sé de sus siempre mejores intenciones. Pero yo baso mis juicios en resultados, no en motivaciones que muchas veces no conozco. Y de buenas motivaciones está empedrado el camino al infierno.

Si los directivos de LASA no se proponen cambiar las reglas de juego de la participación cubana, y del funcionamiento de la sección, creo que siempre serán prisioneros de estas manipulaciones.

Y como puede suponerse que con la flexibilización de la política migratoria cubana será posible que más cubanos de la Isla puedan participar, no necesariamente como partes de la “delegación”, es previsible que ello generará otras tensiones en torno a la sección/cuba. O que los nuevos participantes decidan poner tienda aparte, si acaso los “delegados” y sus aliados en la directiva no son capaces de entender que Cuba somos todos.


Los comentarios son responsabilidad de quienes los envían. Con el fin de garantizar la calidad de los debates, Cubaencuentro se reserva el derecho a rechazar o eliminar la publicación de comentarios:

  • Que contengan llamados a la violencia.
  • Difamatorios, irrespetuosos, insultantes u obscenos.
  • Referentes a la vida privada de las personas.
  • Discriminatorios hacia cualquier creencia religiosa, raza u orientación sexual.
  • Excesivamente largos.
  • Ajenos al tema de discusión.
  • Que impliquen un intento de suplantación de identidad.
  • Que contengan material escrito por terceros sin el consentimiento de éstos.
  • Que contengan publicidad.

Cubaencuentro no puede mantener correspondencia sobre comentarios rechazados o eliminados debido a lo limitado de su personal.

Los comentarios de usuarios que validen su cuenta de Disqus o que usen una cuenta de Facebook, Twitter o Google para autenticarse, no serán pre-moderados.

Aquí (https://help.disqus.com/customer/portal/articles/960202-verifying-your-disqus-account) puede ver instrucciones para validar su cuenta de Disqus y aquí (https://disqus.com/forgot/) puede recuperar su cuenta de un registro anterior.